Formación y empresa

Este artículo ha sido elaborado para la revista UAL Siglo XXI, dedicada al mundo de la Universidad.

Recientemente se ha realizado un estudio a nivel nacional y provincial sobre el grado de adecuación de los candidatos en procesos de selección a los perfiles requeridos, partiendo de la base metodológica de que lo que el conjunto de capacidades de los candidatos (fuerza de trabajo) no se corresponde con las que necesitan las empresas (trabajo).
Los resultados no son sorprendentes. Por desgracia la encuesta nos indica cosas que ya sabíamos. Por ejemplo, que los niveles de nuestros candidatos (antes alumnos) en idiomas son muy bajos, o que la capacitación en el uso de nuevas tecnologías es también deficiente. Estos y otros resultados nos hablan de una ineficiencia manifiesta de nuestro sistema educativo, que no es capaz de formar personas bilingües por más que se pasen (como fue mi caso) 9 cursos teniendo como asignatura el inglés.
En general, los resultados empeoran cuando el ámbito de estudio se centra en la provincia. Las empresas de Almería solicitan más que las empresas nacionales profesionales con conocimientos de idiomas lo cual se justifica por nuestro músculo exportados y por la presencia del turismo y, sin embargo, nuestro sistema no es capaz de aportar más que un 22,6% de candidatos con un nivel adecuado, siendo ínfima la proporción de los trabajadores que presentan conocimientos muy elevados, 0,8%.
La característica más valorada por los empresarios con respecto a los candidatos a incorporarse a sus estructuras es la de las “habilidades personales”, concepto que recoge cuestiones tan diversas como “sentido de la responsabilidad”, trabajo en equipo, etc. También aprueban nuestros recursos humanos en cuestiones como comunicación oral, capacidad comercial y conocimientos técnicos.
Mención aparte precisa el conocimiento que tienen los futuros trabajadores sobre el funcionamiento y las funciones de una empresa, cuestión absolutamente básica cuando nos damos cuenta de que la mayor parte de las personas que hoy están formándose terminarán trabajando en una empresa o montando la suya propia, no en vano nuestro sistema económico es el capitalismo.
El panorama por sectores plantea que son la hostelería y la construcción los dos ámbitos productivos almerienses en los que las empresas encuentran mayores dificultades para incorporar las aptitudes que precisan o que aspiran a conseguir. El primer caso, dada la relevancia estructural del sector turístico para la provincia es especialmente grave de cara a la competitividad de nuestras empresas y a la mejora de la calidad del servicio, fuertemente dependiente de los propios recursos humanos. En el segundo caso, las dificultades está muy relacionadas con el fuerte incremento de la actividad en el sector y la presión derivada sobre el mercado laboral que no está siendo capaz de proveer de la manera adecuada la solución a esta necesidad.
Por último, tanto las empresas de la provincia como las del resto del país coinciden a la hora de ponderar las distintas medidas a tomar para adecuar la cualificación de los trabajadores a las necesidades corporativas, valorándose en la provincia la necesidad de tales medidas por encima de la media nacional en todos los casos. El 85% de nuestras firmas demandan una mayor exigencia formativa y, el 82,3%, unas prácticas empresariales de mejor calidad.

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