viernes, julio 29, 2005

Probando DashBlog

Estoy probando un widget de dashboard para escribir los artículos sin necesidad de entrar en la web. Para los que no me conozcan, debo decir que soy usuario Mac (por convicción) desde 1990 y que en la actualidad trabajo en casa con un iMac de los nuevos (de 3ª generación), en el trabajo con un portátil PowerBook, y acabo de dejar en herencia un iMac de los primitivos a mi hijo.
Total, que la última versión del sistema operativo tiene una funcionalidad que se llama Dashboard y que llena mi pantalla de cientos de miniaplicaciones para hacer las cosas más dispares y más originales. Desde tener una danzarina de hula, hasta acceder al diccionario de la Real Academia Española.

jueves, julio 28, 2005

Los otros talibanes

Este es un artículo inédito que escribí el 8 de septiembre de 2002, cuando se llevaba a cabo la invasión de Afganistán.

El mundo cambió el mediodía (hora española) de aquel 11 de septiembre de 2001. Entonces nadie podía sospechar lo que vendría después. La conmoción ante tanta barbarie sin sentido nos tuvo entre asustados e indignados durante algunas semanas. Pero todo sigue y, entre los cambios iniciales es que en poco tiempo todo el mundo sabía una nueva palabra: talibán.
Al principio significaba estudiante del corán, pero tras los atentados del 11S, la palabra comenzó a tener otras connotaciones tales como intolerancia, ignorancia, fanatismo, crueldad …
Descubrimos también que no todos los talibanes estaban en Afganistán, que el mundo árabe era una inmensa cuna de talibanes, hombres capaces de autoinmolarse en nombre de un Dios, por hacer valer unas supuestas enseñanzas de un libro escrito hace unos cuantos siglos para las gentes de aquel tiempo.
Descubrimos la fragilidad de nuestras democracias, de nuestros sistemas de garantía de derechos fundamentales y cuán proclives son las sociedades asustadas a sacrificar derechos ganados a alto precio. El anhelo más grande ahora es la seguridad.
Y ahora comenzamos a descubrir que no todos los talibanes son musulmanes, no todos llevan turbante y no todos creen en Alá. En Occidente, en sus gobiernos, más concretamente en Estados Unidos haya también talibanes. Posiblemente ellos no se autoinmolen en nombre de Dios (esta vez cristiano), pero no les tiembla la mano a la hora de comenzar guerras, de pisotear derechos fundamentales y de buscar fórmulas para saltarse el propio Estado de Derecho bajo el cual obtuvieron su legitimidad.
Los otros talibanes también se escudan en Dios, lo utilizan en su lenguaje como justificación de sus actos. Utilizan, como Ben Laden, argumentos del tipo “ellos son los malos y nosotros los buenos”, lo cual, dicho sea de paso no es sino una muestra de ignorancia (y si no es el caso, de querer mantener en la ignorancia a la población). Son también fanáticos, puede que no tan exacerbados como el líder terrorista, pero igual de peligrosos.
Hay, es verdad, dos diferencias básicas entre los talibanes afganos y los de occidente. Los de aquí están en puestos importantes de algunos gobiernos, cuando no los presiden directamente; y, desde luego, no están dispuestos a autoinmolarse, para eso ya están otros.
Hay un talibán gobernando Israel. Un hombre que antes de presentarse a las presidenciales montó un terrible alboroto visitando la explanada de las mezquitas, algo así como si Ben Laden se paseara por la “zona cero” de Nueva York. Hay un talibán gobernando Estados Unidos, un hombre que demostró su ignorancia del mundo durante la campaña electoral americana, y que se permite el lujo de justificar una guerra preventiva contra un país prácticamente cercado desde 1991. Y hay otros talibanes, de andar por casa, que no tienen poder, pero que apoyan la política de los que lo ostentan y no se escandalizan ante tanto desbarre.
Dicen los historiadores que la Historia (con mayúsculas) no es pendular, que no retrocede, siempre avanza. Para mí que Borjes tenía razón: ¿No se parece esta situación a la de la Edad Media? Cristianismo versus Islam.

miércoles, julio 27, 2005

¿Qué puñetas es la economía?

Este artículo salió publicado en el suplemento de economía de Ideal, Expectativas. La idea me la dio una estudiante de ESO que vino a contarme sus cuítas con la asignatura de economía...

Vaya tonterías que escribe este tipo, pensarán los que no me conocen, o los que me conocen bastante. Pero es que no lo puedo remediar. Estamos rodeados de economía por todas partes, en los telediarios y periódicos, en la radio, en la vida. Nos enfrentamos a diario a decisiones de carácter económico y, sin darnos cuenta, aprendemos a pensar en términos económicos desde muy pequeños.
Y, sin embargo, cuando se trata de describirla, no somos capaces de ello. Y comienzo por autoinculparme, ya que no en vano llevo 10 años impartiendo economía a diversas titulaciones de la Universidad de Almería. Al principio, con ese complejo de inferioridad de todo profesor novato, les endiñaba a los alumnos una serie de definiciones sacadas de diversos manuales de prestigio. Con el paso del tiempo las fui reduciendo a una, que me parecía más universal. Hace unos años me atreví a impartir mi propia definición, en la que pretendía incorporar el concepto de coste ambiental o ecológico desde el principio y, a día de hoy, lo confieso, creo que la mejor definición que puede darse de esta disciplina es la que les voy a enunciar: economía es eso a lo que se dedican los economistas.
Y lo creo firmemente. Les explico; con el paso del tiempo los ámbitos de estudio a los que se han incorporado los economistas son de lo más variopinto. Desde la sostenibilidad ambiental hasta el análisis de las dependencias con las herramientas de la economía marginalista. Por eso, en el fondo, la economía es un cierta forma de ver la realidad. Si me aceptan la metáfora, los economistas vemos la realidad armados con unas gafas especiales que nos resaltan ciertas tonalidades de color y nos apagan otras. Armados con esas gafas nos podemos sumergir en el mar y analizar la supervivencia de las pesquerías, nos podemos poner las botas de montaña y discutir con los ingenieros de montes sobre el turno óptimo, o simplemente podemos ir de compras en Navidades e interrogarnos por la coyuntura del comercio menor en esas fechas.
Sin embargo, otros colegas lo ven de forma distinta. Hay una parte importante de la profesión, sobre todo en el ámbito académico, que ha heredado un viejo complejo de inferioridad con respecto a las denominadas ciencias experimentales. Entre estos profesionales es tabú poner en duda la naturaleza científica (con mayúsculas) de la economía y se insiste en la necesidad de armar los razonamientos con un fuerte aparataje numérico que, de complejo, termina resultando pueril. Hay otros que apenas son capaces de ver las aplicaciones prácticas de la misma más allá del mercado, al cual sacralizan con la misma pasión que otros muchos lo demonizan y, unos y otros contemplan las zonas de convergencia como males menores que pueden corregirse a largo plazo. También los hay que piensan en ella como unas gafas que te ayudan a resaltar ciertos matices de la realidad.
¿Y qué? Volverán a preguntarse los que no me conocen, o los que me conocen demasiado. ¿A qué viene todo esto? Todo esto viene a cuento porque hace unas semanas, la hija de unos amigos me pidió ayuda con la economía de ESO, ya que los problemas se le atragantaban. Así que heme allí, dispuesto a ayudar a aquella adolescente más pendiente de los “toques” del novio a su móvil que de lo que yo estaba dispuesto a explicarle. Pero, cual fue mi sorpresa cuando descubrí que los famosos problemas de economía consistían en “jugar” con unas acciones en la Bolsa y calcular los beneficios. Aunque ella me insistió que esa era el tipo de economía que estaban aprendiendo, me resisto a creer que es verdad. Porque si es verdad, intuyo que las facultades de economía se van a despoblar a mayor velocidad que el descenso de natalidad.
Sinceramente, me parece más propio de matemáticas que de economía ese tipo de enseñanzas. En vez de explicarles a los alumnos que la economía es una forma de ver las cosas y que con ella se pueden interpretar distintos aspectos de la realidad, en vez de enseñarles algo sobre la rica tradición del pensamiento económico, o cómo la economía ha ido adaptando sus preocupaciones en función de los vaivenes de la sociedad, les inculcamos que economía es el cálculo de la rentabilidad de una operación bursátil en el euromercado. Vamos, una disciplina sólo apta para aprendices de Mario Conde.

martes, julio 26, 2005

¿Quién me salva de las vacaciones?

A estas alturas de mis vacaciones, a una semana de reincorporarme al trabajo, estoy completamente seguro de lo que voy a decir: SOCORRO.
Y es que lejos de ser un período de desconexión, de aleamiento de la rutina y de descanso, se han convertido en una rutina más pesada que la diaria, ya que en el trabajo no siempre hace uno las mismas cosas. Pero en casa... es otra historia. Y la cosa empeora sustancialmente si te encuentras solo con un infante de 10 meses y un adicto a los videojuegos de 8 años. La experencia es inenarrable y uno echa de menos hasta las olas de 2 metros.
Supongo que los psicólogos lo tendrán explicado, y que hasta tendrá nombre. Yo le llamo el "síndrome de las 2 J", ya que es por esa letra por la que comienza el nombre de mis dos berracos. Es tan uerte el síndrome que anhelo con desesperación la mañana del miércoles 2 de agosto, aunque eso me suponga tener que montar una complicada logística de colocación de los niños. En el despacho hay silencio cuando uno quiere, en el despacho no se suele pasar calor, en el despacho hablas de algo distinto al Zelda o la Game Cube y los únicos lloros que uno escucha son los de los críos del edificio de enfrente.
¿Quién me salva de estas vacaciones?

jueves, julio 21, 2005

La teoría del fuego cruzado

Hace 20 años mi inocencia era tal que pensaba que se podía ser apolítico. En realidad, hoy ya se que ese estado sólo lo alcanzan los sumidos en el coma profundo. Cualquier aspecto de nuestra vida se ve salpicado por la Política, al menos en lo que a su acepción décimosegunda se refiere:
Orientaciones o directrices que rigen la actuación de una persona o entidad en un asunto o campo determinado.
Sin embargo, pensar que la Política lo inunda casi todo, hasta el punto de superponerse casi por completo al ámbito de las relaciones humanas, no significa que eso a lo que se dedican los políticos esté relacionado con ella. Me explico.
Hoy he tenido la certeza de que lo que se denomina "diálogo político" no es más que un diálogo de sordos, a veces incluso uno de esos diálogos para besugos de los que Armando Matías era un maestro. La mayor parte de las veces, el supuesto diálogo se centra en alguna de las aristas del problema, casi siempre poco interesante para los ciudadanos. Otras veces, ni siquiera se ocupa de atender "problemas reales" de la sociedad. Y, siempre, siempre, se concibe en términos de enfrentamiento partidista.
Tal vez sea una necesidad marketiniana de diferenciarse, pero lo cierto es que sólo se alcanzan consensos cuando sienten el aliento de la sociedad (o de los medios de comunicación) en el cuello y, a veces, estos acuerdos son meras fachadas tras las cuales se sigue desarrollando una eterna guerra de trincheras.

miércoles, julio 20, 2005

Nunca mejor dicho lo del temporal (y II)

Retomamos el relato tan abruptamente segado hace dos días. Había amanecido realmente en calma y merced a los efectos del terral los barcos apuntaban sus proas hacia el mar. El primer baño de la mañana, como ya se les informó a sus mercedes, indujo a nuestros navegantes a prometerse un día de placer inagotable. Pero los hados no les habían sido propicios hasta ahora y cuán modernos Ulises debieron penar por diez horas en las bravías aguas de la Bahía de Almería.
Eran posiblemente las nueve de la mañana cuando de nuevo el Poniente comenzó a arreciar. Tanto, que el ranquilo desayuno en cubierta hubo de ser sustituído por un rápido avituallamiento de pié en la cubierta. El asunto comenzó a ser preocupante a las 11:30, así que media hora después el Revirado volvía a hacerse a la mar en busca del puerto base y sin haber apenas dsifrutado de las límpidas aguas del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar.
Afortunadamente el viento no iba a ser problema, más allá de un rumbo de obligada ceñida. El viento pues era fuerte, la escora del barco continua y los esfuerzos del timonel por mantener la vertical titánicos y, sin embargo, la nao apenas avanzaba. Una fuerte corriente en contra impedía que las buenas rachas de viento fueran óptimamente utilizadas. De esta guisa, lo que en el día anterior apenas les había llevado una hora, al regreso les costó tres.
Ya en la vertical del faro de Cabo de Gata, la corriente remitió un tanto y el viento también, así que, en lugar de tomar un rumbo directo a Aguadulce, la tripulación decidió acercarse a la costa para descansar y, de paso, y por qué no decirlo, presumir un rato.
Grave error. Muy grave...
(En intermitente el rumbo ideal, en continuo el rumbo elegido)

Frente a la playa de las Salinas fondearon y, dada la alta temperatura reinante, el capitán quitose gafas, gorra y camiseta y saltó por la popa como alma que lleva el Diablo. Los demás tripulantes, ansiosos por refrescarse optaron por la imitación y poco tardaron en darse cuenta de su error. Una vez más la corriente les arrastraba, pero ahora a ellos lejos del barco. El capitán y uno de los tripulantes lograron aferrarse a la chalupa de emergencia, pero las dos sirenas que les acompañaban (ese día y el resto de los días) eran incapaces de llegar. Es más, de manera impulsiva y hasta estúpida el caitán saltó en pos de su odalisca, convencido de que la distancia era lo suficientemente corta. Sin embargo ella no podía seguir nadando. Así que nuestro marino se despidió de ella y comenzó a nadar en dirección al barco. En su loca carrera pasó junto a la segunda nadadora, a la cual ni miró, por no perder un gramo de fuerza. Sin embargo, la corriente era muy dura y el capitán muy flojo. A apenas cinco metros de su destino ya no le quedaban fuerzas. Desde cubierta le gritaba nervioso el cuarto tripulante. Pensó rápido: opción 1, aprieto los dientes y llego hasta el barco; opción 2, aprieto los dientes y no llego, ergo me dejo llevar intentando ganar la orilla; opción 3, me echo a llorar como un loco, que es lo que de verdad me apetece...
Afortunadamente fue la opción 1. El capitán logró asirse a un cabo y sin apenas resuello y ayudado por el tripulante de cubierta subió torpemente a bordo. Una vez allí, levó ancla y se dirigió al rescate de las féminas, que por aquel entonces se hallaban agrupadas. Con grandes esfuerzos y no sin cierta fortuna lograron subirlas a bordo, aunque para ese entonces ninguno de los navegantes tenía fuerzas ni para quejarse.
Para colmo de males, cuando por fin se recompusieron, diéronse cuenta de que se encontraban en medio de una encalmada, y es que si Virgilio decía aquello de "varium et mutabile semper femina" era porque no debía conocer las aguas de Almería. Aprovechando el reposo que nos proporcionaba Eolo dimos motor y comenzamos nuestro alejamiento de la costa persuadidos de que lo mejor era llegar cuanto antes al puerto. Sin embargo, Poseidón no estaba por la labor y, decidió entretenernos con una brisa freca que animaba a izar la mayor. Más animados estaban los navegantes cuando el malévolo Dios de las aguas quiso jugar con ellos a los barquitos de papel, mandando olas de algo más de dos metros.
Con el fin de no enfilarlas de manera directa, sino todo lo más con la amura y hacer más suave el cabalgaje, la navegación se ralentizó acumulando aún más horas en las espaldas y traseros de nuestros protagonistas.
Poco a poco, las sombras de la ciudad de Almería se acercaban y las olas comenzaron a remitir un tanto, por lo que se pudo acelerar la marcha. Pero, otro pero, no todo iba a ser tan bonito. A estribor se acercaba con buena velocidad el Ferry de Nador, mientras que por estribor, saliendo del puerto un carguero de aspecto extraño se les aproximaba. Parecía una broma macabra. Ninguno pensaba que fuera a pasar nada, aunque todos, en el fondo tenían miedo, llevaban tanto encima.
Finalmente, a eso de las 10 de la noche lograban atracar en el puerto de Aguadulce, exhaustos, requemados por el sol y con las posaderas y espalda doloridas de tantas horas de navegación.
¿Acabaron aquí sus vicisitudes? No, evidentemente, no. A una pareja de tripulantes aún les quedaba la desgracia de comprobar que su coche se había quedado sin batería. Y al capitán le dolió oir eso de "ya sé porqué dicen que el segundo día más feliz de un propietario de barco es el que lo vende". Un final acorde con el resto del viaje.

martes, julio 19, 2005

¿Es ésta una buena noticia?

Leído hoy en IDEAL.es:
Almería presenta el menor índice regional de empresas disueltas
Resulta que en Almería se destruyeron menos empresas que en el resto (medido en forma de porcentaje de las destruidas sobre las creadas). Sin embargo, eso no tiene por qué ser necesariamente positivo. Y, básicamente, esto es así porque se cumple que cuánto más empresas se crean, más empresas se destruyen.
Si se lee la noticia con atención, se comprobará que Almería no aparece entre las provincias con mayor número de empresas creadas (medida en %), lo que vendría a significar que en Almería se destruyeron menos empresas pero también se crearon menos.
En este cado el verdadero dato relevante es la tasa neta de creación de empresas, que no aparece en el artículo por ningún lado y que nos mide cuántas empresas más hay con respecto al año anterior.
Si se quiere más información sobre la creación de empresas en Almería y su evolución en los últimos tiempos, recomendamos el siguiente enlace:
http://www.camaradealmeria.es/dservestu.asp?idg=4

lunes, julio 18, 2005

Nunca mejor dicho lo del temporal

El 15 de julio del año de Gracia de dos mil y cinco, partió del Puerto de Aguadulce la Nao Revirado, que tan extraño nombre portaba por las malas pasadas que los hados del destino deparaban a su armador y capitán. Este hombre, avezado en la navegación deportiva, pero alejado del mar durante décadas, quiso con esta nao recuperar los recuerdos dormidos y hacer partícipeS de su dicha a sus allegados.
Así que en el día ya reseñado hízose a la mar con una querida pero inexperta tripulación camino de lo que había de ser un fin de semana de ensueño en las plácidas aguas de la Cala de los Genoveses, llamada así por ser dónde los comerciantes genoveses se protegían de los malos espíritus del Mediterráneo.
La travesía comenzó con mar en calma y sin viento, condiciones que propiciaron el encendido del motor así como el reparto de cervezas heladas entre la tripulación. Con el espíritu alegre y algo aturdidos por el sol, llegaron a la altura de la villa de Almería, que como ya se han podido imaginar sus mercedes era un paso obligado dadas la inexperiencia de capitán y marinería. Para ese entonces debieran ser la trece horas del día, esa hora en la que la mala suerte se ceba con los desdichados. El viento comenzó a arreciar, haciendo malos los pronósticos de un día antes. Las condiciones de la mar, sin embargo, eran buenas y con el espíritu alegre y el alma acojonada enfilaron la proa hacia el Cabo de Gata. Dos horas después, tras una navegación a ratos de través (los menos) y a ratos en ceñida, los que más, nuestros navegantes otearon el faro del Cabo y pudieron comprobar como la baliza de seguridad que aparecía en las cartas electrónicas (GPS) no estaba dónde debiera. Esquivando las zonas de peligro (pero menos para las embarcaciones de pequeño calado) fuéronse acercando a la costa, aprovechando un viento del Sur que les permitió encarar la entrada a Genoveses con una cómoda empopada y tras cinco horas de navegación.
Nada más llegar a tan paradisíaco lugar, nuestros inocentes navegantes descubrieron que había qe hacerse huecon entre los numerosos barcos qiue en la rada había. Más inasequibles al desaliento, se vieron obligados a echar el ancla por dos veces, puesto que la primera de ellas cayó sobre una plataforma rocosa. Una vez logrado el objetivo, se dieron un maravilloso baño y se dispusieron a degustar la cena. Habíanse acomodado a la mesa, en la bañera del barco, con los platos, vasos y cubiertos de papel y plástico cuando una fuerte racha de viento hizo que todas las viandas salieran volando por doquier. El rojo gazpacho teñía de carmesí el suelo de la bañera, las patatas fritas flotaban alrededor del barco y la mayor parte de los platos se hallaban volcados en la propia mesa. Pero no era ésta la mayor broma que les deparaba el destino. Los vecinos de babor comenzaron a alejarse empujados por el viento, ocasión que aprovecharon los intrépidos navegantes para disertar sobre la conveniencia de cerciorarse de la correcta situación del fondeo. Más para colmo de desgracias comprobaron cómo al poco tiempo ellos también eran arrastrados por las fuertes ráfagas que Eolo les mandaba. El capitán, siempre optimista, mandó recoger el ancla y dirigir la nave hacia el puerto de San José, situado a poca distancia de allí. Su plan era alquilar un amarre esa noche para así garantizarse una pernocta tranquila. Sin embargo, el puerto estaba completo y desde la torre le juraron por Snoopy que la previsión para la noche era de calma.
Volvieron pués a la rada y lograron finalmente que el ancla no garreara. Prepararon nuevamente los platos, pero esta vez en el interior del casco, y tras una opípara y bien regada cena diéronse un baño en las aguas de la bahía. Como a esas alturas el capitán no se fiaba ya ni de su sombra, y mucho menos de su equipo de fondeo, montó guardias de 2 horas para comprobar la posición del barco y se fueron todos a dormir. O al menos a intentarlo.
Amaneció con una calma absoluta, la cual aprovecharon estos inocentes madelmanes del destino para bañarse justo al amanecer y para prometerse una jornada tranquila y reposada por fín. Nada más lejos de la realidad... (CONTINUARÁ)

viernes, julio 15, 2005

El peligro amarillo

El otro día habalaba con una amiga que trabaja en una empresa textil española. Cuando se refería a China lo hacía con el eufemismo del peligro amarillo. Su visión, la que predomina en su sector es la de que China es una enorme bola de nieve que arrastra todo lo que se le pone por delante al tiempo que va creciendo y creciendo sin parar. Y hasta ahora parece que los datos le dan la razón.
Sin embarg, llevo tiempo pensando al respecto y me da la impresión de que hay un par de variables, al menos, que no dejarán que el fenómeno siga a la velocidad actual.
  • Una es la propia dinámica interna del país, desde dos puntos de vista. Desde la perspectiva de las disparidades crecientes de renta entre las zonas rurales y las urbanas, potencial bomba de relojería social, las tensiones serán crecientes sobre los cuadros del Partido Comunista. La única vía de escape será un gran ejercicio de redistribución que nos llevaría al segundo escenario, en el cual el crecimiento de la propia demanda interna irá absorbiendo la potencia productiva china cada vez en mayor medida.
  • Otra es la reacción de los países occidentales. La cantinela de la globalización y la liberalización de mercados en el seno de la OMC se acaba de raiz cuando se ponen en peligro un número "excesivo" de puestos de trabajo nacionales. Ya lo hemos visto con el propio textil en Europa y lo volveremosa a ver con el calzado.
O sea, China, en el fondo, es una enorme bola de nieve que va creciendo pero que cada vez tiene más cerca el monte contra el que se estrellará casi sin remedio. De todas formas, algo que China y la India están comenzando a acelerar es la necesidad de la transición desde el actual sistema energético a otro más sostenible. Pero ésto y las implicaciones que podría conllevar las dejaremos para otro post.

jueves, julio 14, 2005

Una de autobombo

Hoy me citan en Sayonara, Almería. Lo hacen a partir de una columna de opinión de Antonio Fernández en La Voz de ALmería, en la que aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid les lanza una andanada de sentido común a los políticos provinciales de los dos principales partidos políticos.
Eso demuestra que hay más gente (además de mi madre) que me lee y que, para colmo, recuerda mis palabras y se pega el trabajo de buscar el enlace en Teleprensa. Gracias.

miércoles, julio 13, 2005

Con Gran Bretaña en las entrañas

Aparte de la tonta rima, aparte de la oportunidad, aparte de que normalmente, la actitud del reino de Su Graciosa Majestad en materia de política internacional me produce fuertes dolores de barriga (sin mencionar la mezquindad de la que suelen hacer gala con respecto a la UE); aparte de todo eso, lo cierto es que ese país ha sido víctima de un salvaje atentado, similar al que asoló Madrid hace apenas un año. Y no me he encontrado con ánimos para escribir sobre el tema hasta hoy.
Nadie con un ápice de alma puede estar de acuerdo con esa inhumana (y, sin embargo, muy usada por los humanos) forma de lucha. Al menos sobre el papel, los civiles no deben sufrir las acciones militares, aunque es una infantilidad pensar que ese extremo se cumplirá algún día. Pero el no compartir las formas, el sentir repugnancia por tanta sangre inútil no debe ocultarnos el análisis de las causas.
Al contrario de lo que mantiene Hutchinson, no nos encontramos ante un choque de civilizaciones. Estamos asistendo a una guerra por el poder. Un poder que influirá sobre las reservas de uno de los principales recursos naturales que sostienen nuestra civilización: el petróleo. En ese poso se superponen otros enfrentamientos, como el injusto trato del mundo a los palestinos en su conflicto con el Estado de Israel (uno de los pocos países democráticos que hace publicidad de sus asesinatos de Estado), o el de diversos movimientos dentro del Islam.
Estos conflictos se alimentan unos a otros y dan como resultado la difícil situación en la que nos encontramos hoy. De un lado, unos países occidentales, democráticos, ricos e importadores netos de petróleo que no son capaces de entender el proceso de génesis de un terrorista suicida y, de otro, unas sociedades en los países productores con enormes diferencias de renta, gobernados por reyes o tiranos, o por reyes-tiranos, en los que fruto del desánimo y la desesperación, el mensaje integrista cobra fácilmente adeptos.
Los desorientados (o no orientados debidamente) países occidentales montan coaliciones para atacar a los regímenes "malos", acabar con los apoyos al terrorismo e instaurar la democracia y, paradójicamente, aumenta el número de candidatos a inmolarse, incluso en los propios países desarrollados, incluso en la segunda generación de inmigrantes.
Evidentemente parece que nuestro enfpque no es el adecuado. Algo, o todo, lo estamos haciendo mal.
Como es costumbre, cerraremos con algunas preguntas: ¿si los países del petróleo fueran cristianos y los cristianos fueran musulmanes no habrían llegado a esta misma situación? ¿Cómo es posible que para luchar contra células de una red mundial se invadan países? ¿No sería más productivo gastar en destruir el tejido de la red, en localizar y anular sus fuentes de financiación y en infiltrar agentes en la estructura?

domingo, julio 10, 2005

¿Hay sobreoferta hotelera en Almería?

Este artículo fue publicado en el suplemento "Almería Económica" del diario La Voz de Almería, el 9 de julio de 2005

Antes de responder a esta pregunta, me voy a remontar a un momento históricamente cercano, los inicios de la década de los 90. En aquel momento, la oferta de plazas hoteleras de la provincia se había incrementado de manera importante en poco tiempo, y surgía la duda de si sería posible mantener el grado de ocupación. Para colmo, en aquellos días, nuestros principales clientes internacionales se encontraban inmersos en una importante crisis económica que limitaba su capacidad de compra del producto turístico. La impresión era, como siempre que se produce un rápido crecimiento de la oferta, que no habría manera de llenar esos nuevos hoteles. ¿Qué pasó? Se llenaron.
Ciertamente, como ya saben los lectores, la historia no se repite, al menos no de la misma forma, y ante situaciones similares los desenlaces pueden ser completamente distintos. Así, que la aparente crisis de sobreoferta de los 90 se solucionara de manera satisfactoria, no implica que ahora pase lo mismo. Por otro lado, realmente, la situación difiere en al menos dos grandes circunstancias: la primera es la entrada en juego de nuevos competidores en el Mediterráneo que quedaron desactivados en la década de los noventa a causa de las guerras en los Balcanes, la segunda es la coincidencia de un fenómeno novedoso que se ha dado en llamar “turismo residencial” que tiene un efecto indirecto sobre la demanda de plazas hoteleras, disminuyéndola, al suponer una oferta alternativa de alojamiento.
En este sentido, cabría un mayor grado de preocupación con respecto a la década anterior, pero también se han producido algunas modificaciones en la estructura de nuestra oferta, de manera que hoy hay un porcentaje mayor de plazas integradas en cadenas hoteleras, o en cadenas de distribución, lo que mejora las condiciones de venta del producto.
Por tanto, y respondiendo a la pregunta inicial, los datos de pernoctaciones no nos hacen pensar en una crisis de demanda, por lo que, aunque es posible un período de menor ocupación hotelera (un menor porcentaje de ocupación media), aunque sí de un nuevo tiempo en el que las circunstancias del mercado están modificándose de manera importante.

viernes, julio 08, 2005

BASILEA II o cómo aumentar los beneficios de la banca

El pasado miércoles asistí en el Auditorio Maestro Padilla a una jornada sobre Basilea II y las implicaciones que este acuerdo bancario tendrá sobre las PYME de toda Europa. Para los que no tengan idea de qué va ésto (como yo hasta hace tres días), les diré que es un sistema para minimizar los riesgos inherentes a las operaciones financieras y según el cual, las entidades de crédito clasificarán a sus clientes en función del riesgo de los mismos, traduciéndose ésto en unos intereses distintos para cada empresa. Este sistema de evaluación, por otra parte, no será coincidente para todos los bancos, ya que cada uno puede montar el suyo propio, por lo que una empresa podrá tener distintas calificaciones en distintos bancos.
Según los ponentes, en su mayor parte del sector bancario, las ventajas para las empresas son las siguientes:

Una mayor transparencia en el mercado
Un ahorro de costes para las empresas con menos riesgo


A partir de aquí, la cosa es sencilla, uno tiene que confiar en su banco y darle toda la información que éste le pida para mejorar la calificación de la empresa.
Ahora les cuento lo que me parece a mi. En primer lugar, me da la impresión de que es una fórmula para lograr la obtención de mayores beneficios por parte de la banca, ya que de lo que realmente se trata es de reducir el 8% de capital propio que deben tener de respaldo en cada operación crediticia que contraigan. Si se reduce el 8%, con el mismo capital social podrán conceder más préstamos y, por tanto, obtener una mayor rentabilidad de sus recursos propios. Eso es de cajón.
La supuesta transparencia del mercado es cierta, pero sólo funcionará en una dirección. La empresa tendrá que ser transparente, dar toda la información que le pidan, pero el banco no está obligado a "mostrar" su sistema de calificación, lo cual aumenta la relación de asimetría entre la pequeña empresa y el banco.
Por último, la minimización de los riesgos pasará a ser una consigna de los empleados de las entidades, lo que hará mucho más difícil el acceso a la financiación a proyectos empresariales nuevos y más si son en sectores emergentes. Además, al tener un mayor grado de riesgo, su financiación será más cara, aumentanto por tanto el coste de oportunidad y poniendo en riesgo una de las fuentes de progreso.
Por último, una de las razones esgrimidas para implantar Basilea II es la reducción de las crisis financieras. Objetivo encomiable, pero estéril, ya que las crisis son inherentes al sistema capitalista.
Sólo le veo algo positivo, para mejorar su calificación las empresas tendrán que esforzarse en que su contabilidad real y la fiscal se asemejen, para evitar que los analistas desconfíen más de lo necesario de sus operaciones.

martes, julio 05, 2005

El agua y las autopistas

Este artículo salió publicado el pasado domingo en el Expectativas de Ideal.

Dicen algunos que saben que la situación actual de nuestro modelo de desarrollo es de crisis. Y que, aunque nuestras tasas de crecimiento son de las más elevadas del continente, sólo estamos cavando una tumba más grande para cuando la naturaleza nos ajuste las cuentas.
Recuerdo que hace unos meses traje a estas páginas una crítica de un artículo de Michael Crichton sobre la perspectiva que el liberalismo tiene del cambio climático y de sus consecuencias. En aquel artículo abogaba por la preeminencia del sencillo criterio de prudencia, es decir, que si algo puede ocurrir, hay que actuar de forma que su efectiva ocurrencia se minimice. Sin embargo, nuevos datos científicos vienen a poner de nuevo de actualidad la cuestión. Y a este que les escribe, que tiene dos hijos y que desea que sus nietos disfruten de la variedad de paisajes con los que cuenta esta provincia, no puede por menos que preocuparse hondamente por lo que ve.
Vayamos a los hechos. Junto con el calentamiento global, fenómeno que, a pesar de lo que dicen los liberales, cada día cuenta con más evidencia empírica, hemos creado un efecto que actuaba en sentido contrario: el oscurecimiento global. Este fenómeno filtra las radiaciones solares y contribuye a una menor evaporación en el hemisferio norte. Está provocado por las emisiones contaminantes sólidas y sus efectos negativos pueden ser tan nocivos como la fuerte sequía que asoló el Sagel en los años 80. La cosa es que, ahora que nos estamos esforzando en minimizar en Europa estas emisiones nocivas para el medio ambiente y para la salud humanas, las consecuencias del efecto invernadero se evidencian totalmente, ya que la mayor limpieza del aire elimina el oscurecimiento. Y las primeras valoraciones no pueden ser más preocupantes, los problemas ya descubiertos y descritos con anterioridad se agudizan de forma importante.
Otro hecho, Almería se sitúa en el cuadrante de Europa con mayores problemas de desertificación y con menores índices de pluviosidad. Al tiempo más de un 40% de su PIB depende directamente de la existencia de disponibilidades hídricas, sin mencionar la obviedad de que cualquier actividad humana precisa de este líquido, comenzando por la propia subsistencia. Por otro lado, ese 40% tiende a aumentar en el futuro, ya que tanto la población como las actividades demandantes de agua son las que más crecen. En este sentido, no se debe olvidar que el maná de la construcción de viviendas para turismo residencial o los campos de golf generan una nueva demanda de recursos hídricos en un territorio que en 2000 ya tenía un déficit estructural de 320 hectómetros cúbicos.
Por último, un recuerdo vago. Me suena haber visto o leído algún comentario de los responsables del tráfico de la ciudad de Londres. Cada vez que desdoblaban una carretera de acceso a la ciudad para aliviar los problemas de cpngestión, terminaban teniendo al poco tiempo los mismos problemas multiplicados por dos. O, en términos de la Ley de Say, cada nueva oferta genera un aumento de la demanda que, en estos casos, hace inútil la inversión realizada, puesto que no se logra vencer el objetivo previo. Y me parece que algo así es lo que sucede con el agua. Que la disponibilidad de nuevos recursos hace aflorar una demanda nueva que hace inútil el esfuerzo en términos de solución del problema.
Es evidente que a este paso tendremos que desarrollar una potente industria de desalación de aguas para atender las demandas actuales y futuras de la provincia, aunque al paso que va el crecimiento de la Almería urbanizada tendremos pronto que sustituir los chiringuitos por desaladoras. Y, de forma más general, dada nuestra situación geográfica y nuestra dependencia del clima en gran parte de las actividades económicas, Almería es una de las zonas del planeta más interesadas en el cumplimiento de los objetivos del Protocolo de Kioto, por mucho que suponga pérdida de puntos de crecimiento del PIB, ¿de qué nos sirve ser más ricos si nos cargamos el medio en el que vivimos?
Como estrategia de desarrollo futuro deberíamos abrir líneas de investigación en las áreas de ahorro energético, construcciones bioclimáticas, energías alternativas, etc. No es sólo una cuestión de economía, aunque también, es sobre todo puro egoísmo. No sé si me entienden.

lunes, julio 04, 2005

Sobre las ventajas de las bodas gay

Desde hoy los homosexuales españoles dejan de ser ciudadanos de 2ª. Por fin podrán casarse, como el resto de los habitantes de este país. Si todos somos iguales ante la ley, nos guste o no, debemos serlo, y no sólo los que parecen normales.
A este respecto, me parece que se han lanzado proclamas desde la trinchera contraria (cada vez más trinchera) injustas o, simplemente, estúpidas. Una de ellas es que no debería llamarse matrimonio. Que el matrimonio es sólo entre hombre y mujer, tal y cómo lo refleja el diccionario de la RAE. Sin embargo, olvidan que el lenguaje es un ser vivo, que se transforma y que se adapta a las realidades cambiantes. O sea, que aunque hasta ahora no se haya planteado la nueva definición, no quiere decir que ésta no llegue. ¿Acaso no se han incorporado nuevas definiciones y nuevos significados en los últimos meses? Por otro lado, nadie está diciendo que la Iglesia los acepte. Que los obispos hagan lo que quieran.
Aunque, no me negarán que es una estupidez de su parte desde el punto de vista económico. Si tenemos en cuenta que los sacerdotes suelen pedir una "voluntad tasada" por la ceremonia (en torno a 60 euros), que tienen acuerdos con floristerías y, en algunos casos, con los músicos y cantantes, el flujo de ingresos al que están renunciando es sustanciosa.
Finalmente, en cuanto a lo de la adopción, el argumento preferido ha sido lanzar la pregunta:
¿Tiene derecho el bebé a tener padre y madre?

Evidentemente, es una pregunta trampa, porque tener padre y madre no garantiza una buena vida para el bebé. Se puede tener un padre o una madre hijos de puta y sufrir una infancia triste. Aparte de que esto excluiría a las familias monoparentales, cosa que a día de hoy es obviamente una estupidez solemne, pero una estupidez al fin y al cabo.
Por tanto la pregunta debería ser: ¿Tiene derecho un bebé a ser criado en un ambiente de cariño y de estabilidad emocional? Si se hace así la pregunta, a lo mejor las respuestas nos llevarían a plantearnos muchos supuestos principios "inamovibles".

viernes, julio 01, 2005

Comienza el espectaculo

No tengo ni idea de cómo comenzar. No es mi primer Blog. Los tengo de humor, de política, de economía, de tecnología. Pero no tengo ninguno sobre mi. O sobre mis ideas.
Baste este primer artículo para dejar claro que en esta Bitácora no hablaré de nada, y escribiré sobre todo. Baste también para decir que el sesgo de economista saldrá tarde o tempreno. Pero también lo hará el de biólogo frustrado, ecologista convencido o el de padre preocupado. Que todo eso soy, y más.
Sobre la periodicidad, ya veremos. Espero superar el rango de los tres meses. Aunque no me lo puedo prometer ni a mi mismo.
Sobre la privacidad: nada lo es desde el momento que uno se expone al mundo, y lo hace sin red ;-)