domingo, agosto 28, 2005

Cuando la casualidad empuja

Andaba desde ayer dándole vueltas a dos posibles artículos. Uno de ellos versaría (versará, espero) sobre el los cambios que el movimiento de los Blogs, Podcasts y Videocasts están significando con respecto a la democratización de la sociedad y a la modificación de las pautas tradicionales de información. El segundo, un poco más atemporal, quería dedicarlo a poner en el papel (que eufemismo, en realidad en el monitor de mis lectores) algunas reflexiones que he venido realizando en los últimos tiempos, en los que me he dedicado con fruicción a leer historia.
Una de esas reflexiones era la caducidad. Hasta ahora, con excepción hecha de nuestra propia existencia, todas las obras humanas han caducado, han muerto: las civilizaciones, muchas más de las que pensaba hace tan sólo 25 años colapsan, los imperios se desmoronan, los sistemas ecnómicos se suceden... Y, sin embargo, nosotros nos seguimos comportando con la actitud del que se piensa infalible.
Pues bien, acabo de leer en El País un artículo de Timoty Garton Ash titulado "El titán cansado" en el que apoya la hipótesis de que el imperio tácito de Estados Unbido está llegando a su fin, lo que apoya en una comparativa con el Imperio Británico allá por 1902, su guerra de los Boers, y las potencias emergentes de Alemania y Estados Unidos. El nuevo imperio tiene su guerra de Irak, y las potencias emergentes son China y la India. Siempre he pensado que la historia no se repite y que si los hechos se han desarrollado de una determinada manera en el pasado, ello no significa que situaciones similares (nunca iguales) produzcan los mismos resultados. Así que, en esencia no comparto los motivos del señor Ash, aunque si que estoy de acuerdo con él en que EE.UU. es un imperio maduro y que las potencias emergentes son las que él cita. Pero eso sería así hasta sin guerra de Irak.
Por otro lado, el movimiento de fondo es incluso más profundo. No sólo estamos asistendo al fin de un imperio, es posible que también al de un modelo de civilización, basado hoy más que nunca en la explotación sistemática de los recursos naturales. Nuestro modelo social es la imagen de nuestro modelo económico y éste hace mucho tiempo que olvidó que los bienes libres no lo son tanto y que ni siquiera el aire sale gratis en términos de sostenibilidad. Desde hace años me pregunto ¿podrá soportar el planeta 2.500 millones de coches más (en India y China), o simplemente 2.500 millones de nuevos hogares con electricidad? Mi optimismo tecnológico quiere creer que si, pero cada día me parece más fútil esa creencia.
En fin, la marcha que ha tomado la humanidad se me asemeja cada día más a la de una columna interminable de lemmings que avanzan hasta el mar, irremediablemente, irreversiblemente...

martes, agosto 23, 2005

La economía de la provincia de Almería (I)

El pasado 22 de Julio se presentó en la sede de Cajamar un libro que está llamado a convertirse en la referencia de la economía provincial. Editado por el Instituto Cajamar,ha contado con la colaboración de numerosos profesionales de la provincia y de autores de reconocido prestigio fuera de ella.
Inicio aquí un repaso a los capítulos del libro, de 700 páginas, ya que la labor de reseñarlo de una vez y al completo se me antoja poco menos que imposible, sobre todo dada mi impaciencia congénita.
A lo que vamos. El libro arranca con una reflexión genérica elaborada por Jerónimo Molina que repasa a grandes rasgos el pasado inmediato, el presente y se atreve a entrever el futuro, del que destaca la necesidad de sosiego en la enfebrecida actividad inmobiliaria, actualmente uno de los principales impulsores del crecimiento y del empleo y, por tanto, sector estratégico en el futuro inmediato de la provincia. Es recomendable leer con detenimiento los párrafos en los que se hace referencia al problema de la financiación de los ayuntamientos y las implicaciones desastrosas que éstas tienen sobre el urbanismo.
A continuación escribe Andrés Sánchez Picón un amplio (por lo extenso del número de páginas y lo completo del espectro temporal) resumen de la historia de los últimos 500 años de la economía almeriense. Con su estilo ameno y claro, con su capacidad para relacionar el pasado con el presente y por lo novedoso de algunos planteamientos es, de momento, uno de los que más me ha gustado. A destacar el apartado 3 del artículo, titulado "periferia y frontera".
Para acabar esta primera entrega haré referencia al capítulo de Juan García Latorre, historiador que se atreve a reflexionar sobre la dimensión espacial de la economía almeriense. Es éste un capítulo corto pero intenso, en el que quedan puestas de manifiesto las grandes limitaciones y ventajas que la geografía y el clima imponen a la economía de Almería y de las tendencias poblacionales de los últimos tiempos. Resulta, por tanto, de gran actualidad ya que el lector avispado podrá encontrar importantes datos sobre la sostenibilidad del modelo de desarrollo actual.

martes, agosto 16, 2005

Donde dije digo, digo Diego

O cómo Apple se ha tirado al monte de los PC, cambiando de golpe su estrategia.
La economía de la empresa no es lo mío, pero soy un usuario Apple desde 1990 y, como todos los de la tribu Apple saben, solemos tener una tendencia superior a la media de los usuarios informáticos a estar informados de los avatares de la empresa fabricante de nuestras máquinas.
La cosa es que, desde tiempo inmemorial, una de las cuestiones que diferenciaban a los Mac de los PC con Windows era el origen de su procesador. Primero fueron los Motorola, más tarde los PowerPC de IBM, procesadores que ahora portarán todas las consolas de videojuegos de última generación. Pero Apple ha roto con ese pasado diferenciador y ha optado por montar procesadores Intel a partir de 2006. ¡Anatema! Ahora serán MacIntel, demasiado parecido a Wintel.
Sin embargo, este paso que a muchos les ha escocido, a los muchos usuarios integristas, que en Mac abundan, encierra un inteligente cambio de estrategia cuyo último objetivo presumo que es aumentar de forma considerable la cuota de mercado de Apple.
Vayamos por partes, hace unos años, Apple intentó (ya demasiado tarde) licenciar su sistema, logrando hacer aún menor su cuota de mercado. Eran malos tiempos para la lírica y aún peores para los Mac, con unos PC bajando de precio y aumentando prestaciones cada dos días y un floreciente mercado de software pirata, prácticamente institucionalizado (ya que las instituciones financiaban con sus compras de soft a altos precios, el desembarco de Microsoft en los ordenadores de la mayor parte de los particulares).
Después de esos oscuros tiempos, Steve Jobs volvió a la empresa y terminó convertido en el iCEO (interim CEO), al tiempo que se sacaba de la chistera el iMac. Y la historia cambió. El siguiente gran hito de la empresa, a mi modo de ver, ha sido el iPod, el reproductor MP3 de mayor éxito del mercado. Este aparatejo al principio sólo funcionaba con los Mac. Pero pronto saltó las barreras de las arquitecturas y comenzó a entrar en las casas de los usuarios Wintel. Y resultó que sus euros y sus dólares eran tan buenos como los de los usuarios Apple de toda la vida. El binomio entre el iPod y la ITMS(iTunes Music Store) ha situado a la empresa de la manzana por primera vez en mucho tiempo en la cresta de la ola, ha revitalizado su imagen de marca y ha mejorado la venta de Macs, mucho más que la campaña Switch. Un primer paso para acceder a esos consumidores acostumbrados al Windows ha sido el MacMini, un mac de bajo coste que reaprovecha los periféricos del PC.
Y, ya que se han roto los tabúes, ¿por qué no ir a por todas?
Pero, ¿cómo? Ya se sabía que había una versión del sistema corriendo sobre Intel, pero no era lo mismo ya que no tenía la interface de usuario. Sin embargo, con este nuevo paso Apple mata varios pájaros de un solo tiro. Primero, se garantiza estar a la altura de los PC en el tema de los procesadores, ya sea poca o mucha altura. Por otro lado, evita los problemas de abastecimiento de chips de IBM, lo que se hubiera (casi seguro) empeorado ya que el mercado de las videoconsolas es más atractivo que el de Mac: se venden más y se actualizan con menos repidez. Por último, pondrá en el mercado máquinas que podrán correr Windows de forma nativa y que tendrán dos valores añadidos nada despreciables: un bonito diseño y un Tigre como sistema operativo alternativo. Posiblemente, el acceso a los escritorios de los consumidores medios será menos traumático y la cuota de mercado de Apple, aumentará.
¿Y qué decir de los precios? Los usuarios de toda la vida podremos beneficiarnos de menores precios, y los nuevos estarán más dispuestos a dar el salto, ya que éste nunca habrá sido más fácil.

viernes, agosto 12, 2005

My guestmap

Acabo de descubrir, gracias al Podcast Comunicando esta pequeña aplicación desarrollada en Brasil que, aprovechando el servicio de mapas de Google permite mantener un libro de visitas en el que los usuarios se sitúen sobre un mapa.
Así que me he puesto manos a la obra y lo he colocado en la bitácora. Lo teneis en la columna de la derecha, justo encima de las estadísticas. Podeis aplicar el zoom hasta llegar al nivel casi de barrio. Es mejor utilizar el mapa de Satélite que el de mapa normal, al menos en España.
Por favor, usadlo.

jueves, agosto 11, 2005

Nosotros mismos

Es curioso lo que podemos llegar a pensar sobre nosotros mismos. Hace unos meses colaboré en un Taller de Participación Ciudadana en el seno del Foro Ciudad de Almería que pretendía identificar los problemas más acuciantes de la ciudad. En realidad, a estas cosas ya va uno condicionado de casa y adivina lo que va a salir. Sin embargo, en esta ocasión, me vi sorprendido por uno de los problemas que salían. Los asistentes al Taller coincidían, en gran medida, en señalar que uno de los peores problemas de la ciudad somos sus habitantes, los almerienses.
Cuando se trató de profundizar un poco más, aparecieron la apatía, la falta de concienciación, el desánimo, la baja autoestima. Un panorama desolador para un economista y un vergel para los sociólogos.
Hay, sin embargo, debajo del panorama sombrío que sobre la ciudadanía hacen los propios ciudadanos algunos rasgos positivos. Por ejemplo, es evidente que tenemos capacidad de autocrítica, incluso un poco excesiva. Otro rasgo reseñable es que con el diagnóstico del problema se identificaban algunas causas, entre ellas un curioso círculo vicioso en el que la apatía de los ciudadanos implica menor presión sobre los políticos, lo cual se traduce en un alejamiento entre los intereses de éstos y los de la ciudadanía, lo que genera que los ciudadanos sientan cada vez más lejana la política y se frustren con ella, desembocando en una mayor apatía, que, a su vez, reduce la presión sobre los políticos...
Esperemos que no precisemos tener que ir al psicoanalista para eliminar los complejos y que, al menos, la autoestima haya subido después de los Juegos Mediterráneos. Somos capaces de casi todo, incluso de hacer que nuestros políticos se preocupen de lo que a nosotros nos preocupa.

lunes, agosto 08, 2005

Mala prensa...

Llevo unas semanas controlando la página de MALAPRENSA.COM, bitácora que se dedica a analizar la información periodística, más bien la mala información, y en la que aparecen con bastante regularidad malas informaciones relacionadas con el mal uso de las matemáticas (incluso, con el desconocimiento de las mismas). Resulta muy interesante este post sobre el caso del redondeo de los minutos de Telefónica.
Recuerdo que hace unos años, la Asociación de la Prensa de Almería, me pidió que les impartiera un curso de economía para periodistas. Se puede hacer muy poco en una sola mañana, pero intentamos explicarles varios conceptos básicos (PIB, valor añadido, tasa de paro, tasa de actividad,...) y algunos cálculos básicos. Pues bien, parece ser que en las facultades de periodismo deberían incorporar en los planes de estudio una asignatura de matemáticas, a tenor del poco éxito del curso y de la gran cantidad de trabajo que proporcionan al mantenedor de malaprensa.

jueves, agosto 04, 2005

Otra vez en la crónica negra... :(

Hoy aparece en algunos medios nacionales una triste pregunta: ¿otro caso Almería?
Nuestra sociedad es especialista en crear mosntruos, pero éstos son más terribles cuando ostentan algún tipo de poder legal sobre los ciudadanos.
Sin entrar a valorar el grado de violencia necesario para reducir a una persona, en este caso hay al menos un par de situaciones que resultan sospechosas. La primera es meramente numérica, cuatro contra uno. O el tipo era algo así como Hulk, o los 4 guardias son muy poquita cosa. La segunda es la existencia en las dependencias de la guardia civil de material no autorizado.
Supongo que todos podríamos el grito en el cielo si descubriéramos en el disco duro del ordenador del juzgado de menores, imágenes de pedofilia. Pues me parece que la segunda situación arriba mencionada es prácticamente lo mismo.
También supongo que no hay que dejarse llevar por las primeras impresiones, que a lo mejor se está acusando a estos agentes sin razón. Por ello, la propia Guardia Civil debería ser la primera interesada en un rápido esclarecimiento de los hechos, de forma que se tomen medidas tanto en el caso de que se confirme la supuesta tortura, como si resultara finalmente un fatídico accidente.

martes, agosto 02, 2005

Antes de volver... al trabajo

Ha sido un día como tantos otros de estas vacaciones. Miento, un poco menos frustante, ya que esta mañana hemos salido a tomar un refresco (aunque hubiera necesitado dos después de poner en funcionamiento a las dos J). Pero, en realidad, ha sido igual, casi igual a los anteriores, a los de las últimas dos semanas: un bebé te obliga a una rutina de la que es imposible escapar (a no ser que escapes del bebé).
Mañana, en unas pocas horas, estaré de vuelta en el despacho, en ese universo en el que las cosas son controlables, en el que el descontrol forma parte de la forma en la que trabajo y no es un enemigo de la estabilidad.
Y, sin embargo, me jode. Me jode un montón tener que volver. Tanto tiempo deseando regresar y resulta que era mentira, que no era más que una pose ante los demás y ante mi mismo. No quiero volver de vacaciones. En realidad: quiero vacaciones de verdad.

Sobre el Código Davinchi

Se han vendido millones de ejemplares, ha sido número uno en la mayor parte de los países en los que se ha editado, ha reimpulsado la fiebre por los temas de ocultismo y la novela histórica.
Son, como dirían los Morancos, cienes y cienes de páginas y, para rematar, la Iglesia Católica lo condena (cuando ya se había vendido a lo bestia, lo que de seguro habrá impulsado las ventas).
La historia es sencilla, el esquema también. Como en una colección de muñecas rusas, cada misterio desvelado implica un nuevo misterio que resolver y, siempre, con el tiempo apremiando y la policía y el Opus Dei pisándoles los talones.
Mucho se ha escrito sobre las mentiras del libro, mentiras que, en el fondo, no son más que un artilugio literario para permitir encajar las piezas del puzzle. Que son burdas, ¿Y qué? El libro funciona bien hasta las últimas 150 páginas, en las que pierde intensidad para acabar estrellándose en un final absurdo. Es una novela y por ello no tiene que ser veraz. No parece que se haya escrito con ánimo de revolucionar la literatura, sino con la intención de entretener y venderse bien. Y en ese terreno es en el que se debe valorar, en ese y en el del número de nuevos lectores que acaso repitan experiencia con otro título.
Por otro lado, si alguien quiere darle más importancia de la que tiene que lo haga. Es como si Cervantes hubiera sido fiel a la geografía de La Mancha en su Quijote. Ésta está intoxicada por idealizaciones, por inventos del escritor que, cuando novela, sólo debe atenerse a los límites que le impone su imaginación.
Si aguien quiere encontrar en el Código mensajes ocultos, pistas sobre los secretos que la Iglesia de Roma ha venido ocultando por los siglos de los siglos, que lo haga, y que se sumerja en ese mundo. Si alguien pretende demonizar el libro por sus inexactitudes, que lo haga también. Pero creo que el lector mesurado sabra que lo que ha leído o está leyendo no es más que un entretenimiento, un divertimento, una película escrita. Y nada más. O nada menos...