viernes, noviembre 25, 2005

Arreglado

Finalmente he logrado solucionar lo de los acentos, aunque haya sido a costa de cambiar la plantilla. Espero que os guste la nueva pinta de la bitácora...

jueves, noviembre 24, 2005

A vueltas con la multa

Finalmente, el ayuntamiento me notificó la multa del martes-trece con la consideración de falata grave por obstaculizar el tráfico. El importe es de 105,00 euros. Como ya dije en un post anterior, no tengo inconveniente en pagarla pues es cierto que estaba mal aparcado, pero...

SR. ALCALDE
EXMO. AYUNTAMIENTO DE ALMERÍA
REF: Sanción de tráfico, Expdte. 38419/2005-11-22


Almería, a 24 de Noviembre de 2005

En respuesta a su agradable misiva del 9/11/2005 en la que se me notifica una denuncia de tráfico, debo señalar que han debido ustedes cometer algún tipo de error. En dicha notificación se señala que mi vehículo estaba dificultando el giro de otros vehículos, circunstancia ésta del todo falsa, como pretendo demostrar.
En primer lugar, lo haremos usando la lógica: si mi vehículo dificultaba la circulación, la prioridad del agente debía haber sido, una vez tomada nota la matrícula, proceder a la retirada del obstáculo lo antes posible. En lugar de eso, me pidió toda la documentación del vehículo y de mi persona, las revisó parsimoniosamente y me preguntó por la dirección correcta (por si no coincidía con la del DNI, como efectivamente sucede y por lo que su notificación logró llegar a mi casa). Es decir, si mi coche estaba impidiendo el tráfico, el agente que levantó la denuncia contribuyó a mantener la situación alargando más de lo estrictamente necesario el proceso de levantamiento de sanción. Dado que entiendo que los agentes tienen suficiente capacidad de discernimiento, supongo que debió sopesar la situación y darse cuenta de que no estaba dificultando ningún giro. Con respecto a los vehículos que venían en dirección hacia la Rambla, sí que suponía un estorbo, pero no mucho más que los contenedores de basura que sobresalen o que el resto de vehículos que a esa hora aparcan en la zona para dejar a los niños en la guardería cercana (como estaba haciendo yo).
En segundo lugar, teniendo en cuenta que se suele decir que una imagen vale más que mil palabras, les adjunto una foto de esta misma mañana (24/11/2005) tomada a las 8:30 horas en la que puede comprobarse cómo un furgón, aparcado exactamente en el mismo lugar que estaba yo, y que pertenece a los operarios que se ven trabajando al fondo con un martillo neumático sobre la acera, no contribuye a empeorar la situación del tráfico, tanto es así que su vocación de permanencia va más allá de los 5 minutos que pude invertir yo en cruzar la acera y dejar a mi bebé en manos de las cuidadoras.



Por tanto, estimo que la supuesta “gravedad” de la infracción no existe, debiéndoseme multar por un aparcamiento indebido y no por dificultar el giro de los vehículos (a no ser que los tanques tengan permiso para circular por las calles de Almería). Y, en el caso de que sigan considerando que es una falta grave, les rogaría consideraran como colaborador necesario a su agente, de forma que contribuya al pago de la multa en la parte que le correspondiere.
Sin otro particular y a la espera de su respuesta, reciba un cordial saludo,

Fdo. David Uclés Aguilera

No sé qué pasa

Algo raro pasa con Blogger. No puedo insertar las fotos y los acentos se han ido al garete. Estoy investigando qué puede pasar. Mientras, por favor, disculpadme.

domingo, noviembre 20, 2005

CUCO VELA (I)

Primero de una serie de 4 cuentos que sólo tienen en común que fueron escritos directaemente en y para la web de Mac-Club y que son CUentos COrtos para un VErano LArgo, perpetrados todos ellos durante el verano de 2004. Reproduzco también la entradilla inicial.

CUentos COrtos para un VErano LArgo. Me propongo escribir dos o tres relatos semanales sobre la marcha. La idea es aliviar mi aburriemiento, por un lado, y acompañar a esos pobres y esas pobres que se encuentran de vacaciones en este mes de caluroso nombre. Que nos, mejor, que os sea leve...

Cuco Vela siempre se sintió distinto a los demás. Cuando todos sus amigos se pirraban por jugar a las prendas con las chicas, él prefería los juegos de peleas, que le procuraban una excitación secreta que no alcanzaba con las tonterías de los besos y los achuchones a oscuras. Cuco era, en ciertos aspectos, un buen hijo de su generación. Nacido a finales de los 60, en las últimas bocanadas del baby boom y en el seno de una familia de cinco hermanos, le tocó vivir su adolescencia y primera juventud en la vorágine de los 80. La edad de los descubrimientos la pasó en la cresta de una ola que iba cambiando España de arriba a abajo. No sólo era la música. En todas partes se respiraban aires nuevos y las mutaciones de la sociedad iban abriendo un foso tan profundo que los 70 parecían haber sucedido hacía siglos.

En esos años, ya en la Universidad, Cuco se atrevió finalemente a reconocerse a si mismo. La idea le golpeaba constantemente la cabeza y cada uno de los poros de su piel desde hacía años, pero no fue hasta que conoció a Martín que sus sentimientos se desbocaron por encima de la barrera que insconscientemente había ido construyendo poco a poco. Una presa que encerraba su personalidad y cercaba su mundo como un corsé.

Pero Martín tenía una mirada tierna que le desarmaba. No era capaz de apartar la vista de sus andares cuando pasaba a su lado por el pasillo de clase y en el tono de su voz creía encontrar mensajes cifrados destinados sólo a él. Mensajes en los que le prometía amor eterno y en los que le animaba a dar el primer paso. Durante semanas anduvo como un sonámbulo, imaginando una y otra vez mil y una formas de decirle a Martín lo que su corazón acallaba a duras penas.

Finalmente, una tarde de septiembre en la que el grupo había quedado para reencontrarse tras las vacaciones de verano, creyó llegado el momento. Se puso lo más elegante que había traído en la maleta del pueblo y llegó al punto de encuentro soñando con los besos de Martín. Pero él no apareció. Ni esa tarde ni nunca más. Alguien les contó que se había tenido que quedar en Muchedumbres, pues había dejado embarazada a una chica y los padres de ambos les obligaban a casarse.

Cuco desde aquella tarde no fue el mismo. Dejó de ir a las clases de la universidad y se refugió en los primeros locales de ambiente que habían surgido en la ciudad; dejó de llamar a su familia cada semana y cortó los vínculos con la mayor parte de los integrantes de la pandilla. Al llegar el verano, no volvió a casa y su recuerdo se fue apagando en la memoria de todos. La misma habilidad que había desarrollado para disimular sus sentimientos fue luego el catalizador del olvido; siempre pasó demasiado desapercibido.

Los años fueron cubriendo de herrumbre los lugares que le vieron crecer, allá en su pueblo costero. Nadie o casi nadie era capaz de recordar a aquel niño apocado que un día correteó por las calles con el resto de la chavalería. Nadie excepto sus padres, que le creían trabajando en el extranjero.

Pero todo explotó de pronto una noche de 2004. En el programa Sopa de Corazones, especializado en destripar con alevosía las vidas de un nutrido número de famosillos nacidos al calor de los reality, anunciaron a bombo y platillo que habían decubierto el secreto mejor guardado de Cucaracha, un famoso transexual, que había participado en numerosas películas de Pedro Almodóvar y que había llegado a ser la imagen de una prestigiosa marca de lujo.

Aquella noche todos los vecinos de su antiguo barrio, todos los habitantes del pueblo, todas sus amistades de la universidad, y sus padres, descubrieron que Cucaracha y Cuco Vela eran la misma persona. Esa misma noche, en una casa de la calle Arturo Soria de Madrid, un hombre casado, con tres hijos, lloró al recordar aquel amor secreto que le devoró cuando era estudiante y que nunca se atrevió a descubrir.

domingo, noviembre 13, 2005

Iglesia, demagogia y educación

Alucinado me quedo, de verdad. A veces me da la impresión de que vivo en un país absolutamente extraño, absolutamente distinto del que a mi me parecía. Y el sábado me volvió a pasar. Al ver a tanta gente manifestándose por tan poco, o por tan equivocado. Pero vayamos por partes. En primer lugar abogaban contra la desaparición de la asignatura de religión, circunstancia ésta que, por desgracia, no es cierta. La asignatura de religión no es obligatoria, pero como si lo fuera, ya que la opción que tienen los críos en los colegios públicos es estar una hora en el patio o en la sala de profesores, solos. Por cierto, actualmente no se evalúa.
Otra de las reivindicaciones es la libertad de elección de centro educativo. Hecho curioso, porque eso existe actualmente y seguirá existiendo. He tenido que oir a algunas personas diciendo muy serios en la tele que hay aulas vacías en algunos colegios concertados y que no se abren aunque haya padres que lo pidan (y que son derivados a centros públicos). Para que se entienda, eso es como irse a la Clínica Universitaria de Navarra y exigir que le operen a uno allí gratis por el derecho a la libertad de elección de hospital. Lo que tenemos los españoles es derecho a la educación gratuíta, la cual proveerá el sector público con sus medios (y, cuando estos no alcanzan, concertando plazas en centros privados). Y si a alguien no le gusta el colegio que le ha tocado, pues mire usted, elije otro conforme a las posibilidades que le da el sistema y, si no, pues se va a uno de pago.
Por último, tal y como está el cotarro (con los estudiantes españoles a la cola de los europeos en casi todo), lo de menos es la religión, y lo de más son las matemáticas o los idiomas. Más importante es que un niño tenga una hora extra de inglés en el centro a que de religión, formación que puede ser cubierta en la iglesia y en la casa. Se nos suele olvidar que la formación en valores se recibe principalmente en la casa. (Yo me eduqué en un centro religioso, y de mi quinta salieron ladrones, drogadictos, traficantes y políticos de baja estofa moral incluso, gente decente; a pesar de la educación en valores de los salesianos).
Por último, si hay algún motivo para manifestarse es la estupidez de que contra el fracaso escolar se lucha haciéndolo desaparecer. La sociedad actual no funciona así y, por si sirve de parábola, un sistema es tan fuerte como el más débil de sus eslabones. No podemos condenar a la ignorancia a una generación para que unos pocos no se sientan frustrados. Lo que habrá que hacer es dotar mecanismos para que esos pocos se motiven lo suficiente o encuentren alternativas de formación.
¡Qué a gusto me he quedado...!

miércoles, noviembre 09, 2005

Transparencia y comunicación

Dedicado a P.C. que escribe como si fuera libre. Aparecerá en La Voz de Almería, espero.

A veces uno hace cursos que cree meras excusas y que terminan siendo fuente de revelaciones filosóficas de hondo calado. Así, por ejemplo, hace ya 10 años asistí a un curso de doctorado sobre economía de la comunicación. El profesor era y es un encantador de serpientes y nos lanzó mensajes claros y poderosos. De todos, aún recuerdo cuatro con especial intensidad:
  • A veces, la no noticia tiene más valor que la noticia.
  • Las diferencias en los titulares de los distintos medios pueden tener origen en razones empresariales, financieras o, incluso, en fobias y filias de los editores y redactores.
  • Los periodistas terminan sintonizando su conciencia con el medio para el que trabajan.
  • Los paréntesis pueden ser terribles herramientas de venganza.
Desde entonces intento ponerme en situación antes de leer un diario, procurando descontar el sesgo ideológico, que es siempre una característica fácil de detectar a poco que uno insista en leerlo durante más de un día. Sin embargo, mi conocimiento de las interioridades de los medios es muy escasa y se me escapan con toda seguridad multitud de detalles que se corresponden con otro tipo de motivos. Pongamos un ejemplo: supongamos que el Banco Esperpento presenta sus resultados y emite una nota de prensa. Y, al día siguiente, el medio Especulativas titula “El Banco Esperpento obtiene un beneficio de 800 millones”; mientras el medio Varios Días abre con “Esperpento gana un 5% menos”. Las dos cosas pueden ser verdad pero es evidente que la impresión que se llevaría un lector inocente sería que ambos medios se contradicen. Posiblemente, lo que suceda es que el Varios Días no logró del banco ese préstamo que necesitaba para ampliar sus instalaciones o que Esperpento es uno de los principales accionistas de Especulativas. Pero eso no lo suele conocer el lector. Por eso, a veces, se puede dar el caso de que un medio apenas considere noticia lo que otro pone en primera (o que algún columnista de buena fe se crea que el medio es neutral y que es libre para escribir lo que quiera).
Uno, que es economista, cuando piensa en estas cosas, recuerda una de las condiciones de partida para el buen funcionamiento de los mercados: la transparencia, o la no existencia de información privilegiada. Lo ideal sería que todos los medios contaran quienes son sus accionistas, quiénes sus anunciantes principales, sus financiadores, sus preferencias políticas, las amistades y enemistades de los redactores y/o editores, sus planes de expansión a otros ámbitos de comunicación, etc.
Evidentemente, y volviendo a la economía, es como intentar calcular exactamente el volumen de actividad económica de un país, prácticamente imposible. Así que, como en economía, tendríamos que conformarnos con una medida aproximada: la lista de no-me-junto. Sería una mancheta semifija en el diario en la que aparecerían las personas y empresas más antipáticas para el medio. De esa manera, los lectores podríamos mejorar nuestra interpretación de los mensajes subliminales de los periódicos (y algunos columnistas de buena fe que se consideran libres podrían rechazar ofertas de colaboración envenenadas). Pero eso, probablemente, sea pedir demasiado.

lunes, noviembre 07, 2005

¿Déficit fiscal o déficit de renta?

Hoy lo mandaré al Ideal. Ya veremos cuándo lo publican...

En los últimos días ha vuelto a la actualidad del debate político, merced consustanciarse el estatuto de autonomía de Cataluña. Entre otras novedades, desde el punto de vista económico resalta la propuesta de nuevo sistema de financiación. Este sistema propuesto aumentaría el grado de independencia fiscal de la autonomía catalana, aunque definiéndose un sistema de forma unilateral o bilateral, en el mejor de los casos. No vamos a entrar a discutir si es lícito que una autonomía decida de esta su modelo de financiación cuando es éste un tema que repercute en los 17 territorios autonómicos.
Esta visión de los partidos catalanes se fundamenta y se justifica desde el punto de vista del déficit fiscal de Cataluña. Es decir, esta Comunidad autónoma está recibiendo menos dinero público del que aporta a las arcas del Estado, situación que define el déficit y se convierte en una injusticia contra la que hay que luchar.
Los datos, aparentemente, les dan la razón, ya que efectivamente Cataluña aporta más dinero al Estado del que recibe. Evidentemente, el planteamiento no se sostiene desde el punto de vista de la visión de conjunto. El motivo por el que se construye ese déficit fiscal se debe a que nuestro sistema impositivo es progresivo, de forma que pagan más impuestos los que más renta perciben y, en virtud del principio de redistribución de la renta, reciben más fondos públicos los más necesitados. Obviamente, lo que sucede es que en Cataluña hay un mayor nivel de renta medio, lo que se traduce en que pagan más y reciben menos contribuciones estatales, que se dirigen a compensar el déficit de renta de otras comunidades.
Es decir, si aceptamos entrar en el debate del déficit fiscal, deberíamos ser capaces de introducir en el mismo la existencia de un déficit de renta que, por la misma razón demagógica que el anterior, también debe ser cubierto por razones de justicia redistributiva y social.
Si todas las comunidades pretendieran compensar sus déficit fiscales, nos encontraríamos con la paradoja de una política de redistribución absurda, en la que los más ricos de los ricos transferirían ingresos a los más ricos de los pobres y los más ricos de los pobres a los más pobres de los pobres, corriendo el riesgo de lograr un mantenimiento de las diferencias de renta interregionales. Incluso, llevando al extremo este planteamiento, es posible que las personas planteen también la justicia de sus déficit fiscales, ¿por qué pagar más en mi IRPF de lo que recibo del Estado? ¿Por qué pagar la Seguridad Social si yo uso un seguro privado? ¿Por qué cotizar a la SS si tengo contratado un seguro privado de jubilación?
Otra cosa es que nos planteemos la eficiencia de las políticas redistribuidoras. Es decir, en qué grado las medidas de política redistributiva contribuyen a reducir las diferencias. A lo mejor sería hora de plantearnos medir los resultados obtenidos y ponerlos en contraposición con los esperados a priori. Podría ser que nos lleváramos alguna sorpresa y que, en cierta forma, se estuviera produciendo un uso inadecuado de los fondos. Pero ese es otro debate.