El Plan Nacional de Reformas

Este es un artículo preparado a toda prisa para el suplemento de economía de Ideal: Expectativas.

Hace unos días tuve la fortuna de asistir a una presentación del Programa Nacional de Reformas que está elaborando el gobierno. Lo primero que tengo que reconocer es que afortunadamente hay gente que se dedica a pensar en los problemas de nuestra economía, cosa que había comenzado a dudar, ante el conformismo que me parecía detectar con nuestra actual tasa de crecimiento y la forma a través de la cual llegamos a ella.
El diagnóstico, lejos de las fanfarrias con las que se adornan estas cosas por parte de las administraciones (sean del color que sean), es coincidente con el conjunto de los analistas del país, incluso es inusualmente crudo en algunos aspectos. Por ejemplo, se comenta que el crecimiento de nuestro PIB ha sido muy superior al de la UE. Sin embargo, también se reconoce que ese crecimiento diferencial no se ha trasladado completamente a la convergencia real, ya que nuestra población ha crecido también muy deprisa, por lo que la diferencia en términos de PIB por habitante ha sido mucho más discreta (concretamente el diferencial de 1,4 puntos en tasa de crecimiento del PIB en el período 2000-2005 se ve limitado a sólo 3 décimas cuando se pone en relación con el número de habitantes).
En dicho diagnóstico se concluye que el problema principal de nuestra economía es la productividad, menor que la media europea, y que tiene reflejo en nuestra competitividad exterior, el crecimiento económico o en la calidad de vida de los españoles. Productividad que, de no haber divergido con respecto a la europea, nos hubiera permitido lograr la convergencia con la media de la UE-25, incluso podríamos haberla sobrepasado con nuestro actual nivel de ocupación. Por tanto, nuestro patrón de desarrollo ha estado centrado en la movilización de recursos humanos dedicados a labores de baja productividad, que nos han permitido crecer (en la medida que usábamos más cantidad de factor trabajo) pero que tiene un máximo físico (el pleno empleo). Es decir, en el momento en el que la disponibilidad de trabajadores se convierta en un problema, la economía española podría frenarse bruscamente.
Otro de los problemas que nos aquejan en mayor medida es el de nuestra especialización geográfica. Nuestra exportaciones se dirigen mayoritariamente hacia aquellos mercados internacionales que menos dinamismo demuestran, mientras que a zonas como América del Norte o Asia enviamos el 11% de nuestras ventas al extranjero, siendo éstos los responsables del 69% del crecimiento económico mundial. Y, para finalizar el panorama de nuestros males, se demuestra por enésima vez nuestra especialización productiva en bienes de intensidad tecnológica media-baja.
A partir de este diagnóstico, los técnicos del ministerio plantean dos grandes objetivos para la economía española:
  • Lograr la convergencia plena con la UE-25 en 2010 (actualmente estamos en el 98,7%).
  • Alcanzar una tasa de empleo del 66% en 2010 (por encima del actual nivel de la UE-25).
Hasta aquí todo correcto, aunque probablemente los objetivos podrían haber sido algo más ambiciosos, ya que prácticamente han disparado sobre seguro. No obstante me preocupa la parte de las soluciones. Si he de ser sincero, muchas de ellas las comparto al 120%, pero la impresión general que me queda es que se han limitado a reescribir programas que ya estaban en marcha. A ver si me explico mejor, me da la impresión de que, de lo que se trata es de buscar una justificación ex post a cuestiones que ya estaban sobre la mesa.
Para que se hagan una idea, el Gobierno plantea siete ejes en su Plan Nacional de Reformas (los enumero en la misma forma y orden que aparecen en el documento de presentación):
  1. Refuerzo de la estabilidad macroeconómica y presupuestaria (en realidad, un plan para reducir nuestra deuda pública de cara al futuro de la SS).
  2. Plan Estratégico de Infraestructuras y Transporte (PEIT) y programa Agua (ambos proyectos de arranque de la legislatura).
  3. Aumento y mejora del capital humano (éste si que influirá de forma relevante, aunque se centra en la reducción de la tasa de abandono escolar).
  4. Estrategia I+D+i (programa Ingenio 2010, también relevante en la solución de los problemas que nos aquejan).
  5. Más competencia, mejor regulación, eficiencia de las administraciones públicas y competitividad. (No se plantea abiertamente una reforma de la administración pública, aunque se incluyen medidas ya tomadas –liberalización del transporte ferroviario de mercancías– y otras que de tomarse mejorarían el funcionamiento de nuestros mercados.
  6. Mercado de trabajo y diálogo social (con objetivos ya marcados hace tiempo: reducción de la temporalidad, aumento de la empleabilidad de los jóvenes, aumento de la ocupación femenina, etc.).
  7. Plan de Fomento Empresarial, que incluye medidas tales como la reducción del impuesto de sociedades, bonificaciones en las cuotas de la seguridad social, facilidades para los jóvenes que creen empresas, etc.)

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