España eliminada. Qué alivio....

Debo ser uno de los pocos españoles que anoche, tras ver el partido se alegró de la eliminación de nuestra selección. Y no es que sea un ultranacionalista vasco, o catalán, o gallego, o andaluz, o madrileño; es que odio el escándalo que forman mis vecinos los días de partido. Qué le vamos a hacer, me gusta el silencio, siempre que no sea un silencio maltratador, claro.
¿Qué es un silencio maltratador? Ese que se ejerce con la clara voluntad de hacer daño al que lo escucha (¿se puede escuchar el silencio?). Ese que se plantea como un muro de desprecio, ese que se escenifica sin previo aviso. Ese, en fin, que no es buscado, sino inducido por otros para doler (¿puede doler el silencio? Si).
Al final España perdió 3-1 contra Francia, contra una ilustre nómina de jugadores que lo han sido todo y que posiblemente no vuelvan a jugar un mundial, contra un equipo que dejó claro que el ímpetu de la juventud a veces resulta desordenado y, por tanto, improductivo frente a la veteranía y la experiencia (¿se me nota que me acerco a los 40?).

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