El mundo tras el 11S (9/11) [Var]

Aquella tarde, hora espeñola, vi por televisión las imágenes de destrucción más impactantes que nunca antes hubiera visto y, como tantas otras veces, el mazazo me hizo llorar. Antes, las del derribo del muro de Berlín también me saltaroon las lágrimas, pero en esa ocasión de alegría, de esperanza, de alivio: adiós a la Guerra Fría. Aquel 11 de septiembre, mientras que los aviones caían de los cielos sobre Estados Unidos, Al-Qaida, antes apenas conocida, se hizo mundialmente famosa, y con ella su líder Osama Ben Laden.
La guerra fría había dejado a la Guerra contra el Terrorismo, enunciada por George W. Bush como heredera en el ranking de los grandes temores de la humanidad. Posteriormente, los atentados de Madrid, Londres y Bali dejaron claro que la amenaza era realmente global, realmente irracional y realmente cierta.
La estrategia de Washintong estuvo clara desde el primer momento: había que desarticular a los regímenes amigos de los terroristas antes de que se hicieran fuertes: era la hipótesis de la guerra preventiva. Primero fue el Afganistán de los talibanes, luego el Irak de Sadam Huseim, aunque en este último caso las relaciones fueran mucho menos evidentes, por no decir inexistentes. Esta última guerra logró que la mayor parte de los que en 2001 apoyaban sin fisuras al gobierno norteamericano comenzaran a replantearse dicho apoyo incondicional.
Por otro lado, las medidas de excepcionalidad se llegaron a convertir en la normalidad. Así, ante la necesidad de la seguridad, los derechos individuales fueron puestos en solfa por el propio sistema que los había engendrado, permitiéndose las escuchas, los viajes secretos con presos a cárceles secretas o el sin sentido al cuadrado de Guantánamo.
El mundo después del 11 de septiembre de 2001 es un mundo con más miedo, es un mundo que mira con recelo todo lo islámico, un mundo en el que el Islam se siente maltratado por las potencias occidentales, un mundo en el que la desconfianza es la base sobre la que se sustentan las relaciones internacionales y un mundo, en suma, en el que el multilateralismo está siendo sustituido por el unilateralismo.
Esta tendencia, sin embargo, se tropieza con la propia naturaleza de la Globalización. Así que, o la globalización terminará enterrando el unilateralismo, o éste será una carga de profundidad que terminará por hecer estallar a aquélla. Supongo que la globalización finalmente triunfará y que nos habremos de acostumbrar a vivir pendientes de los gestos de ese africano o de ese asiático que viaja junto a nosotros en el autobús.

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