Previsión: este año el calabacín se tirará por las calles de Almería [Econ]

Hace unos años hicimos en el Servicio de Estudios de la Cámara de Comercio de Almería un experimento muy sencillo: pusimos en relación las tasas interanuales de variación de los precios medios de las hortalizas y su producción. El resultado ya lo conocíamos de antemano: una correlación de más del 80%, a más producción, menos precio. Pero, dado que en muchas de esas hortalizas Almería era el principal productor europeo, también significaba que la mayor parte de las variaciones en el precio venían explicadas por las variaciones en la producción almeriense.
Hoy, el diario Ideal informa de un aumento considerable, más del 30%, de la superficie dedicada al calabacín en la provincia, resultado de un mejor comportamiento en campañas anteriores. Tal aumento conllevará, casi con toda seguridad, una disminución de los precios medios. Tal y como se señala en el artículo, no puedo estar más de acuerdo con las apreciaciones de COAJ:
«el verdadero problema del sector hortofrutícola es que sigue planificando las campañas en función de los resultados obtenidos el año anterior, en vez de tener en cuenta las necesidades del mercado, la competencia de terceros países o la coincidencia en las fechas de siembra de determinados productos».

Este es el precio a pagar por una agricultura que distribuye la renta entre 13.000 familias propietarias y otras muchas empleadas en los cultivos. Hay 13.000 agentes tomando decisiones sobre producción, con el único dato contrastado de su experiencia previa y lo que le han contado sus vecinos o familiares. Es decir, la visión a largo apenas tiene un sosten, más que algunas cooperativas. La organización de la producción con este esquema es muy dificultosa y sigue manteniéndose año tras año la tiranía de la pizarra.

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