La corrupción nuestra de cada día [Var]

Hace unos años, mi maestro, y sin embargo amigo J.A. Martínez Sóler, hablaba del índice de corrupción ambiental (ICA) que alcanzó su máximo durante la última legislatura de Felipe González. Los casos de corrupción de aquella etapa estaban casi todos ligados a altos cargos de la administración. Sin embargo, en los últimos tiempos, el ciclón del ladrillo se ha juntado con las dificultades de financiación de los municipios y la poca vergüenza de un buen número de alcaldes y concejales para dar lugar a una nueva eclosión de la corrupción.
En esta ocasión los casos suelen estar relacionados con recalificaciones fraudulentas, licencias ilegales y enjuagues urbanísticos en los que los ayuntamientos, supuestos beneficiarios, terminaron siendo expoliados por empresarios y políticos sin escrúpulos o por ambos a la vez. Por tanto, el alcance territorial de este nuevo repunte del ICA es mayor que entonces, ya que se distribuye de manera homogénea por el territorio nacional, con preferencia en zonas de litoral y alrededores de Madrid.
Marbella ha sido el caso más espectacular, pero no ha sido el único. Ojalá en los próximos meses, al calor de la contienda electoral municipal, sigan saliendo a la luz estas miserias para que los votantes sepamos a quienes no hay que votar, pero si que hay que botar, y cúantos millones de euros han sido repartidos entre los que fueron elegidos para servir al pueblo y terminaron sirviéndose de él.

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