martes, enero 31, 2006

Lo confieso, soy un poco friky

Aunque, desde luego, no soy nada parecido al autor de este blog.
Si eres un fan de La Guerra de las Galaxias no te lo puedes perder. Y, lo mejor, no dejeis de leer los comentarios. De lo más raro que he visto en mucho tiempo.

viernes, enero 20, 2006

¿Es Google un nuevo Gran Hermano?

Hasta hace muy poco tiempo, cuatro días como quién dice, yo pensaba que el malo malísimo de la película llamada Internet era Microsoft y su afán megalómano por controlarlo y comprarlo todo. Había indicios más que claros de la pretensión de la empresa de Redmon por controlar no sólo el software de todos los ordenadores, sino también sus contenidos y, por ellos, a los propios usuarios.
En realidad no he dejado de creer en ello, lo que sucede es que en este vertiginoso mundo que es Internet, en el que pasado, presente y futuro se confunden continuamente, de pronto el que parecía malo parece tonto y el que parecía bueno comienza a dejarse ver como un villano simpático, y listo, muy listo. Eso es lo que me ha pasado con Google.
Al principio Google era un buscador más de Internet, un buscador sencillo, potente y rápido, muy rápido. Y era gratis. Y solía introducir detalles simpáticos en su web. Era una herramienta estupenda, pero un mal negocio, no tenía ingresos. Luego introdujo la publicidad, incorporando anuncios relacionados con las búsquedas. Y poco a poco fue siendo más y más cosas, hasta convertirse en el principal enemigo de Microsoft en el dominio de la Red. Eso sí, siempre fiel a su estilo: sencillez y potencia. Ahí están sus buscadores especializados, su herramienta de búsqueda de contenidos en el disco duro (hasta ese momento coto cerrado de Microsoft), el programa de mensajería GoogleTalk, el GoogleMail (con más memoria disponible que ninguno), el GoogleEarth (espectacular programa de imágenes por satélite). Y todo ello gratis, al menos en apariencia. El usuario no tiene constancia de que le cobren un precio pero, en el fondo, lo paga. Lo paga porque se convierte en un propagandista de las excelencias de la empresa, lo paga porque (y esta es la verdadera clave) le damos pistas de las redes sociales a las que pertenecemos.
Lo pista más evidente es la forma en la que se distribuyen las cuentas de correo Gmail. Sólo se accede por invitación. Inicialmente alguien te invita, y ellos te dan la posibilidad de distribuir 4 nuevas invitaciones, luego se convierten en 25 y, más tarde en 100. Y nunca se agotan. Resultado, las primeras se reparten en un círculo cercano de amistades (son bienes escasos), y las demás suelen ir a parar a amigos y, más tarde, conocidos. De esta forma la compañía se va haciendo una idea de la cantidad de redes a las que uno pertenece y de a cuántas. También así pueden identificar a las personas multinodo, aquellas que son puntos centrales de muchas redes, aquellos que tienen influencia sobre más gente.
Otra pista, el sistema adsense. Un sistema en el que cualquier propietario de una web puede contratar con ellos la gestión de la publicidad. Para multiplicar su efecto entre una de las comunidades más vivas de la red (los blogs o bitácoras) Google compró Blogger, una plataforma muy amplia que albergaba a gran cantidad de bitácoras e integró de manera sencilla y transparente en él su sistema de anuncios adsense. Así no sólo sabe en qué redes te mueves, sino cuáles son tus intereses y los de gente similar a ti.
El resultado es que terminan conociéndote más que tu madre. ¿Cuál es el objetivo? Ajustar al máximo el tipo de anuncios que puedan interesarte, multiplicar el impacto y el rendimiento de los anuncios. Pero, y e aquí la pregunta que me ronda la cabeza en los últimos tiempos, ¿hasta cuándo aguantará Google sin vender al mejor postor toda esa información que ha ido recopilando sobre nosotros? ¿No terminará siendo Google más opresiva en su presencia que la propia Microsoft? Y lo que es peor, ¿qué hago yo ahora con tantas invitaciones disponibles?

La redención del ferrocarril en Almería

Este texto ha sido preparado (y refrito) para la Revista de la Asociación de Amigos del Ferrocarril del Almería (ASAFAL) y, sí, tiene que ver con el soterramiento, pero sobretodo con el puerto y la intermodalidad del Libro Blanco del Transporte.

La actual situación del transporte ferroviario en la provincia queda reflejada en el tiempo que invierte el TALGO en llegar a Madrid: siete horas, si no median retrasos. Es decir, más que en coche.
En los últimos años, el deterioro del servicio ha sido patente: se han eliminado conexiones (como la nocturna), no se ha invertido suficiente en la mejora del material y, en consecuencia, el número de viajeros ha descendido. Por otra parte, el cierre de las minas de Alquife dio al traste con el principal tráfico de mercancías que se llevaba a cabo. Solamente en fechas muy recientes, éste ha vuelto a registrar incrementos importantes, aunque nuevamente motivado por la actividad de una sola empresa: Holcin, dedicada a la producción de cemento.
El lento pero inexorable declive de este medio de transporte tiene actualmente una oportunidad histórica de verse detenido. Por un lado, está el proyecto de conectar por línea de Alta Velocidad Almería con Murcia, infraestructura que se encuentra actualmente en fase de licitación en algunos de sus tramos después de superada la fase de proyectos. Por otro lado, el abordaje por parte del Ministerio de Fomento del proyecto de soterramiento de las vías del tren a su paso por la ciudad daría la oportunidad de reconectarlo al puerto, generando sinergias para ambos modos de transporte. Finalmente, la electrificación total del tramo a Granada y su conversión a la Alta Velocidad daría la oportunidad de disponer de un medio rápido alternativo a la carretera para conectar la capital y la provincia con Sevilla y el occidente andaluz, principalmente Huelva que, por la naturaleza de su estructura económica, es un mercado prioritario de las empresas almerienses.
Sin embargo, nos queda la duda de la voluntad política para enfrentar dichos proyectos y la no menos importante de la posibilidad del transporte de mercancías. La conexión con Murcia no parece a priori capaz de dar cabida a mercancía pesada, por lo que el eje granadino se configuraba como la ruta ferroviaria alternativa para este tipo de tráficos, de forma que el proyecto de AVE a Sevilla debería tener en cuenta esta limitación.
Retomando la cuestión del soterramiento, cabe decir que éste tiene un objetivo y dos motivaciones contundentes para su puesta en marcha. El objetivo principal que se suele poner de manifiesto por nuestros políticos es la eliminación de una barrera en la ciudad, una barrera física que divide a su paso en dos trozos la capital. Pero debajo de ese objetivo (soterrados, por tanto) hay dos motivaciones de muy alto calado. El primero es posibilitar la conexión con el puerto. Como ya se ha comentado más arriba el puerto se encuentra en un momento histórico, tras el desgaje de la Autoridad Portuaria de Motril, Almería tiene las manos libres para tomar decisiones estratégicas que garanticen el futuro de su puerto y de la actividad por éste generada. Así, en los últimos meses se ha abierto la oportunidad de convertirlo en un centro logístico de primer orden, una iniciativa que le podría devolver parte del protagonismo que alcanzó en la época califal. Pero esa iniciativa tiene un condicionante esencial: la conexión con el ferrocarril. Si ésta no existe no es posible el proyecto. La segunda motivación soterrada es la de mantener la estación en el centro de la ciudad, opción que aumenta de manera evidente la utilidad percibida y recibida por los viajeros del ferrocarril.
Si analizamos bajo este prisma las tres opciones ya clásicas que se plantean para solventar el paso del tren por la ciudad, sólo nos cabe concluir que la única que nos vale es la del soterramiento integral. A no ser que deseemos un puerto especializado en la operación Paso del Estrecho para los próximos 25 años y que no nos importe dejar pasar la oportunidad histórica de dejar de ser fin de trayecto y ser lugar de paso obligado. Desde luego, si yo fuera político en esta provincia no quisiera pasar a la historia como miembro de la “quinta del soterramiento fracasado”.

jueves, enero 19, 2006

Enzo Ricordi (y VI), o como en Tele 5: el desenlace

Cuando por fin fue capaz de levantarse de la silla, ya había tomado una determinación. Fue a su casa, quemó en la chimenea las fotos y todos y cada uno de los recortes, cartas y papeles de la caja de seguridad y se despidió de su mujer y su hija. Les dijo que tenía que pasar por la Universidad. En el edificio de la facultad el bedel le entregó una carta que había en su casillero. Era del banco y no necesitó abrirla para saber que en ella le comunicaban su cese. Ahora que el gran hombre no le protegía, nadie tenía por qué seguir manteniéndole sus favores. Es más, para ellos era una liberación personal librarse de una obligación tan pesada como él.
Le extrañó que el despacho estuviese abierto, pero cuando identificó al hombre que se sentaba en su sillón, lo comprendió. Era el hijo de Santiago Asegurado. “Soy Santiago Asegurado hijo –le dijo esgrimiendo una pistola– y hoy he venido aquí para matarle. Durante años he tenido que soportar los insultos de mi padre y las comparaciones en las que usted siempre salía ganador. A usted le permitió los estudios que a mí me negó; a usted le aupó en la escala social mientras que yo era sólo uno más de sus matones y, para colmo, era de usted de quien decía sentirse orgulloso. Tengo que matarle por que no fui capaz de matarle a él, tengo que matarle por que así acabo también con una vida desgraciada, por que sólo así podré hacerme cargo de los negocios de mi padre”. Con la pistola apuntó entre los ojos de Enzo y justo cuándo este se sentía liberado, el hijo de Asegurado dejó el arma en la mesa y se echó a llorar. “perdone, perdone, usted no tiene la culpa, no lo sabía. Por favor, olvide éste suceso”.
Santiago Asegurado cerró la puerta del despacho tras de sí y no enfiló el pasillo hasta no escuchar la detonación del arma al otro lado de la puerta. Sonrió y se mezcló en el barullo de personas que comenzaron a correr por los pasillos a medida que la noticia del suicidio del profesor Ricordi se difundía por todos los despachos. En los aparcamientos del campus le esperaba su mano derecha y amigo Alvaro.
Y ahora, jefe, me va a contar por qué hemos hecho todo esto. Ese tipo no se merecía tanto gasto, hubiera sido mejor pegarle un navajazo en la calle.
A ver cuando aprendes, Álvaro, que cuando alguien se mete con la familia Asegurado un tiro no es suficiente castigo. Y este cabrón se atrevió a insultarnos en el periódico. Nada menos que en el periódico. Ahora mi padre ya si que descansa en paz.

miércoles, enero 18, 2006

¿RSS-lo-cualo?

Supongo que un informático lo podría decir de forma mucho más precisa, pero también más difícil de entender. A mi me parece que es un sistema de consulta rápida de bitácoras. El asunto funciona así. El escritor de la bitácora va añadiendo "entradas" o "posts" a su bitácora (blog) y el titular de éstas junto con una parte de su contenido (o todo el contenido) se añade a un archivo que actúa como índice rápido. Luego, los usuarios que quieren estar enterados de las novedades de esa y/o otras bitácoras introduce la dirección del archivo RSS en su lector de RSS y desde él puede acceder a la lectura de los contenidos. Si el artículo le interesa lo suficiente puede acceder al mismo haciendo click.

Hay actualmente muchos lectores de RSS, tanto para Mac, como para Windows o Linux. Sin embargo, tal vez los más útiles sean los que se integran con el propio navegador, evitando la necesidad de una nueva aplicación en el ordenador. En este sentido tal vez la opción más sencilla sea la de Firefox (con versiones para todas las plataformas) y Safari (sólo para Mac) que permiten al usuario una rápida consulta de los índices y, en el caso de Safari, un nivel de detalle variable con posibilidad de reordenar las entradas por fecha,autor, bitácora, etc.

Enzo Ricordi (V)

Cuando era un profesor interino le gustaba dar largos paseos por la ciudad, le ayudaban a despejarse y a reflexionar sobre la economía y sobre su futuro. En uno de estos paseos se le ocurrió la tesis que tantos y tan buenos resultados le había dado a lo largo de su carrera académica. La idea de que aquellos golpes de suerte de su vida fueran algo más le ahogaba. No era descabellado pensar que en alguno de ellos hubiera estado la mano de Asegurado, tal vez detrás del extraño aprobado de econometría, o del súbito cambio en el examen de selectividad. Incluso en su carrera universitaria, o en su llamada al consejo del banco, pese a su edad y el distanciamiento de sus estudios con el mundo de la banca. Demasiadas posibilidades y demasiado orgullo. Caminaba intentando visualizar su vida a través de una toma aérea, para intentar encontrar la sombra del abyecto protector moviendo los hilos de su existencia. Desgraciadamente, era difícil descartar la presencia de apoyos externos en su vida. Las cosas le habían ido siempre bien, demasiado bien como para no sospechar que la mano invisible de Don Santiago actuaba velando por sus intereses.
Las dudas le hicieron volver a la oficina del Comercial, a buscar respuesta a las miles de dudas que le habían surgido durante el paseo. Efectivamente en el fondo de aquella caja había cartas intimidatorias firmadas por el protector, facturas de excelsas comidas grapadas a hojas de papel en las que aparecían nombres conocidos, fotocopias de cheques emitidos a personas de las que en su día dependió alguno de sus asuntos. Así descubrió que el novio de la beca nunca estuvo en Londres, sino en Madrid, dedicado a gastar los dineros que don Santiago le hacía llegar a cambio de olvidarse de su novia de Bilna. O que el aprobado de econometría estuvo precedido de un escrito al profesor recomendándole cierta manga ancha no fuera que a su familia les pudiese ocurrir algo. O que su nombramiento como consejero del banco se debió a una recomendación del propio D. Santiago, uno de los mayores accionistas. O que el sorteo de selectividad no estaba amañado, pero si sus resultados a través de presiones a los miembros del tribunal. O que su destino en oficinas durante la mili se debió a un amigo de Asegurado. O que su carrera universitaria había sido una enorme farsa orquestada por un hombre que no era capaz de escribir dos renglones seguidos sin cometer una falta de ortografía. Esta vez no hubo lágrimas, la humillación y la ira eran demasiadas como para permitirle ningún alivio fisiológico.

viernes, enero 13, 2006

Enzo Ricordi (IV)

Una caja de seguridad, de eso no hablaba la carta. Esto era algo aún más inesperado que lo de encontrar la cuenta con los cincuenta millones. Tenía que reconocer que D. Santiago hacía las cosas con un cierto sentido retorcido de lo dramáticamente efectivo. Se sintió manejado por un par de hilos invisibles movidos desde algún lugar en lo alto por el viejo traficante. La atmósfera fría de la caja acorazada le vino bien para despejar su cabeza, demasiado embotada como para seguir encajando mazazos como los que, estaba seguro, encontraría en la caja.
Envueltas en un papel celofán azul encontró unas cuantas fotografías en las que reconoció a su madre. En algunas estaba acompañada por un hombre que debía ser un don Santiago joven, pero la mayoría eran retratos a la manera de las pin ups, en las que aparecía en posturas provocativas y desnuda o con ropa interior. Ver así a su madre le impactó, era algo que nunca podría haber llegado a pensar de ella. Siempre la tuvo por una mujer de iglesia, casi una beata que no se perdía una novena, y que siempre andaba rezando el rosario para pedir perdón por las cosas más nimias. Una mujer volcada igualmente en su familia, con un marido que apenas estaba en casa y un hijo al que cubría de besos casi constantemente. ¿Pudo esa mujer vender su cuerpo a un monstruo a cambio de su bienestar? ¿Eran las novenas una forma de hacerse perdonar el pecaminoso adulterio? ¿Realmente iba a la iglesia o era una excusa para encontrarse con el traficante? Unas lágrimas se escaparon de sus ojos. Resbalaron a ambos lados de su nariz y llegaron a la comisura de los labios. Unas lágrimas saladas y amargas. Recordó como su madre solía limpiarle la cara tras un berrinche, cómo le acariciaba la espalda con movimientos lentos y marcados, que le daban una enorme sensación de calor y tranquilidad. Le hubieran venido bien los arrumacos de su madre ahora. Sacó el pañuelo de papel que solía llevar en el bolsillo a causa de una rinitis persistente que arrastraba desde la adolescencia y segó las que estaban brotando nuevamente. Apartó la mirada de aquellas fotos y las volvió a envolver en el celofán con el firme propósito de no volverlas a ver y destruirlas en cuanto llegase a casa. Junto a las fotos encontró múltiples recortes de periódicos, así como multitud de hojas de papel escritas con la misma letra temblorosa de la que le ardía en el corazón. No necesitaba mirarlas, enseguida supo que esas cartas eran pedazos de su historia, unos trozos que él desconocía y que no estaba seguro de querer conocer. Cerró la caja y salió de la cámara metálica dispuesto a no entrar nuevamente.
El director del banco, obsequioso, le hizo saber que aún cuando su visita a las cajas de seguridad devengaba un importe, D. Santiago se había tomado la molestia de dejarlo abonado antes de su desgraciada muerte. Mientras Enzo intentaba escapar de aquel caza depósitos, éste se deshacía en elogios hacia el ahora odiado personalmente Santiago Asegurado: que si era un gran hombre, que si en la entidad se le tenía mucho aprecio, que siempre había trabajado con ellos, que no les importaba que hubiera estado en la cárcel, que por encima de los actos humanos estaban las intenciones, y que éstas eran buenas. Sin embargo Enzo sabía que todo aquello, en realidad, era una forma de suplicarle que no se llevara el dinero al banco del que era consejero.

Teoría: si sucede A, lo más probable es que ocurra B...

... Todos nuestros análisis concluyen que A está sucediendo... Luego seguramente ocurrirá C.
Como diría Chiquito de la Calzada, ¿Comorllll?
Esto es lo que vino a decir ayer uno de los economistas del servicio de estudios del Banco de España. "A" era que el incremento de los precios de la vivienda estuviera explicado en buena medida, no por motivos derivados de presiones sobre la oferta de carácter básico (esto es, que haya más demanda de vivienda que oferta), sino por componentes de carácter especulativo. "B"sería un ajuste brusco derivado de un cambio en las expectativas (o sea, el pinchazo de la burbuja). Por último, "C" es un aterrizaje suave del precio.
O sea, que si estamos de acuerdo en que a mayor componente especulativa más volátil es la sobrevaloración de las viviendas y, por tanto, más probable es un derrumbe brusco de los mismos, no podemos, como hizo el técnico, concluir que, efectivamente hay un fuerte componente especulativo, y, sin embargo, los precios aterrizaran suavemente.
Por pura lógica silogísmica, si los precios aterrizan suavemente, lo más probable es que el componente especulativo no sea el más importante. Al mismo tiempo, si hay mucha especulación, y se prolonga la situación mucho tiempo, el pinchazo será brusco.
Y todo esto con un gráfico demoledor que deja claro que hoy por hoy se están construyendo más viviendas en España (viviendas iniciadas) de las que se demandarían potencialmente (nuevos hogares + compras de no residentes). ¿Qué motiva pues a la oferta?
Está claro que nadie se va a meter en producir un bien muy caro, que tiene un período medio de maduración de varios años, si no está razonablemente seguro de que lo va a vender. Es decir, que demanda hay. Pero si esa demanda no es de uso (el uso no explica el total de las ventas), tiene que ser de inversión (la vivienda ha sido tradicionalmente una figura de inversión), bien para obtener rentas de alquiler, bien para lucrarse con las plusvalías de la venta. Cuánto más haya de esto último, más componente especulativo tendremos y más probable será que pase "B".

miércoles, enero 11, 2006

Apple lo ha vuelto a hacer

Desde hace días, los usuarios mac andamos nerviosos, sobre todo los que somos de naturaleza impaciente, esperando la presentación anual de Steve Jobs. Sabíamos que 2006 era el año en el que la penúltima barrera entre el mundo PC y el Mac caería: migración a procesadores Intel. Lo sabíamos, pero ni los más optimistas podían suponer lo que ha presentado hoy el mago de la tecnología.
Ya no sólo son fáciles de usar, ya no sólo tienen un sistema operativo estable y poderoso, ya no sólo son bellos, ahora son una navaja suiza, máquinas capaces de llevar dentro un Windows XP nativo, un MacOS X nativo y un Linux de tu sabor preferido. Y, encima, sin miramientos con respecto a la velocidad, el portátil más rápido del mundo y el iMac transplantado de su corazón G5. Ahora es cuando me doy tirones de pelo por no haber esperado un año para pillar uno de los nuevos iMac, y cuándo me alegro de estar a tiempo de comprar para la UAL uno de los nuevos portátiles que caerá Dios mediante en mayo.
No os los perdais:
Nuevo iMac
Nuevo MacBook

Enzo Ricordi (III)

“Querido Enzo:
Me voy, preciento que me estoi yendo y que ya no voi apoder seguir ayudandote por mas tiempo. Hace muchos años le prometi a tu madre que no te avandonaria nunca y que te ayudaria sin mesclarte en mis asuntos, creo que e cumplio de sobras la promesa.
“A traves de los años e llegado a quererte como a un ijo aunque tu no tenterabas de ná. Lamento que no ayamos podido hablar y que las distancias entre nuestros mundos no nos permitieran conocernos, bueno que tu me conocieras por que yo a ti creo que te conosco como si te ubiera pario. E vivio mucho y bien. E conosio a muchas mujeres, y con muchas me e acostao. E pasao ambre, e ganao dinero y lo e perdio rápido. Inclusive e estao en la carcel, en la que tube que acerme respetar. E conocio a estrellas de cine y e comio con un presidente del gobierno. No me arrepiento de casi na, tan solo de no aberte hablado alguna vez.
“Enzo, me as costao más dinero que el zángano de mi hijo, y enzima no e podio contarte como te ayudaba. Imagino que abras sufrio intentando adivinar quien era el que solucionaba tus problemas y espero que no ayas pensao que Dios, na mas farso.
Desde que eras niño estube detrás, haciéndote llegar allí dónde ni yo ni mi propio hijo ni siquiera teníamos derecho a pensar.
“Si te escribo ahora es por que lo que diga en esta carta no va a poder cambiar nada de lo ya sucedido y por que quiero que sepas que Santiago Asegurado cumple su palabra de hombre. Tu madre, una bella criatura, me dio sus favores durante años a cambio de que yo me cuidara de ti el resto de mi vida y sin mesclarte en mis asuntos. Me a costao mucho, Dios lo sabe, pero finalmente as llegao a ser un hombre de bien como quería tu madre.
“Ya se que esto no es una conversacion y que te gustaria saber algo mas de mi pero esto no va a ser posible. Cuando me muera e dispuesto que se te entregue esta carta y que se deposite a tu nombre en el Banco Comercial 50 millones que seran mi ultima ayuda. La muerte me libera de mi promesa pero el cariño que te tengo me obliga a tenerte en cuenta en esta hora.
“Querido Enzo, espero que no me tomes a mal algunas de las cosas que emos tenio que hacer para que llegues asta aquí. Tu no eres responsable de ellas, fueron cosa mia y de mi gente. Espero que con esto no sufras, pero no podía dejar este mundo sin que supieras que te e querido como a un hijo y que me as dado mas satisfacciones que mi hijo verdadero”.

Se despedía con un hasta luego, sin hache y firmaba con una letra temblorosa y forzada. La broma había llegado demasiado lejos, estaban jugando con su vida de manera macabra y no pensaba seguir con este juego ni un momento más. Estuvo un par de días llamando a sospechosos del macabro plan televisivo haciéndoles saber que los había descubierto. Sin embargo la reacción airada de la mayoría le hizo pensar que tal vez se había equivocado. A estas alturas todo su interés se centraba en averiguar la verdad de tan extraños sucesos y le pasó desapercibido un furibundo ataque contra su tesis de la igualación mortuoria en unos pasquines aparecidos en el campus.
Finalmente descubrió que no le quedaba más remedio que ir al banco Comercial y comprobar si realmente había 50 millones a su nombre. Eso, desde luego, era demasiado incluso para la televisión. “Si no voy, nunca podré dejar de pensar en ello”, se dijo.
Quiso que el cajero le ofreciera un ramo de flores y que le indicara dónde mirar a la cámara oculta. En lugar de ello le preguntó si tenía intención de retirar algunos fondos. Un vacío se abrió en su mente, intentó borrar la última semana de sus recuerdos apretando los ojos, esforzándose por pensar que aquello era una pesadilla y que debía despertar. Sin embargo, cuando volvió a abrir los ojos el empleado del banco aún seguía esperando una respuesta. “No”, respondió, “déjelo ahí de momento”. Salía del banco presintiendo que los envites fuertes de la tormenta aún no habían llegado, cuando el director de la oficina le llamó por su nombre. “Don Enzo”, dijo, “¿no va usted a ver el contenido de la caja de seguridad?”.

martes, enero 10, 2006

Enzo Ricordi (II)

Cuando en la mañana del 15 de febrero de 1999 leyó la esquela de D. Santiago Asegurado se alegró. Aquel hombre, más personaje que persona, había sido un conocido delincuente, con derivaciones en el mundo de la droga y la prostitución. Otro hombre hecho a sí mismo, pero en el lado oscuro de la sociedad y por los derroteros de la extorsión y el chantaje. Decían que debía algún muerto, pero nunca pudieron demostrarle nada. Estuvo varias veces en prisión, pero siempre por delitos de cuello blanco y siempre por poco tiempo. Muchos de los altos cargos de los gobiernos municipales y provinciales se decía que estaban en su nómina, amén de algunos inspectores de policía. También se decía que no pasaba nada en Bilna sin que D. Santiago no lo supiera. Lo conocía de los periódicos y de haber coincidido con él en algún acto al que ambos fueron invitados pero nunca cruzaron si quiera un par de palabras. Ni siquiera un saludo de cortesía. Cuando terminó de mirar la esquela, de una página completa, pensó en recortarla y guardarla en su cajón de las cosas a reutilizar. Tal vez alguna vez le sirviera para inspirarle un relato de criminales o para ilustrar en el futuro su tesis de la igualación. Nada nuevo, pero a lo que había sabido sacarle partido: la muerte es la igualación definitiva, y como tal debe ser tenida en cuenta por el Estado, que ha de procurar un mismo nivel de despedida a cada uno de sus integrantes. Realmente la idea era estúpida, lo sabía, pero gracias a la originalidad de la misma había podido cubrir desde la tesis hasta la defensa de la cátedra, ya que el problema de la equidad mortuoria tenía muchas aristas y posibilidades de hincarle el diente académico.
Como en una tormenta que comienza las primeras olas no hacen presagiar la violencia que pregonan, apenas se percata el mar de su presencia, pero en poco tiempo esas olas minúsculas se han transformado en mazas capaces de hundir un gran barco a poco que sus tripulantes no se anden con ojo. La primera ola, minúscula, le vino del ámbito universitario. Estando en la cafetería, trazando planes y estrategias para el asalto al rectorado con su habitual camarilla, uno de sus más leales colaboradores le mostró su extrañeza por su poca delicadeza al no asistir al entierro de D. Santiago, “al que tanto le debía”. Inicialmente tomó esas palabras por una broma y como tal la siguió: “si ya, pero es que temí que se empeñaran en que glosara la vida del difunto y me dio vergüenza, ¿quién soy yo para hablar de tan insigne personaje?” La ironía era una de sus mejores armas y a veces su tono de voz variaba de manera tan sutil que a los interlocutores les costaba enormemente saber si hablaba en serio o simplemente con mala leche.
Pero cuando desde diversos lugares le reprocharon lo mismo no supo que pensar. ¿Sería una broma de mal gusto urdida por algunos amigos, una de esas crueles de las que se hacían en televisión y en las que la víctima siempre terminaba haciendo el papel de estúpido? Desde luego quien hubiese tenido la ideita estaba pasándose de la raya. Todos sabían lo que pensaba del muerto y que estaba mejor muerto que no ordenando asesinatos o importando drogas con las que sus alumnos conseguían enganchar el viernes con el lunes y sus vidas a una piedra de molino.
Pero lo que realmente le dejó absolutamente desconcertado fue una carta que le fue entregada en mano en el despacho de la facultad por un tipo elegante que no se presentó y que se fue tan abruptamente como llegó. La carta, llena de faltas de ortografía infantiles venía firmada por Santiago Asegurado y era una cariñosa despedida. Sus ojos no daban crédito, debió leerla varias veces más hasta quedar en un estado cercano al coma.

lunes, enero 09, 2006

Enzo Ricordi (I)

¿Somos nosotros y nuestras circunstancias? Puede, pero, ¿qué pasaría si nuestras circunstancias dependieran de otros más que de nuestros actos? ¿Qué pasaría si de pronto, todos nuestro logros, todos nuestros triunfos (secretos o públicos) se debieran a una persona desconocida? Esa fue la pregunta que me llevó a escribir este cuento, allá por 2000. Lo dejaré en varias entregas, a fin de no cansar al personal:

Enzo Ricordi siempre se definía como un hombre hecho a si mismo. Alardeaba de su posición lograda con mucho esfuerzo y solamente gracias a sus méritos, y no merced a alguna recomendación, tan usual en aquellos días. No negaba, no podía hacerlo, que en determinadas circunstancias cruciales de su vida la buena suerte se había hecho su aliada. Así, nunca podría olvidar la enorme fortuna que fue el sorteo de Selectividad. No había estudiado química y la primera bola que sacaron fue precisamente esa. Sin embargo, alguien se quejó de algo relacionado con el procedimiento y en la siguiente ocasión salió física.
Otro golpe afortunado lo vivió en el último año de carrera. Ese curso estudió duro, pero la econometría de cuarto seguía resistiéndose. El examen extraordinario de febrero no le salió demasiado bien y pensaba que nuevamente había sido incapaz de superarlo. Habló con el profesor y éste no le dio demasiadas esperanzas, así que lo que luego sucedió no pudo más que sorprenderle. Fue a ver el acta sin convencimiento, más por costumbre que por curiosidad, y se encontró aquel aprobado soñado. Tuvo que mirar aquel papel un par de veces más para confirmar que no estaba engañándole la vista: era su nombre y efectivamente estaba aprobado.
En lo personal las cosas tampoco le habían ido mal. La chica de los ojos almendrados de la tercera fila, la que consideraba inalcanzable, finalmente cayó rendida a sus encantos. Claro que previamente su anterior novio logró una beca en Londres, gracias a la cual apenas tenía contacto con Rosa. Ella, sintiéndose cada día más abandonada, acabó aceptando su perenne invitación al cine y poco a poco fueron haciéndose amigos y, más tarde novios, y aún más tarde marido y mujer.
Lo cierto es que se sentía orgulloso de lo conseguido y de cómo había logrado con apenas 35 años el éxito profesional y el reconocimiento social. No había acto en la ciudad que pudiera permitirse el lujo de prescindir de Enzo. Consejero de un banco, asesor de corporaciones extranjeras, invitado a las reuniones del Fondo Monetario Internacional y catedrático de universidad. Cuando miraba atrás sólo veía una férrea voluntad, un enorme esfuerzo y algunos golpes de fortuna.

miércoles, enero 04, 2006

Dios es economista

Llevo años dándole vueltas a un tema de tesis. Y, por fin, fruto de mi educación católica, de mi profundo ateismo, de mi afición por la biología, de mi gusto por la economía crítica, de un exceso alcohólico y de la falta de sueño, me he topado con EL TEMA. Ni Santo Tomás se atrevió a tanto…
No es broma, después de terminar de leer estas líneas seguro que acabais pensando como yo. Me propongo demostrar con argumentos incontrovertibles la verdad que titula este artículo. Como prueba del poder de estos razonamientos que os voy a exponer, estoy pensando en cambiar mi vocación atea y volver a creer. Claro que no será precisamente ni en el Dios católico, ni en el musulman, ni en el hebreo (por mucho que a algunos creyentes de esta advocación les resultara muy normal lo que voy a decir).
Es más, si me apurais, y rozando el delirium tremens, se podría afirmar que los españoles más parecidos a Dios son los catalanes. Aunque comprendo que me estoy ganando la excomunión con esto... O la expulsión de los clubes sociales a los que pertenezco (círculo de lectores, básicamente). Empecemos por el principio de los tiempos, lo cual resulta extremadamente oportuno en este caso y supone un paralelismo curioso con Manolito Gafotas (todas las fuentes de sabiduría están interconectadas). Independientemente de que fuera Dios o la Ley de la Gravitación Universal el causante del Big Bang, podríamos llegar al acuerdo de que uno de los hilos que mantienen unido y en expansión este Universo es la energía. Y, por tanto, en el caso de que Dios existiese, él tendría que haber sido el inventor de ésta.
Por otro lado, la energía ni se crea ni se destruye, sino que se transforma. ¡Anda tú, cómo el dinero! Ni se crea ni se destruye, se transforma en bienes y servicios que son adquiridos por las familias o en pagos de rentas por el uso de los recursos productivos por parte de las empresas. Bien es cierto que los monetaristas dirían que existe una cosa llamada dinero bancario y que uno de los pilares de su teoría es precisamente el proceso de creación del mismo. Pero eso son minucias que no vienen a cuento ahora y que resultan complejas de explicar. (Sin mencionar que estropearían esta preciosa teoría antes de terminar de exponerla; así que recurriremos al método científico, ¿quién me dice a mi que los monetaristas no están equivocados? Así que a joderse los monetaristas).
En este punto podemos comenzar a pensar en la energía como la moneda de cuenta del Universo y en Dios como en el Banquero que tiene a bien conceder a los planetas distintas cantidades de energía (dinero) para el transcurrir de la vida (o de la no vida).
Hasta aquí todo podría parecer una casualidad. Pero, mira por dónde, si nos fijamos detenidamente podremos comprobar que la naturaleza se comporta de forma que tiende a ahorrar energía, exactamente igual que haría un economista con el dinero. Por ejemplo, es difícil que un león de la sabana se plantee atacar a una presa con la que gastará más energía de la que obtendrá de ella. Sería un absurdo, tan absurdo cómo invertir dinero en una empresa en la que sistemáticamente los gastos sean superiores a los ingresos. De existir, esa empresa se iría a pique tarde o temprano. Si nuestro león se empeñara en cazar gacelas más veloces que él una y otra vez acabaría mueriendo de hambre. Los físicos e ingenieros comenzarán a vislumbrar en este punto la segunda ley de la termodinámica o Ley de la Entropía. Ley que tiene su conversión económica en el concepto de multiplicador del gasto público o más directamente en la Ley de los Rendimientos Marginales Decrecientes.
Esta manera de ordenar el universo no deja de ser curiosa y se parece a la que cualquier economista criado en la gran manga ancha de la teoría general, llevaría a cabo. Así que, una de dos, o Dios existe y es economista, o no existe y una empresa multiplanetaria gestiona nuestro universo. Y puestos a elegir, prefiero lo primero.
¿Creeis que sería buena idea montar la IDEA (Iglesia del Dios Economista Acaparador)? Por lo que a mi respecta, una vez expuesto a la excomunión, me parece que si el movimiento triunfa podría llegar el día en el que las romerías y procesiones pagaran por derechos de autor, ¿qué no?

domingo, enero 01, 2006

21 años de conversación

Hace ya 21 años que mantengo una larga conversación con 4 de mis amigos de infancia. Es una charla un tanto especial, que se celebra una vez al año, el día de mi cumpeaños (25 de diciembre, para más señas) y que abarca cada vez una par de horas o tres. El tema apenas varía de año en año: nuestras vidas.
Unas vidas que en estos 21 años han variado notablemente. Comenzamos siendo estudiantes, fuimos parados, trabajadores, autónomos, profesores, novios, maridos, padres... Hemos pasado enfermedades, largas y dolorosas convalecencias, se nos han muerto familiares cercanos y alguno incluso ha dejado de vivir en contradicción consigo mismo. Poco a poco, el cumpleaños de alquel postadolescente que fui se ha ido transformando en una reunión de treintaytantones que se acercan a la cuarentena y que siguen manteniendo algo de lo que me siento especialmente orgulloso y agradecido: la amistad que nos unió hace ya tanto tiempo.
Cuando este 25 de diciembre pasado fui consciente de que nuestras reuniones comenzaron en la Navidad de 1985, tomé plena conciencia de lo que les quiero y de lo que ellos me quieren y, aunque puedan pensar que se lo dije "de boquilla", no puedo más que afirmar que el mejor regalo de cumpleaños, el que espero con ansiedad durante 365, es que vuelvan a venir a casa de mis padres cada día de navidad, y que ahora lo hagan con sus familias. Gracias Juan Carlos. Gracias Andrés. Gracias Marcos. Gracias Javi.