Pakistaníes en cayucos

Ver para creer. Las mafias del tráfico de inmigrantes buscan a veces caminos de lo más recóndito. Hasta ahora era usual que a las costas españolas (principalmente de Canarias y de Andalucía) llegaran cientos de ciudadanos de origen africano, pero nunca habían desembarcado gentes de tan al Este, que supongo entraban por otras vías. La noticia de los pakistaníes que han llegado en un pesquero a Canarias, nos vuelve a poner de relieve que el problema de los movimientos de personas no es algo que se pueda solucionar a base de leyes. Las leyes no entienden de sobrepoblación, las leyes no entienden de sentimientos, no entienden de desesperación, pero las mafias sí, y se lucran con ello.
En los próximos años, por mucho que construyamos muros o inventemos sistemas de vigilancia de última generación, los habitantes de países superpoblados, cada vez más empobrecidos y en la línea de frente del cambio climático, mirarán hacia el primer mundo a través de sus televisiones y nos verán guapos, ricos y felices y ellos tembién querrán serlo, o querran que lo sean sus hijos. Dicho de una forma más economicista: el coste de oportunidad de quedarse en sus países de origen tiende a crecer con el paso del tiempo, lo que provocará que más y más personas quieran venir a nuestro edén televisivo.

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