La saturación no es un estado mental

La saturación no es un estado mental. La saturación no es un estado mental...

A lo mejor, a fuerza de repetirlo como un mantra venzo el sueño que me viene cercando durante todo el día y que ahora me tiene atenazados desde los párpados a los brazos.
La saturación no es un estado mental. La saturación...

Me lo digo durante un receso que hago en mi despacho de la UAL mientras disfruto de la obra de Hans Zimmer, concretamente Earth, perteneciente a la banda sonora de Gladiator. Y las ondas sonoras adormecen mis dedos: malditos cascos. Maldito Zimmer.
La saturación no es un estado mental...

Me engaño, sí lo es. Y de los más perniciosos que hay. Uno no piensa, no puede pensar porque una gran roca obstruye la tubería por la que circulan los pensamientos. Entonces, la espalda comienza a tensarse a la altura de las paletillas y lospárpados se cierran mientras buscas el alivio en la curvatura del cuerpo.
La saturación no es un estado mental.
Me digo y miento, mientras la sensación de cansancio y agotamiento satura mi mente.
La saturación es, sobre todo, un estado mental...

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