La obsesión del crecimiento

Mea culpa. Me acuso. Los economistas nos dejamos perder por una tasa de crecimiento elevada: nos pirran.
Básicamente eso nos pasa por varias razones:
  • La primera es que, aunque en la facultad se nos dice que el PIB o el PNB es una medida imperfecta de la producción de un territorio, se la considera una muy buena aproximación. Los estudiantes lo oyen, pero no lo escuchan, si no hay nada mejor, para que voy a darle más vueltas. Y, realmente, en muy pocos sitios se les habla del Índice de Desarrollo Humano o de ninguna otra de las medidas alternativas que se han propuesto.

  • La segunda es que nos dejamos llevar por las cadenas de razonamiento automático que tenemos metidas en lo más profundo del cerebelo: más PIB significa más empleo, más empleo es más consumo y menores gastos sociales, lo que supone unos mayores ingresos públicos y menores gastos (ergo, menor déficit o mayor superávit), lo que... Y más empleo nunca puede ser negativo, ¿o si?
  • La tercera es que a los humanos nos encantan las listas, que no son otra cosa que la explicitación de comparaciones. La necesidad de compararnos con los demás en cualquier apartado de la vida (mientras que los animales sólo lo hacen cuando se trata de la reproducción) implica que nos gusta estar en listas y, además, lo más arriba posible. (Evidentemente, hay una segunda explicación, y es que los humanos nos comportamos como animales en celo en todo momento).
En cualquier caso, damos por bueno que el crecimiento es intrínsecamente bueno. Y se nos olvidan otras cosas igualmente importantes:
  • Que el crecimiento no puede ser infinito puesto que nuestro mundo material tiene límites, los cuales estamos continuamente poniendo a prueba a expensas de nuestras posibilidades de persistencia futura como especie.
  • Que el crecimiento en países desarrollados como es España suele significar una merma de las posibilidades de desarrollo de otros países menos afortunados (la cantidad de bienes materiales del planeta es finita puesto que son finitos los recursos).
  • Que hay actividades que se plantean como mayor crecimiento pero que posiblemente no produzcan bienes socialmente valiosos. Por ejemplo, ¿cuánto del crecimiento económico de EE. UU. en los últimos años no se debe a la guerra de Irak?
En fin, repito: mea culpa. Acabo de terminar un trabajo relativo al municipio de Níjar en el que se nos pedían líneas de desarrollo futuras y según termino de declarar el último borrador como versión definitiva me doy cuenta de que nuestras propuestas van todas encaminadas al crecimiento del PIB, dejándonos por la falsa igualdad entre crecimiento y desarrollo.

Comentarios

  1. ¿Qué métricas hay alternativas al PIB y a todas las asociadas a los paradigmas de crecimiento clásicos de la OCDE y demás? Y en el caso de que las haya, por ejemplo de aplicarse en el caso que mencionas de Níjar ¿cómo podrían defenderse decisiones estratégicas basadas en criterios «alternativos» a la hora de solicitar subvenciones o justificar gastos ante evaluadores adscritos a las métricas clásicas?

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  2. Hay varias formas alternativas, además de la que enlazo de la ONU. Incluso hay algunas elaboradas en unidades monetarias que asigna valores a bienes que no tienen mercado (por ejemplo, el cuidado de los hijos o de los ancianos por parte de las familias, el paisaje, las funciones del medioambiente) y restan la pérdida de capital natural. El problema de éstas últimas es que las técnicas de valoración generalmente intentan obtener un valor de mercado, lo cual es absurdo cuando ni lo hay ni lo habrá (en consecuencia las estimaciones son siempre discutibles).
    Por otro lado, respecto al cómo enfrentarse a los evaluadores, la cosa está chunga, a no ser que los criterios de evaluación contengan elementos relacionados con la sustentabilidad (cada vez más presente en los papeles de la UE –he dicho papeles adrede, otra cosa es la realidad–). Si lo que se mide es el número de empleos creados o el aumento de la recaudación inducido, no hay nada que hacer.
    Como ves, en el fondo lo que hay es un problema de valores (mira unos posts más abajo).

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  3. ¿Te refieres a tu entrada del «esquema conceptual»? Si es así, también te puse un comentario.

    Y debo añadir que cada vez estoy más espectante de la realimentación que puedas darme de la «Estrategia RDA» que te envié que es en realidad el marco de todo esto que estamos hablando y que me está trayendo de vuelta a tu web. Algo como un «erp» comarcal o municipal -y las comillas son usadas a conciencia- permitiría desplegar diferentes tipos de métricas, especialmente si tienen algún respaldo oficial sea o no sea aplicado. Y lo que es mejor: desplegar herramientas de prospectiva, alternando técnicas de simulación con otras pedagógicas, para que los propios interesados obtengan diagnósticos con la mayor inmediatez posible, aumentando la sensación de control y por ende de responsabilidad.

    En cuanto al problema de valores, pues creo que ya lo decía el otro día: el sistema ilustrado de querer arreglar la vida de todos los demás sencillamente no funciona. Yo optaría por un camino darwinista más económico: predicar con el ejemplo y después que cada uno sea dueño de sus actos. Y es que la mediocridad humana tiene vías de difusión extraordinarias: a donde la pedagogía no puede llegar, sí pueden hacerlo el egoísmo y la envidia ;-)

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  4. Muy bueno el apunte, si señor. Respecto a lo que me dices, creo que podría tener encaje en el marco de las Agendas XXI. En este sentido ando últimamente en un programa de desarrollo de una metodología de apoyo a la gestión municipal. Se trata de una especie de "cuadro de mandos" en el que los responsables de la política municipal puedan medir el resultado en términos de sostenibilidad de sus políticas. Hemos tomado como municipios de análisis los de Abla y Abrucena.
    Hemos montado un equipo multidisciplinar, tenemos ingenieros agrónomos, economistas, geógrafos, historiadores, biólogos y ambientalistas.

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  5. Tío: ¡eso es genial!

    Sólo os falta hacer vuestros los principios de creación y operación de soluciones SOOS para plasmar esa metodología en algo usable con la mayor inmediatez posible.

    Imagina algo como un «Guadalinex Municipal» que sirva además para poner en práctica estas metodologías... imagina que pudiera usarse en Almería, en Pitres, en Jabugo... en Guatemala, Bolivia, Iraq...

    ¡Hay que ponerlo en práctica!

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  6. Nuestra última reflexión (de ayer por la tarde) nos inclina hacia la senda de las metodologías de DS (dinámica de sistemas), aunque queremos que eso tenga un reflejo geográfico (que se apoye y nos devuelva resultados en un SIG). Ya veremos si somos capaces.

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  7. El SIG ya lo tienes: gvSIG. Y de hecho precisamente en breve se iniciará su empaquetado precisamente para Guadalinex.

    Sobre la dinámica de sistemas, ese tema no es mi fuerte, pero tengo entendido que lo último en simulación son los sistemas multiagente o los agentes celulares. Conozco a un grupo en Sevilla que está trabajando en modelado de procesos con sistemas multiagente. También conozco a dos grupos independientes en México trabajando en simulación con agentes y autómatas celulares. Probablemente son las tecnologías para resolver la simulación y gvSIG para la visualización.

    Pero también debo advertirte de no caer en el vicio de los consultores de dejar la patata caliente pendiente. Hay que ofrecer al usuario soluciones. Yo no sé del todo cuáles son, pero con un equipo multidisciplinar como del que nos has hablado seguro que se podrían conseguir grandes hallazos. Pero hay que dar el salto cualitativo: el salto SOOS.

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  8. Ya conocía el gvSIG, pero lo de los sistemas multiagente no me sonaba. Me pongo a investigarlo. Gracias por la información.

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