Pobreza y sostenibilidad

Últimamente pienso que la mejor metáfora para explicar el problema de la sostenibilidad de nuestro sistema económico es la del nudo gordiano. Tires del extremo que tires el nudo tiende a apretarse más. La perspectiva del subdesarrollo es uno más de los cabos que salen o entran, según se mire, en el nudo. Es un cabo más, pero es posiblemente de los más importantes, ya que en ese cabo hay en torno a 4.800 millones de personas.
Escribía Jaime Requeijo hace años que una de las plagas del subdesarrollo era el deterioro medioambiental. Un deterioro que, si lo pensamos, tiene diversas causas. Una de ellas es el propio crecimiento desbordado de la población en esos países, que provoca la necesidad imperiosa de obtener más alimentos, lo que se relaciona, a su vez, con la deforestación en busca de nuevas tierras de cultivo.
Otra razón viene de la mano de la deslocalización de contaminación que efectuamos los países ricos. Nuestras cada vez más estrictas legislaciones ambientales favorecen que las empresas busquen lugares del mundo más permisivos con sus actividades contaminantes, y estos países con débiles estructuras institucionales son terreno abonado para la picaresca ambiental.
Una tercera circunstancia viene definida por nuestra exportación de basura. Directamente. Como ya se ha comentado antes en este blog, las exportaciones de detritus a países del tercer mundo es un tipo de operación cada vez más normal. En los lugares de destino simplemente se almacenan los residuos o se clasifican y reutilizan sin tener en cuenta las más elementales medidas de seguridad para con los trabajadores.
Finalmente, en muchos de estos países los recursos naturales son los activos más valiosos, ya que alcanzan precios importantes en los mercados del Norte (léase países ricos), por lo que se extraen de manera desordenada, generando en numerosas ocasiones importantes conflictos bélicos por el control del recurso y/o de las rutas de acceso al mismo.
A todo esto hay que sumar, a modo de broma macabra del destino, que son una parte importante de estos países subdesarrollados los que están sufriendo y van a sufrir las peores consecuencias del cambio climático, cuyos principales responsables somos, precisamente, los países más desarrollados.
En resumen, el crecimiento demográfico, que se traduce en hambre y las "externalidades" del mundo desarrollado son los principales motores del deterioro ambiental de estos países. Por tanto, una forma de salvar la situación es promover su mejora económica. Pero esta mejora se ve imposibilitada por la escasez de tejido institucional, por el escaso interés que estos países suponen para el mercado global, fuera de su condición de productores de materias primas y receptores de residuos y por la propia dinámica de la pobreza. Y, si se lograran salvar todos estos problemas y estos países iniciaran la senda del desarrollo, aún tendríamos que enfrentarnos a su seguro aumento de emisiones de gases de efecto invernadero, posiblemente a niveles per cápita inferiores a los nuestros, pero con niveles globales importantes (como es el caso de China) por el elevado número de habitantes.
Nuevamente, un nudo gordiano. Lo mires por dónde lo mires, tires de donde tires, el final es un nudo más apretado. Sólo queda hacer lo que Alejandro Magno: cortar el nudo con la espada (esta es otra metáfora).
Las transparecncias del curso dictado ayer tarde en la Universidad de Almería sobre el tema de la pobreza y el desarrollo sostenible las adjunto en el siguiente enlace:
Desarrollo sostenible y pobreza

Comentarios

  1. JillShalos6:20 p. m.

    Me hubiese gustado haber ido al Curso de Pobreza y Desarrollo, me apunte pero a última hora lo deje porque siempre estoy ocupada....En fin, hay q acabar la carrera.
    Pero hoy estoy especialmente triste, un amigo me ha enseñado un video, q tiene q ver con la pobreza y el desarrollo, no mucho, pero algo sí. Son de esos videos q le pedí q no me volviera a enseñar que salen a veces en la tele, de gente matando a gente. Era un país arabe (aunq para mí puede pasar en cualquier lugar...) y se veía como cortaban a un hombre la cabeza como a un cerdo. No comí demasiado bien, y lo peor es q ese muchacho tiene la idea de que los musulmanes son todos así. No sé qué pensais, pero cómo salvar el planeta si nosotros mismos no nos respetamos???. Bueno se me encoje el corazón solo de pensarlo, pero son cosas q pasan, y no sólo en esos países porque el ser humano es así......

    ResponderEliminar
  2. ¡Puñetas! si no te he contestado todavía es porque casi tengo que redactar un ensayo entero para comentar y analizar tanta chicha.

    Voy a aplicarme con ello.

    Por cierto que pienso estar en pocos días por Almería. ¿Nos montamos un taller de trabajo?

    ResponderEliminar
  3. Para más trabajo estoy yo.... :-)

    Ando fundando una fundación. Ya pondré algo por aquí. O no.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

No son los cerdos, es la confianza

Trump: Bienvenidos a la era autista

Soltando amarras... de La Línea