Almería: hecha a mano

Aviso antes de empezar que no soy neutral, me une cierta amistad con uno de los autores a la vez que mucha complicidad intelectual.
A mediados de los 90 conocí a los hermanos García Latorre. Historiador uno (Juan) e ingeniero de montes el otro (Jesús) pusieron en común sus saberes y sus pasiones y se patearon el sureste español, desde sus montes a sus archivos. Revisaron los informes de los polinólogos, excarvaron en los documentos de los archivos municipales, se empaparon el Catastro de Ensenada y los Inventarios de la Armada. Se dejaron los ojos en los planos buscando topónimos relacionados con la flora y con la fauna. Por último, fueron a los lugares que señalaban los documentos e identificaron los relictos de lo que ellos llamaron los bosques invisibles de Almería.
Esto te lo contaba Juan transfigurado en un cuentacuentos medieval y lo remataba Jesús con una batería asombrosa de fotografías de árboles que según la fitosociología nunca debieran haber estado allí.
Como colofón a aquellas primeras investigaciones, los dos hermanos acaban de terminar una ambiciosa historia ecológica de la provincia que ha sido editado por la Fundación Cajamar (el libro aún no se encuentra disponible, así que ésto es una auténtica primicia mundial) y que lleva por título Almería: hecha a mano. A lo largo de sus 350 páginas describen la evolución de la cubierta vegetal de la provincia, de su fauna, así como de las relaciones humanas con ambas dimensiones. La conclusión es de lo más curiosa. A pesar de que nuestro clima apenas ha sufrido cambios en los últimos milenios, la vegetación se ha modificado sustancialmente, casi siempre por mor de la intervención humana. Hubo un tiempo, y no demasiado, en el que los pinares alcanzaban al propio Cabo de Gata, cuestión a todas luces increible si se ha visitado la zona en la actualidad. Y, sin embargo, la lista de pinares situados por de bajo de la isoyeta 300 mm de pluviosidad es extensa en los documentos históricos.
La historia se ha dividido en 9 capítulos, siendo el último el que narra la mayor destrucción de nuestro patrimonio natural, acaecido a lo largo de los siglos XVII y XVIII con el "avance del frente roturador" y rematada por "el hacha terrible del fundidor".
La lectura es muy fluida y la edición lujosa permite contemplar estupendas fotografías y reproducciones de documentos antiguos. Supongo que el libro será utilizado como elemento de representación por Cajamar (sería un error no hacerlo) y no será fácil lograr un ejemplar, por lo que recomiendo que se asista a la presentación del mismo (de la que daré cuenta) en la que supongo (no lo sé) se regalarán ejemplares.
Respecto a la tradicional puntuación que le pongo a los libros, vaya para éste un 9 sobre 10.
Y mi más sincera enhorabuena a Cajamar por el acierto que ha tenido su fundación con la edición de este bello libro.
Me atrevo a recomendar un nuevo proyecto a la Fundación. Dada la enorme influencia del hombre en la historia ecológica de la provincia, habría que pensar en una Historia económica que corra paralela con lo aquí mostrado. Un ejemplo de cómo el medio actúa como limitante y cómo los humanos no se limitan a ser meros agentes afectados y procuran cambios en una dimensión mucho mayor que cualquier otro ser vivo.

Comentarios

  1. Anónimo10:10 p. m.

    Querria saber cuándo va a ser la presentación del libro, he estado buscando en la web de la Fundación pero no viene nada.

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  2. En cuanto me entere, lo pondré en la bitácora para que todos los lectores lo sepan.

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