Calentamiento Global y BBC (y 2)

Ya he terminado de visionar el documental de la BBC. A los argumentos que señalaba el otro día hay que añadir tres más:
  1. El que hace referencia a la relación entre la actividad solar y el clima.
  2. La relación entre la izquierda antisistema y los movimientos ecologistas como Greenpeace.
  3. Y el que establece el argumento de que la supuesta lucha contra el cambio climático es, en realidad, una tragedia para África.
Con respecto al primer argumento, es una explicación más clara de lo que se contenía en el artículo de Jawarowski que comentábamos el oreo día, y que supone que la relación entra la actividad solar y el clima se establece a través del mecanismo de creación de las nubes. A mayor actividad solar más radiación entrta en nuestro sistema y menos rayos cósmicos, que son los que favorecen la creación de nubes. Al haber menos nubes y más radiación, aumenta la temperatura, que provoca el calentamiento lento del mar y finalmente, éste, expulsa CO2. Esta argumentación encaja muy bien con los datos disponibles y está en contradicción con los resultados de este otro artículo que mencionaba unos días antes. La cuestión es que los científicos que aparecen en el documental son de primer orden y sus argumentos están muy bien hilvanados, incluso se menciona el documental de Al Gore y los fallos que supuestamente éste contiene. Las relaciones de causa efecto y las contrariedades de la teoría del calentamiento global de origen antropogénico hacen que resulte tremendamente verosímil todo lo que cuestionan. En el documental se escarba en la conformación política de la teoría, impulsada a la vez desde la derecha (una Margaret Tacher que quería desprestigiar a la industria de la energía fósil para apostar por la nuclear que no genera CO2 y que dio dinero para demostrar la teoría) y desde la izquierda anticapitalista, interesada en demoler la base energética del sistema.
Aquí entronca con el segundo argumento, creo que lo más controvertido de todo el documental, y que plantea que los movimientos ecologistas fueron el lugar de recalo de los izquierdistas desubicados tras la caída del Muro de Berlín. El intento de fusionar ecologismo con anticapitalismo y antiglobalización me resulta demasiado basto, ya que en el ecologismo hay multitud de sensibilidades políticas. De hecho, creo que los movimientos antisistema han encontrado un argumento más en la conducta autodrestructiva de nuestro modelo de desarrollo actual, y hasta puedo considerar que algunos movimientos ecologistas estén siendo movidos por grupos antisistema, pero de ahí a confundirlo todo en un totum revolotum, va un gran abismo que no estoy dispuesto a cruzar.
En cuanto al tercer tipo de argumentaciones, me resulta diavólico. La economía ecológica está comenzando a usar el concepto de espacio ecológico, espacio del que abusamos los países desarrollados, no dejando espacio para los países subdesarrollados. En algún otro momento de esta bitácora he mencionado mi preocupación porque los argumentos ambientales terminaran siendo una losa más sobre estos países. No tiene sentido pensar en una sociedad de impacto cero. Es hoy por hoy, absolutamente imposible. Así que hay que esforzarse por minimizar en lo posible el impacto, sea o no culpa nuestra el calentamiento global. Pero no podemos dejar, a la vez, que ese coste recaiga de manera uniforma sobre todos los países de la Tierra. Si fuera cierto el origen antrópico del calentamiento, sería mucho más humano y ético sacrificar parte de nuestro desarrollo, de lo que consideramos nuestro espacio ecológico para dejar espacio a los que no lo han tenido.

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