El Castillo blanco, de Orhan Pamuk


Pamuk recibió el Nobel de literatura en 2006 y, desde entonces, tenía pendiente leer algo suyo. Siempre he procurado hacer acopio de autores de países "exóticos", desde el punto de vista de la literatura occidental, normalmente con sorpresas realmente agradables. Pero nunca había leído nada de ningún autor turco.
Me enfrentaba a la novela con la prevención que me causan los premios, causada a su vez por mi gusto por los perdedores, probablemente. La historia, dentro del género de los paralelismos, o de los hombres que se intercambian sus vidas, presenta la originalidad de que sucede entre dos personas de mundos supuestamente opuestos, dos "civilizaciones" enfrentadas, con visiones del mundo y de la religión distintas y con intereses también diferentes. Un italiano y un turco, parecidos físicamente, unidos por la ciencia, poco a poco, entre juegos crueles y mentiras, se van contando sus vidas y se van haciendo uno.
Durante 20 años conviven, mientras a su alrededor un sultán niño se hace hombre y los llama a su presencia, entrando así en el círculo de lealtades y envidias de la corte.
Es, más que una novela histórica, un thriler psicológico, en el que una y otra vez se juega con el lector a que crea que el cambio es posible. Por eso, cuando se produce, no resulta una sorpresa. Ni tampoco se nos hace extraño el capítulo final.
Sin embargo, ha habido momentos de la narración que me han aburrido solemnemente, en los que me he sorprendido contando las páginas que restaban para acabar el capítulo, como hacen los niños impacientes para medir la distancia de su sufrimiento. No sé si el refreno de esas páginas tiene más que ver con una mala traducción, que con un indisimulado esfuerzo del autor por agrandar el número de páginas. Así que daré una nueva oportunidad a Pamuk, aunque no sea una de mis prioridades actuales.
Mi calificación: 6,5 sobre 10

Comentarios

  1. Hola, acabo de leer El Castillo Blanco, de Pamuk, (y es lo único que he leído de este autor) y buscando otras opiniones en la red he dado con tu blog. Pues mira, me alegro de leer lo que dices porque yo también he pasado algunos capítulos o algunos tramos de capítulos que me han parecido aburridísimos; y eso que el tema es interesante, todo el juego de identides y el mano a mano entre los dos personajes que son como dos caras de una moneda, todo es atractivo pero me temo que saltan muchos defectos de sobreabundancia de ideas y poca ligereza en la técnica narrativa. O quizás se pierda algo en la traducción, pero creo que es cosa del autor. En algunos momentos he estado tenntada de cerrar el libro y mandarlo a paseo, pero me cuesta mucho hacer eso con un libro, asi que hice un esfuerzo. No sé cómo serán sus otras obras, pero esta es fallida, en mi opinión. ¿Desde entonces has leído algo más de él? ¿que opinas?
    Y a todo esto, el nombre,...¿por qué el Castillo Blanco, que sólo sale un instante? En fin, o yo soy cortita o me he quedado a medio.
    Saludos,

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

No son los cerdos, es la confianza

Trump: Bienvenidos a la era autista

Soltando amarras... de La Línea