La paradoja china

Hoy tenía prevista la celebración de un seminario sobre economía almeriense en mi clase de Economía Aplicada de 5º de CC. Ambientales. Sin embargo, ayer se truncó el plan, ya que el conferenciante invitado se excusó por cuestiones de salud. Así que tenía preparada una clase práctica de reserva, a base de problemas de economía: sobre todo de oferta y costes. Sin embargo, mientras estaba en ello, un compañero del departamento me pidió un favor: que le copiara un documental de un disco duro externo a un pendrive. El documental versaba sobre China y las nuevas multinacionales.

Aprovechando la ocasión, me hice una copia y me puse a escucharlo mientras buscaba en el disco duro del portátil mi serie de calificaciones del proceso de evaluación.
Al final, pasé de seguir buscando y le presté toda la atención al documental, que me estaba hablando de una realidad que era mucho más alucinante de lo que yo creía: horarios excesivos, confucionismo orientado a la productividad, competitividad a ultranza, mercado y estado, etc.
Así que rápidamente decidí que esto tenían que verlo mis alumnos, y esta mañana lo hemos proyectado. La pregunta que ha quedado para su posterior debate en el aula virtual es ¿hasta qué punto es sostenible un sistema político basado en el control social, con uno económico basado en las decisiones individuales?
"No importa que el gato sea blanco o sea negro, lo que importa es que cace ratones", decía Deng Xiaoping, pero los estudiantes de Tian'anmen no opinaban igual, querían que el gato no llevase collar.
La pregunta tiene su miga, de cómo la responda el pueblo chino dependerá el futuro de todos nosotros.

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