domingo, diciembre 30, 2007

La soledad del ángel de la guarda

Literatura atropellada. Frases cortas, cortantes. "La soledad es un gato histérico que se afila las uñas en tu corazón". Un estilo ideal para reflejar la soledad en medio de un mar de gentes, para describir el miedo continuo de un escolta que se mueve en una sociedad enferma como es la vasca.
La novela de Raúl Guerra no se contará entre mis favoritas, no me ha enganchado hasta apenas al final. Pero tiene grandes verdades encerradas en esas frases disparadas a bocajarro.
Un hombre se vuelve loco poco a poco, a base de soledad y de desconfiar en todos, mientras pasea cada día por una ciudad enemiga a un viejo profesor amenazado de forma difusa. Se persiguen las ideas, y a la persona que las defiende, por más que sea una persona apenas visible, jubilada y que se mantiene en pié a base de honestidad.
En un año quiere ahorrar el dinero suficiente como para empezar una nueva vida, con una improbable novia en algún lugar del Sur. Para ello tiene que sobrevivir haciéndose invisible en un ambiente que le señala como distinto.
Es corta, pero intensa, sobre todo en las páginas finales, en las que se desencadena un final de todo menos imprevisto.
Mi valoración: 6,5 sobre 10.

jueves, diciembre 27, 2007

Una partida de póquer global

Artículo para el Anuario de La Voz de Almería: me pidieron unos 2.500 caracteres, aunque al final me he ido a más de 9.000.

El resumen económico de 2007 es sencillo, cabe en una sola palabra: desaceleración. Sin embargo, mucha gente piensa que esto es sinónimo de crisis. Nada más lejos de la realidad. Lo que está pasando en la economía provincial es que el sector de la construcción de viviendas, que se había convertido en el principal motor de nuestro crecimiento, está volviendo a niveles menos estratosféricos, aunque aún queda por encima de los registrados hace tan sólo 4 años.
Como en muchas otras ocasiones pasadas y venideras, las expectativas de los agentes suelen comportarse como un mal actor que sobreactúa en cada papel, sobrevalorando las situaciones favorables y sobre-reaccionando en las situaciones menos favorables. No ha pasado nada que no fuera obvio para cualquier observador experimentado o al menos con un poco de interés por el asunto. El ritmo de creación de hogares en España y la marcha de la inversión extranjera en activos inmobiliarios no justificaban el elevado crecimiento de la oferta. Al mismo tiempo, el Banco Central Europeo llevaba tiempo avisando de su intención de retornar a lo que él denominaba un tipo de interés neutro (el 4%), lo que significaba que se daba fin al período de tipos bajos, y que se iniciaba una escalada que nos llevaría al menos hasta el 4%, que es precisamente el que tenemos actualmente.
Así las cosas, era evidente que se produciría más pronto que tarde una situación de sobreoferta, que provocaría un descenso de la actividad en este sector de la vivienda. De momento, esa reducción de la actividad sigue estando por encima de los niveles históricos anteriores al boom del sector. Por tanto no es descartable que siga perdiendo actividad en los próximos meses. Otra de las cuestiones cantadas es que la economía almeriense ha crecido a través de la puesta en valor de una mano de obra creciente y no como resultado de un proceso de mejora de la productividad. Este modelo de desarrollo nos va a suponer que de la misma forma que hemos creado un gran número de empleos en los últimos tiempos, ahora se destruyan en similar medida. Al menos en la construcción. Evidentemente, esto no es ni bueno ni malo, es sólo ley de vida.
Lo importante en este juego de la economía es tener una baraja llena de naipes que puedan tomar el relevo de los sectores que declinan. En este sentido, parece que a nivel nacional está siendo la industria, como ya ocurrió durante la crisis de 2001, la que ha venido a sacar las castañas del fuego. El problema para Almería es que nuestro sector industrial no tiene el mismo peso específico que a nivel nacional y que, por tanto, su capacidad de alivio no tiene la misma dimensión. En cualquier caso, nuestra piedra natural está haciendo los deberes correctamente y está siendo capaz de crecer a través de mejoras en productividad y compitiendo en mercados internacionales muy globalizados. La otra gran industria almeriense, la auxiliar de la agricultura, debe despojarse de una vez por todas de sus complejos y ataduras casi atávicas y lanzarse a recuperar el peso que le corresponde por historia y por innovación en los mercados internacionales en los que tanto franceses como holandeses o israelíes nos están ganando por la mano.
La madre de esa industria auxiliar es otra historia. En los últimos años, las presiones competitivas no han hecho más que aumentar, obligando a los agricultores almerienses a optar por estrategias de concentración de esfuerzos, reduciéndose la gama de productos elaborados y apostando por la lucha integrada. La buena noticia es que este campo sigue siendo uno de los más dinámicos del mundo, como pone de relieve el enorme incremento de la superficie certificada para lucha integrada en la campaña en curso. La mala noticia, sin embargo, es que nuestros agricultores no se terminan de creer que el mundo ha cambiado y que la PAC protectora de antaño ha dejado de existir. En este nuevo mundo en el que las fronteras comerciales van poco a poco cayendo, el terreno de juego se hace cada vez más grande, y más y más agentes se encuentran en condiciones de participar en la partida. No sirve de nada replegarse, esconderse detrás del cubilete o aferrarse a unas reglas que ya nadie respeta. Si se quiere seguir jugando hay que apostar fuerte. Hay que plantearse el negocio (porque el grado de inversión y riesgo que asume el agricultor almeriense es tan elevado como el de una empresa industrial) desde la nueva perspectiva. Hay que identificar los procesos en los que podemos seguir añadiendo valor y hay que ser capaces de colocar fichas en otros países, de modo que nuestra oferta (da igual donde se produzca) siga siendo atractiva para los mercados.
No obstante, con respecto a las reglas si que hay que plantear una cuestión relevante: por muy nuevas que sean deben regir para todos por igual, de forma que las inversiones en mejoras de la calidad social y salubridad sean identificadas y pagadas por el mercado.
Los buenos resultados globales de la campaña anterior deben servir de acicate a este importante sector de nuestra economía que está llamado a ser durante 2008 otra vez el buque insignia de nuestra economía, pues es el único que tiene un peso suficiente como para compensar las pérdidas de empleo y valor añadido de una construcción que se repliega a sus niveles “normales”. Las proyecciones para 2008, aunque muy inciertas aún presentan un buen escenario, con una demanda potencial en crecimiento, lo que debería aliviar en parte la tensión competitiva comentada y con unas perspectivas de mejorar cotizaciones derivada del esfuerzo realizado en mejora de cultivos.
El cuarto as de la baraja almeriense es el turismo. Este sector ha vivido en los últimos años un fuerte crecimiento de la oferta alojativa, tanto de la tradicional (hoteles y apartamentos turísticos) como de la derivada de la inversión inmobiliaria de extranjeros y nacionales en el litoral. También ha vivido la irrupción revolucionaria del modelo de negocio Low-Cost, que cuenta en la actualidad tanto con líneas aéreas, como con hoteles o agencias de viajes. Internet ha sido el gran motor de esta revolución en la que Almería ha jugado hasta el momento un papel marginal. La revolución Low-Cost ha supuesto la reordenación del modelo turístico y nos ha perjudicado por la doble vía de la no disponibilidad hasta fechas recientes de líneas de bajo coste en nuestro aeropuerto y el repliegue de los tour operadores tradicionales hasta destinos en los que contaran con una mayor inversión, con el fin de ofrecer productos completos y poder competir con los nuevos agentes. Por eso la base hotelera del sector ve con preocupación como se reducen las pernoctaciones al tiempo que aumentan los viajeros: no todos se quedan alojados en sus establecimientos y, los que lo hacen, están menos tiempo. La estructura de mercado ha cambiado y eso ha coincidido y ha empujado el cambio en las pautas de compra de los consumidores. Almería ha dejado de ser un destino barato, Almería ha quedado al margen de los nuevos circuitos, Almería ya no es un destino exótico, … Muchos problemas a la vez. Una situación complicada pero no imposible de remontar. Nuestra oferta es de calidad elevada, nuestro territorio, a pesar de todo, sigue contando con indudables atractivos y la otrora escasa oferta complementaria hoy es suficiente para satisfacer a unos viajeros que están menos días. Incluso, hoy vuelan a Almería algunas líneas de bajo coste y se ha roto el monopolio de los vuelos con Madrid, lo que ha abaratado las comunicaciones con el centro de la Meseta. Posiblemente, la solución a nuestros problemas actuales pase por la integración internacional de nuestras empresas, de forma que nuestra oferta vuelva a ser visible en las agencias de viajes. Posiblemente pase por una presencia masiva en los nuevos canales de distribución. Posiblemente pase por una adaptación de nuestras ofertas a la realidad creciente de las vacaciones fragmentadas y los viajes de fin de semana. En cualquier caso, toca replanteamiento de estrategias y de alianzas, por lo que no es previsible que el sector pueda contribuir de la misma forma que en años pasados a la creación de valor y empleo, lo que no significa que no deba jugar un papel destacado en los próximos años.
Finalmente, queremos terminar este escueto resumen hablando de un activo del que disponemos en cantidades industriales y que no ponemos en valor de manera adecuada: la imaginación. Esta es una tierra de gente creativa, de valientes que se atreven a marchar en busca de una mejor vida, de gentes que se inventa una agricultura revolucionaria, de gentes que aprovechan al máximo cada mínima oportunidad que les brinda su árido territorio. Hay un gran camino que andar en las energías alternativas, en la investigación de nuevos materiales para placas solares, en el aprovechamiento de los residuos de la agricultura, en la desalación, en el diseño y creación de nuevos productos y servicios. Bienvenidos a la era de la I elevada al cubo: Investigación x Innovación x Imaginación.

lunes, diciembre 24, 2007

Felicitación Navidad 2007



jueves, diciembre 20, 2007

Redención tecnológica y energía

Me resulta chocante comprobar como muchas veces coinciden en una sola persona la más desbordante confianza en la capacidad de la tecnología para (como diría Francisco Cortés) redimirnos como sociedad económica y la más absoluta desconfianza en las fuentes de energía descarbonizadas y desnuclearizadas. Cierto que a lo mejor no es tan extraño, por cuanto también suelen coincidir en los mismos sujetos los dos planteamientos contrarios.
Lo realmente sorprendente es que muchos de esos seres incongruentes somos economistas. Y es extraño porque nosotros aprendemos en nuestro primer año de formación que la tecnología juega un papel enormemente relevante en la mejora de las condiciones de vida de los seres humanos y en la mejora de la eficiencia de nuestros procesos productivos de todo tipo.
De hecho, si uno lo ve con perspectiva, la historia de la economía "carbonizada" es también la historia de la descarbonización, empeñados siempre en mejorar nuestro rendimiento energético a largo plazo. Y, el elemento impulsor de ese proceso ha sido la tecnología. Por eso no debería resultarnos atitético que vuelva a ser el desarrollo tecnológico el que permita la mejora de las energías alternativas. Tampoco debería resultar un anatema la promoción pública de dichos sistemas, por lo que supone de incentivación de la innovación en dicho ámbito.
A este respecto os acerco una noticia interesante que plantea un nuevo material para placas solares que logra duplicar el rendimiento: misma superficie, doble producción.

martes, diciembre 18, 2007

La Tierra es plana

Me he resistido a acometer la lectura de este libro de Thomas Friedman durante casi un año por dos razones básicas. La primera, el tamaño, que asusta, y que se me atragantaba con la enorme cantidad de libros que tenía en la sala de espera de mi estantería. La segunda era el título, que me parecía un eslogan al más puro estilo del marketing más agresivo.
Pero al final me he puesto a ello y, aunque me he tirado todo el texto echándole en cara al autor la cara que había tenido al elegir el título, tengo que reconocer que me ha gustado, incluso que me ha convencido.
Es más, al final reconoce en la página 391 que el título es una patraña y que el mundo no es plano, pues aún quedan muchas barreras levantadas y que otras que permanecen larvada podrían resurgir de la noche a la mañana.
Incluso, entre los factores que amenazan la globalización menciona la insostenibilidad de un planeta plano en el que tres mil millones de nuevos miembros de la clase media quieran vivir como vive la clase media, con sus coches, con sus electrodomésticos y con sus consumos de energía.
Es sorprendente la cantidad datos que Friedman aporta sobre la forma en la que las empresas se adaptan a la globalización y aprovechan todas las posibilidades que ésta les ofrece. También es muy interesante la parte en la que trata de las repercusiones geopolíticas de esta nueva situación, incluidas las líneas que le dedica a AlQaeda y la forma en la que utiliza para el mal las mismas herramientas de la Globalización.
El libro está muy bien al principio, pierde un poco de ritmo a la mitad y, hacia el final, cuando habla de los sueños de futuro versus los sueños sobre el pasado vuelve a ganar altura.
Valoración: 8,0 sobre 10.

Monas que imitan gestos, pero no tienen la menopausia

Haciendo buenas las palabras de docmorti, traigo a esta página un par de artículos curiosos sobre los primates más cercanos a nuestra especie. Por un lado, unos investigadores nos dicen que los grandes simios (apes, en inglés) imitan los gestos faciales de otros simios, exactamente igual que hacemos los humanos entre nosotros. La segunda es sobre la imposibilidad de probar, hasta ahora, la existencia de menopausia en las hembras de chimpancé.
La primera de las cuestiones es relevante pues hasta ahora se pensaba que la copia de gestos era una costumbre exclusivamente humana.
Y la segunda viene a demostrar (lo mismo en ScienceCentric) de manera más consistente la idea de que la menopausia es una característica típicamente humana, aunque tanto las hembras de chimpancé como las de humano van perdiendo fertilidad a lo largo de los años. La diferencia radica en que después de la menopausia, la vida de las hembras de homo se ve prolongada durante más de una década, mientras que en las pongo, su vitalidad también disminuye con la fertilidad. De esta forma se confirma un poco más la teoría de que la retirada de la regla es una estrategia evolutiva que aumenta el número de sujetos recolectores de alimento y se constituyen en ayudas para las madres jóvenes (sus hijas), contribuyendo al éxito reproductivo de las mismas.
(Vamos, que lo del fenómeno abuela-asistenta lo llevamos inscrito en los genes...)

lunes, diciembre 17, 2007

No más de 15 llega a los 200 cuentos

Aquella idea de mediados de marzo ha cumplido esta noche 200 capítulos: 200 microhistorias entre las que abundan las mediocres o las simplemente pasables. No obstante, entre ellas es posible que a lo mejor se encuentre alguna que pueda resultar agradable en los momentos de desconsuelo o aburrimiento.
Hasta la fecha, según Analytics, ha alcanzado 2.595 visitas y 4.079 páginas vistas. Gracias.

domingo, diciembre 16, 2007

Acuerdo en Bali

Durante estas dos últimas semanas se ha estado celebrando en Bali una cumbre internacional sobre el cambio climático y las medidas que los países deben llevar a cabo una vez que el Protocolo de Kioto llegue a su fin (de tiempo, que no de consecución de objetivos).
El acuerdo, muy frágil y en la cuerda floja hasta el último segundo, supone la incorporación al nuevo tratado de Estados Unidos y un tímido compromiso de los países en vías de desarrollo, encabezados por China e India de realizar recortes voluntarios en las emisiones.
Aún hay que negociar y firmar el que será Kioto II, pero ayer se dio un primer paso importante en el buen camino.
Precisamente hoy dejaba un comentario en una bitácora amiga en la que decía que cualquier solución para nuestro medio ambiente pasa por una acción global. Cualquier otra cosa será como poner paños calientes para curar una pulmonía.
Por cierto, del artículo de El País que he enlazado, me gusta especialmente este párrafo:
Ban Ki-moon, interrumpió la reunión: "Pueden elegir el camino del compromiso o el de la traición al planeta. Ninguna delegación puede tener todo lo que quiere. Nadie deja esta sala completamente satisfecho".

jueves, diciembre 13, 2007

¿Evolucionar es perder genes?


Vuelvo a beber de ScienceCentric, de dos artículos sobre la evolución humana. El primero es bastante original, ya que busca el cambio, la evolución no sólo en los genes nuevos o en las nuevas ordenaciones, sino también en los genes perdidos: ¿cuánto debemos a la pérdida y cuánto a las modificaciones creadas?
Y el segundo, muy, pero que muy rompedor, es para caerse de la silla: estamos evolucionando, cambiando, y cada vez más deprisa:
‘Human races are evolving away from each other,’ Harpending says. ‘Genes are evolving fast in Europe, Asia and Africa, but almost all of these are unique to their continent of origin. We are getting less alike, not merging into a single, mixed humanity.’ He says that is happening because humans dispersed from Africa to other regions 40,000 years ago, ‘and there has not been much flow of genes between the regions since then.’
La velocidad de cambio se ha acelerado y los investigadores han descubierto que cuanto más grandes son las poblaciones, más veloz es el cambio:
‘Rapid population growth has been coupled with vast changes in cultures and ecology, creating new opportunities for adaptation,’ the study says. ‘The past 10,000 years have seen rapid skeletal and dental evolution in human populations, as well as the appearance of many new genetic responses to diet and disease.
No obstante, esta velocidad es sólo temporal, motivada por el cambio de dietas, desde la de los cazadores-recolectores hasta las que tenemos actualmente, con grandes cantidades de carbohidratos.
En cualquier caso, me ha retrotraído a mi infancia, cuando nos explicaron los fundamentos de la Evolución, recuerdo que pensé inmediatamente si el ser humano seguía evolucionando y si sería posible que termináramos convirtiéndonos en varias especies distintas.

Crear, emprender, aprender


Este articulillo me lo ha inspirado la conferencia que tuve que escribir el otro día y algunas lecturas anteriores. Así que esta misma noche lo he mandado al Almería Actualidad, que se supone algún día me pagarán... :-)

Desde hace unos años, el servicio de estudios de la cámara de comercio de Almería calcula una tasa aproximada de “empresarialidad” (vaya con el palabro) de la población extranjera. Tasa que, sistemáticamente, es superior a la obtenida por el conjunto de la población almeriense.
Esto significa que los inmigrantes, aún siendo menos numerosos que los nacionales, tienen una mayor tendencia a emprender, a crear empresas, que los autóctonos. Una explicación se encuentra relacionada con la relativa facilidad de acceso de los sectores en los que suelen emprender: normalmente comercio especializado en la atención de las demandas específicas de sus compatriotas, aportando al tiempo una nueva gama de productos al mercado local almeriense. Son especialistas en sus propias necesidades, al menos más que nosotros.
Pero ser consciente de unas necesidades no significa que subsiguientemente se haga algo para satisfacerlas. Sobre todo cuando no se tiene conocimiento de las estructuras de aprovisionamiento del país de acogida, o de su sistema financiero. Incluso, cuando esas barreras se superan aún quedan las referidas a la consecución de la financiación o a encontrar un local comercial adecuado. Si nos paramos a pensarlo, no debemos tardar mucho tiempo en darnos cuenta que aunque el comercio no presenta grandes barreras de entrada comparada con otros sectores, para un extranjero suele entrañar muchas más dificultades. Y no digamos ya cuando no se trata de un comercio, sino de servicios más complejos como el de los locutorios, en los que las tecnologías de la información juegan un papel principal.
En el fondo, la verdadera razón de esa mayor intensidad emprendedora debemos buscarla en la menor aversión al riesgo que el contingente inmigrante presenta. Nada más valiente que abandonar tu lugar de origen y desplazarte a un lugar extraño, alejado de tus familiares, de tu cultura y de tus raíces. Nada más valiente que embarcarse en una patera o en un cayuco y lanzarse al mar, dispuesto a vencer una barrera que es mucho más que física. La decisión, el proceso mental por el cual los inmigrantes toman el camino del mar, o del avión o de la carretera significa la realización de un balance entre los beneficios hipotéticos del viaje y los costes reales y de oportunidad del mismo. Porque el viaje hay que pagarlo, ya sea a la familia, ya a las mafias de la emigración. Es decir, al menos en las primeras cohortes de inmigrantes, la decisión de partir supone en el fondo una inversión de elevado riesgo, en el que no sólo se pone en juego el dinero, sino que en ocasiones también la propia vida.
Así que la explicación que más me convence es la que se relaciona con la suposición de que los primeros emigrantes de una sociedad son aquellos que tienen una mayor capacidad para asumir riesgos. Esa primera cohorte crea y emprende, aprende de nosotros y es de la que nosotros debemos aprender su actitud, demasiado confiados como estamos en nuestra superioridad occidental e institucional.

Pesca sostenible


En un artículo de Science (acceso con suscripción), me he tropezado con un curioso artículo relativo a la pesca y la relación entre el máximo de explotación sostenible (MSY) y el máximo beneficio (MEY) (actualizados a un momento del tiempo).
La teoría asume que en condiciones normales, la actuación de los explotadores terminará por hacer disminuir el stock de biomasa (el número de peces vivos) llegando en los extremos a poner en entredicho la supervivencia de la especie pescada.
Sin embargo, estos autores demuestran (eso dicen) que a la larga en casi todos los casos el óptimo económico se encuentra a unos niveles de biomasa muy superiores a los correspondientes al nivel sostenible, por lo que no debería producirse el colapso de la pesquería.
En teoría este planteamiento es muy razonable, sobre todo en un entorno de tipos de interés no demasiado altos, pero se enfrenta a la cruda realidad, ya que precisamente es la pesquería del atún (estudian varios casos) una de las más afectadas por la sobre pesca y, concretamente, el atún rojo comienza a evidenciar un descenso de su población. ¿Qué pasa entonces?
Posiblemente la explicación no esté en el análisis de los ingresos y los costes marginales de un explotador, sino en la naturaleza de bienes de libre acceso o comunes de las pesquerías y las dificultades intrínsecas de control. En ambientes así es sencillo que se produzca la sobre explotación como, evidentemente, ocurre.

PD: Qué lástima que la Facultad de Experimentales de la Universidad de Almería se haya cargado la asignatura de Economía de los Recursos Naturales (que tenía un imortante número de matriculados). En fin...

martes, diciembre 11, 2007

Novedades en Capeando el temporal

Usando algunas de las nuevas funcionalidades de Blogger, he añadido en la columna de la izquierda de la bitácora una encuesta sobre inmigración (que, obviamente, está puesta para que la contestéis) y justo encima de ella, una colección de imágenes que Google busca y que están relacionadas con el tema de la encuesta. La de inmigración estará vigente hasta el 31 de diciembre a las 23:59 horas, aunque supongo que en ese minuto no habrá nadie en España respondiendo la encuesta....

Inmigrantes, activos y creativos

Este es el texto de una conferencia que he preparado para el presidente de la Cámara y que debe haber dictado esta mañana en un Congreso sobre inmigración. El plus que tenéis aquí es que vais a poder visualizar los gráficos. Los congresistas no han tenido esa suerte.


Hasta hace poco hablar de migraciones en España significaba hablar de los problemas de la emigración, o de sus ventajas. En cualquier caso, significaba hablar de flujos de salida de personas.
Sin embargo, en los últimos años esta realidad ha cambiado de forma significativa y veloz, sobre todo veloz, ya que en poco tiempo nos hemos aupado al primer puesto presencia relativa de extranjeros a nivel europeo y al segundo puesto a nivel mundial, sólo por debajo de los Estados Unidos. Por suerte o por desgracia, España ha sufrido entre la segunda mitad del siglo XX y la actualidad algunos cambios estructurales que muchos de nuestros vecinos hicieron en el espacio de un siglo: la desagrarización de la economía o la transición demográfica desde el régimen antiguo al moderno de bajas tasas de natalidad y mortalidad. Con las migraciones nos ha pasado igual y en apenas el tiempo de una generación hemos pasado de país de emigrantes a tierra de inmigrantes.
La velocidad de cambio queda reflejada en el crecimiento del número de extranjeros desde la elaboración del último censo de población, hace tan sólo 6 años, en 2001. Entonces había registrados en España 1.548.941 residentes extranjeros. Hoy son (según el último padrón) 4.482.568. Es decir, un 189,40% más, o lo que es lo mismo, una tasa de crecimiento acumulativa para cada uno de los años del período del 19,38%.
Este proceso de incorporación de extranjeros a nuestro país ha venido a coincidir en el tiempo con uno de los períodos de expansión de nuestra economía más largos y prósperos de nuestra historia. Un período en el que las tasas de crecimiento del PIB han estado por encima de la media europea, logrando un fuerte acercamiento a la media de la Unión Europea, y situándonos como octava economía mundial. Evidentemente, de no haber mediado esta situación, los problemas para integrar a estos extranjeros habrían sido mayores y, probablemente, España hubiera sido más una estación de paso que una estación términus.
En cualquier caso, los resultados de este doble proceso de crecimiento de la economía y de la población inmigrante nos dibujan un panorama inconcebible hace tan sólo diez años. Hoy, el 9,9% de nuestra población es extranjera. Además, dado que aunque el fenómeno migratorio se produce a escala internacional, los efectos concretos se manifiestan a escala territorial. Así. La distribución de esa población inmigrante no es uniforme en todo el territorio nacional, encontrándose casos muy por debajo de la media y otros muy por encima, como es el caso de Almería, en el que la población inmigrante es ya el 17,9% del total. Cifra que contrasta fuertemente con el 6,6% andaluz.
No hace falta que señale que, obviamente, los extranjeros se han concentrado en las zonas de mayor dinamismo económico y en el litoral, en el que el fenómeno residencial genera una población extranjera de alto nivel adquisitivo muy interesante, y que la mejor manera de medir el fenómeno es hacerlo a nivel local, en el que nos encontraremos sorpresas realmente inesperadas.
Pero, ¿qué características definen a nuestros inmigrantes y qué contribución cabe esperarse a nuestro capital humano?
La primera cuestión relevante es que la mayor parte de nuestra inmigración es de carácter económico, como se pone de manifiesto tanto en su distribución territorial como en su distribución por edades. Así, mientras el porcentaje de población total de la población total española que se encuentra entre los 15 y los 64 años es del 69,0% –una aproximación a la población potencialmente activa–; en el colectivo extranjero el porcentaje es del 81,1%, con apenas diferencias por sexos (81,6% para los hombres, 80,4% para las mujeres). Por tanto, aquí se define una de los primeros efectos sobre el sistema económico nacional, como es el engorde de la fracción de población en edad de trabajar. Dicho de otra forma, nuestra economía ha dispuesto de más trabajadores potenciales, de mayores posibilidades de elección. La traslación de esa realidad a la dinámica de nuestro mercado de trabajo se ha traducido en un crecimiento casi ininterrumpido de nuestra tasa de actividad desde el 52,6% que presentábamos en el primer trimestre de 2001 hasta el 59,1% del tercer cuarto de 2007. Nuevamente, esta incidencia ha sido mayor en los lugares en los que la inmigración se ha señoreado, como es el caso de Almería, en donde esa variación se produjo entre el 53,3% y el 62,9%.


Otro efecto positivo ha sido, que duda cabe, el alivio momentáneo de nuestro sistema de pensiones, que se ha visto agraciado con un superávit circunstancial y que nos está dando un margen temporal de maniobra que debiéramos estar usando en prevenir el futuro, en el que cada vez más jubilados van a depender por más tiempo de un menor número de trabajadores cada uno.
Por otro lado, la mayor disponibilidad de mano de obra ha servido para ralentizar el crecimiento de los costes salariales, que en los últimos tiempos de elevada inflación se han situado por debajo de la misma, cuando lo que hubiera cabido esperar era un repunte de estos costes.


Otra de las características básicas de la inmigración es su nivel de cualificación que, a tenor de los orígenes mayoritarios (Marruecos, Rumanía o Ecuador), presenta un nivel relativamente bajo. Este hecho nace y alimenta nuestro perfil de crecimiento económico de la última fase de expansión, basado en sectores de baja productividad y con necesidades de formación más bien escasas. Sin embargo, este ajuste relativamente adecuado entre oferta y demanda de trabajo nos pone en una situación de cara al futuro de cierta debilidad, ya que los sectores en los que debe especializarse España, por mor de los empujes de la globalización y la competencia internacional, deben ser de elevada incorporación de valor añadido, los cuales suelen requerir una mano de obra de alta cualificación que ni tenemos ni hemos logrado atraer en medio de esta inmensa riada inmigratoria.
Así que de cara al futuro, las tensiones sociales que hasta ahora han permanecido más o menos larvadas podrían comenzar a aflorar si no logramos que surjan oportunidades de empleo en sectores de futuro y si no somos capaces de reajustar nuestro capital humano hacia esos nuevos sectores, lo cual se consigue a corto plazo solo invirtiendo ingentes cantidades de dinero en formación.
No obstante lo dicho, también es cierto que los inmigrantes son mucho más que mano de obra. Sus hijos estudian con los nuestros en las escuelas y se convierten así en algo más nosotros. Su cultura y tradiciones poco a poco irá tendiendo a fundirse con la nuestra e, incluso, sus pautas de consumo terminan afectando a las nuestras. Por ejemplo, es por la demanda de los inmigrantes que en las fruterías españolas apareció el plátano macho, o que en las carnicerías de nuestros supermercados hay cada vez más especialidades rumanas, ofertas gastronómicas que estamos incorporando a nuestras cestas de la compra.
Otra vertiente importante y hasta ahora poco estudiada es el peso de los inmigrantes en el proceso de creación de empresas. Desde el servicio de estudios de la Cámara de Almería llevamos unos años haciendo un simple ejercicio de cálculo: medir la tasa de creación de empresas de carácter individual de los extranjeros (identificables por la X del NIF) y ponerla en comparación con la del conjunto de la economía provincial. El resultado es el que cabía esperar. Dado que el proceso migratorio no es gratis y, en las primeras cohortes, es mucho más peligroso y concierta mayores incertidumbres, es de esperar que los primeros en emprender el camino a la búsqueda de oportunidades sean los más emprendedores de entre sus comunidades e, incluso, aquellos que han sido capaces de reunir el capital necesario para iniciar el viaje.
Un perfil así indicaría una menor aversión al riesgo que los pobladores nacionales y debería quedar reflejado en la tasa de empresarialidad como, en efecto, sucede. Así, entre 2001 y 2005, la tasa de los extranjeros supera cada año en más de 10 puntos porcentuales a la media provincial, dejando claro que su contribución va más allá de la mera presencia como mano de obra barata.
Por último, a nadie se le escapa que uno de los principales motores de nuestra economía en los últimos tiempos ha sido el sector de la construcción de viviendas, que se ha visto impulsado por un conjunto de factores variados que van desde las cuestiones demográficas, hasta las de política monetaria, pasando por cuestiones de carácter sociológico, como es la multiplicación de los divorcios. Durante estos años, la movilidad del sector inmobiliario ha sido espectacular y, una parte importante de la base ha estado en las manos de los inmigrantes, que se han sumado como compradores de las viviendas de nueva construcción, pero, sobretodo, en el de las viviendas de segunda mano, sin cuya expansión no hubiera sido posible el gran crecimiento sufrido por el mercado de vivienda nueva.

lunes, diciembre 10, 2007

De cómo llegamos a ser ligeramente poligínicos


Dice Diamond en El Tercer Chimpacé que los humanos somos ligeramente poligínicos, fundando dicha aseveración en el escaso dimorfismo sexual que presenta nuestra especie: a mayor diferencia de tamaño entre machos y hembras, más tendencia a establecer harenes por parte de machos dominantes.
Pues bien, me he acordado de esto mientras leía este artículo de Science, en el que se comenta que el Paranthropus Robustus mostraba un claro dimorfismo sexual, siendo estas diferencias las propias de una estructura social inclinada hacia el harén. Esta especie vivió hace entre 1,5 y 2 millones de años. Las repercusiones de este hallazgo (que no está totalmente aceptado por el conjunto de la comunidad científica (léase el último párrafo del artículo citado) serían una reducción del dimorfismo mucho más tarde de lo pensado. Proponen que quizá esta disminución del dimorfismo se produjera en el tránsito hacia el homo erectus, hace menos de 2 millones de años.
Supongo que alguno se estará preguntando en qué momento del camino evolutivo metimos la pata.

sábado, diciembre 01, 2007

Los perros de Sucre

Esta entrada no es mía, aunque la suscribo al 100%. Es un artículo que me ha enviado mi amigo y profesor de historia económica de la UAL, Andrés Sánchez Picón, del que ya una vez dije (para cachondeo y regodeo de su hijo) que es una de las mentes más preclaras de Almería:

LOS PERROS DE SUCRE

Apenas vimos perros en Sucre. Cuando hace seis años paseábamos por la antigua Charcas, La Plata o Chuquisaca (bajo estos tres topónimos ha sido conocida la ciudad que lleva ahora el nombre de uno de los libertadores, que mantiene una centenaria disputa con La Paz por la capitalidad de Bolivia, y desde 1999 Patrimonio de la Humanidad por su excepcional legado colonial) nos llamó la atención lo raro que era encontrar paseantes con mascotas y el contraste tan agudo con nuestra Almería, donde la tasa de canes por habitante (y de sus deposiciones en la vía pública) deben ser de las más elevadas de España y de la Unión Europea. Me asaltó la idea de que este indicador debería ponderarse en la construcción de nuevos índices globales de desarrollo económico, no sé si de desarrollo cívico y cultural. Este recuerdo del desierto perruno en la capital de la plata (más o menos cerca de Potosí, de donde se extrajo el metal que alimentó el Imperio), se me ha disparado, mezclado con el estupor y el horror, cuando he contemplado las imágenes de los acontecimientos que han ensangrentado sus calles hace una semana. El sacrificio de tres pobres chuchos entre la enardecida aclamación de los radicales del movimiento que apoya al gobierno de Evo Morales, fue la siniestra advertencia a los opositores. Poco días después, el fin de semana pasado, en una ciudad cercada por los seguidores del partido gubernamental, con escasos visos de legalidad (sin la oposición y encerrados en un liceo militar) la Asamblea Constituyente aprobó una reforma constitucional, mientras que en la calle los universitarios de Sucre se levantaban en contra, en una movilización que dejaría al menos tres víctimas. El proyecto político que encarnara Evo, de emancipación política para los indígenas, ha puesto al país al borde de la ruptura. Ojo a Latinoamérica. Nuevamente, el camino del infierno parece estar empedrado de buenas intenciones.


Y aquí las imágenes a las que hace referencia el artículo: