De independencias y otros fantasmas

Seguramente poca gente estará de acuerdo con algunas de las ideas de esta tontería, pero desde luego, cada día que pasa me convenzo más de que lo que nos parecemos en nuestras relaciones regionales a nuestras relaciones regionales.

Kosovo se declara unilateralmente independiente, Toshiba anuncia que Sony y su BlueRay se convierten en los campeones de la guerra por la sucesión del DVD. El mundo se dirige a la disgregación, mientras que los negocios apuestan por la unificación.
¿Se puede impedir que los pueblos quieran ser independientes? Sinceramente, creo que no. Aunque hasta hace un tiempo pensaba distinto. ¿Está obligado un socio de un club a pertenecer a él durante el resto de su vida? ¿Están condenados el resto de socios a soportar a un miembro del club que un día si y otro también echa pestes sobre la asociación? La respuesta en ambos casos es no. Nadie tiene dudas de que el socio díscolo puede largarse cuando quiera, independientemente de la intensidad del uso que le haya dado a las instalaciones y de su pertenencia presente o pasada a los órganos de gobierno.
También es evidente que ese socio que se va, renuncia a los privilegios de la pertenencia al club. Ya no, por ejemplo, podrá usar la piscina privada, o ya no tendrá derecho a voto en las asambleas ni, desde luego, podrá pretender influir sobre la política de la institución. Irse también supone costes, para unos (que dejan de cobrar las cuotas del que se va) y para el otro (que deja de poder usar libremente los servicios del club). Pero en muchas ocasiones es más sano que una relación que sólo produce insatisfacción y odio para ambas partes.
Las separaciones son duras, y más cuando ha habido mucho en común, como es el caso de Kosovo, o como sería el caso del País Vasco en España. Ambas regiones forman parte de la definición nacional de los serbios o de los españoles. Ambas regiones han formado parte del país del que se quieren independizar desde el mismo momento del nacimiento de ese país. Sin embargo, una parte importante de sus ciudadanos no se sienten miembros de esa nación, se quieren saber y decir diferentes e independientes. Si miramos el mundo, nos daremos cuenta de la fortaleza que las fuerzas disgregadoras están cobrando: Darfur en Sudán, Somaliland en Somalia, Georgia en Rusia, belgas y flamencos en Bélgica, o quebequeses en Canadá. En la época del relativismo moral, lo que moviliza las pasiones de los ciudadanos es quererse separar de los ciudadanos que son sus vecinos.
Y, mientras, los descreídos comerciantes piensan en global, hablan en global y producen beneficios globales. Paradójico es un rato, pero, ¿serán compatibles ambas fuerzas?

Comentarios

  1. Anónimo12:07 p. m.

    Desde luego es cierto todo eso de las fuerzas disgregadoras de muchas zonas geográficas repartidas por todo el mundo, al igual que también es cierto que todo ese maremagnum de poderes centrífugadores son jaleados continuamente y de forma ,las más de las veces ,con desproporcionada agresividad en todos los órdenes de la vida cotidiana,digo son alentados por unos grupúsculos de dirigentes que en nada representan a la mayoría de los habitantes de esas zonas geográficas. Entiendo que es mucho lo que se juegan en esa partida,muchas veces empezada y nunca acabada,esos dirigentes y agitadores, por ejemplo los puestos de trabajo que generan sus movimientos secesionistas y los muchos privilegios que conllevan esos miusmos puestos que ocupan o sueñan ocupar. pero la realidad es otra: La realidad es la inmensa mayoría de personas que viven en esos lugares,potencialmente prestos a la independencia, y que tienen muchísimas ocupaciones diarias infinitamente superiores en categoría a las reivindicaciones secesionistas a los que los quieren arrastrar,el empleo suyo y el de sus hijos, una sanidad que les satisfaga, una seguridad que les permita vivir en paz, una educación que les permita desarrollarse como mejores personas con ellos mismos y con su entorno...Esa es la verdadera preocupación de estas personas. Muchas de ellas saben que una independencia les puede traer más perjuicios que beneficios: ¿cómo seríean sus nuevas pensiones ? ¿ Cómo sería su seguridad social y que coberturas tendría ? ¿ Cómo sería la educación de sus hijos ? ¿ A qué fuerzas extrañas estarían sometidos una vez fuesen independientes " nacionalismo extremo, persecuciones etnicas, culturales,religiosas..." ? ¿Qué clase de justicia les ampararía ? ¿Qué discriminaciones tendrían que soportar algunas minorías ? ¿Qué libertades nuevas conseguirían y cuales libertades viejas perderían ? ¿ Cómo serían las relaciones con los vecinos ? ¿A qué normas se verían sujetas las empresas ubicadas en esos lugares ? ¿ Habría fugas de empresas ? ¿ Una vez conseguida la independencia, en el caso del País Vasco, acabaría el terrorismo, esa industria que se ha convertido en una forma de vida para mucha gente en aquel país ? Cómo sería el desarrollo político cotidiano una vez volasen solos ? ¿Cuál sería la capacidad economica del nuevo Estado para hacer frente a las necesidades mínimas y máximas de sus súbditos ?... En fin esas y otras muchas incognitas que despejar son las que en un momento dado les interesa a la gente de a pie y que nadie les informa , porque en realidad no lo saben, de como se solventarán. A mi me parece que jamás he leido en prensa alguna, y eso que me gusta estar bien informado, ni he visto en televisión, también me gusta echar mis raticos de sofá , de que nadie, ningún aguerrido nacionalista haya dado datos fehacientes sobre que número de empresas pensaban quedarse ubicadas en el País Vasco, por ejemplo, en el caso de una hipotética independencia, tampoco he conocido nada sobre las otras incognitas expuestas más arriba. Para no cansarme más llego a la conclusión de que en verdad al ciudadano que alcanzaría "la libertad" que otros le sueñan sin su consentimiento, la independencia le importa un bledo pues ellos no viven mas que de su trabajo y esfuerzo personal y eso no se lo va a quitar nadie, y mucho menos los nacionalistas pues de seguro que tendría que trabajar más , cobrar menos y tener un futuro más incierto en caso de que fuesen independientes.
    En Darfur, Somália y otras partes del Globo poco tienen que perder con un cambio, de todas formas seguirán subvencionados para sobrevivir por la ONU, pero en España,Belgica,Gran Bretaña y Canada si que pueden perder mucho y la masa lo sabe. Además repasad un poco la historia y acordaros de los Cantonalismos españoles del siglo XIX, hasta Utrera y Cartagena se declararon independientes y le toco lidiar esos toros al insigne Nicolas Salmerón y Alonso, republicano de pro y convencido defensor de la nación única e indivisible.

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  2. Si tus opiniones estuvieran más extendidas y tu sensatez fuera más común buena parte del nacionalismo se desactivaría por sí sólo.
    Buena parte de mis amigos son independetistas. Otros se apuntan como reacción al nacionalismo español y a la negación de la evidencia. Si estamos mal mejor separarnos. A partir de ahí hay mucho ganado con el independentismo.

    El terreno en el que se mueve mejor el nacionalismo es la queja, la reclamación y el frentismo. Si no tiene margen se desactiva.

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  3. Yo creo que sí pueden ser compatibles porque cada uno desde su "casa" puede contribuir.

    No obstante, los políticos siempre -y la historia lo demuestra- se han empeñado en unir agua y aceite y eso por mucho empeño que pongan, jamás se producirá.

    Dejar de ser miembro de cualquier club debería ser tan normal como cualquier acto de la vida.

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  4. Anónimo12:43 a. m.

    Leyendo tu reflexión me ha venido a la cabeza el mundo que muchos libros y películas de ciencia ficción dibujan: el futuro no está gobernado por políticos sino por corporaciones industriales.
    ¿Será ese de verdad nuestro futuro porque no sabemos vivir en este presente?

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