Energía y materia

Hacía tiempo que no me daba una vuelta por mis bitácoras favoritas, así que esta tarde he decidido aislarme mentalmente del calor y ponerme a ello. He leído en Medio Ambiente y Ciencia un post de Ruiz de Elvira en el que hace referencia a los problemas cíclicos de crisis y crecimiento económico y del bienestar. Él quita importancia a las expectativas (olvida que la economía no es más que la suma de las decisiones individuales de todos los agentes, incluido en Estado, y que las exoectativas influyen decisivamente sobre las decisiones finales), y carga las tintas en la disponibilidad de energía. No le falta razón en este punto: el progreso económico, al menos desde la revolución industrial, está muy relacionado con la disponibilidad de energía al servicio de los procesos productivos. Sin embargo, a parte de ello, hay una cuestión crucial, que le he señalado en forma de comentario:
Creo que te equivocas. La disponibilidad de más energía per cápita no es la "única" circunstancia que hace crecer la riqueza (o la calidad de vida, que no tienen por qué ser la misma cosa). La energía no la queremos los humanos para acumularla, sino para usarla en la transformación del mundo físico que nos rodea.
Y ahí está la clave del problema. Aunque seamos capaces de solventar la crisis energética que se avecina, nuestro paradigma sigue siendo el del consumo, que conlleva no sólo el consumo de energía, sino también el de materia.

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