Mi iPhone y yo

Ya lo tengo. Tras varios cabreos en varias tiendas. Tras insistir durante semanas, yendo cada día a la tienda un par de veces (coincidiendo con las horas de reparto diario), tras hacerme "amigo" de los empleados. Después de sentirme humillado por Telefónica, que trata mucho mejor a los no clientes que a los que la llevamos sufriendo años. Después de firmar una condena de dos años, finalmente, es mío.
Tengo un iPhone de 16Gb blanco, precioso, de líneas redondeadas, fino y ligero.
Es bastante preciso en su funcionamiento. La velocidad de conexión es buena y el desempeño del navegador y la aplicación de correo es excelente. Otro punto positivo es la gran disponibilidad de aplicaciones que hay disponibles ya en Internet, muchas de ellas gratis, que expanden las posibilidades y las habilidades de este gadget (por cierto, el tema de los juegos tiene una pinta estupenda).
En el lado de las pegas, que no me ciega la pasión, hay dos muy importahtes. Uno, la escasa duración de la batería en comparación con los teléfonos normales (también es cierto que es posible que el trasteo continuo al que lo he sometido desde el jueves tenga mucho que ver). Dos, al menos a priori no es posible usarlo como "modem" del portátil. Imagino que tiene que ver con los requerimientos de las operadoras, por lo que tarde o temprano alguien logrará solvemtarlo.

Comentarios

  1. Jonatan5:41 p. m.

    Felicidades, ya nos iras contando. Yo todavía tengo que reventar mi nokia tipo concha para poder plantearmelo. jejej.

    Un saludo.
    Jonatan

    ResponderEliminar
  2. "que no me ciega la pasión" jajajajajaja, cualquiera que te conozca minimamente sabe que esta frase sobra!!
    Nada, enhorabuena y disfrutalo!

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

No son los cerdos, es la confianza

Trump: Bienvenidos a la era autista

Soltando amarras... de La Línea