jueves, abril 24, 2008

Génesis y duración de una crisis (y 2)

Ahora toca pensar en cómo será esta crisis y, sobre todo, cuánto durará. Los argumentos para considerar que será aguda son sencillos de entender:

  • Las economías han estado viviendo muy por encima de sus posibilidades, por lo que se requiere ahora un fuerte ajuste para que la situación se normalice.
  • Por otro lado, las restricciones financieras se han convertido en la norma, por lo que el número de perdedores se va a ver incrementado, sobre todo en el sector inmobiliario.
  • La inflación se ha convertido en un nuevo problema añadido, que posiblemente repercuta (al menos en Europa) en una política monetaria poco agresiva y por ende en unos tipos de interés sin horizonte de reducción a corto plazo.
  • El auge de la construcción en algunos países ha sido tal que ahora su parón va a suponer un elevado coste en términos de crecimiento y de empleo, como sucede en España.

Respecto a la duración, la cuestión es más complicada. Primero expondré mi punto de vista, que es el de una duración relativamente reducida, en el entorno de los dos años. La tesis se sustenta en tres cuestiones básicas. De un lado el cambio de eje que viene sufriendo la economía mundial en los últimos años, con una presencia creciente de China e India, ambos con unas poblaciones tan enormes que pueden seguir creciendo a base de ampliar el mercado a cada vez más ciudadanos de su ámbito. Del mismo modo, el auxilio de los llamados fondos soberanos va a incidir aún más en esta dirección, ya que muchas empresas de carácter global están ahora controladas en gran parte por agentes decisores de Oriente. Si estos países logran mantener el tipo en medio de la presente tormenta, es muy posible que el margen de maniobra de las economías occidentales sea más amplio de lo que cabría pensar a priori.

Por otro lado, la flexibilidad se ha convertido en una característica necesaria para sobrevivir en la era de los mercados globales. En este sentido, España ha mejorado mucho, hasta el punto de que a pocos meses de la explosión de la burbuja la mayor parte de las empresas del sector o han quebrado, o han iniciado el proceso concursal, o directamente han modificado su modelo de negocio. Esta flexibilidad de los agentes económicos es una cuestión clave para apostar por la duración reducida. El problema puede venir del desajuste entre los tiempos de reacción del capital financiero y el capital humano.

Por último, la crisis se ha focalizado en la construcción residencial y en el mercado financiero. Y, con respecto a este último, en la medida que se recupere la confianza, se irá superando la situación. La confianza es consustancial al buen funcionamiento de los mercados financieros. Ya se ha comentado que la opacidad y la mala valoración del riesgo ha provocado desconfianza entre los agentes. Sin embargo, poco a poco, están aflorando en los balances las pérdidas ocasionadas por las subprime, y existen estimaciones sobre el impacto global de la crisis, lo que despeja ya muchas de las incógnitas que paralizan el mercado.

Este planteamiento conlleva, implícitos un par de supuestos. El primero es que las tensiones inflacionistas sobre los precios son de carácter coyuntural y que el propio decaimiento de la demanda finalmente las relajará, dejando libertad de maniobra a los bancos centrales para reducciones de sus tipos de intervención. El segundo es que las tensiones que se registran sobre el mercado de la energía podrán subsanarse a corto o medio plazo, merced a una reducción de la demanda mundial.

Precisamente, los que mantienen que la crisis será larga piensan en una situación de escasez de energía, una escasez que se tornaría en problema estructural y que conllevaría un período de ajuste y de modificación de las estructuras productivas mucho mayor que el generado por una crisis coyuntural. Ciertamente este es un riesgo que viene sobrevolando sobre la economía mundial en las últimas décadas y que seguramente tendrá una incidencia importante, aunque posiblemente las medidas de reducción de emisiones de CO2 y el esfuerzo realizado en diversificación energética aún relegue este problema unos cuantos años.

Por otro lado, los que piensan en una crisis más larga también están clonando el esquema de pasadas “revoluciones”, en las que los avances tecnológicos obligaban a revisar la estructura misma del sistema productivo. En este sentido, la irrupción de las nuevas tecnologías vendría a ser una suerte de nueva revolución industrial que necesitaría una revisión de nuestros modelos social y productivo. Si bien es cierto que el poder de la tecnología como transmutador de la realidad económica y social está fuera de toda duda, y es verdad que estamos asistiendo a una auténtica lluvia de tecnologías de la comunicación que posibilitan operaciones antes sólo soñadas por los autores de ciencia ficción, no es menos cierto que gracias, precisamente, a esa misma tecnología y a la globalización, la conexión entre las distintas economías es ahora mayor que nunca y, por lo tanto, las soluciones locales exitosas pueden ser transportadas y ensayadas en otros lugares casi al mismo tiempo, por lo que la velocidad de transformación es tan rápida que podríamos estar hablando de cambios drásticos en muy pocos años.

miércoles, abril 23, 2008

Génesis y duración de una crisis (1)

La primera parte del título que acompaña a estos párrafos es para lucirme, ya que sabemos el por qué, el cómo, el cuándo y hasta el quién. Sin embargo, sobre la segunda parte, los economistas no nos ponemos de acuerdo. Unos mantienen que la crisis será larga y profunda, y otros nos inclinamos a pensar que será profunda, pero no tan larga.
El origen de nuestra actual crisis es relativamente sencillo de contar, ahí que buscarlo en la combinación de tres factores yuxtapuestos: la globalización que ha permitido el movimiento de capitales a través de todo el planeta, un boom inmobiliario casi sincronizado en algunas de las economías más grandes del mundo (incluyendo a la española) y la capacidad de innovación de unos mercados financieros azuzados por los dos elementos anteriores. Cada una de estas tres patas, además, ha actuado como elemento dinamizador de los dos anteriores. Así, nos hemos encontrado con unas condiciones de liquidez en la economía mundial sin precedentes. Las instituciones monetarias fabricaban dinero al tiempo que sacaban de sus balances los riesgos inherentes a la concesión de créditos de baja calidad, las famosas hipotecas subprime, concedidas a personas con escasa capacidad de pago. Estas hipotecas fueron agrupadas con créditos de mayor probabilidad de cobro en títulos que salieron a los mercados, provocando un doble efecto: de un lado el aumento de la liquidez favorecido por los bajos tipos de interés y la ineficiencia de las agencias de calificación (incluso yo añadiría la escasa ética por parte de estas compañías); de otro lado, una facilidad de crédito excesiva, ya que los riesgos eran rápidamente transferidos a los inversores, atraídos por elevadas rentabilidades y aparentemente poco riesgo.
Poco a poco el sistema financiero internacional fue distribuyendo este tipo de hipotecas. El sistema funcionaba como el juego de la escoba, mientras los impagos no fueran muy elevados y se pudieran colocar las subsiguientes emisiones de títulos, asistiríamos a una espiral de crecimiento continuado. Sin embargo, lo que estaba ocurriendo, en realidad, era que una parte importante del mundo rico estaba viviendo muy por encima de sus posibilidades reales, engañados por los cantos de sirena de unos tipos de interés muy reducidos, un fácil acceso al crédito y unos mercados inmobiliarios que hacían crecer el valor de las garantías hipotecarias. En la medida que la situación avanzaba se iba haciendo más y más insostenible. El precio del petróleo crecía, pero las economías occidentales parecían inmunes a los mensajes del mercado del crudo, aisladas tras la barrera de un dólar muy bajo. Así que, poco a poco, la espiral ilusa, al mismo tiempo que crecía, se hacía más débil.
De pronto, en el verano de 2007 (enlace a wikipedia), comenzaron los problemas de verdad. El virus de las subprime comenzó a ser notado por las empresas y los inversores. De repente también, la demanda interna se paró, exhausta por el elevado endeudamiento y una creciente inflación; la burbuja inmobiliaria estalló y todo el edifico de naipes se vino abajo. Ahora, aquellos factores que se realimentaron en la fase de crecimiento, comenzaron a hacer lo propio en la fase de enfriamiento. Los motores se habían parado y, como en una epidemia, los bancos de negocios y fondos de inversión se miraban la cartera para comprobar cuántas de sus antaño buenas inversiones a bajo riesgo, en realidad eran basura mal calificada. Las autoridades monetarias actuaron inyectando dinero en el sistema, para animar a los agentes a recuperar la confianza. Sin embargo, ese dinero desapareció tan rápidamente como había llegado, posiblemente para tapar los agujeros de las cuentas de resultados o derivados a mercados aún rentables y de bajo peligro, como los de materias primas y alimentos.
Los bancos, desconfiando los unos de los otros, no se atrevían a realizar operaciones en los mercados monetarios y la falta de liquidez subsiguiente llegó a la economía real en forma de endurecimiento de las condiciones de crédito y del cierre del grifo al mercado inmobiliario, que de esta forma recibía el golpe de gracia.
Ya tenemos la crisis desatada: la construcción parada, la demanda interna temerosa y agotada por el esfuerzo financiero de los años bárbaros, el paro creciendo, los grandes bancos de negocio en pérdidas o siendo participados por fondos soberanos y los gobiernos siendo requeridos para que actúen en los mercados al estilo de los mejores años del keynesianismo. Aunque, en realidad, todo esto es ya historia.
(Continuará mañana)

martes, abril 22, 2008

Lo importante no es de dónde es lo que comes...

... Sino lo que comes.
Al menos eso comentan en ScienceCentric. Unos investigadores de la Carnegie Mellon University han llegado a la conclusión que para reducir las emisiones de CO2 es mucho más eficiente cambiar la dieta que comprar productos elaborados más cerca. Curioso, muy curioso:
The authors suggest that eating less red meat and/or dairy products may be a more effective way for concerned citizens to lower their food-related climate impacts. They estimate that shifting to an entirely local diet would reduce the equivalent greenhouse gas emissions as driving 1,000 miles, while changing only one day per week's meat and dairy-based calories to chicken, fish, or vegetables would have about the same impact. Shifting entirely from an average American diet to a vegetable-based one would reduce the same emissions as 8,000 miles driven per year.

Groenlandia, again

Tomado de RealClimate.

La semana pasada pudimos leer en los periódicos y ver en las noticias referencias sendos artículos publicados en Nature sobre el proceso de creación y desaparición de grandes cantidades de hielo en Groenlandia. Las noticias se suman a otras que ya conocíamos y que ya hemos comentado en esta bitácora.
A través de ClimateFeedback se comentan los resultados de estos dos artículos y se ponen en relación con anteriores datos. Asimismo, se ofrece un interesante enlace, en el que se pueden observar bellísimas fotografías de paisajes glaciares en todo el mundo y adjuntan un interesante gráfico que tomo prestado para ilustrar esta entrada. Se crea uno o no lo del cambio climático, lo del calentamiento o si está la mano del hombre detrás, creo que las fotos son de una belleza casi mágica. No os las perdais:
http://www.extremeicesurvey.org

Un día de la tierra más

Tomada de www.jaxa.jp (pulsar para ampliar)

Si, tierra con minúscula. Porque eso es lo que deja a su paso esa especie irracional que se llama hombre, esa especie que no concibe el progreso sin destrucción, esa especie que le cree el centro del Universo, que fabrica dioses a su imagen y semejanza o que con una mano ofrece limosna a los desplazados del planeta y con la otra, los hunde en la miseria subvencionando unos productos agrarios que terminan vendiéndose en esos mismos países.
Tierra con minúscula porque nuestro sistema económico necesita del crecimiento para autojustificarse, porque desarrollo no significa nada más que crecimiento y porque el único límite del que entiende el mercado es el fracaso.
¿Seremos capaces de poner fin al deterioro medioambiental o nos excusaremos a nosotros mismos culpando a los que nos precedieron?
Feliz día de la tierra.

domingo, abril 20, 2008

La novela de Genji. Esplendor.

A veces me da por leer "cosas raras", bestsellers de esos que se venden como rosquillas en las tiendas de los aeropueros. Pero siempre lo hago como desengrasante, después de darme un atracón de literatura. En los últimos meses he estado degustando la primera parte de la Novela de Genji, un texto del siglo X escrito por una cortesana del Japón del período Heian, Murasaki Shikibu. La edición que estoy leyendo es del Círculo de Lectores y es una nueva traducción que cuenta con interesantes notas al pié y que respeta la integridad del texto.
La primera parte de esta novela es la vida del príncipe resplandeciente, y más especialmente, de su intensa vida amorosa. Las aventuras galantes se suceden en el texto, y Gengi se nos presenta casi como un proto Don Juan, aunque a diferencia de este y de Casanova, el amante japonés tiene un par de virtudes que lo diferencian: es capaz de encontrar en cada mujer algo que le resulte atractivo y nunca se olvida de sus amantes, hasta el punto que literalmente las acaba recogiendo a casi todas en su hogar.
A lo largo de los primeros 40 años del protagonista, podemos asistir a la esquisitez de la corte japonesa de entonces, que si se corresponde fielmente con el relato de Murasaki, debía resultar de lo más remilgada, y hasta demasiado perfecta, intercalando versos en chino cada dos por tres.
No obstante, donde gana el relato es en el tratamiento de las tramas secundarias, en las que se nos informa de los avatares de personajes secundarios. Ahí es dónde se rompe la monotonía de un relato que resulta de lo más cursi en algunos momentos. Otro de los alicientes de la historia es la relación de competencia y amistad de Genji y To No Chujo, tan cerrada que da la impresión que terminará siendo heredada por sus respectivos hijos.
En suma, una interesante lectura en la que uno descubre que el amor cortés no es propiedad exclusiva de los juglares europeos de la Edad Media, ya que al menos en Japón Heian ya lo practicaban.
Mi calificación: 7 sobre 10.

lunes, abril 14, 2008

Nubes sobre el calentamiento y nubarrones sobre los rayos cósmicos

Hacía tiempo que no dedicábamos un poco de tiempo a hablar del calentamiento global y del cambio climático. Por un lado, tenemos una interesante entrada en el blog de Climate Feedback sobre unos cambios en un artículo de la BBC motivados por las exigencias de un activista pro cambio climático. Esta circunstancia ha sido utilizada por los escépticos para vapulear no sólo a la BBC, sino también a la teoría. Hay que reconocer que los comentarios no son baladíes y que las correcciones son sobre cuestiones muy relevantes en torno a los cambios de temperatura y al mantenimiento o no de la tendencia ascendente.
Pero, por otro lado, en ScienceCentric referencian un trabajo que desmonta la principal tesis alternativa a la del efecto invernadero. Para los que de vez en cuando se pasan por aquí, no hará falta recordarles un documental de la misma BBC que se titulaba El gran timo del Calentamiento Global, y que hacía referencia a la influencia de los rayos cósmicos en el proceso de formación de nubes y, por ende, en el mayor o menor calentamiento del planeta. La afluencia de los rayos, a su vez, estaba influida por la actividad solar. Pues bien, este nuevo trabajo niega la mayor: no hay relación entre los rayos y las nubes (y no es el primero que apunta en la misma dirección).
Por otro lado, desde el frente científico español, se ha aportado nuevas evidencias del proceso de calentamiento, esta vez a través de los datos de temperaturas máximas y mínimas desde finales del siglo XIX, hasta el presente.
Y, ahora desde una tesis elaborada sobre el terreno en Almería, nos hablan de la capacidad de los territorios semiáridos como el nuestro para emitir CO2 de origen geoquímico, sobretodo en períodos de sequía.

martes, abril 08, 2008

Segunda encuesta: Kioto

¿Qué es el Protocolo de Kioto para el cambio climático? Para los que respondieron esta segunda encuesta de Capeando el Temporal, parece que para la mayoría es un primer paso en la dirección correcta, aunque también se dejan notar las opciones más escépticas.
La próxima encuesta es: ¿Es el proceso de Bolonia la solución de la Universidad española?

¿De qué murió el último mamut?


¿De hambre o cazado por alguna tribu humana?

Posiblemente, nunca lo sabremos. Pero de lo que si estamos un poco más seguros es de que la desaparición del mamut lanudo euroasiático se debió al efecto combinado de dos grandes focos de presión:
  • Por un lado, el cambio climático que redujo drásticamente el hábitat apropiado para su supervivencia (aunque menos que en la anterior edad interglacial a la que sobrevivieron).
  • Por otro lado, el avance hacia el norte de los cazadores humanos, que posiblemente sometieron a los mamuts a un exceso de presión que la especie no pudo soportar.
Al menos eso es lo que podemos leer en PLoS Biology esta semana. Por cierto, PLoS significa Public Library of Science, un interesante ejemplo de cómo la ciencia puede recurrir al libre acceso para su difusión.

viernes, abril 04, 2008

Almería, crónica personal

Esta mañana (realmente, ayer por la mañana) leí un correo de un amigo. Hablaba de forma muy elogiosa de un libro de Antonio Orejudo, escritor al que conocí en la Universidad de Almería y con el que compartí apenas unos minutos en uno de nuestros almuerzos de los lunes.
La retahíla de mensajes asociados eran un cruce de lisonjas entre mi amigo y el autor, así que puse en cuarentena la recomendación, y pensé en dejarlo para otra ocasión, ya que la lista de los títulos por leer se acumula irremediablemente en las estanterías del estudio.
Sin embargo, a la hora del desayuno, otro amigo que también había recibido el mensaje pasó por la librería a comprarlo, y en parte por mimetismo, en parte por curiosidad terminé comprando "Almería, crónica personal".
Esta noche, justo en el momento en el que un día se transforma en el día siguiente he terminado de leerlo. Y a punto he estado de irme a dormir, pero me he dado la vuelta para escribir la reseña por un par de razones:
  • La primera es cómo describe la carretera entre el cruce de San José y el cruce de Las Negras. Me jode pensar que nunca hubiera sido capaz de escribir ese párrafo, me hunde en la miseria al demostrarme con hechos algo que me dijo aquel día del almuerzo. Yo le hablaba de la maravillosa libertad de las bitácoras (puede que dijera blogs), de las posibilidades creativas que para un escritor tendría. Y Orejudo me respondió que dado que la literatura comenzaba a darle algún ingreso, no podía dejar sus letras de manera gratuíta. Entonces me pareció indigno de un artista. Hoy lo he entendido, quiso decir: creo que puedo llegar a vivir de esto. Yo también lo creo.
  • La segunda razón es el giro maravilloso en el que convierte a las naves extraterrestres de una conferencia surrealista en naves cargadas de inmigrantes. Orejudo, te odio.
El libro es un relato a mitad de camino entre libro de viajes (un viaje en el espacio y en el tiempo) y la crítica social, sin caer en el estereotipo, ni en el manido cliché del provincianismo puro. Me veo reflejado, aunque no termino de saber si soy de los que vienen de fuera (aunque nací en Almería, mi infancia transcurrió en Cádiz, y regresé sólo para estudiar) o soy ya uno más de los que se afanan en hacerse con La Voz de Almería para buscar entre sus páginas alguna cara conocida.
8,5 sobre 10 para el libro y enormes ganas de leer algo más de Antonio.

martes, abril 01, 2008

I FERIA DE LAS IDEAS

La Cámara de Comercio, la Universidad de Almería y el PITA organizan el próximo 7 de abril la primera Feria de las Ideas.
La intención de estos tres organismos es lograr contactos entre emprendedores (estudiantes de La UAL o de enseñanzas medias, profesores, PAS, o quien sea) que tengan ideas susceptibles de ser transformadas en un negocio y empresarios, entidades de crédito y sociedades de capital riesgo que tengan financiación, conocimientos o coincidencias de intereses con los expositores.
Nadie se obliga a nada y las ideas pueden estar en cualquier estado de desarrollo, desde un borrador en una servilleta hasta un prototipo, pasando por un plan de negocio completo. Lo que se pretende es fomentar las oportunidades de negocio y el conocimiento entre gente con ideas y gente con experiencia y dinero.
Para enmarcar esta feria, se contará con un programa de conferencias de gran interés. Primero contaremos con Juan Pablo Seijo, especialista en márketing y uno de los responsables de laviaverde.com; con José Antonio Martínez Soler, director general del diario más leído de España (incluso por encima del Marca): el 20 minutos, y con Alberto Lozano, el ingeniero reponsable de algunos de los primeros servidores de acceso a Internet de este país y auténtico experto en electrónica e informática.

Los problemas de la economía española hoy

Llevo algunos meses contando en esta web que el empleo no iba bien, que debajo de los movimientos de subidas y bajadas estacionales, se podía observar un movimiento de clara desaceleración. El comienzo de año está siendo muy poco alentador en este capítulo y hoy el Banco de España recortará la previsión oficial de crecimiento hasta el 2,5%, cifra por debajo de nuestro PIB inercial (3-3,5%).
Los problemas a los que nos tenemos que enfrentar a corto plazo tienen que ver con cuestiones de carácter coyuntural, como la complicada absorción de los excedentes laborales de la construcción, pero otras tienen una naturaleza estructural.
El primero de esos problemas estructurales es la inflación, cuyo indicador adelantado arroja una tasa interanual del 4,6%, la mayor en mucho tiempo. Esta inflación, que hasta ahora podía explicarse por una mezcla de demanda interna muy dinámica y aumento de los costes energéticos, se nos muestra ahora de forma expansiva, precisamente cuando la demanda interna tiende a moderarse. Por tanto, la naturaleza de esta elevada inflación hay que buscarla en el lado de la oferta y no en el de la demanda. Esta inflación nos dice que los costes de nuestras empresas no pueden seguir encajando los aumentos del petróleo y que deben buscar un respiro por el lado de los precios unitarios. Esta inflación, que sigue siendo una de las más altas de Europa significa también que seguimos perdiendo competitividad en el exterior, precisamente ahora que necesitaríamos el socorro de la demanda externa para aliviar la situación interna de nuestra economía.
El otro problema es, a mi juicio, uno de los viejos conocidos de esta página: los escasos aumentos de productividad. Esta afirmación puede verse contradicha a corto plazo en la medida que la construcción elimine empleos, ya que no en vano es uno de los sectores con peores resultados en el comportamiento de la productividad, aunque nuestra posición en los indicadores de utilización de TIC y la marcha de nuestra I+D+i siguen siendo muy tozudos y nos muestran que no estamos siguiendo el camino de los que están por delante.
La economía española ha ganado flexibilidad en los últimos años (la prueba es la rápida reacción de la construcción de vivienda ante los datos que expresaban el estallido de una burbuja a la que no le había dado tiempo de desinflarse del todo).
Las soluciones de corto plazo parecen claras: política fiscal al canto, bien recortando impuestos, bien aumentando el gasto público de inversión, bien una combinación de ambos; pero nuestro problema es de largo alcance, debemos modificar radicalmente las bases de nuestro sistema productivo y para ello el Estado debe arbitrar los incentivos adecuados para que esta transformación se agilice. Aunque también podemos soñar con que todos los europeos mayores de 65 años quieran comprarse una casa en España, en cuyo caso, ladrillos, salud y tumbas serían los grandes beneficiados.

Comportamientos extraños

Somos humanos, somos animales. Somos seres que nos resistimos a rebajarnos a la categoría de seres normales. Por eso en casi todas las religiones Dios crea al hombre a su imagen. Por eso entiendo que en el fondo, nos inventamos dioses de lo más humano.
Todo esto viene a cuenta de un artículo que el pasado sábado leí en Nature (creo que se necesita acceso de suscripción) en el que mediante técnicas de laboratorio social, indagan en los costes y los beneficios del comportamiento cooperativo y de la capacidad de inflingir un castigo, cuando se opta por la no colaboración.
Los investigadores han llegado a la conclusión de que en ocasiones (sobre todo si el castigo supone costes para el que lo infringe) el que termina ganando el juego es aquel que opta por no castigar. Esto, que a priori suena extraño a los miembros de una sociedad en la que damos por hecho que el castigo es cuestión colectiva y se delega en el Estado, puede parecernos raro, pero el mejor ejemplo era indio y se llamaba Gandhi.