miércoles, septiembre 17, 2008

De susto en susto y nobel para Galbraith

Así va la economía mundial en los últimos tiempos. El pasado fin de semana se produjo la agónica muerte de uno de los principales bancos de negocios del mundo Lehman Brothers, cuando días antes el Gobierno norteamericano se veía obligado a salir al rescate de las dos principales entidades hipotecarias del país (Fanni Mae y Freddie Mac). Ayer se sumó al baile una de las principales aseguradoras del planeta (AIG), de cuyo capital la FED (el equivalente a nuestro Banco de España) ha comprado el 80%.
Y lo peor es que la enorme interrelación de los agentes económicos en esta economía global que hemos creado garantiza que en las próximas semanas asistiremos a más quiebras y rescates en la economía mundial (sobre todo en la estadounidense, que es el epicentro de la crisis financiera internacional o, como dice Agustín Molina, los padres del Efecto Bourbon).
Evidentemente, la situación no invita al optimismo a corto plazo, ya que la desconfianza va a verse reforzada por los sucesos que acabamos de comentar. Es decir, en los próximos meses volveremos a asistir a un recrudecimiento de la falta de liquidez (de ahí las inyecciones de dinero del BCE).
¿Se puede aprender algo de lo que está pasando? Creo que sí. Hay al menos un par de cuestiones sobre las que debemos reflexionar y tomar medidas de cara al futuro.
  1. La primera es que, como advertían muchos analistas desde hace años, una economía global precisa una regulación global. Las legislaciones nacionales se quedan pequeñas a la hora de contemplar las complejas relaciones que las empresas han tejido a lo largo y ancho del mundo (del real y del virtual). Por tanto, habrá que pensar en una estructura que controle el cumplimiento de las reglas del juego, con poder coercitivo e independencia de los gobiernos nacionales individuales. (Ya lo sé, suena imposible). La autorregulación del mercado es y ha sido siempre una patraña, más aún cuando entra en juego el riesgo moral (como en el caso de las hipotecarias o la aseguradora que han sido rescatadas por el sector público en última instancia).
  2. La importancia de la economía real, que sigue siendo el sustrato sobre el que se construye la economía financiera. A medida que los operadores iban "titulizando" sus activos, la conexión entre la hipoteca primigenia y el instrumento financiero se iba haciendo menos material, menos notoria. Sin embargo, la relación existía, y en el momento en el que comenzaron a vencer los plazos de las hipotecas NINJA, comenzó a caer la enorme cadena de fichas de dominó que llegaban hasta ellos.

Por otro lado, creo que viene a cuento recuperar la figura del ilustre John Kennet Galbraith, al que debería concedérsele el premio Nobel a título póstumo por su clarividente análisis de las recurrentes crisis financieras a las que se ve abocado el capitalismo financiero. En su defecto, debería convertirse en obligatoria la lectura de su "Breve historia de la euforia financiera" en la que los estudiantes podrán comprobar cómo se ha vuelto a repetir el fenómeno de los tulipanes holandeses una vez más, de forma casi milimétrica a las ocasiones anteriores.

viernes, septiembre 05, 2008

Despedida de la UAL

Ayer, a medio día, con una enorme tristeza en el corazón, me personé en el registro general de la Universidad de Almería, para hacer entrega de mi carta de dimisión dirigida al Vicerrector de la cosa. En sintonía con mi ánimo, en cuanto aparqué la moto, comenzó a llover (¿casualidad?).

Ilmo. Sr. Vicerrector de Profesorado
y Ordenación Académica

Universidad de Almería

Almería, 4 de septiembre de 2008

Querido Ilmo.:

Como ya te adelanté hace unos días, he tomado la decisión de abandonar los hábitos. Los hábitos de venir tres o cuatro días por semana a la Universidad, el de dar clases, y el de esperar que algún alumno se pase por la tutoría antes de la víspera del examen…

Mi situación personal y las dificultades crecientes para encajar los horarios son las motivaciones que me impulsan a tomar esta decisión que, por lo demás, es de las que más estoy seguro que me arrepentiré. Espero seguir vinculado a esta institución desde mi esfera profesional y, desde luego, seré para siempre “de la Universidad de Almería”.

Por todo ello, te ruego tengas a bien dar las instrucciones oportunas para que no sea renovado mi contrato de Profesor Asociado (se me ocurren algunos sinónimos irónicos que seguramente desentonarían con la seriedad del párrafo) a partir de próximo 20 de septiembre.

Sin otro particular, recibe un cordial saludo,


Y hoy, hace tan sólo unos minutos, he recibido un correo del Rector Magnífico (siempre he pensado que deberían intercambiarse el orden estos adjetivos) en el que se nos anuncia la dimisión del vicerrector de profesorado (¿casualidad?) ;-P