viernes, abril 10, 2009

Spotify: un nuevo viejo modelo de negocio


Hace unas fechas, un amigo de aquí al lado, me invitó a pertenecer a Spotify. En realidad, se trata de una aplicación de aspecto muy iTunes en la que puedes escuchar miles de discos. Tienes dos opciones. Una, gratis, en la que van insertando anuncios (y que de momento no es demasiado agobiante). Otra, de pago por suscripción, en la que escuchas sin anuncios.
¿Qué tiene de nuevo Spotify?
Poco, Last.fm ya había inventado la escucha online, y la vistió de comunidad, aunque ahora se ha hecho de pago y posiblemente pierda algunos millones de usuarios en todo el mundo. Si acaso, la novedad es la descarga de una aplicación exprofeso, que se convierte en un navegador de canciones, de sencillo y elegante funcionamiento.
¿Qué tiene de viejo?
En esencia es la misma oferta que el Canal + y la televisión en abierto, pero en un mismo producto. Si lo quieres gratis, debes pagar el precio de los anuncios. Y si no, lo pagas y listo. La clave estará en que el sistema logre un gran número de usuarios de forma rápida, para poder aprovechar la aplicación como servidor de anuncios. En este sentido me llama la atención que no se estén utilizando (al menos que se sepa o que se note) herramientas de segmentación (salvo los gustos musicales y la prominencia de la red de cada persona, como ya hizo Google con el despliegue de Gmail). Dudo mucho que el pago por suscripción convenza a muchos usuarios, ya que el precio es para mi gusto relativamente elevado, 9,99€ al mes, (y las canciones no las puedes descargar, sólo las escuchas online). Así que la clave es la audiencia, como en las clásicas emisoras de radio, que es de lo que realmente se trata.
Veo, no obstante otras obvias vías de rentabilizar el producto: incluir una tienda vinculada a la aplicación y amplificar la audiencia portándola a otras plataformas, particularmente teléfonos que utilicen el 3G, como iPhone.

Fabulosas narraciones por historias, de Antonio Orejudo

Me causó sorpresa encontrar esta primera novela de Antonio Orejudo en el Círculo de Lectores. Antes de ésta ya había leído "Almería, crónica personal". No era una novela propiamente dicha, pero me gustó su prosa. Así que en cuanto vi la reseña en la revista, no lo dudé y la apunté en mi hoja de pedido.
Debo decir que la primera cuestión que me llamó la atención fue la poca diferencia de edad entre él y yo (cinco años), sinceramente pensé que había más (¿la literatura avejenta o es la sana envidia la que rejuvenece?).
La historia que nos narra en un formato atípico, en el que se mezclan recortes de prensa, anuncios, cartas y la pura narración, es la de un grupo de amigos que se conocen en la Residencia de Estudiantes en los años 20. Son enormemente diferentes: uno quiere ser escritor de novelas, otro es un señorito de provincias que se empeña en refinarse en la capital y el tercero es un sobrino de Azorín que odia la intelectualidad y ama la violencia.
Desde ese momento inciático, en el que los tres amigos comienzan a beber juntos, hasta la escena final, sus vidas se superponen a una conspiración intelectual y económica, que desde la Residencia pretende acabar con el realismo del XIX. Suceden, asimismo, la dictadura de Primo de Rivera, la República y el alzamiento.
El tiempo, el amor y las ideas irán minando poco a poco esa relación a tres bandas. Sus vidas toman caminos distintos y la literatura deja paso a la política en un país que poco a poco se va llendo al carajo.
Desde el punto de vista literario creo que le sobran algunas páginas, ya que hay momentos en los que pierde un poco el ritmo. Por otro lado, los personajes están bien dibujados, incluso los nombres están muy bien elegidos (particularmente el de Santos Bueno) y el recurso de los anuncios es un hallazgo, al menos al principio. Me ha sorprendido la autocrítica que el autor se hace a través de una carta de una de las protagonistas y que resume algunas de las pegas que se le pueden achacar, aunque peca de modesto y se inculpa de algunas que realmente no lo son. En resumen, el libro me ha gustado y estoy seguro de que volveré a leer algo de Orejudo en breve.
Mi calificación: 7,5 sobre 10.

viernes, abril 03, 2009

Las aventuras del buen soldado Svejk, de Jaroslav Hasek


El buen soldado Svejk es una mezcla entre Don Quijote y Forrest Gump. Durante la Primera Guerra Mundial un soldado checo del Imperio Austrohúngaro pasea su estupidez congénita desde Praga hasta el frente (no llega más lejos porque el relato se interrumpe abruptamente por la muerte del autor). Svejk es un hombre simple. No tiene pelos en la lengua porque no sabe tenerla quieta en el paladar y de su boca salen sin interrupción decenas de historias de tabernas y milicia.
En la primera parte de la novela es un perfecto idiota, pero desde el momento que el regimiento comienza su camino hacia el frente, el personaje se transforma hasta convertirse por momentos en un ser que se hace pasar por tonto para demostrar lo tontos que son los demás. Ante nuestro soldado, la sociedad y, sobre todo, los oficiales del ejército se convierten en seres malignos y estúpidos. En particular su enfrentamiento con el subteniente Dub tiene momentos desternillantes. En resumen, la Gran Guerra vista desde la perspectiva de un ejército de opereta en el que nada funciona como debiera y en el que los soldados son poco menos que carne fresca que va al matadero y que por el camino se emborracha, roba y se chotea de todo el mundo.
Junto con Svejk, hay otros personajes brillantes. Me gusta particularmente el voluntario de primer año Malek, que tras ir de prisión en prisión se reconvierte en cronista del regimiento y se entretiene en escribir por adelantado todas las batallas en las que mostrarán su valor sus amigos a la vez que entregan su vida por el emperador.
La edición de Galaxia Gutemberg/Círculo de lectores es excelente, aunque la estampa de la portada se despega con relativa facilidad.
Mi nota para el libro, un 8,5 sobre 10 (muy recomendable).

miércoles, abril 01, 2009

Dust in the wind

No, no es el título de una canción, aunque lo parece. Es la idea que hay en la base de una nueva teoría para explicar el calentamiento de la superficie marina en el Atlántico tropical Norte. La tesis que defienden en este artículo, referenciado en ClimateFeedback es que el polvo en suspensión y los sulfatos espelidos por los volcanes son los responsables últimos del comportamiento de la temperatura del mar. Su modelo, de hecho, puede explicar el 68% de los cambios en la temperatura en las últimas dos décadas y media.