Todos somos Bob Esponja

Es lo que tiene esto de ser padre. En cuanto que los niños aprenden a manejar el mando a distancia (lo cual sucede cada vez antes), pierdes el poder de decisión sobre lo que se proyecta en la pantalla cuando ellos están presentes. Con la irrupción de la TDT la cosa ha ido a peor, ya que si no es en Disney Chanel, es en Clan: siempre hay dibujos animados. Y a la hora de Bob Esponja es imposible ver otra cosa. Para los que no han experimentado aún la maravillosa experiencia de ser padres, diré que el argumento de la serie es sencillo. En algún lugar de Fondo de Bikini vive Bob, que trabaja en la hamburguesería del señor Cangrejo y habita en una casa hecha con una piña. Para terminar de comprender el argumento, tal vez haya que decir que Bob Esponja es idiota, y no lo parece demasiado porque su amigo Patricio (una estrella de mar) es casi más estúpido que él.
Así que ahí estoy yo, enganchado con mis niños viendo las aventuras surrealistas de una esponja con pantalones de peto y descubriendo, sorprendido, que los personajes de la serie pueden explicar perfectamente la mayor parte de los roles que las personas desempeñamos en una empresa u organización humana. Lo sorprendente no es tanto que esto sea así (en algún lugar se habrán tenido que inspirar los guionistas), sino que yo me haya dado cuenta. Porque, como dice el título del post, yo soy un completo Bob Esponja. Soy lo suficientemente listo para ser capaz de hacer mi trabajo y sentirme feliz con él, pero lo suficientemente estúpido como para haber alcanzado una especie de techo de cristal (bien es cierto que esto del análisis económico ya sólo puedo seguir ascendiendo yendo a una organización con más prestigio, o siendo ministro de economía (pobre España). Pero soy feliz. Y lo soy en parte -otra parte es porque me gusta lo que hago- porque siempre hay en cualquier organización uno o varios Patricios, esos personajes nobles pero simples, frente a los que cualquiera puede sentirse superior, personajes que formarían parte de la subclase funcional de Galbraith, aunque dentro del estrecho espacio de su correspondiente organización. Patricio es la excusa perfecta para la idiotez de Bob.
Pero hay más personajes. Calamardo, un calamar perpetuamente cabreado, que se sabe más inteligente que el resto y que sufre continuamente porque se siente menospreciado. Calamardo representa a los que siempre se sienten por encima de los demás y que no están de acuerdo con su posición en el mundo, resentidos con todo y con todos. Son un dictador en potencia, aquellos cuyo maltrato con sus inferiores es directamente proporcional a lo estúpidos que consideren a sus superiores. Calamardo siempre aspirará a más, aunque posiblemente no logre prosperar demasiado ya que genera miedo y desconfianza hacia los demás.
También está Cangrejo, que es el dueño de la hamburguesería y que es un tipo inteligente, pragmático y tremendamente tacaño. Su sentido práctico le permite valorizar casi cualquier idea y es capaz de lograr que un equipo de trabajadores como el que tiene logre hacer rentable su negocio. Cangrejo es el Steve Jobs de Fondo de Bikini.
Finalmente, Arenita, una ardilla con traje de buzo que vive en una campaña. Una auténtica marciana, un tanto animal, pero alguien que, de vez en cuando, aporta un punto de vista diferente, una especie de genio incomprendida y fuera de lugar.
Las empresas funcionan porque la mayoría de sus empleados somos Bobs Esponjas, no demasiado brillantes pero que se toman en serio todo lo que hacen y algunos, hasta disfrutamos haciéndolo. Funcionan también porque hay algunos Cangrejos que son capaces de identificar las oportunidades de negocio y explotarlas de la manera adecuada y porque, de vez en cuando, hay alguna Arenita que tiene ideas geniales. Los Patricios y Calamardos son elementos friccionales con una rotación elevada y que hacen mucho más entretenido el día a día de las organizaciones humanas.
Y, ahora, querido lector, te pido un ejercicio de sinceridad, ¿también tú eres un Bob Esponja?

Comentarios

  1. Lo creas o no, en mi último café con tu hermano y Olea, surgió una conversación parecida :D

    Y respondiendo a tu pregunta, sin lugar a dudas, yo también soy Bob Esponja.

    Por cierto, la ardilla se llama Arenita, no Estrellita. A ver si va a ser que yo veo más Bob Esponja que tu :D

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  2. Me lo creo, Bob Esponja es más profundo de lo que parece.
    Ya está corregido lo de Arenita. En mi descargo diré que sale poco y mi memoria es corta.

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  3. Yo sería más bien un híbrido, de mayoría Bob, con mucho de Patricio, toques de calamardo y momentos de Arenita.
    Y ahí queda eso...

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