La evolución del talento, de J.M. Bermúdez de Castro

"Somos primates sociales, territoriales, jerárquicos y con un comportamiento sexual muy poco definido. Nuestras ricas tradiciones culturales interactúan con estos caracteres, pero no son capaces de hacerlos enmudecer".

Esta es la principal idea que subyace en el ensayo de Bermúdez de Castro. Debajo de toda nuestra tecnología, de las capas y capas de cultura, educación y refinamiento, se esconde un primate cuya biología aparece por los resquicios de nuestro comportamiento en todo momento. El libro trata de explicar cómo el talento ha sido una de las características evolutivas que han permitido al homo sapiens triunfar para adaptarse a casi todos los ecosistemas de la tierra.
De paso, aprovecha para dar una lección magistral sobre la evolución humana, haciéndonos volar con la imaginación a distintos momentos del tiempo y acercándonos con sus ejemplos y comentarios a otras humanidades.
El análisis realizado (por cierto mucho mejor la primera parte del libro que la segunda) pone en perspectiva nuestra propia humanidad y nos proporciona una cura de humildad enorme. No estamos tan lejos de nuestros primos (casi hermanos) los chimpancés y, desde luego, otros representantes del género homo debieron de compartir con nosotros muchas similitudes y muchas actitudes que considerábamos genuinamente humanos. Ahora bien, lo cierto es que, de entre todas las especies del género homo, sólo la nuestra prosperó. Evidentemente, algo sí que teníamos distinto.
La segunda parte del texto se dedica a ofrecer una aplicación de las lecciones evolutivas en el ámbito de los grupos humanos y, especialmente, en el espacio de las organizaciones. Cuestiones como el sexo, la territorialidad y la jerarquía entorpecen el buen funcionamiento de los grupos de trabajo y es papel de los líderes de los grupos salvar esos problemas para llevar a buen puerto. Tal vez lo mejor de esta segunda parte del libro sea la que dedica a explicar los comportamientos extremos del líder natural y el líder dictatorial. Rápidamente uno se sitúa entre esos dos extremos y localiza ejemplos conocidos de uno y otro tipo.
En suma, un libro que anuncia profundizar en la evolución del talento y que apenas se ocupa de ello, ya que la mayor parte del tiempo se habla de la propia evolución de la especie, y de las repercusiones que nuestra naturaleza primate tiene para nuestra conducta en las sociedades y momentos actuales (por cierto, mucho más interesante y amplio que lo que se promete en el título).
Por cierto, otro punto positivo son las citas de comienzo de capítulo, todas ellas estupendas. Sirva la siguiente como ejemplo (y así terminamos como comenzamos):
"A finales de los años 70 llegué a aceptar que el lado oscuro y perverso de la naturaleza humana estaba profundamente arraigado en nuestro remoto pasado. Poseíamos una acentuada predisposición a actuar de manera agresiva en determinados contextos; y esos contextos –los celos, la lucha por los alimentos, el sexo, el territorio, el miedo y la venganza, etc.– eran los mismos que generaban la agresión entre los chimpancés."
Jane Goodall, Gracias a la vida 

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