viernes, enero 22, 2010

Un regalo disruptor

En mi primer post del año, quise imitarme a mi mismo (parezco Walt Witman), hablando de las palabras que se pondrían de moda en 2010. Una de ellas era el lector de libros electrónicos y algo más, el movilnet®, le llamé. Y, mira por dónde, en los próximos días (el 27 de enero para ser exactos), la industria de la electrónica de consumo, la de la informática, la de la telefonía móvil, la de las telecomunicaciones y un montón de personas a lo largo y ancho del mundo estarán pendientes de la presentación de un nuevo producto por parte de Apple.
Como ya es tradición, en los meses previos al evento, se han venido sucediendo un montón de rumores, filtraciones, desmentidos y, simplemente, mentiras. Todo ello ha provocado que la comunidad tecnológica mantenga la atención fija en las intenciones de la empresa de Cupertino, generando una notoriedad de marca que hubiera costado muchos millones de dólares lograr mediante publicidad. Alguien podría pensar que es perfecto, pero yo creo que no lo es tanto.



A base de leer rumores, de ver las patentes presentadas por la empresa, de ver estupendos posibles diseños y de macerar sus propios deseos, los usuarios, los inversores, los periodistas y los fans de la compañía tienen formada en su mente una imagen de producto. El mínimo común múltiplo que todo el mundo espera es un objeto bello, de pantalla táctil, capaz de reproducir música y que permita la lectura de libros.
Pero si sólo fuera eso, Apple no cumpliría con las expectativas. De la empresa californiana se espera que cada uno de sus productos sea una revolución, al menos en su primera versión. Es por ello por lo que la mayor parte de los competidores tienen sus tablets, pizarras electrónicas y similares guardados en un cajón hasta que los de Cupertino enseñen sus cartas. Unos para reestructurar sus prototipos, otros para decidir el rango de precio en el que competir. Es por ello que Amazon ha sacado un quit de desarrollo para su Kindle...
El problema de tanto runrrún y de tanto tiempo escuchándolo es que difícilmente Apple podrá cumplir tantos y tan distintos sueños. El día 28, seguramente, serán muchos los que se sientan defraudados. Independientemente de lo que se presente. Y eso es peligroso, porque competir con los sueños, que es lo que hace Apple, encierra una terrible maldición: los sueños son etéreos, pero la materia no. Es muy fácil perder la batalla.
Ahora bien, también estoy seguro que habrá muchos impacientes que, como yo, no puedan esperar a tener entre sus manos el próximo unicornio con una manzana mordida en el lomo. No en vano llevo desde el 25 de diciembre retrasando mi regalo de cumpleaños.

La mano de Fátima, de Ildefonso Falcones


Hace un tiempo ya leí de Falcones su primera novela: La Catedral del Mar, ambientada en la Barcelona medieval. En esta ocasión nos lleva al reinado de Felipe II y luego de su hijo, para narrarnos la vida de un cristiano nuevo, adornado de unos ojos azules que le delatan como hijo de cristiano (viejo).
En esencia, la novela es como un folletín del siglo XVIII. No le falta de nada, guerra, pasión, odios familiares, secretos, desgracias (muchas desgracias) y coincidencias milagrosas (demasiadas). Como en la ocasión anterior, el conocimiento de Falcones sobre las condiciones de vida de las ciudades es amplio y sorprendente, pero, por desgracia, en esta ocasión no es suficiente.
Es cierto que la lectura entretiene, y que en cierta forma te engancha. Pero el problema es que no llega a la altura del libro anterior y que, en algunos momentos, la trama es tan rocambolesca que se hace increíble. Posiblemente el error haya sido alargar tanto el relato, demasiadas cosas, y demasiado cogidas por los pelos. Lo del Evangelio de San Bernabé, por ejemplo, es del todo artificial y, además, falso en la forma que se describe.
Así que, le doy un 6,0 sobre 10 y sólo lo recomiendo como lectura de verano.

martes, enero 05, 2010

Mejora la confianza, y van dos meses

No sé si serán los brotes verdes, o las ganas de verlos; lo cierto es que el indicador de confianza que calculamos en la Fundación Cajamar parece que marca una tendencia alcista. Ojo, aún así, el indicador sigue en terreno negativo, lo que significa que los pesimistas siguen mandando claramente. Por otro lado, el aumento del paro se desacelera y aparecen brotes inflacionarios (¿mejora el consumo?). Me muero de ganas por conocer el PIB del cuarto trimestre...

viernes, enero 01, 2010

Criptonomicón I. El código enigma (de Neal Stephenson)


Primera parte de una trilogía que, en realidad no lo es. Tres historias se entrecruzan en el espacio, en el tiempo y en el ADN de los protagonistas. Un par de amigos, expertos en empresas de tecnología montan en un emirato insular asiático una Cripta para almacenar datos. En otro momento del tiempo, el abuelo de uno de ellos, se convierte en un experto criptográfico para los aliados durante la II Guerra Mundial. Finalmente, en el mismo tiempo, pero en un espacio ligeramente distinto, un marine raider del ejército estadounidense recorre el mundo en una batalla que no entiende con los servicios secretos alemanes.
En este primer tomo se cuenta poco más. La forma en la que se salta de una historia a otra está muy bien conseguida, incluso los saltos temporales en cada una de ellas. Logra mantener el interés a lo largo de las 455 páginas. Sin embargo, la historia contemporánea adolece de cierta falta de ritmo, que posiblemente se deba a los tremendos saltos mortales que se producen tanto en el tiempo como en el número de personajes.
Esta novela se ha convertido en un best seller a base de ser considerado la Biblia de los hackers. Lamentablemente, a la altura de la historia a la que se queda el primer tomo, no logro entender el éxito de la novela. No está mal, en el sentido de que es entretenida, y en que el mundo de la criptografía en la guerra mundial es muy curioso e interesante. Pero literariamente no dice nada, incluso resulta un tanto excesivo el número de páginas para lo que cuenta.
La persona que me la regaló me dijo que esperaba que me gustara tanto, que comprará los otros dos tomos. De momento, compraré el siguiente, pero si no logra captarme, será el último.
Mi calificación: 5,5 sobre 10.

La Piedra de la Paciencia, de Atiq Rahimi

 Una mujer afgana. Una guerra entre dos guerras. Un país desolado. Una sociedad tribal gobernada por la religión y los prejuicios. Un marido en coma. Un mundo que se deshace. Una mujer que se construye a base de palabras.
Todo esto se encuentra en esta pequeña gran novela. A la manera de Cinco horas con Mario, una mujer mantiene un monólogo con su marido en coma, en medio de un Afganistán que se desmorona. A lo largo de las páginas desfilan el amor, el sexo, la religión, el odio, la locura y los celos. Ella, abnegada, esclava de su situación y de sus creencias, poco a poco, a través de sus charlas con el marido, va logrando liberarse, en un camino casi iniciático.
El final, violento y, hasta cierto punto, inesperado, se convierte en una metáfora de una sociedad que se dejó caer por la pendiente de la guerra y aún hoy sigue envuelta en las consecuencias de aquellas decisiones.
Como siempre me sucede con los narradores orientales, encuentro en ellos una sensibilidad extraordinaria a la hora de plantearse las narraciones. Este vuelve a ser el caso. A lo largo de las páginas, te sientes transferido al Afganistán de los señores de la guerra, justo antes de la entrada en escena de los talibanes, sientes el miedo de la protagonista, y te dejas llevar por sus reflexiones sobre el amor, el sexo y la guerra. Breve, curiosa y muy bien escrita; por tanto, muy recomendable.
Mi calificación: 9 sobre 10.

Todos los cuentos (I y II), de Edgar Allan Poe

Como todo el mundo, en una época de mi vida, me sentí tentado de leer algo de Poe. Fue, como no, un volumen antológico de relatos. También leí la Narración de Arthur Gordon Pin. Así que cuando vi esta estupenda edición de Círculo de Lectores, todos los cuentos de Poe traducidos por Julio Cortázar e ilustrados por Joan-Pere Viladecans, no me pude contener...
Al estar todos, uno puede encontrar los clásicos, esos que están en todos los volúmenes de cuentos que por el mundo hay, como El escarabajo de oro, o Los crímenes de la Rue Morgue, y también algunos que no conocía, incluso alguno malo de solemnidad.
Los dos tomos son, como siempre en estas ediciones del club editor, una auténtica belleza, por lo que su lectura constituye un doble placer: el de la propia lectura y el visual-estético ante el disfrute de las ilustraciones y hasta del olor y el tacto del papel.
El único problema, y no menor, es que la ordenación de los relatos condena al segundo volumen los menos interesantes, por lo que la lectura del tomo se hace bastante más cuesta arriba que el del primero, en el que se cuentan la mayor parte de los mejores cuentos, y todos los de misterio, terror o análisis (estupendos los tres del caballero Dupin).

A pesar de que algunos cuentos se ven demasiado afectados por el tiempo (algunos leídos hoy resultan delicadamente ilusos) transcurrido desde que se escribieron, el estilo del mejor Poe se deja traslucir a través de las páginas de ambos tomos (sobre todo en el primero), logrando en muchas ocasiones un estupendo crescendo que culmina en un final sorprendente.
Por tanto, y en conclusión, el esfuerzo compensa si eres un forofo del cuento (como es mi caso). Pero, si no es el caso, es mejor dedicarse a leer alguna de las colecciones de cuentos que hay en el mercado, en las que la calidad de los relatos es más uniforme y suele aparecer sólo el mejor Poe.
Para ser honestos debería establecer dos calificaciones, una por tomo, siendo mayor la del primero. Sin embargo, dado que el proyecto editorial está concebido como una unidad, hay que plantearlo en conjunto. Y en este caso, haciendo una media, el conjunto ronda el 7 sobre 10.