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Mostrando entradas de noviembre, 2011

Charlas con mi hemisferio derecho, de Hernán Casciari

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Odio a Hernán Casciari. Le odio con toda mi alma, con toda la intensidad de la que soy capaz porque ha sido capaz de hacer mucho de lo que siempre he querido hacer y nunca me he atrevido. Me odio, porque encima a él le ha salido bien. Dejó un trabajo más o menos fijo, y que ya era un trabajo fantástico, para lanzarse a la aventura de fundar una revista literaria global, y una editorial, ambas sin intermediarios al uso.
Este es uno de sus primeros productos editoriales, después de la propia revista y un libro de dibujos de Altuna. Se trata de una colección de relatos cortos, enlazados a través de algunas conversaciones mantenidas por el autor con el hemisferio derecho de su cerebro. ¿He dicho ya que odio a Casciari? También por como escribe, por la naturalidad con la que juega con los sentimientos del lector y por su enorme capacidad de reírse de si mismo. En el arranque de "Adicción por las metáforas", definiéndose, define a la mitad de la humanidad, la mitad que tiene el c…

El vídeo de la Desert Run

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Acaban de mandarme el enlace al video oficial de la prueba. Ha sido muy emocionante verlo y rememorar aquellos momentos. Si os gusta correr, no podéis dejar de probarlo:

Si me ve en el suelo, por favor no me pise (Desert Run y 4)

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Tercera noche en blanco. Hay algo peor que el insomnio. Es el pensamiento torrencial; ese que te sorprende en las noches que se eternizan, entreteniendo la vigilia obligada. Cuando el pensamiento torrencial te asalta, lo mejor es estar descansado y tener la cama bien asegurada al suelo, porque a veces las olas que éste provoca pueden terminar arrastrando la cama y, casi siempre, anegando la habitación. En la noche de la Kasbah Tombouctou entre los sueños ligeros y la vigila recorrí varias veces el trayecto del día siguiente. En alguna de ellas abandoné casi a borde de la meta, lo que resulta mucho más trágico. En otras lograba llegar por delante de mis compañeros y en alguna simplemente llegaba para comprobar que ya no me esperaba nadie en la meta. En cualquier caso, como siempre, el día termina venciendo a los pensamientos torrenciales y a las noches, y el sol impone su ley en las circunvoluciones de mi cerebro. Como cada mañana nos esperaba la ardua tarea de preparar las maletas par…

La agricultura de la información

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Cuando yo estudiaba los primeros cursos de económicas y empresariales (una carrera que ya no existe al haberse segregado en varias ramas) teníamos la convicción de que las economías pasaban por diversas fases de desarrollo en su camino hacia el éxito. Aparte de los modelos de desarrollo elegidos, se consideraba que los países iban avanzando en la medida que dejaban de ser agrícolas. En principio este axioma parece razonable ya que la industria era capaz de generar valores añadidos superiores a los de la agricultura, por lo que cada empleo en el sector secundario generaba varias veces lo que uno en el primario. Con el tiempo, y en la medida en la que el desarrollo proseguía, entendíamos que el siguiente paso era el de la terciarización. El peso del sector servicios se convertía así, en un magnífico indicador del nivel de riqueza de un país. La clave era que las necesidades de la sociedad se iban haciendo más diversas y complejas, a la par que la industria externalizaba parte de los s…

¡Qué playa más grande! (Desert Run 3)

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¡Qué romántico es dormir en medio del desierto! ¡Que emocionante estar separados de la naturaleza sólo por unas telas! ¡Qué abrumador es el silencio saharaui! Todo cierto si no fuera porque nuestras jaimas estaban junto al camino para los servicios; si no fuera porque los aullidos de los gatos sonaban como al lado de tu cara, o si no hubiera estado desde las 3 de la mañana sin pegar ojo escuchando a todo el mundo pasar y a todos los gatos maullar y gritar. Una mala noche la tiene cualquiera, pero ésta era ya mi segunda mala noche y teníamos por delante una media maratón. La salida era temprano, por lo que nos levantamos aún más temprano para acudir al desayuno. La cena había sido copiosa y apetitosa, pero ahora nuestros sistemas digestivos se debatían entre la evacuación inmediata y el retraso hasta el momento de la carrera. Cuando uno no tiene un cuarto de baño propio es cuando se da cuenta de verdad de lo precaria de la vida en el desierto. Ya sé que este no es un pensamiento demasiad…

Vamos a comernos el desierto (Desert Run 2)

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Un lema para cada día. Esa fue la propuesta de Luis, a la que me adherí de inmediato mandando tres lemas para las camisetas. “Vamos a comernos el desierto” era el primero de ellos. Así que esa fue nuestra primera equipación de la carrera. La mañana del 28, ligeramente afectados por el cambio de hora y muy motivados por la adrenalina, desayunamos no demasiado temprano. La organización, perfecta durante toda la aventura, tuvo buen cuidado de permitirnos descansar algo más tras el viaje. Tras el desayuno fuimos a recoger nuestros dorsales y volvimos a las habitaciones a ponernos el uniforme de faena. A la salida nos encontramos con Miki, que estaba empeñado en hacer un documental desde dentro de la carrera. A pesar de su equipación pistacho, llamamos su atención y con él contribuyó a crearse expectación con las camisetas de los andaluces. La gente en la salida estaba nerviosa. Detrás del hotel, saliendo por la Plaza de Cataluña –¿a qué no adivináis de dónde es uno de los dueños del Grupo …

Crónica de la Desert Run 1: Alea iacta est

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Casi todas las historias tienen un principio antes de su comienzo. El de ésta se remonta al mes de julio de 2011, en el que un grupo de 5 amigos nos enfrentamos a nuestra primera carrera de montaña: la media maratón del Calar Alto. Quién la haya corrido puede dar fe de su dificultad. De los 21 kilómetros apenas 2,5 son cuesta arriba. Casi nada, dirán ustedes. Pero antes de tomarme por un blandengue tal vez deban saber que los otros 18 son de continuo descenso. Del Calar, el que suscribe bajó roto. Una pájara me dejó clavado en el último tramo, a medio camino del empinado ascenso de un cortafuegos de pesadilla. Del Calar bajé convencido de que no sería capaz de terminar la Desert Run. Unas semanas antes Paco nos había enseñado un recorte de la revista Runner en la que se hablaba de la carrera y, Luis, que siempre ha sido un fuguillas hacía suya la aventura y nos liaba al resto para intentar la machada. No era yo el único con la moral tocada, el palizón había hecho mecha en nuestras hueste…