martes, marzo 22, 2011

Ojos de perro azul, el primer Gabriel García Márquez

Gracias al catálogo en castellano de Amazon, la única tienda de ebooks con precios de ebooks, he tenido acceso a la recopilación de cuentos de García Márquez, Todos los Cuentos. Alguno de los libros ya lo había leído, pero otros no, como es éste "Ojos de perro azul".
Vaya por delante mi absoluto delirio con este escritor, que me tuvo leyendo de seguido Cien años de soledad la primera vez que me enfrenté a él. Este autor forma parte de mi particular trinidad de escritores en castellano, junto con Borges (otro maestro de la distancia corta) y Vargas Llosa (aunque éste último está ya en decadencia creativa).
A lo que voy. Lo primero que he de decir de este conjunto de narraciones es que me ha costado encontrar al Gabo que conozco. Los primeros cuentos, muy alambicados, apenas dejan entrever la historia, enredándose en el preciosismo de la forma y olvidándose de la magia del fondo. Cuentos en exceso barrocos y sin apenas el "color" tan especial y característico de García Márquez. Sin embargo, a partir del propio Ojos de perro azul, empieza a ser reconocible, llegando a ser ya totalmente él con Nabo, el negro que hizo esperar a los ángeles, para mi gusto el mejor del conjunto.
En este libro aparecen ya alguna de las obsesiones del escritor. Nos encontramos con el Coronel Aureliano Buendía en un par de cortes, aunque de forma tangencial, aparece también Macondo, siendo el paisaje central de Monólogo de Isabel viendo llover en Macondo y, por supuesto, la muerte. Al principio de una forma mucho más protagónica, y según avanzamos por entre los relatos siendo parte de la motivación de los personajes. En el ya mencionado Nabo, el negro que hizo esperar a los ángeles, el autor juega con el tiempo, pero también con la locura como interludio entre las muertes y con imágenes tradicionales como el coro de ángeles. La factura del relato es ejemplar y el cierre de deja satisfecho y con el regusto de haber leído algo que trascenderá el tiempo.
En resumen, un libro que para mi gusto comienza un tanto flojo pero que va ganando altura según se van desgranando cuentos, hasta cerrar con algunos de los mejores que ha escrito el Nóbel colombiano.

viernes, marzo 11, 2011

El tsunami financiero impacta en España

El terrible terremoto con el que nos hemos despertado hoy, y las consecuencias que el tsunami derivado está provocando en todo el Pacífico, están alejando de la actualidad algunas noticias económicas muy importantes y que, a buen seguro, modificarán nuevamente el panorama financiero español. Ayer, el Banco de España hizo pública la lista de entidades que cumplen (y no cumplen) los requisitos de core capital establecidos por el Gobierno. En realidad no ha habido muchas sorpresas, pues en los últimos meses ya hemos estado asistiendo a la reconfiguración del sistema, sobre todo en su vertiente de las cajas de ahorros.
La relativa novedad proviene de lo perentorio de los plazos para la búsqueda de soluciones. Desde la publicación de la lista, las entidades incumplidoras tienen 15 días hábiles para explicarle al banco emisor su estrategia y los plazos en los que piensan cubrir los requerimientos. Y, todo esto, con el horizonte de resolución puesto en el 30 de septiembre, momento en el que tendrían que estar todos cumpliendo el objetivo general del 8% o del 10% para las entidades que reunan las dos condiciones siguientes: a) que tengan un coeficiente de financiación mayorista superior al 20% y, b) que no tengan distribuidos a terceros títulos representativos de su capital social por, al menos, un 20%.
Entidades con necesidades de capital ordenadas por diferencias en puntos porcentuales.
Fuente: Banco de España.
En el fondo, el objetivo del 10% está destinado a las cajas de ahorros, que son las únicas del sistema que no tienen títulos representativos del capital. La salida es muy complicada para estas cajas, por mucho que algunas de ellas se hayan agrupado en torno a diversos SIP, ya que se van a ver obligadas a convertirse en bancos para poder emitir títulos por encima del 20% del capital social nominal y de esta forma rebajar las necesidades de capital hasta el 8%. Sin embargo, en unas condiciones como las actuales, lograr la entrada de inversores en unas entidades españolas que han suspendido el examen y que (obviemente) por ser españolas participan del riesgo país que el mercado nos asigna, va a ser misión harto complicada, por no decir imposible, a no ser que entren con una prima de emisión negativa importante. Es decir, con un precio de adquisición de los títulos a precios de saldo. Es decir, que muy posiblemente, algunas de las cajas serán terreno abonado para la entrada de grandes fondos de inversión especulativos, que solucionarán el problema a corto, pero complicarán la convivencia "social" de las entidades a medio y largo plazo.
El resultado esperado de esta operación es consolidar el sistema financiero, concentrar las entidades, aumentando la dimensión media de las cajas (más bien de sus bancos) y facilitar la llegada del crédito a las empresas. De propina, la conversión obligada de muchas cajas en bancos va a suponer la reducción de los fondos destinados a obra social, la mayor parte de la misma de carácter asistencial, generando de esta forma un importante agujero en el colchón nacional de alivio de las situaciones de exclusión y marginalidad social. Es decir, que es muy previsible que la labor asistencial de las cajas se reduzca o desaparezca.
Finalmente, es bastante curioso el cumplimiento general de las cooperativas de crédito, las cuales se han convertido en el elemento más atomizado del sistema. Por ello, la estrategia que el Banco de España está siguiendo con ellas para lograr el aumento de dimensión y la reducción del número de entidades es distinta, insistiendo en la necesidad de concentración para facilitar el acceso a los mercados mayoristas y para garantizar la solvencia de las mismas a largo plazo. También resulta evidente que el ritmo de concentración de las entidades no está siendo lo suficientemente rápido en comparación con el de las cajas de ahorros (60 cajas rurales por 16 cajas de ahorros), por lo que no sería de extrañar una actitud mucho más agresiva por parte del regulador en los próximos meses.

viernes, marzo 04, 2011

El tiro de gracia a las cámaras de comercio

Foto: http://almeria-confidencial.blogspot.com
Vaya por delante que posiblemente en este terreno yo no sea lo neutral que me gustaría. Me he pasado casi 15 años de mi vida (en dos períodos distintos) trabajando en la Cámara de Comercio de Almería de la que fui director del servicio de formación, primero, y del servicio de estudios en la fase más larga de mi presencia en ella, entre 1998 y 2008. Sin embargo creo que es de justicia plantear una cuestión evidente: el decreto de diciembre de 2010, que formaba parte del segundo paquete de medidas contra la crisis es un tiro en mitad de los ojos de las Cámaras; una ejecución sumaria en la que no ha habido ni juicio previo, ni última confesión ni posibilidad de apelación.

En realidad, no pongo en duda que las intenciones del gobierno sean buenas y que de verdad piense que de esta forma facilita la vida a las empresas. No voy a entrar en disquisiciones ni números en los que se demuestren que las empresas que pagan no son todas o que la mayoría paga cantidades ridículas. Tampoco quiero entrar a valorar si las cámaras han hecho bien su trabajo (ese que tenían determinado por ley). Ni siquiera voy a considerar la torpeza o no de estas corporaciones a la hora de ganarse la simpatía o simplemente el respeto de las empresas de sus correspondientes demarcaciones.
Lo que quiero poner aquí de manifiesto es la forma en la que se ha cometido su ejecución sumaria. De la noche a la mañana y sin avisar. No hubiera estado de más que se les dejara un mínimo de margen para reorganizarse, repensarse o incluso liquidarse. No hubiera resultado de más que en ese decreto se aclararan extremos como la propiedad del patrimonio de las cámaras en caso de disolución, o la situación en la que quedarían los funcionarios de cámaras, una rara avis, que sin embargo sigue volando, porque quedan algunas.

En lugar de eso se ha optado por segar de cuajo la fuente de financiación de las cámaras: las cuotas camerales, que previamente habían sido legalizadas con la ley de 1993 (que sustituía a la muy veterana e inconstitucional ley de cámaras de 1911). De esta forma se les ha negado cualquier margen de maniobra. Los plenos recién elegidos, que a día de hoy ya no representan a nadie (o a casi nadie, tan sólo a las empresas que manifiesten expresamente su voluntad de pertenencia), tienen la papeleta de hacer rentables sus estructuras o liquidar las corporaciones, si es que ello es posible, dada su curiosa naturaleza de entes privados de derecho público. Está claro que algunas lograrán sobrevivir, sobre todo aquellas que  han sabido rentabilizar sus servicios, aquellas que han sido capaces de obtener un precio de mercado de los servicios prestados a sus electores: organización de ferias y congresos, servicios de información comercial, de asesoría del comercio exterior y de formación. Estos dos últimos capítulos, además, reglados por Ley. Pero otras (casi seguro que todas las pequeñas) terminarán desapareciendo, con sus activos liquidados para pagar las indemnizaciones a sus trabajadores o en manos de las administraciones tutelantes.

En cualquier caso, la medida es sorprendentemente inconsecuente, pues lo lógico hubiera sido hacer lo propio con los colegios profesionales, algunos mucho menos útiles que las propias cámaras, los cuales, sin embargo, ahí siguen y es obligatoria la colegiación para ejercer ciertas profesiones (de hecho, es requisito previo la pertenencia para la obtención del alta de la actividad en Hacienda). También hubiera resultado consecuente con la media de las cámaras y con la Directiva de liberalización de servicios que se acabara con el monopolio regulado de las farmacias, o con el monopolio fiscal de los estancos. ¿Por qué unos sí y otros no?

En fin, y en resumen: las cámaras de comercio hubieran merecido otro final distinto a éste. Gracias a ellas muchas empresas han accedido a los mercados internacionales, gracias a ellas muchas empresas han formado a sus trabajadores y cuadros, gracias a ellas se han conocido las realidades económicas de muchas provincias, y se han logrado escuchar a través de sus encuestas las voces de las empresas. Gracias a ellas, muchas leyes han mejorado, y gracias a ellas se han logrado algunos avances en materia de infraestructuras.
Descansen en paz las cámaras de comercio y quede sobre la conciencia de sus ejecutores la forma en la que fueron finadas.