miércoles, agosto 29, 2012

La sangre tiene un precio

El PIB se desmorona. La revisión que ha realizado el INE pone de relieve una caída mucho más profunda del consumo de lo estimado inicialmente. Así, el agregado final creció menos de lo esperado en 2011 y desde más abajo, puesto que también se ha corregido al alza la caída de 2010. El presunto culpable de este comportamiento es, como ya he adelantado, el mal comportamiento del consumo.
Si miramos el comportamiento paralelo del consumo final de los hogares y del propio PIB comprobamos el gran peso que tiene en España esta componente. Y la conclusión inmediata es sencilla. O exportamos lo suficiente como para compensar la caída el consumo nacional o hacemos algo para aumentar este último. El problema es que a medida que la tasa de paro aumenta, lo hace también la desconfianza de las familias y se alimenta el círculo vicioso de la depresión: paro, desconfianza, menos consumo, menos oferta, más paro.

Fuente: INE, Contabilidad Trimestral de España.

La trasgresión anterior tiene otra consecuencia menos evidente, pero de amplia repercusión en términos de política económica. Nuestra crisis, que en algún momento pudo parecer de oferta (sobre todo de exceso de oferta) es hoy claramente una crisis de demanda. Y, en estas condiciones, insistir en un proceso de austeridad se antoja muy poco recomendable. Es cierto que nuestro nivel de endeudamiento externo es muy grande y que los mercados esperan una reducción del mismo como contrapartida para recuperar la confianza en nosotros y reconstruir el canal de crédito. Sin embargo, el actual camino de nuestra economía es el de la recesión y los acreedores también saben que la condición sine qua non para que el país deudor cumpla es que tenga crecimiento económico.

Dado que nuestra capacidad para impulsar programas de crecimiento desde dentro hoy tiende a cero, y dado que no parece que nuestros políticos perciban la necesidad de llegar a acuerdos generales para establecer una hoja de ruta nacional frente (o junto) a Europa; la salida es que nuestros vecinos consuman más. Y que nosotros seamos capaces de venderles, por supuesto. Esto tampoco parece que vaya a suceder, al menos con los vecinos de nuestra misma moneda, pues se están automedicando con el mismo jarabe que nosotros, y el desenlace, por tanto, será menos crecimiento para ellos también.

Por tanto, recortados por dentro y maniatados por fuera, sin una clara senda que nos permita sobrellevar el dolor con esperanza, la población de este país se va a ver sometida a unos niveles de sufrimiento a los que no está acostumbrada. Es posible que la gente no se eche a la calle al principio, porque aún hay mucho que perder y poco que ganar, pero cuando cada vez más ciudadanos pierdan la esperanza, el ambiente podría llegar a hacerse irrespirable. La sangre que está perdiendo nuestra sociedad a través del sufrimiento que estamos llevando a capas crecientes de la misma no es gratuita. El primer pago lo estamos abonando ya, y es el aumento del odio, en principio al extranjero, pero si no se pone remedio, acabará apareciendo entre los que tienen trabajo y los que no, entre los que están jubilados y los que no, entre los que tienen piso y los que no, … Otro de los peajes es el de poner en juego el sistema del que nos hemos dotado: ¿Para qué votar? ¿Para qué la democracia?

Las sociedades, como bien dice Antón Costas en los últimos tiempos, tienen una capacidad limitada de sufrimiento, y una vez sobrepasada nadie puede estar seguro de cuál será el final. Debemos poner tanta atención a esto como la que le ponemos al déficit. La cadena siempre se rompe por el eslabón más débil y nosotros hemos puesto al otro lado de la misma un ancla que comienza a ser demasiado pesado…

martes, agosto 28, 2012

Yo serví al rey de Inglaterra, de Bohumil Hrabal

Una novela escrita en tres semanas. Un don nadie a la checa en la que un personaje insignificante atraviesa por diversos momentos de la historia mientras transcurre la suya propia. Jan comienza su carrera como mozo, dispuesto primero a ser camarero, dueño de hotel y millonario. Y todo ello lo va logrando siendo prácticamente inconsciente de todo lo que pasa a su alrededor.
Aunque en la contracubierta del libro se hace referencia a El buen soldado Svejk, el personaje central no es estúpido. Tiene claro lo que quiere en todo momento, no sólo pasa por la vida inundando de caos todo a su paso, sino que actúa para lograr sus objetivos. Lo cual es otra de las claras diferencias, este personaje tiene objetivos y los consigue. Aunque también es cierto que la vida le va poniendo trampas de la más diversa índole. No es simple, pero tampoco es demasiado listo en ocasiones. Por eso, queriendo ser reconocido como millonario pide ser encerrado en la cárcel con los demás millonarios por las nuevas autoridades soviéticas.
Jan busca en todo momento dos cosas: un maestro de quien aprender, y la aprobación de todos. Pero en el peor momento se enamora de una alemana activista nazi. Mientras las tropas alemanas invaden su país pasa a ser despreciado por los suyos como traidor, pero también por los propios alemanes que sólo le soportan porque está casado con la preciosa enfermera del Reich.
Lo que si es similar a la novela de Svejk es el ritmo, el tempo de a narración, y el paisaje. Una transcurre en la primera guerra mundial y la otra en torno a la segunda (antes, durante y después), aunque ambos protagonistas podrían intercambiarse sin demasiados problemas. El relato aquí se hace en primera persona, y como si Jan estuviera contando a un público variado su historia. Yo me lo imagino en la sobremesa de uno de esos hoteles restaurantes de su Chequia natal, rodeado de parroquianos bien cargados de cerveza y sopas de cebolla. El libro está lleno de un fino sentido del humor, basado en las situaciones esperpénticas en las que nuestro Jan se ve envuelto.
En suma, una excelente lectura, entretenida y, a la vez, muestra de gran literatura. A ver si Galaxia se anima y sigue editando en español la obra de esta especie de Cervantes checo.

lunes, agosto 27, 2012

Una vergüenza más


¿Estamos en crisis? La verdad, a tenor de lo que me está sucediendo estos días, yo diría que una parte de nuestra administración no se ha enterado, o bien (lo cual es mucho peor) que es racista, muy racista.
Desde hacía varios años teníamos contratada (y, por supuesto, dada de alta en la Seguridad Social) a una empleada del hogar de origen brasileño. Sin embargo, un día decidió que prefería cambiar de vida, y nos dejó. Afortunadamente, el curso acababa y la urgencia de encontrar a alguien que la sustituyera para ir y llevar a nuestro pequeño al colegio ya no era tal. Sin embargo, desde ese momento comenzamos la búsqueda de una nueva persona a la que dejarle en prenda durante unas horas al día lo más importante de nuestras vidas. Hicimos lo que hace todo el mundo, preguntamos a nuestras amistades, porque lo importante en estos casos es la confianza. Así nos llegó G. una rumana de nuestra misma edad pero con una disposición y unas referencias que nos parecieron ideales.
Dado que está claro que soy un GP, pensé que lo ideal era contratarla también a ella, en lugar de recurrir a la economía sumergida. De esa forma ella estaba protegida, tenía acceso al médico y poníamos nuestro granito de arena en la disminución del paro. También siempre me ha parecido que una persona hace mejor su trabajo si sus condiciones con buenas. El caso es que me fui a la tesorería de la Seguridad Social con la idea de darla de alta. Total, es un trámite rápido en el que se está más tiempo esperando para ser atendido que lo que conlleva el papeleo: su tarjeta de trabajo, su número de la SS, mi número de empleador (que, por cierto, debí solicitar de nuevo por el cambio de régimen de los trabajadores del hogar) y mi número de cuenta.
Y aquí vino la primera sorpresa y el primer síntoma de que soy un GP. Me dijeron que, además de los documentos que yo llevaba, debía aportar una Autorización de Trabajo que expedía Extranjería. Pensé “qué raro, eso no me lo pidieron cuando contraté a la anterior”...
La cosa es que me dijeron que tenía que sacar la cita por internet. Busqué con Google y llegué a una página ministerial en la que estaban los datos del teléfono (que nunca nadie cogía) y del correo electrónico de la Oficina de Almería. Dado que era obvio que nadie cogía el teléfono (será porque era agosto) escribí un correo solicitando la cita. Y esperé. Y esperé. Hasta que a los dos días mi servidor de correo me dijo que no había podido entregar el mensaje. Pensé que sería cosa de mi server, así que usé otra cuenta y repetí la operación: mismo resultado, aunque esta vez el informe añadía que no se encontraba dicha cuenta en el dominio establecido.

El trámite de unos pocos minutos ya llevaba una semana. Así que finalmente tuve que ir a la oficina de extranjería, a ver si me podían dar la cita allí. En su lugar me dieron un papel con otros correos y una explicación evidente: es que lo hemos cambiado (pero está claro que en la web no lo estaba). Bueeeeeno, vaaaaale, mala suerte. Seguí las nuevas instrucciones y logré por fin una cita para el viernes pasado a las 11:30 (y ya van 2 semanas).
Una vez en la Oficina el día y la hora señalados, me atendieron de inmediato. Juro por mi Mac que en ese momento pensé que la Administración española era un ejemplo de rapidez. Como ya he dicho, está claro que soy un GP. Porque el amable funcionario que me atendió (y lo digo de verdad, fue muy amable) me informó, ante mi extrañeza del trámite, que:
  1. Que la tasa correspondiente es de 190,10 euros. 
  2. La autorización de trabajo previa era una de las precauciones del tratado de Adhesión de Rumanía a la UE, pero que dicha exigencia había sido suspendida en la anterior legislatura. Fue en 2011 cuando el Gobierno la reactivó, estando marcado como fin del periodo transitorio el 31 de diciembre de 2012. 
  3. La empresa (en este caso, el particular, aunque toda la documentación está redactada y pensada para empresas) debe presentar: una memoria de necesidades del puesto de trabajo, una prueba de solvencia económica (en mi caso, copia de la Renta), y un certificado de empadronamiento.... 
Como soy un GP y nunca pienso mal de nadie, pregunté que cómo era posible que si en el colegio de mi niño sólo era necesario que yo firmara una autorización para que puedan consultar mi renta, allí, con tanta modernura, tanta cita previa por email y tanta gaita, no lo tuvieran. El amable funcionario, se limitó a decirme que ellos no lo podían hacer. Y cuando le hice saber mi intranquilidad ante tanta precaución a unos ciudadanos de un país socio de la UE, hasta e punto de complicar un alta en la seguridad social (una persona más contribuyendo al sostenimiento del sistema), me dijo con un tono condescendiente: “como ciudadanos de la UE pueden vivir en España, pero hasta el 31 de diciembre no pueden trabajar libremente”. O sea, puedes estar, pero no puedes buscarte el sustento... Hasta dentro de 4 meses...
Así que aquí me tienen, perdiendo el tiempo en la obtención de una copia de mi renta hoy, mañana teniendo que ir al Ayuntamiento (mi DNI, mi carnet de conducir y mi declaración de la Renta coinciden en decir cual es mi domicilio) en busca del certificado de empadronamiento...
Espero que sea lo último. Pero me queda claro que una de las cosas que esta crisis está dejando en el camino es la solidaridad con el vecino. Imagino que algún chupatintas pensó que de esta forma se creaban más oportunidades de empleo para los trabajadores españoles: es el viejo truco de las pegas administrativas (o las barreras no arancelarias del comercio internacional). Pues espero que los alemanes no nos traten a nosotros de la misma forma que ahora hacemos con los rumanos, porque nos va en ello la vida (al menos, la vida económica). Pero, si lo hacen, tengo claro que nos lo tendremos bien merecido.

Lo dicho, vergüenza ajena al comprender la verdad y, vergüenza propia al comprobar lo GP que soy...

Naranjas de la China

En mi nuevo blog temático sobre alimentación en la Red Chil he colgado la presentación que conté hace unas noches en Antas, Almería. Un pueblo muy naranjero que está viendo cómo lo que hace 20 años era un modo de vida se está transformando de forma acelerada. Aviso, sólo para los muy frikis de la agroalimentación...

Enlace al post en La Verdura y la Locura

ir a locura y verdura

martes, agosto 21, 2012

La implosión del euro

http://www.elotrolado.net/hilo_maravillas-del-universo-los-elementos-ciencia-fisica_1753806

Ahora que parece que el origen del Universo podría ser más que una mega-explosión, una macrocongelación, tal vez deberíamos comenzar a mirar al euro como a una estrella en vías de implosión.
Como las estrellas, durante su origen y primeros años de vida, se alimentó del combustible con el que contaban las partes más luminosas: una liquidez sin reservas que inflaba en diversos países de la Unión burbujas de deuda, unas basadas en los activos financieros, otras en los sistemas bancarios y otros en el mercado inmobiliario. Mientras estas burbujas crecían, el euro tenía materia y energía para quemar y seguir dándonos luz. Sin embargo, cuando las hipertrofias generadas por las burbujas fueron notorias hasta para los optimistas más irredentos, los mecanismos de combustión se pararon. La estrella euro comenzó a morir.
En los inicios de 2010 se comenzó a hablar de la posibilidad de su desaparición, pero siempre asociado a un episodio de estallido, que demolería los cimientos de la UE y que dejaría a las economías de la zona en estado de shock. La mayor parte de los economistas, imbuidos por el espíritu de adivino que todos tenemos, pensábamos que el escenario era catastrófico e indeseable. Había que evitarlo sobre todas las cosas.
El tiempo ha pasado y, esta vez como nunca antes, la realidad ha vuelto a poner de relieve que la economía es más compleja de lo que nuestros modelos son capaces de entender y que cuando el dogma se hace política, los resultados pueden ser apocalípticos. Contra toda evidencia, los gobiernos de la Unión optaron por el oxímoron de la austeridad expansiva. La creencia de base era que nuestros problemas eran cosa de confianza y que los mercados la recuperarían si observaban un esfuerzo de contención por parte de los gobiernos. El resultado de esta política es profunda recesión, más paro, y prima de riesgo por las nubes, en un proceso contrario al anterior de congelamiento autosostenido.
Como bien señala Antón Costas, los mercados no fuerzan a nada, los mercados reaccionan y los resultados de las políticas que estamos llevando a cabo limitan nuestras posibilidades de salir adelante.
Llegados a este punto, en el que el enfriamiento está colapsando poco a poco a toda la economía europea sólo nos restan dos caminos: aportar más carburante a nuestra estrella moribunda, optando por convertirla en una verdadera moneda única con una verdadera unión económica y fiscal; o, por el contrario, dejarla morir por implosión, lo que en el caso de España, Grecia, Italia, Irlanda y Portugal supondría casi con toda seguridad una quita unilateral de deuda y una vuelta a unas monedas nacionales muy devaluadas. Los daños de esta maniobra serían inmensos a todos los niveles, tanto económicos como morales, y retrasaría en varias décadas el proceso de integración europea, pero seguramente las pérdidas se repartirían de forma más homogénea entre países.

domingo, agosto 19, 2012

Un momento de descanso, de Antonio Orejudo

Nadie como alguien de la Universidad para hablar de la Universidad y que parezca el esperpento que en ocasiones realmente es...
Este escritor, al que comencé a seguir por la única razón que una vez comimos juntos en el comedor de la Universidad y me cayó simpático, cada vez me gusta más. En serio, como he ido leyendo todo lo suyo, al menos toda su novela y algunos de sus artículos en prensa, he vivido su evolución, al mismo tiempo que también lo hacía mi yo lector. Y en este libro he descubierto que tenemos algunos referentes comunes, como el gran Borges al que cita a través de uno de sus más famosos personajes: Funes el memorioso.
En lo que respecta a esta novela, la han estado vendiendo como una la primera novela española de campus, que no tengo ni idea de lo que es, pero que estoy seguro que "Un momento de descanso" no termina de ser. El campus es una excusa para dotar de referentes creíbles el relato. Un relato que en realidad va de lo cercano que están lo verdadero y lo imaginado y cómo pueden entremezclarse sin problema en la vida de alguien. Dicho esto, el argumento aborda el fracaso amoroso, el ansia de éxito a toda costa, la gran mentira del mérito en la Universidad española y la investigación de una impostura de lo más borgiana (aquel héroe que en realidad era un traidor), desde la perspectiva de un Orejudo que protagoniza su propio relato (otra vez Borges) en el que, en un momento dado, deja de ser capaz de distinguir entre lo real y lo inventado por él mismo.
Con un sentido del humor envidiable aprovecha para dar un repaso a algunas figuras que cualquiera que ha estado en la universidad sería capaz de reconocer. Es más, estoy seguro que cada uno tiene en su departamento, en su facultad o en su rectorado algunos tipos de los que aparecen en algunos de los momentos de la historia (impagable el concurso de profesor en el que el argumento de mérito es precisamente no tener ninguno).
En resumen, una lectura que puede parecer ligera pero que está preñada de cargas de profundidad a poco que uno sea un lector mínimamente atento.

viernes, agosto 10, 2012

Nuevo Blog: La locura y la verdura

Acabo de iniciar una nueva aventura bloguera en la Red Chil. En este nuevo espacio llamado "La locura y la verdura" replicaré algunos de los artículos de Capeando el Temporal, los que tengan que ver con el sector agroalimentario,  y también pondré algún contenido específico, como el de la entrada de hoy, que arranca así:

En la Fundación Cajamar acabamos de publicar nuestro último número de nuestro trimestral Coyuntura Agroalimentaria. En esta ocasión, las cuestiones que más me han llamado la atención son, por un lado, la prolongación de la situación de crisis, ante la cual parece que los países europeos siguen actuando con una parsimonia que, lejos de transmitir seguridad comienza a parecer incapacidad; y en segundo lugar, la vuelta a los esquemas de mercado de hace dos trimestres.
En un entorno tan desfavorable, la economía española sigue capeando su propio temporal, en medio de una tormenta perfecta con la economía real y la financiera prácticamente colapsadas. Ante la imposibilidad de contar con la política monetaria y sin prestamista de última instancia, las únicas salidas posibles son la devaluación interna (a través de la reducción de los costes, principalmente de los salariales) y la opción de las exportaciones. Pero el mundo también se está parando… Y la subida del IVA está llegando…

jueves, agosto 02, 2012

Los asesinos del emperador, de Santiago Posteguillo

La historia de cómo llegué a leer este libro es curiosa. Llamadme raro, pero desde hace unos años tengo cierta prevención con la novela histórica. Tras un comienzo arrollador, con textos de mucho valor, el género se transformó en una moda sobre la que se escondían multitud de textos de dudosa calidad. Así que, ante la avalancha de títulos y mis miedos, preferí dejarlo aparte (un poco, sólo un poco).
La cuestión es que de este libro en concreto me llamó la atención la reseña que se hacía del argumento en el Círculo de Lectores. Así que me dejé llevar por el impulso y lo compré.
Cuando llegué a mis manos me produjo un miedo atroz. Era un mamotreto enorme, de esos que te producen agujetas cuando lees durante más de una hora. Demasiadas páginas y yo con una lista de libros pendiente demasiado larga. Así que lo guardé para mejor ocasión. Pero, mira tú dónde, este invierno tuve la ocasión de escuchar a Posterguillo en los Encuentros con el autor de la Fundación Cajamar. Y debo decir que me engatusó. Tanto que le pedí que me firmara el ejemplar y luego pude hablar con él durante un rato.
Así tomé la decisión de ponerme con el libraco cuando llegara el verano, que es una época de alto rendimiento lector tradicionalmente en mi vida. Y hace unos días, en plena madrugada, sintiéndome culpable por robar horas al sueño, me enteré del desenlace del complot para matar a Domiciano. Y tras 1100 páginas me di cuenta que tenía ganas de más.
El libro nos cuenta la historia del ascenso a poder de Marco Ulpio Trajano. Pero como se trata ocupa de su juventud y primera madurez, el verdadero protagonista de la historia es el feroz Domiciano, el tercer emperador de la dinastía Flavia, un hombre perverso y loco que sumió a Roma en el terror. Al menos a la Roma de los militares de prestigio y del senado, porque al pueblo lo conformaba con sus juegos gladiatorios cada vez más grandes y espectaculares. La narración arranca con los preparativos para el asesinato del odiado César, pero justo cuando se está produciendo el magnicidio, nos lleva en el tiempo 30 años atrás para poco a poco volver a ese momento de las primeras páginas.
Así da pie a contarnos la vida de numerosos personajes: el propio Trajano, su padre, el emperador Vespasiano, Tito, la emperatriz Domicia Longina y, por supuesto, el verdadero protagonista de esta primera entrega sobre la vida de Trajano, el emperador Domiciano. Posteguillo nos guía con elegancia por los campos de batalla de Judea y Germania (las descripciones de batallas son apasionantes), por las habitaciones de la inquietante Domus Flavia y por los pasillos del Circo Flavio (el Coliseo). Capítulo a capítulo vamos encontrando a los personajes que darán sentido a la historia y los acompañamos hasta el momento en que Trajano entra en Roma como emperador, el primer emperador no italiano de la historia.
El libro, a pesar de que, efectivamente, puede provocar una lesión en los hombros, se deja beber de una forma sencilla. Te engancha desde el primer momento y, si no eres voluntarioso, te puedes econtrar leyendo a altas horas de la madrugada, queriendo llegar primero al final de uno de los capítulos y luego al de uno de los libros en el que se divide. Si te gusta la novela, la buena novela, histórica, tienes que leerlo. De verdad.
Ave, Posteguillo.