Los señores de las finanzas, de Liaquat Ahamed

Los señores de las finanzas: los cuatro hombres que arruinaron el mundo.
Liaquat Ahamed
Ed. Deusto, 2012
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Benjamin Strong, del banco de la Reserva Federal; Montagu Norman del Bank of England, Émile Moureau de la Banque de France y Hjalmar Schacht del Reichsbank, son los cuatro hombres a los que hace referencia el título y fueron las personas que manejaron la política monetaria de Occidente en el período de entreguerras. Estos hombres, especialmente el británico, que estuvo más tiempo al frente de su banco central, lograron devolver las economías al sagrado patrón oro tras el interregno que supuso la I Guerra Mundial, después de estabilizar sus monedas y vencer la guerra de la inflación (cuestión particularmente grave en la Alemania republicana y cuyos ecos aún hoy condicionan la política germana).
Para su desgracia, el mundo había cambado y el patrón oro ya no era una buena idea, o no era una idea apropiada para aquellos tiempos. El autor nos presenta la historia de ese turbulento período, desde la perspectiva de los banqueros centrales sobre cuyas espaldas cayeron las decisiones cruciales que desembocaron en la Gran Depresión. De paso, profundiza en las ideas que los economistas tenían entonces sobre la política monetaria y nos presenta a un atrevido Keynes que siempre fue particularmente crítico con Morgan.
A pesar del subtítulo, el autor logra que nos encariñemos con los protagonistas, a los los que se les añaden notas biográficas que nos permiten entender mejor muchas de sus decisiones. Y sí, con sus decisiones, contribuyeron a que se desencadenara la peor crisis del capitalismo, pero no hay que olvidar que una de las primeras piedras que se pusieron en el camino de aquella crisis fueron los acuerdos de Versalles y las enormes indemnizaciones de guerra que se aprobaron en aquel momento.
Vivieron un momento realmente complicado, un punto de cambio tecnológico (en el que los tiempos comenzaron a ser mucho más veloces de lo que habían sido hasta ese momento), un punto en el que las tensiones políticas condicionaban el campo de juego de las políticas posibles y un momento en el que los paradigmas económicos que habían servido durante más de un siglo estaban a punto de caer estrepitosamente como las murallas de Jericó.
Por otro lado, a pesar de ser un libro de historia, su lectura resulta tremendamente actual. De hecho, es posible que cuando uno lea los párrafos dedicados a las tensiones intrínsecas del patrón oro, se sienta inducido a visualizar eso mismo en el presente y en las tensiones a las que el euro se está enfrentando en nuestros días.
En resumen, este es un excelente libro de historia económica, un magnífico tratado sobre política monetaria y un muestrario de cómo las ideas preconcebidas y los diques mentales pueden desencadenar una tragedia descomunal. Y todo ello sin provocar en ningún momento el aburrimiento del lector. Una lectura entretenida, clara, interesante y, paradójicamente, la mar de actual...

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