viernes, agosto 30, 2013

Encuesta de las condiciones de vida de los españoles

El otro día, para un trabajo relacionado con el consumo, estuve curioseando por la web del INE, y por apartados en los que no suelo entrar. Y encontré la Encuesta de condiciones de vida. Me bajé los datos (soy un coleccionista compulsivo de datos espoleado por los costes marginales decrecientes del mega de disco duro) y esta tarde en la que me he puesto a curiosear por mi disco duro, los he vuelto a descubrir.
¿Qué hace un coleccionista de datos como yo en cuanto tiene una hoja de cálculo? Hace gráficos: de una variable, de varias, de la evolución temporal, de las diferencias, de la evolución de las diferencias, etc.
La cosa es que, cuando ya tenía unos cuantos gráficos realizados, me fijé con mayor atención en uno de los primeros. En éste:

Evolución del porcentaje de personas que llegan a final de mes “con mucha dificultad” en España.

Fuente: INE.


El sentido común (al menos mi intuición) diría que a medida que la crisis va durando más años, cada vez un mayor porcentaje de personas tendrán dificultades para llegar a final de mes, sobre todo si tenemos en cuenta que el paro ha ido incrementándose también a lo largo de estos años. Sin embargo, el porcentaje de personas que manifiestan llegar con mucha dificultad a final de mes marcó su máximo en 2009 con un 14,3% para luego reducirse casi a niveles de 2007 (10,1%) y volver a crecer en 2012 hasta el 13,5%. Es decir, se han producido significativos dientes de sierra, que se corresponden con el propio comportamiento del PIB más que con la evolución del paro. O sea, que la dificultad para llegar a final de mes tiene un componente psicológico más que importante, ya que objetivamente, al haber más gente en paro lo lógico es que también haya más personas en dificultades.
En cualquier caso, en 2012 el 31% de los españoles llegaba con dificultad o mucha dificultad a final de mes. Casi un tercio de los 47 millones de habitantes que somos...

Dificultades para llegar a final de mes. Porcentaje de personas


Fuente: INE.

La máscara veneciana, de Gloria Codina

Ésta ha sido, posiblemente, la mayor decepción lectora del verano de 2013. La tenía en lista, desde que la compré, cuando recibió el Premio Círculo de Lectores. Pensé que el relato tendría suficiente fuerza como para hacer soportables algunos de los topicazos que se adivinaban en la reseña y en la propia cubierta. Me equivocaba.
La novela cuenta la vida de una joven veneciana de familia comerciante, que llega a ser noble por matrimonio en la convulsa Italia de mediados del siglo XV, cuando la Serenísima República aún era la dueña del Mediterráneo. Se trata de una mujer que no entiende los corsés que la educación y su época le ponían a las mujeres y que debe enfrentarse a una sociedad que no la entiende.
La idea es buena, sin embargo, el supuesto argumento queda pronto sepultado por lo que es una novela romántica ambientada en la Venecia del siglo XV. Además, para satisfacer la moda abierta con el llamado erotismo femenino, el relato está sazonado con 4 ó 5 escenas eróticas.
No dudo que mi juicio esté nublado por unas expectativas de novela histórica que no se vieron satisfechas, pero es que me ha parecido tan lleno de tópicos que seguramente se me hayan despistado sus puntos favorables, que seguramente tendrá.
En suma, nada del otro mundo, ni nada especialmente entretenido...

jueves, agosto 29, 2013

Revisitando Armas, gérmenes y acero

Hace unos meses, un amigo historiador me pasó el enlace de YouTube a la versión documental (lo añado al final) del famoso libro de Jared Diamond, "Armas, gérmenes y acero" (reseñado aquí). En él, el polifacético Diamond intenta buscar explicación a las diferencias de riqueza entre los países. Su explicación es sobre todo geográfica y, por tanto, bastante azarosa para los europeos (si el planeta hubiera estado configurado de otra forma, a lo mejor hubiéramos sido nosotros los conquistados). Esta explicación combina la forma de los continentes y las latitudes con el desarrollo de la agricultura y la ganadería en un momento inicial (que supondría una ventaja de partida incontestable para los euroasiáticos). La forma de Eurasia, además, influiría en una veloz extensión de las formas básicas de cultivo y ganadería. También la forma del continente y el temprano desarrollo de civilizaciones sirvió para que durante siglos las enfermedades diezmaran las poblaciones euroasiáticas dotándolas, a la vez, de una poderosa ventaja biológica con respecto a otros pueblos originarios de América o África.
Hay otras explicaciones alternativas, como la de Landes en "La riqueza y la pobreza de las naciones" (reseña en Wikipedia), que intenta explicar esas diferencias en términos culturales, siendo la cultura anglosajona y la japonesa las triunfadoras. También hay otra, más cercana en e tiempo y muy de moda actualmente, que carga las tintas en las instituciones y el funcionamiento de las mismas. Es la que Acemoglu y Robinson defienden en su "¿Por qué fracasan los países?" (reseña aquí). Se podría considerar que las instituciones, en el fondo, son una derivada de la cultura, pero de la forma en la que ellos presentan su teoría queda claro que eso no es necesariamente cierto.
La cuestión es que hasta la fecha se han entendido las tres teorías como incompatibles, o al menos es lo que los propios Acemoglu y Robinson (los últimos en saltar al terreno de juego) nos quieren hacer creer en su libro. Pero, tras visionar la serie de tres documentales derivados del libro de Diamond encuentro que hay un terreno en el que tanto éste como los últimos están en lo cierto. La explicación de Diamond es muy convincente, explica y demuestra que los pueblos europeos tuvieron una clara ventaja de salida (fruto del azar) que les dotó de una combinación de cultivos y ganado que se ha convertido prácticamente en el estándar mundial. Esa ventaja de partida supuso la liberación de trabajadores especializados que permitieron el desarrollo de una tecnología mejor. Yo añadiría a eso que, desde muy al principio, el desarrollo y control de nuevas tecnologías (as armas y el acero de Diamond) se convirtieron en elementos estratégicos en el enfrentamiento entre naciones y pueblos, lo que sin duda contribuyó en la escalada armamentística a la que se legó en este lado del mundo (encabezada por unos belicosos países europeos que se estuvieron peleando entre ellos de forma especialmente intensa desde la Edad Media).
Ahora bien, Diamond nos explica las grandes diferencias entre continentes o grandes grupos de países. Pero hay excepciones, y hay un momento a partir del cual, las ventajas de partida dejan de funcionar. Es en ese espacio en el que la explicación de las instituciones tiene su hueco. O sea, que la primera es como una explicación general y la segunda se juega a niveles particulares. En cualquier caso, no deja de admirarme la capacidad de deducción de Diamond y la originalidad de su pensamiento.

La serie de documentales en una lista de YouTube (los dos primeros en VO con subtítulos que hay que activar)


miércoles, agosto 28, 2013

El juego de Ender, de Orson Scott Card

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Reconozco que, aún siendo un aficionado a la ciencia ficción aún no había leído esta novela. El próximo lanzamiento de una película sobre el mismo ha sido lo que me ha llevado, este verano, a ponerme manos a la obra.
Lo primero que debo decir es que había leído y escuchado críticas siempre muy favorables con respecto a la misma, con lo que estaba bastante condicionado y, por ello, el resultado final de la experiencia ha sido un poco frustrante.
Y no es que la idea sea mala, que no lo es. Un ejército internacional que selecciona niños y que los forma desde muy pequeños para llegar a ser generales y afrontar con garantías una más que posible futura amenaza planetaria (una tercera invasión de los insectores). La formación de los críos se lleva a cabo fundamentalmente a través de juegos, en los que se pone a prueba su inteligencia y su espíritu combativo.
Éste es el ambiente en el que se desarrolla Ender, un tercero llamado a ser el comandante en jefe de la flota terrestre frente a los insectores. Su propia existencia es una excepción, pues el ejército permitió a sus padres concebir un tercer hijo con la esperanza de que éste aunara las características de sus dos hermanos mayores. El resto de la novela es la historia de una gran manipulación a la que es sometida la mente de un niño, Ender y de su camino hasta llegar a ser el oficial que todos esperaban.
Ya digo que la idea es muy buena, y el desarrollo de la misma es brillante, hasta el propio desenlace de la guerra. Pero, posiblemente, para el lector actual algunas cosas resulten hasta cierto punto inocente. El sistema de reclutamiento del ejército planetario recuerda mucho a los de la extinta RDA con sus deportistas. Y yo diría que incluso la manipulación recuerda bastante aquellos métodos (todo vale si es en pos de la victoria). Sin embargo, un planeta que ha desarrollado los viajes interestelares, que ha logrado la comunicación inmediata entre sistemas planetarios, posiblemente no necesitara usar el método de la prueba y el error para la selección de infantes: bastaría una "simple" manipulación genética.
Al margen de ese problema, del que adolecen otras distopías escritas hace años (lo cual, además, es totalmente lógico), reconozco que la lectura se hace bastante entretenida, y que durante el desarrollo de la trama se producen algunos giros bastante inesperados, lo que hace del producto final un magnífico relato, menos de ciencia ficción, y más de los límites a los que puede llegar la manipulación de la mente de los seres humanos.

lunes, agosto 26, 2013

Holocausto Manhattan, de Bruno Nievas

Segunda novela de este autor almeriense. Salta del género de la ciencia ficción al género de misterio, que es en el que podemos insertar esta historia. Como ocurría en la primera novela, el ritmo es vertiginoso y la narración te atrapa, con lo mejor de los best sellers americanos a los que esta novela les puede hablar de tú a tú. La trama transcurre en dos momentos diferentes: en un campo de exterminio nazi durante la II Guerra Mundial y en Nueva York en los días previos a la conmemoración del ataque a las Torres Gemelas. Terrorismo e historia se dan la mano y los saltos en el tiempo hacen que el ritmo sea endiablado.
Se nota, asimismo, un amplio trabajo de documentación en torno a la vida en esos campos. La atrocidad del ser humano es sorprendente y el relato de algunas de las barbaridades que allí se cometían deberían ser motivo de estudio en los centros de enseñanza de todo el mundo, con el fin de evitar su repetición.
Hasta aquí lo bueno. Hay, sin embargo, dos cuestiones que se me hacen un poco cuesta arriba en el libro, y que paso a enumerar:
1. La repetición de la expresión "llevas razón" y de todas sus variables. El uso de esta muletilla, puesta en boca de todos los personajes y del propio narrador, a mi me resultó insufrible (y ya pasaba en "Realidad Aumentada". Obviamente, puede ser una manía personal, no lo niego, pero me parece que usar las mismas muletillas en todos los personajes los hace menos reales.
2. (Atención SPOILER) Resulta cuanto menos sorprendente que dos grandes policías como son dos de los protagonistas ni siquiera sospechasen de las actividades ilícitas de su padre. Por muy bueno que fuera con ellos, los más seguro es que en algún momento el nombre del padre tendría que salir a relucir en algún caso. (Fin del SPOILER).

Actualización: acabo de descubrir el Booktrailer. Y está muy chulo:


jueves, agosto 22, 2013

Hay vida después de la crisis, de J. C. Díez

Siempre hay vida. La vida se las arregla para resurgir. Que sepamos, ya ha habido cinco extinciones masivas y la vida se ha abierto camino después de cada una de ellas.
Así que no le falta razón al amigo José Carlos: el problema es que la vida después de la crisis puede no parecerse en nada a la que había anteriormente.
Y algo así pasa con las economías, como bien se encarga él de contarnos a lo largo de sus páginas. Este libro es un reflejo de la personalidad del autor: brillante en el regate, desbordante en las bandas y con mucha más profundidad de lo que parece a simple vista.
A lo largo de sus amenos capítulos, Díez nos explica la génesis de la Gran Recesión y nos ayuda a interpretar las enseñanzas de algunos economistas, a los que hemos tenido que sacar del congelador para ayudarnos a explicar los males de la economía mundial. Y, por supuesto, dedica la mayor parte de sus páginas a hablarnos de la enfermedad de "nuestra querida España". Todo ello, usando un lenguaje sencillo y al alcance de cualquiera.
Ésta es una de las grandes aportaciones del libro, acercarnos el pensamiento de economistas académicos, poniéndolos a un nivel que cualquiera pueda entender.
La segunda aportación es el mensaje de optimismo con el que cierra, cuando nos habla de la competitividad y de la teoría de los monos y los árboles. En este apartado (que es el final) hace una expresa referencia a la horticultura almeriense y al papel de la Estación Experimental de la Fundación Cajamar, la cual le invitamos a conocer en alguna de sus visitas a Almería.
La tercera gran aportación es un plan para salir de la crisis. A menudo se nos acusa a lo economistas (y con razón) de que sólo explicamos los problemas cuando estos han pasado o que nunca aportamos soluciones. Aunque también es cierto que ha sido gracias a una sabia combinación de economía y política como se ha salido de otras situaciones similares en el pasado. Lo que seguramente ocurre es que no es fácil detectar las enfermedades económicas, que son en siempre variantes de las enfermedades sociales. En este caso, Díez reconoce la dificultad añadida de España, que debe volver a crecer sin agravar mucho más el rampante aumento de la deuda pública, con serios problemas de sostenibilidad. Seguramente, se podrá diferir con él en alguna de las medidas que señala, pero desde luego lo que no se le puede negar es el valor de hacer una propuesta completa y defenderla, mucho más de lo que han hecho nuestros partidos políticos.
En resumen. Si uno quiere recibir una buena lección de macroeconomía (sembrada de sentido común) y quiere conocer las claves para salir de la depresión en la que nos encontramos, no debe dejar de leerlo. Se encontrará un texto ameno, escrito en un lenguaje asequible a todos los niveles y muy en la línea de su famoso blog: El Economista Observador...

viernes, agosto 02, 2013

Paro, envejecimiento y migraciones

Pequeño entretenimiento a sugerencia de un amigo de La Voz de Almería.

Hoy nuestra prioridad como sociedad es encontrarle una salida a la crisis. No es sólo porque se vive con mayor optimismo en las etapas de expansión económica, sino porque proceso de empobrecimiento y de pérdida de riqueza ha sido muy intenso y comienza a tensionar de forma grave los pilares de la propia sociedad.

A pesar de que la situación financiera es aún cuasi angustiosa, tanto para el sector público como para el privado, parece comenzarse a ver algo de luz al final del túnel (aún es tan sutil que puede terminar siendo tan sólo el faro de un nuevo tren que viene a embestirnos). Me agarraré a esa luz y comenzaremos a pensar en las prioridades de un país en el que el crecimiento, aunque débil, sea la norma.

De inmigrantes a emigrantes

De todos es conocido la explosión inmigratoria sufrida por España durante la anterior etapa de expansión económica. Una sociedad que era bastante homogénea, de pronto se vio inundada de ciudadanos de los más diversos orígenes, sobre todo en las zonas de costa. Esta inmigración era de carácter dual. Por un lado teníamos inmigrantes residenciales, cuyo destino eran las urbanizaciones de la costa o de las sierras prelitorales y, por otro, inmigrantes económicos que acudían atraídos por el rápido crecimiento del empleo que se estaba produciendo en España. Unos y otros contribuyeron a aumentar la demanda de vivienda y a seguir inflando nuestra particular burbuja inmobiliaria. Y unos y otros hicieron más variado nuestro sustrato antropológico y, me gusta pensarlo, nos enriquecieron desde el punto de vista cultural y social.

Gráfico 1. Peso de los nacidos extranjeros en cada estrato de edad a 1/1/2013 en España (%)


Fuente: INE

Otro de los grandes aportes fue la transformación estructural que introdujeron en nuestra pirámide de población, ya que la mayor parte de los inmigrantes lo eran por motivos económicos y, casi por definición, engrosaron las filas de nuestra población activa en los estratos más jóvenes. Asimismo aportaron un impulso importante a nuestra desvaída tasa de natalidad, que había llegado a ser la más baja del mundo en los años 80.

La prolongada crisis ha provocado que, finalmente, que una parte de ese stock de población vuelva a salir del país, y que lo haga acompañado de una parte de la población juvenil de origen español. Con los datos del INE podemos comprobar cómo hasta 2009 crecía el conjunto de la población pero, a partir de ese año, comienza a caer la población potencialmente activa (entre 15 y 64 años), mientras que la más anciana mantiene su ritmo de crecimiento y la menor de 15 comienza ver cómo se suaviza el ritmo de entrada de nuevos sujetos. Dicho de otro modo, en los años de la crisis España ha comenzado a perder población en la franja de edad productiva que es, precisamente la que se ve castigada por las elevadas tasas de paro.

Gráfico 2. Evolución de la población española por edades. Índice enero 2002=100

 

Fuente: INE

Esto tiene dos efectos evidentes. De una parte, disminuye la población activa lo que, a su vez, hace caer la tasa de paro (parados / población activa), pero, de otra parte, implica que un menor número real y potencial de personas tiene que mantener con sus ingresos a una parte aún creciente de la sociedad. Y es aquí dónde vuelve a surgir el viejo problema del envejecimiento de la población y la necesidad de poner en marcha el motor demográfico para sostener un sistema basado en la solidaridad intergeneracional (o sea, los activos actuales pagan las pensiones de los jubilados actuales).

Ahora bien, los fenómenos demográficos suelen acontecer a una escala menor que la de país. Por eso vamos a centrar el foco un poco más. Reconozco que tampoco es la altura adecuada (esta suele ser la municipal o la intramunicipal), pero para lo que me gustaría contar es más que suficiente). En el Gráfico siguiente tenemos en un mismo lugar información sobre la tasa de paro, la tasa de senilidad (medida como porcentaje de población de 65 y más años) y el tamaño relativo de los extranjeros sobre la población potencialmente activa (PPA, entre 15 y 64 años) en cada comunidad autónoma. La tasa de paro se representa en el eje vertical, la edad en el horizontal y los extranjeros sobre la PPA en la superficie del círculo.

Gráfico 3. Tasa de paro, tasa de senilidad y % de extranjeros en la PPA

Fuente: INE

Si una comunidad aparece muy arriba, significa que tiene una tasa de paro muy elevada (en realidad, todas son ya muy elevadas), y cuanto más a la derecha esté, implica que tiene una mayor tasa de senilidad. Finalmente, cuanto mayor es el círculo, también lo es el peso de los extranjeros sobre la PPA.
Teniendo en cuenta que parece que las reducciones más importantes de la tasa de paro van a llegar inicialmente por el lado de la disminución de la población activa (desestimiento y emigración), es plausible pensar que allí donde la población es más joven, hay más inmigrantes y mayor es la tasa de paro es precisamente dónde el efecto emigración debería ser más intenso sobre la tasa de paro.
Aunque aún es pronto para comprobarlo, y hay otros factores en juego, como la existencia de redes migrantes, el nivel de formación, la renta disponible para realizar el viaje o la propia cultura, el gráfico sugiere que en Canarias y Murcia este fenómeno será más intenso que en Andalucía o Extremadura, a pesar de tener relativamente similares tasas de desempleo.
Asimismo, Baleares, Madrid, Cataluña o Valencia, que tienen elevadas poblaciones extranjeras tendrían mayor propensión que el resto a la reducción de la población activa (y la consiguiente reducción de la tasa de paro).
Caso aparte suponen Asturias, Galicia y Castilla y León, lugares en los que, por encima del paro, parece más serio el envejecimiento, que implica un menor pulso económico a largo plazo (lo cual se ha visto agravado por haber sufrido en menor medida que la media el fenómeno inmigratorio) y, por tanto, un decreciente interés para la economía y los propios ciudadanos.
Andalucía, por su parte, no sólo presenta la mayor tasa de paro, sino que tiene una población más joven y una menor incidencia que la media de la inmigración económica (aunque en algunas provincias como Almería y Huelva esto es más bien al contrario). Por lo tanto, aquí el paro seguirá siendo un enorme problema a largo plazo, a no ser que aparezcan sectores de elevado crecimiento y altamente intensivos en mano de obra (como la construcción y el turismo). 
En cualquier caso, es bueno no olvidarse de que las economía son sistemas extremadamente complejos y cada vez más  interconectados, en los que un ligero cambio en una variable puede resultar en importantes transformaciones del resultado final, por lo que todo lo que he escrito más arriba podría no ser más sólido que un castillo de naipes.