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Mostrando entradas de agosto, 2015

La concentración bancaria española en perspectiva

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Los que tenemos algo de memoria pensábamos que tras la oleada de concentraciones en la banca española de los 80 nos quedaba poco por ver en esta materia. Sin embargo, lo sucedido desde el estallido de la crisis ha sido un movimiento aún más intenso y de efectos más devastadores sobre la diversidad de entidades que aquel que ya nos pareció brutal.
Pero esta mañana he visto un gráfico en la prensa salmón que me ha puesto los pelos de punta y sobre el que he estado trabajando esta tarde para poder mostrar la información de forma más resumida. La verdad que sin explicación, mi gráfico no es demasiado evidente, pero cuando uno tiene todos los códigos para su explicación se da cuenta de la verdadera dimensión del fenómeno en un solo vistazo.
El gráfico expresa el grado de concentración de activos bancarios de varios países, expresado en la cuota de los cinco bancos más grandes de varios Estados y de la Eurozona entre 2008 y 2013. En el eje de abscisas (X) se representa la cuota de los 5 gra…

De la deuda al decrecimiento

Hace muchos años escribí que lo que viniera después del capitalismo sería el resultado de algún salto adaptativo de este, a tenor de la habilidad que ha demostrado el sistema para enfrentarse a los retos que se le planteaban y a pesar de todas sus contradicciones. Hoy, de casualidad, me he encontrado con una idea que me reafirma en aquel pensamiento...
Estaba leyendo un artículo sobre las crisis de Grecia y Puerto Rico, dos países considerados de los desarrollados (aunque no precisamente de los más ricos) acuciados por los problemas generados por una excesiva deuda. Y es que una de las herencias de la Gran Recesión es un mundo profundamente endeudado y conectado al respirador de unos tipos de interés históricamente bajos. De pronto, se me ha cruzado una noticia sobre el plan de Obama para luchar contra el cada vez más obvio cambio climático (por cierto, creo que para esta lucha ya llegamos tarde) y me he acordado de los que abogan por el decrecimiento.
Y, ahí está, la espita de la pró…