Antes de volver... al trabajo

Ha sido un día como tantos otros de estas vacaciones. Miento, un poco menos frustante, ya que esta mañana hemos salido a tomar un refresco (aunque hubiera necesitado dos después de poner en funcionamiento a las dos J). Pero, en realidad, ha sido igual, casi igual a los anteriores, a los de las últimas dos semanas: un bebé te obliga a una rutina de la que es imposible escapar (a no ser que escapes del bebé).
Mañana, en unas pocas horas, estaré de vuelta en el despacho, en ese universo en el que las cosas son controlables, en el que el descontrol forma parte de la forma en la que trabajo y no es un enemigo de la estabilidad.
Y, sin embargo, me jode. Me jode un montón tener que volver. Tanto tiempo deseando regresar y resulta que era mentira, que no era más que una pose ante los demás y ante mi mismo. No quiero volver de vacaciones. En realidad: quiero vacaciones de verdad.

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