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Internet, populismo y democracia

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Cuando Internet comenzó a popularizarse, muchos (entre ellos este que escribe) pensamos que el acceso libre a la información y al conocimiento terminaría por armar sociedades más informadas y democracias más perfectas (y directas) . Sin embargo, la realidad es descorazonadora: la red se ha convertido en un altavoz de mentiras y medias verdades que aparentan ser verdades. Pecamos, pequé, de inocentes. Había olvidado las veces que, en la puerta de mi casa, atendía a los evangelizadores de los testigos de Jehová y otras sectas y les intentaba hacer ver que lo impreso no es es sinónimo de lo verdadero ; y que su biblia podía ser un gran libro sin necesidad de encerrar una verdad absoluta. Mis esfuerzos ateístas estoy seguro que nunca calaban. Lo mismo sucede con la verdad en la red. Las claves del populismo Hace años, un historiador argentino me explicó cómo era posible que en su país hubiera sindicatos de ultraizquierda apellidados peronistas y partidos conservadores con la misma etiqueta

El coste de la mano de obra como motor de cambio en la agricultura de Almería

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Hace unos pocos días en Cajamar hemos presentado el  Análisis de la campaña hortofrutícola de Almería , una publicación que este año cumple su edición número 19 y que supone uno de los puntos de encuentro tradicionales del sector. Este año, de entre todos los datos que se ofrecieron, hubo un par que me llamaron poderosamente la atención. Paso firme entre la COVID y el brexit El primero, que en un año marcado a fuego por la pandemia de COVID-19 y por el período transitorio del  brexit  dichas cuestiones no se vieran reflejadas en exceso en la marcha de las variables, lo que habla no tanto de la capacidad de resiliencia del sector como de su capacidad de resistencia y adaptabilidad a los cambios bruscos.   La mano de obra, por encima del 45 % El segundo estaba encerrado en la estructura de costes de una hectárea promedio. En apenas dos campañas, el coste de la mano de obra ha pasado de suponer poco más del 40 % del total hasta auparse al 45,4 %. Obviamente,  este crecimiento   tan brusco

La hipótesis de la olla a presión: las sociedades que rompen sus costuras

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Este artículo es un pedazo de un trabajo académico que realicé hace unos pocos años y que al releer hoy, me ha dado cuenta de que encaja casi perfectamente con la situación generada con la pandemia de COVID-19 ... En la naturaleza los cambios se producen normalmente de forma lenta pero continua. Sin embargo, como mantenía Gould , en otras ocasiones lo hacen de manera más o menos brusca . Los cambios paulatinos llevan las condiciones hasta un umbral a partir del cual los equilibrios se trastocan dramáticamente y, en consecuencia, las especies mutan rápidamente, o desaparecen. Es posible que en términos sociales pase algo parecido. Las tendencias lineales funcionan bien en el papel, pero se quedan muy cortas a la hora de explicar la realidad   Si miramos atentamente a nuestro alrededor es posible que seamos capaces de ver una situación similar a la de aquella Europa del siglo XIX: nos encontramos inmersos en una tercera revolución industrial ( Rifkin, 2011 ), posiblemente tan profunda co

Buscando un faro en mitad de la tormenta

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La economía de la provincia de Almería se ha visto sometida , como la de toda España y gran parte de los países del mundo, a una enorme tormenta llamada COVID-19 . Veníamos de un período de crecimiento en el que las corrientes y los vientos habían sido favorables al navío de la economía nacional, pero donde comenzaban a verse algunos problemas de fondo (siguiendo con el símil, había un cambio en la dirección del viento y la mar se estaba picando). La parálisis sufrida durante el confinamiento ha cambiado radicalmente las previsiones de los analistas. Así, el consenso del panel de predictores de Funcas a principios de marzo aún auguraba un crecimiento de la economía española del 1,5 % para 2020. Dos meses después, la cifra era del -9,5 %. Eso sí, en el mismo período, la predicción para 2021 pasó del 1,6 % al 6,1 %. En ese contexto, la economía de la provincia de Almería también ha mostrado un cambio drástico en sus fundamentales durante el confinamiento . La batería de indicadores que

Lo que el COVID-19 nos está enseñando sobre nuestro futuro

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--> Tercera semana de encierro. Los recién publicados datos del paro y la afiliación han confirmado lo que ya se veía venir. El coronavirus nos ha encerrado en casa al tiempo que ha frenado en seco nuestra economía. Una crisis que no se ha producido por razones económicas; aquí no hay un sobreendeudamiento de los agentes económicos, no hay burbuja alguna que haya estallado, ni hay un sistema financiero trasladando el riesgo en el espacio, ni ocultándolo en productos estructurados en los que no se sabe si el gato de Schrödinger está vivo o muerto. Desgraciadamente, esta crisis tan extraordinaria ha llegado muy poco tiempo después de una de las más intensas de la historia. Y que tuvo unos costes sociales enormes en España. Muchos de los desequilibrios acumulados hasta 2008 se han corregido, como el endeudamiento excesivo de empresas y familias, o la sobrevaloración de los activos inmobiliarios; pero a muchas familias aún no habían llegado los buenos tiempos y se encontraban en u

Cuando pasen estos días coronavíricos

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Cuando pasen estos días coronavíricos, volveremos poco a poco a la normalidad. Una normalidad que habrá pasado de una desaceleración suave a una recesión intensa sin que haya detrás una motivación económica. En esta ocasión ha sido un virus quién ha puesto en jaque al conjunto de la economía mundial. Probablemente, urgidos por las necesidades del momento, olvidaremos deprisa algunas de las enseñanzas que este confinamiento nos está dejando. Olvidaremos el coste emocional de no poder cuidar a nuestros enfermos o de despedirnos de nuestros muertos; olvidaremos que, por una vez en mucho tiempo, toda la humanidad se ha tenido que enfrentar a un desafío que supera nuestras artificiales nacionalidades y fronteras, y olvidaremos el excelso trabajo de todas esas personas que han contribuido a mantenernos vivos a despecho de su propia salud, una vez que dejemos de aplaudir cada tarde a las ocho. Pero antes de que eso suceda quiero hacer notar una cuestión, cuanto menos curiosa. Casi tod

Economía de guerra

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Nunca pensé que llegaría a vivir una situación como esta. No tengo experiencia propia sobre lo que es una guerra y el estado económico de excepción que le acompaña, pero me imagino que no debe ser muy distinto a lo que estamos viviendo. La mayor parte de la economía paralizada y todos los recursos focalizados en un único objetivo. En este caso, parar la epidemia; en la guerra, contribuir al esfuerzo bélico. La única diferencia es que los muertos están en la retaguardia y que la primera línea de defensa es nuestro propio hogar. Tengo la sensación de que esta crisis del coronavirus va a cambiarnos de forma más radical de lo que pensábamos inicialmente. Y en muchas más vertientes de las que se imaginaba. En el orden económico, y en esto no me cabe apenas duda (recuerde el lector que soy economista y que nuestra especialidad es predecir el pasado), la digitalización de la sociedad va a dar un salto cualitativo en estas 3-4 semanas de confinamiento mundial que de otra forma hubiera ta