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La hipótesis de la olla a presión: las sociedades que rompen sus costuras

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Este artículo es un pedazo de un trabajo académico que realicé hace unos pocos años y que al releer hoy, me ha dado cuenta de que encaja casi perfectamente con la situación generada con la pandemia de COVID-19 ... En la naturaleza los cambios se producen normalmente de forma lenta pero continua. Sin embargo, como mantenía Gould , en otras ocasiones lo hacen de manera más o menos brusca . Los cambios paulatinos llevan las condiciones hasta un umbral a partir del cual los equilibrios se trastocan dramáticamente y, en consecuencia, las especies mutan rápidamente, o desaparecen. Es posible que en términos sociales pase algo parecido. Las tendencias lineales funcionan bien en el papel, pero se quedan muy cortas a la hora de explicar la realidad   Si miramos atentamente a nuestro alrededor es posible que seamos capaces de ver una situación similar a la de aquella Europa del siglo XIX: nos encontramos inmersos en una tercera revolución industrial ( Rifkin, 2011 ), posiblemente tan profunda co

Buscando un faro en mitad de la tormenta

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La economía de la provincia de Almería se ha visto sometida , como la de toda España y gran parte de los países del mundo, a una enorme tormenta llamada COVID-19 . Veníamos de un período de crecimiento en el que las corrientes y los vientos habían sido favorables al navío de la economía nacional, pero donde comenzaban a verse algunos problemas de fondo (siguiendo con el símil, había un cambio en la dirección del viento y la mar se estaba picando). La parálisis sufrida durante el confinamiento ha cambiado radicalmente las previsiones de los analistas. Así, el consenso del panel de predictores de Funcas a principios de marzo aún auguraba un crecimiento de la economía española del 1,5 % para 2020. Dos meses después, la cifra era del -9,5 %. Eso sí, en el mismo período, la predicción para 2021 pasó del 1,6 % al 6,1 %. En ese contexto, la economía de la provincia de Almería también ha mostrado un cambio drástico en sus fundamentales durante el confinamiento . La batería de indicadores que

Lo que el COVID-19 nos está enseñando sobre nuestro futuro

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--> Tercera semana de encierro. Los recién publicados datos del paro y la afiliación han confirmado lo que ya se veía venir. El coronavirus nos ha encerrado en casa al tiempo que ha frenado en seco nuestra economía. Una crisis que no se ha producido por razones económicas; aquí no hay un sobreendeudamiento de los agentes económicos, no hay burbuja alguna que haya estallado, ni hay un sistema financiero trasladando el riesgo en el espacio, ni ocultándolo en productos estructurados en los que no se sabe si el gato de Schrödinger está vivo o muerto. Desgraciadamente, esta crisis tan extraordinaria ha llegado muy poco tiempo después de una de las más intensas de la historia. Y que tuvo unos costes sociales enormes en España. Muchos de los desequilibrios acumulados hasta 2008 se han corregido, como el endeudamiento excesivo de empresas y familias, o la sobrevaloración de los activos inmobiliarios; pero a muchas familias aún no habían llegado los buenos tiempos y se encontraban en u

Cuando pasen estos días coronavíricos

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Cuando pasen estos días coronavíricos, volveremos poco a poco a la normalidad. Una normalidad que habrá pasado de una desaceleración suave a una recesión intensa sin que haya detrás una motivación económica. En esta ocasión ha sido un virus quién ha puesto en jaque al conjunto de la economía mundial. Probablemente, urgidos por las necesidades del momento, olvidaremos deprisa algunas de las enseñanzas que este confinamiento nos está dejando. Olvidaremos el coste emocional de no poder cuidar a nuestros enfermos o de despedirnos de nuestros muertos; olvidaremos que, por una vez en mucho tiempo, toda la humanidad se ha tenido que enfrentar a un desafío que supera nuestras artificiales nacionalidades y fronteras, y olvidaremos el excelso trabajo de todas esas personas que han contribuido a mantenernos vivos a despecho de su propia salud, una vez que dejemos de aplaudir cada tarde a las ocho. Pero antes de que eso suceda quiero hacer notar una cuestión, cuanto menos curiosa. Casi tod

Economía de guerra

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Nunca pensé que llegaría a vivir una situación como esta. No tengo experiencia propia sobre lo que es una guerra y el estado económico de excepción que le acompaña, pero me imagino que no debe ser muy distinto a lo que estamos viviendo. La mayor parte de la economía paralizada y todos los recursos focalizados en un único objetivo. En este caso, parar la epidemia; en la guerra, contribuir al esfuerzo bélico. La única diferencia es que los muertos están en la retaguardia y que la primera línea de defensa es nuestro propio hogar. Tengo la sensación de que esta crisis del coronavirus va a cambiarnos de forma más radical de lo que pensábamos inicialmente. Y en muchas más vertientes de las que se imaginaba. En el orden económico, y en esto no me cabe apenas duda (recuerde el lector que soy economista y que nuestra especialidad es predecir el pasado), la digitalización de la sociedad va a dar un salto cualitativo en estas 3-4 semanas de confinamiento mundial que de otra forma hubiera ta

Felicitación Navidad 2019 y año nuevo 2020

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La próxima guerra será la de las plataformas de streaming y la televisión será la primera víctima

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Poco podían sospechar los inventores de Arpanet que su “juguete” iba a trastocar de forma tan profunda los pilares de nuestra economía y de nuestra sociedad. El desarrollo de esta tecnología y su expansión más allá del ámbito estrictamente militar han creado un nuevo terreno de juego en el que tanto las antiguas ideas como los antiguos sectores van cayendo uno tras otro, como piezas de un ajedrez en el que cada movimiento del contrario se cobra una pieza, independientemente de nuestros movimientos. Con la particularidad que el contrario, en cierta forma, somos también nosotros. La próxima pieza en caer será la de la televisión. En realidad es posible que ya haya caído. Pregunte a su alrededor, a sus amigos, a sus familiares y vecinos. Pregúnteles si son usuarios de alguna plataforma de televisión. La gran mayoría lo son, y posiblemente de más de una, Curiosamente, la televisión no se ha tenido que enfrentar al problema de los consumidores reacios a pasar del todo gratis al pago por