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Mostrando las entradas etiquetadas como cine

El despertar de la Fuerza (un excelente remake)

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El domingo fui con mi hijo menor y sus amigos (un conjunto de 5 púberes preadolescentes) a ver la última de La Guerra de las Galaxias . Casi no lo consigo, porque a mi hijo no le hacía mucha gracia eso de ir con su padre. Incluso me tuve que sentar en otra fila… Detalles aparte, antes de esto fui con mi hijo mayor a ver la primera de la segunda trilogía. Y mucho, mucho tiempo antes, fue mi padre el que me acompañó a mí a ver la primera de todas. Por tanto, no exagero demasiado si digo que, para mí, la serie ideada por Lucas es una cosa de familia. Así que hoy voy a dejar de hablar de economía y lo voy a hacer de cine. De cine de palomitas, de ese cuyo único fin es entretener. Y eso logró J.J. Abrams el pasado domingo. A pesar del calor enorme que hacía en el cine, disfruté como un enano, casi como la primera vez que escuché aquello de “Luke, usa la fuerza”. Esta es, seguramente, la entrega que más me ha gustado después de las dos primeras. La verdad es que no tenía muchas expectativ...

Energía, economía y cine apocalíptico

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En los 70 el mundo se asustó ante la perspectiva de un petróleo caro o, peor aún, agotado. Son los años del Informe del Club de Roma (1972) o de las películas posapocalípticas como “Mad Max” (1979). La energía y la sombra de los recursos escasos se convirtieron en preocupaciones de primer orden para la economía mundial. La base económica de aquellos temores estaba en el poder de la OPEP sobre la oferta de crudo y la consiguiente repercusión en los precios internacionales. Luego, con el paso de los años, el poder de la organización de productores fue menguando ante la aparición de nuevos proveedores y las políticas de ahorro, y las preocupaciones energéticas se fueron diluyendo mientras el precio del petróleo se movía en unos niveles bastante estables. Así las cosas, el cine cambió sus argumentos y buscó otros motivos para el fin del mundo: un asteroide gigante, volcanes, enfermedades contagiosas y, en una huida de la realidad sin precedentes, el ataque de los zombis. Solo el cambio c...

El Atlas de las nubes, de David Mitchell

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Mi historia con esta novela es curiosa. Recuerdo que me llamó la atención la sipnosis cuando la leí en la revista del Círculo de Lectores. Pero no me fijé en el número de páginas que tenía y cuando llegó y me di cuenta que tenía 600, decidí dejarla para lectura de verano. Craso error: se perdió entre el montón mutante y creciente de libros pendientes. Unos meses después, revisando películas que alquilar, vi el título entre los estrenos y me sonó enormemente. Cuando leí el argumento (que no me sonaba) y vi el reparto, decidí que sería la elección del día. Así que vi la película (muy recomendable, por cierto) antes de leer el libro, cosa que nunca me ha gustado. Aún así, no me arrepiento. Porque el juego que realiza el autor con la estructura de los diferentes relatos no es tan evidente en la película y, afortunadamente, los guionistas se tomaron con algunos de de ellos tantas libertades que son bastante diferentes. Vaya por delante que me ha encantado (el libro también) y qu...

El Gran Secuestro

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Decía Jobs en su ya célebre discurso de Stanford que los puntos finalmente terminan uniéndose. Algo así me ha pasado esta semana. Primero, presentamos el número 23 de la Colección Mediterráneo Económico, titulado " Para la rehumanización de la economía y la sociedad ". En dicha presentación, el coordinador del volumen, Federico Aguilera Klink expuso algunos de los puntos sobre los que he hablado en esta web con anterioridad: la impresión de que el modelo de economía por el que nos regimos tiene demasiados agujeros y a éstos no les hacemos demasiado caso (y que nadie lee a Adam Smith de verdad). Tuve la suerte de acompañarle durante todo el día de la presentación y pudimos charlar sobre economía, educación y hasta de cine. Segundo, mi mujer quiso que viéramos el documental Inside Jobs. Yo ya lo había visto, pero en su momento no caí en alguna consecuencia perversa como la que contaré a continuación. En cualquier caso, y por si alguien no lo ha visto, lo más destacable es ...

El péndulo de la muerte

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¿Cuáles son las causas del miedo? Si lo pensamos profundamente, las fuentes de nuestros miedos son relativamente pocas: En primer lugar está el miedo a lo desconocido, que engloba el miedo a la incertidumbre, al futuro, a lo que nos es ajeno. En este campo incluso incorporaría las fobias, dado que son cosas o animales a los que no queremos conocer. También están los monstruos y seres de las tinieblas que son, en última instancia, explicaciones (poco convincentes a los ojos de un urbanita del siglo XXI) mágicas y más o menos siniestras sobre aquello a lo que no encontramos explicación. Luego está el miedo absoluto. El miedo ancestral a la muerte y a todo lo que la rodea. Aunque, si lo pensamos mejor, en el fondo se trata también de un miedo a lo desconocido. Es nuestra falta de conocimiento sobre la misma lo que nos asusta, lo que nos hace temerla. Por eso la fértil imaginación humana se ha encargado de plagarla de imágenes que nos permiten un cierto grado de certidumbre. Por últ...

Tres colores: Azul

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Presentación de la película proyectada en el circuito Temas de Cine de Cajamar, en Almería: Krzysztof Kieślowski , polaco de nacimiento, quiso rendir un homenaje a su segunda patria, la artística, con una trilogía que lleva por título Tres colores, correspondiendo cada pieza a uno de los colores de la bandera francesa. Azul es la primera. Es una película francesa, se nota en la lenta cadencia de los acontecimientos, que en ocasiones llega a resultar casi plúmbea. Sin embargo, tiene muchas cualidades reseñables. La primera es el manejo de la luz, con un predominio absoluto de los tonos azules, ya sea mediante la luz ambiental, ya a través de lámparas o paneles de cristal azul. Otra es el maridaje excepcional de la banda sonora (por otro lado, estupenda) con las imágenes, de forma que podemos decir que es una protagonista más de la narración. Respecto a la historia en sí, se trata de un intento de olvido, casi una huída, motivada por el luto de una mujer extraña y solit...

El Gran Lebowski

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Hay que estar para todo. Es una máxima que funciona siempre que te encuentras en el ámbito laboral de una pyme o de una institución de pequeña dimensión. Y no es un peso, sino una bendición, ya que te obliga a romper con la monotonía y hace de tu trabajo algo mucho más creativo (por necesidad). En mi vida profesional he tenido que montar mesas, maquetar, picar datos, elegir menús, barrer, mudar cajas de libros (y ordenarlas), clasificar documentos, revisar facturas, presentar expedientes a diversas administraciones, barrer y fregar suelos, escribir discursos y conferencias, darlos, y un largo etcétera. Una de las últimas iniciativas de mi actual lugar de trabajo ha sido organizar ciclos de cine. Y, cada 3 ó 4 semanas me toca hacer la presentación de la cinta que se proyecta. No hay que estar más que 2 ó 3 minutos y, dado que mi elación con el cine es más bien superficial (otra cosa es con el cine infantil), esta pequeña trasgresión me permite enfrentarme a ese mundo y tener que decir a...