¡Que viene el Brexit!

A medida que se acerca la fecha del 29 de marzo de 2019, los miedos sobre los efectos del brexit se acrecientan. Esto es así porque las incertidumbres son muy elevadas. Los vaivenes del gobierno de Theresa May y la actitud esquizofrénica del Parlamento británico nos están acercando al desenlace menos deseado por todos a partir de que los británicos aprobaran en referendum el abandono de la Unión Europea.
Si bien es cierto que los británicos han sido siempre unos socios un tanto incómodos, no lo es menos que desde bien temprano formaron parte de la idea de Europa. Las fronteras del imperio romano (el gran referente cultural europeo) se extendieron por las praderas de Inglaterra hasta el muro de Adriano y tanto los pueblos como los reyes que desde entonces les han invadido o gobernado han tenido enormes vinculaciones con el continente. De hecho, es extraño pensar en una Unión Europea que no incluya a nuestros incómodos vecinos.
Al margen de esto último, en el caso concreto de España, nuestras relaciones con ellos han solido ser más bien malas (armamos una flota para invadirles y ellos hacían presa de nuestros galeones y ciudades a ambos lados del Atlántico). No en vano ambos constituimos imperios realmente intercontinentales en momentos muy cercanos de la historia. Por así decirlo, España y Reino Unido hemos sido enemigos íntimos, con un casus belli permanente que se llama Gibraltar. Sin embargo, en fechas más recientes, ambos países hemos formado una sólida alianza comercial. En los últimos tiempos, el Reino Unido se ha convertido en el principal receptor de nuestra inversión directa. Ellos son nuestros principales clientes turísticos. En Reino Unido viven 128 mil españoles, y aquí tenemos 241 mil residentes de las islas (aunque su número se ha venido reduciéndose en los últimos meses).


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