Estimado Sr. Dívar:
Ante todo quiero darle las gracias personalmente por ayudarme a mantener mi cerebro en forma. Después de ver cómo nuestro políticos compadreaban con promotores y constructores (de obra privada y pública); después de alucinar con las indemnizaciones cobradas por los "pobres banqueros" que han llevado a la ruina instituciones centenarias, después de todo eso pensé que mi capacidad de sorpresa no podría nunca más sobrepasada. Me equivocaba. Usted me ha demostrado que había menospreciado hasta que puntos puede llegar la naturaleza humana, y cómo algo tan valioso como la dignidad puede ser tan ninguneada por alguien que se supone es una Alta Dignidad del Estado. Gracias, le digo, porque una de las mejores maneras de mantener el cerebro vivo es someterlo a un estado continuo de aprendizaje, sacarlo a menudo de la rutina, y usted ha logrado que yo me sorprenda de nuevo y que siga aprendiendo. Todo un detalle de su parte. Sin embargo, déjeme que le diga, que esperaba algo más de u...