El ladrón de tumbas

Ayer, último día de mis vacaciones, acabé este libro que, a diferencia de los que he leído últimamente, va claramente de menos a más. La historia es la de un viejo profanador de tumbas y su hijo (el peor delito que se podía cometer y un pecado execrable), y transcurre durante el reinado de Ramsés III al que el autor parece tenerle tanto aprecio, como desprecio dedica a los burócratas de los templos (socavadores del poder del faraón según Antonio Cabanas y últimos responsables de la ruina del país, o sea, viva el absolutismo).
La novela logra contar de manera distraída algunas costumbres de la sociedad egipcia de la época y abunda en detalles que facilitan la imaginación del cómo debió ser aquel mundo. En este sentido, es casi una obra de divulgación.
Literariamente no es excesivamente brillante para mi gusto aunque se lo perdono por las 150 últimas páginas trepidantes y por la manera en la que narra los pasajes eróticos, para mi gusto lo mejor escrito del libro.
Le consigno un 7 sobre 10 y recomiendo su lectura encarecidamente.

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