Hizo más calor en 1934

Otra cosa a la que he seguido atento este verano ha sido al culebrón del cambio climático, que es como lo voy a llamar en adelante, por la controversia y lo apasionado de las discusiones, cada día más en el terreno de la fé que en el de la ciencia. Por ejemplo, Ruiz de Elvira, un físico español defensor de la teoría del calentamiento global antropogénico, ha debido desactivar los comentarios de su blog para no tener que soportar los insultos personales que se escribían en ellos (claro síntoma de la deriva feísta del tema –de fé–).
Pues bien, en este orden de cosas, me llamó la atención un artículo aparecido en La Voz de Galicia, que se titulaba: "Un internauta obliga a que la NASA corrija la tabla de años más calientes".
Como ya comentaba en otro post, el apellido cambio climático es un argumento de "venta" de las noticias de primer orden y, si encima le añadimos Internet, la cosa es de auténtico orgasmo mediático (no digamos si hubiera estado de por medio Second Life). El artículo comenta que un tal Stephen McIntyre ha obligado a revisar los registros de temperaturas a la NASA al detectar ciertos errores, siendo ahora el año más cálido de la historia (de los registros, claro)
1934 y no 1998.
Según McIntyre esto pone en solfa la teoría del calentamiento global antropogénico, sostenida en la correlación entre emisiones humanas de CO2 y el aumento de las temperaturas. Lo que no pone en entredicho, como malinterpreta el periodista, es que haya realmente calentamiento global. Si algo tengo claro de lo que he leído hasta ahora, es evidente que hay cambio climático (de hecho, siempre lo ha habido). También es un hecho que estamos avanzando en una época de temperaturas crecientes (la tendencia, aún con las correcciones de McIntyre así lo muestra) y lo único que nos queda por dilucidar sin asomo de duda es si este aumento está provocado o amplificado por la actividad humana y nuestras emisiones de CO2 derivadas de esa actividad. Yo tiendo a pensar que es así.

Comentarios

Entradas populares de este blog

No son los cerdos, es la confianza

La estrategia del escorpión

Trump: Bienvenidos a la era autista