martes, febrero 26, 2008

Niveles educativos y crecimiento económico

El sentido común y la evidencia empírica microeconómica parecen estar de acuerdo en que una mayor inversión en educación revierte en una mejora del nivel económico. Sin embargo, cuando se realizaban análisis de carácter macro los resultados eran en ocasiones contradictorios. Sin embargo, un estudio demográfico del International Institute for Applied Systems Analysis (IIASA) y el Vienna Institute of Demography (VID) para 120 países que pone en relación pirámides de población y niveles de estudios ha hecho posible un trabajo de Lutz, Crespo y Sanderson, publicado en Science (acceso con suscripción).
En este último estudio se ponen en relación los datos demográficos, que tienen en cuenta las distintas cohortes entre 1970 y 2000 y el crecimiento económico para el mismo período. Así los datos son elocuentes y se puede concluir que:
better education does not only lead to higher individual income but also is a necessary (although not always sufficient) precondition for long-term economic growth. The fruits of investments in education need a long time to ripen, to translate the education of children into better human capital of the adult labor force. Education is a long-term investment associated with near-term costs, but, in the long run, it is one of the best investments societies can make in their futures.

lunes, febrero 25, 2008

Il Castrato


Me han pedido un artículo de opinión sobre la situación del sector de la construcción. Ya sé que la imagen que produce el título no sentará bien, pero es la que primero se me ha venido a la cabeza al pensar en la actual situación. Aparte que la salida será un sector con un tono mucho más agudo que el actual.


Hace unos días escuchaba las técnicas que se usaban para castrar a los niños que luego se convertirían en hombres de voces imposibles. Una de ellas consistía en literalmente machacar entre dos piedras las gónadas del chaval.
Algo así es lo que le ha pasado a la construcción. Y resulta igual de doloroso. En los últimos tiempos se ha tendido a demonizar a este sector que se ha hecho tristemente famoso por causas judiciales y por las corrupciones que se han generado a su alrededor. Sin embargo, tiende a olvidarse que ha sido uno de los principales protagonistas de la última fase expansiva de nuestra economía, en la que ha dejado de ser un mero sector procíclico para convertirse en un motor impulsor de desarrollo y de efectos de arrastre. En Almería, sin ir más lejos, ha llegado a suponer el 20% del empleo y hasta el 16% del valor añadido bruto generado por la economía.
En el debe de la construcción está, por tanto, la explicación del fuerte proceso de creación de empleo que se ha vivido a nivel nacional y provincial, así como el auge de actividades de los servicios relacionadas con los mercados inmobiliario y financiero. Gracias al empuje de la construcción de viviendas y de la demanda desbordada, el mercado hipotecario ha vivido una expansión sin precedentes y se han desarrollado productos derivados que posiblemente no hubieran tenido salida de no mediar una situación tan boyante.
Durante años la demanda de vivienda ha estado alimentada por la propia demografía nacional (llegada al mercado de la numerosa generación del baby boom, incremento del número de hogares a causa de los divorcios, etc.), por la entrada masiva de inmigrantes que dieron salida al parque de viviendas de segunda mano, por la relajación sin precedentes de las condiciones de acceso al crédito y el bajo coste del mismo, por la caída bursátil de las “puntocom” que convirtió al inmobiliario en el producto de inversión estrella, y, no menos importante, por el favorable estado de ánimo de los ayuntamientos que veían en las licencias de obra una fuente de financiación principal. A lo largo de los últimos años y a medida que los precios subían, la mayor parte de esos factores quedaron desactivados. Las últimas subidas de tipos, así como las diversas promesas electorales, han provocado que la demanda interna se contenga, en parte por agotamiento y en parte por previsión. Desde el lado de la demanda externa las noticias no son mucho mejores y hemos pasado de un escenario de demanda casi infinita (“toda Europa quiere vivir en España”) a otro de absoluta soledad, en el que las noticias sobre construcciones ilegales y los elevados precios, se convierten en desincentivadores de la demanda hacia España. Particularmente dolorosa es la situación de la otrora potente demanda británica que encuentra nuestros precios demasiado elevados y cuyos tabloides no paran de narrar las desventuras de los compradores británicos en nuestro litoral, aparte de las propias dificultades que han explotado en el mercado inmobiliario de las Islas.
Ya durante el año 2006 comenzó a ser notoria la imposibilidad de seguir ofreciendo tasas de crecimiento como las anteriores y, en el verano de 2007, se produjo la crisis de las hipotecas subprime en Estados Unidos. Inicialmente nadie pensó que fueran a tener gran repercusión, a lo sumo sólo en el mercado financiero. Los bancos centrales hicieron lo que se esperaba de ellos, inyectaron liquidez al sistema y poco a poco los bancos fueron haciendo públicos los efectos en sus cuentas de resultados de este “efecto bourbon”. Pero, sorprendentemente, cundió la desconfianza. Nadie se fiaba de nadie. Nadie prestaba a largo, ya que nadie estaba seguro del grado de exposición a las “hipotecas locas” de los demás. Y, dada la exuberancia de nuestro mercado inmobiliario, todo el mundo comenzó a apostar por el pinchazo, tal y como había sucedido en Estados Unidos y Gran Bretaña. Nuestros bancos más solventes no encontraron salida a sus emisiones de títulos. La máquina de fabricación del dinero se había cortado. La reacción del sistema no se hizo esperar y ante las dificultades de conseguir liquidez, los bancos comenzaron a trasladar a sus clientes las restricciones que ellos mismos encontraban. Los grandes perjudicados de esta situación están siendo las economías familiares (que encuentran crecientes dificultades para acceder a los créditos hipotecarios) y el propio sector inmobiliario, que posiblemente descontó los efectos de una reducción de la demanda, pero que no se esperaba la sorpresa del recorte del crédito.
De pronto, el sector se ha quedado sin demanda y sin financiación, las dos piedras del párrafo inicial. Los expertos señalan una contracción del 40% en los volúmenes de actividad y eso significa que muchas empresas van a ir a la quiebra. Por otro lado, las grandes necesidades de mano de obra que ha requerido el sector, así como la demanda derivada de maquinaria, materiales de construcción o servicios técnicos profesionales se va a ver seriamente dañada, cuya traducción va a ser un repunte a corto plazo de las cifras de desempleo. Repunte que no va a ser fácil de absorber por el resto de sectores, dada la baja productividad relativa de esta actividad.
El panorama, por tanto, no puede ser optimista a corto plazo, aunque a medio, tenemos argumentos más que de sobra para pensar en un sector de la construcción “normalizado” en torno al 11% del empleo y el 9 ó 10% del valor añadido, ya que no es desdeñable una recuperación de la demanda internacional así como el resurgimiento de la demanda que ha quedado fuera del mercado por los elevados precios y que podría activarse si estos retrocedieran un tanto. Asimismo, se espera una política fiscal que priorice la inversión en infraestructuras como palanca de desarrollo.
Pero, para ello, lo primero es recuperar la confianza: de los bancos, de la demanda y de las propias empresas del sector. El Gobierno que salga de las elecciones de marzo tiene la primera palabra y está obligado a actuar deprisa, pues el tiempo juega en nuestra contra.

miércoles, febrero 20, 2008

De independencias y otros fantasmas

Seguramente poca gente estará de acuerdo con algunas de las ideas de esta tontería, pero desde luego, cada día que pasa me convenzo más de que lo que nos parecemos en nuestras relaciones regionales a nuestras relaciones regionales.

Kosovo se declara unilateralmente independiente, Toshiba anuncia que Sony y su BlueRay se convierten en los campeones de la guerra por la sucesión del DVD. El mundo se dirige a la disgregación, mientras que los negocios apuestan por la unificación.
¿Se puede impedir que los pueblos quieran ser independientes? Sinceramente, creo que no. Aunque hasta hace un tiempo pensaba distinto. ¿Está obligado un socio de un club a pertenecer a él durante el resto de su vida? ¿Están condenados el resto de socios a soportar a un miembro del club que un día si y otro también echa pestes sobre la asociación? La respuesta en ambos casos es no. Nadie tiene dudas de que el socio díscolo puede largarse cuando quiera, independientemente de la intensidad del uso que le haya dado a las instalaciones y de su pertenencia presente o pasada a los órganos de gobierno.
También es evidente que ese socio que se va, renuncia a los privilegios de la pertenencia al club. Ya no, por ejemplo, podrá usar la piscina privada, o ya no tendrá derecho a voto en las asambleas ni, desde luego, podrá pretender influir sobre la política de la institución. Irse también supone costes, para unos (que dejan de cobrar las cuotas del que se va) y para el otro (que deja de poder usar libremente los servicios del club). Pero en muchas ocasiones es más sano que una relación que sólo produce insatisfacción y odio para ambas partes.
Las separaciones son duras, y más cuando ha habido mucho en común, como es el caso de Kosovo, o como sería el caso del País Vasco en España. Ambas regiones forman parte de la definición nacional de los serbios o de los españoles. Ambas regiones han formado parte del país del que se quieren independizar desde el mismo momento del nacimiento de ese país. Sin embargo, una parte importante de sus ciudadanos no se sienten miembros de esa nación, se quieren saber y decir diferentes e independientes. Si miramos el mundo, nos daremos cuenta de la fortaleza que las fuerzas disgregadoras están cobrando: Darfur en Sudán, Somaliland en Somalia, Georgia en Rusia, belgas y flamencos en Bélgica, o quebequeses en Canadá. En la época del relativismo moral, lo que moviliza las pasiones de los ciudadanos es quererse separar de los ciudadanos que son sus vecinos.
Y, mientras, los descreídos comerciantes piensan en global, hablan en global y producen beneficios globales. Paradójico es un rato, pero, ¿serán compatibles ambas fuerzas?

viernes, febrero 15, 2008

20.000 años de retraso para entrar en América


Leo en ScienceCentric que los humanos se vieron retrasados en su viaje a América por unos 20.000 años, durante los cuales permanecieron en una zona hoy bajo el mar llamada Beringia (por el estrecho de Bering). La investigación de genetistas de la Universidad de Florida llega también a la conclusión de que los colonos iniciales debieron ser entre 1.000 y 5.000, una cifra superior a los 100 que se suponía hasta ahora.
La razón del retraso hay que buscarla en las masas de hielo que dificultaban el avance, problema que desapareció en la medida que la glaciación menguaba. El resultado de la investigación es "a unified, interdisciplinary theory of the 'peopling' of the New World, which shows a gradual migration and expansion of people from Asia through Siberia and into Beringia starting about 40,000 years ago, a long waiting period in Beringia where the population size remained relatively stable, and finally a rapid expansion into North America through Alaska or Canada about 15,000 years ago."
Otra conclusión evidente de esta investigación es que las pruebas habrá que buscarlas bajo el Mar de Bering.

martes, febrero 12, 2008

Cambio climático y crisis sociales

Enganchando con la anterior entrada, he estado visionando a través de ADNStream.tv, un documental titulado "Megadesastres, hacia una nueva glaciación", que intento pegar al final del párrafo. Hacía tiempo que no veía nada sobre las consecuencias de la interrupción de la circulación termosalina y, más concretamente, de la ruptura de la corriente del Golfo.
Haciendo honor al título del documental, todo él va dirigido a presentarnos unas imágenes dantescas de un futuro hipotético a tan sólo unas décadas de distancia.
A pesar de la enorme cantidad de demagogia que hay en su interior, al vidente familiarizado con estos temas le vendrá bien saber cómo se obtienen las mediciones de salinidad del agua, o que además de los cilindros de hielo también se pueden analizar los cilindros de barro del fondo marino. Se presentan los principales factores intervinientes en el clima, sol, vulcanismo, nubes, mar... Asimismo, se cuentan algunas teorías sobre el final de ciertas sociedades, como la de los vikingos en Groenlandia, o los mayas, que se correlacionan con cambios climáticos pasados (para saber más al respecto, recomiendo el libro Colapso, de Gared Diamond). También se correlacionan las revoluciones sociales de los siglos XVIII y XIX con la Pequeña Edad de Hielo, aunque ésto me parece bastante cogido por los pelos ya que, entre otras cosas, se llevan el final de esa edad de hielo demasiado hacia el presente y se minimizan los cambios sociales generados por los cambios en los medios de producción.
En fin, un documental interesante de ver, siempre que se tenga presente su título y su finalidad. Por cierto, ¿a nadie le suena esto a argumento de película?....

Corrientes marinas y cambio climático

Hoy toca una de arena. O de cal, según se mire desde un extremo u otro de la fé sobre el Cambio Global. La cosa es que leo en ScienceNow que el científico oceanográfico Carl Wunsch ha puesto algunas pegas razonables a los modelos de comportamiento de los océanos, de forma que considera que concluir que el calentamiento global está afectando a las corrientes marinas puede resultar prematuro, pues el comportamiento del mar va más allá de lo que somos capaces de medir hoy.
En el artículo aparecen entrecomillados tales como "the ocean is very noisy", o "always changing, every where, all the time".
O sea, que lo que podemos afirmar es que el comportamiento de las corrientes océanas es variable y no estamos en condiciones de afirmar en qué medida esa variabilidad responde al calentamiento global.

martes, febrero 05, 2008

Espíritu de mudanza


A veces uno se encuentra sobrepasado por las circunstancias. A veces uno pasa de la tristeza a la euforia gracias a pequeñas coincidencias que tienen el potencial de cambiarte la vida. Así me siento desde hace una semana: con el espíritu de mudanza.
De la decepción de verme eliminado demasiado pronto de una selección de personal, he pasado a la euforia de ser llamado para un proyecto que me llena, que me ilusiona y que supone un verdadero reto profesional. Cuando una puerta se cierra, se abren otras diez, me dijo alguien el otro día (seguro que no quería referirse a mi) y, mira por donde, ha sido cierto.
Esa es la razón de mi silencio de tantos días y estará detrás de una menor frecuencia de actualización los próximos dos o tres meses, en los que debo dedicarme a cerrar capítulos de mi labor actual y a pensar nuevos entuertos en los que meterme a partir de ahora.

No sé si paso a mejor vida, estoy seguro que cambio de vida.