Animal Spirits, de Akerlof y Shiler

"Cómo influye a psicología humana en la economía". Éste es el subtítulo de una obra que retoma y reivindica una parte normalmente olvidada de la teoría keynesiana. Los animal spirits, o los instintos animales. En una primera parte, clara y directa, los autores enumeran algunos de esos instintos que hacen de la economía una ciencia tan inexacta. Según ellos, estos instintos, que están en la base de todos los procesos de auge y colapso en diversos mercados, son: la confianza, la justicia, la corrupción, la ilusión monetaria y las historias orales. En realidad, las tres primera tienen que ver con valores personales y cómo las sociedades los perciben o los incentivan (desincentivan). En los primeros capítulos se exponen la naturaleza de estos 5 spirits y se estudia de qué manera influyen en la evolución de los hechos. En esencia, lo que plantean es un espacio de incertidumbre sobre el homo economicus y la ifalibilidad de los mercados. Esa idea se retoma al final, en las conclusiones, donde queda perfectamente bien resumida. A juicio de Akerlof y Shiler, el capitalismo es una gran sistema, pero no es perfecto, y el papel del Gobierno (el Estado) es corregir esas imperfecciones que están en la base de los comportamientos individuales de las personas y hasta en los comportamientos sociales. Crisis como la actual ponen de relieve que debemos dotar al sistema de mecanismos que reconduzcan los comportamientos potencialmente peligrosos. Hay, también, de fondo una idea interesante, dado que muchos de los spirits tienen que ver con valores y éstos se modifican a lo largo del tiempo, el mecanismo del que nos dotemos tendrá que ser suficientemente flexible y proactivo como para no perderse en medio de los cambios (aunque esto no se comenta abiertamente).
La segunda parte del libro es una especie de popurrí de casos en los que se utiliza la teoría de los animal spirits para explicar o dar respuesta a algunas cuestiones económicas relevantes en Estados Unidos. Los capítulos que la integran hacen, a mi juicio, que el libro pierda intensidad y que se pierda en una especie de estudios de casos en los que una y otra vez se explican las mismas cosas o se entra en profundidades que a veces no quedan bien explicadas (aunque esto pueda ser una falla de la traducción y no del original). En esta mitad yo destacaría la interpretación del funcionamiento del mercado inmobiliario, en el que los relatos orales han tenido un papel muy destacado y que sirve para explicar perfectamente el boom vivido en España.
En resumen, una nueva formulación de una vieja idea que incide en algo que cualquiera (incluso cualquier economista) debería tener meridianamente claro: los mercados no son siempre eficientes, porque los seres humanos tampoco lo somos...

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