Una vergüenza más


¿Estamos en crisis? La verdad, a tenor de lo que me está sucediendo estos días, yo diría que una parte de nuestra administración no se ha enterado, o bien (lo cual es mucho peor) que es racista, muy racista.
Desde hacía varios años teníamos contratada (y, por supuesto, dada de alta en la Seguridad Social) a una empleada del hogar de origen brasileño. Sin embargo, un día decidió que prefería cambiar de vida, y nos dejó. Afortunadamente, el curso acababa y la urgencia de encontrar a alguien que la sustituyera para ir y llevar a nuestro pequeño al colegio ya no era tal. Sin embargo, desde ese momento comenzamos la búsqueda de una nueva persona a la que dejarle en prenda durante unas horas al día lo más importante de nuestras vidas. Hicimos lo que hace todo el mundo, preguntamos a nuestras amistades, porque lo importante en estos casos es la confianza. Así nos llegó G. una rumana de nuestra misma edad pero con una disposición y unas referencias que nos parecieron ideales.
Dado que está claro que soy un GP, pensé que lo ideal era contratarla también a ella, en lugar de recurrir a la economía sumergida. De esa forma ella estaba protegida, tenía acceso al médico y poníamos nuestro granito de arena en la disminución del paro. También siempre me ha parecido que una persona hace mejor su trabajo si sus condiciones con buenas. El caso es que me fui a la tesorería de la Seguridad Social con la idea de darla de alta. Total, es un trámite rápido en el que se está más tiempo esperando para ser atendido que lo que conlleva el papeleo: su tarjeta de trabajo, su número de la SS, mi número de empleador (que, por cierto, debí solicitar de nuevo por el cambio de régimen de los trabajadores del hogar) y mi número de cuenta.
Y aquí vino la primera sorpresa y el primer síntoma de que soy un GP. Me dijeron que, además de los documentos que yo llevaba, debía aportar una Autorización de Trabajo que expedía Extranjería. Pensé “qué raro, eso no me lo pidieron cuando contraté a la anterior”...
La cosa es que me dijeron que tenía que sacar la cita por internet. Busqué con Google y llegué a una página ministerial en la que estaban los datos del teléfono (que nunca nadie cogía) y del correo electrónico de la Oficina de Almería. Dado que era obvio que nadie cogía el teléfono (será porque era agosto) escribí un correo solicitando la cita. Y esperé. Y esperé. Hasta que a los dos días mi servidor de correo me dijo que no había podido entregar el mensaje. Pensé que sería cosa de mi server, así que usé otra cuenta y repetí la operación: mismo resultado, aunque esta vez el informe añadía que no se encontraba dicha cuenta en el dominio establecido.

El trámite de unos pocos minutos ya llevaba una semana. Así que finalmente tuve que ir a la oficina de extranjería, a ver si me podían dar la cita allí. En su lugar me dieron un papel con otros correos y una explicación evidente: es que lo hemos cambiado (pero está claro que en la web no lo estaba). Bueeeeeno, vaaaaale, mala suerte. Seguí las nuevas instrucciones y logré por fin una cita para el viernes pasado a las 11:30 (y ya van 2 semanas).
Una vez en la Oficina el día y la hora señalados, me atendieron de inmediato. Juro por mi Mac que en ese momento pensé que la Administración española era un ejemplo de rapidez. Como ya he dicho, está claro que soy un GP. Porque el amable funcionario que me atendió (y lo digo de verdad, fue muy amable) me informó, ante mi extrañeza del trámite, que:
  1. Que la tasa correspondiente es de 190,10 euros. 
  2. La autorización de trabajo previa era una de las precauciones del tratado de Adhesión de Rumanía a la UE, pero que dicha exigencia había sido suspendida en la anterior legislatura. Fue en 2011 cuando el Gobierno la reactivó, estando marcado como fin del periodo transitorio el 31 de diciembre de 2012. 
  3. La empresa (en este caso, el particular, aunque toda la documentación está redactada y pensada para empresas) debe presentar: una memoria de necesidades del puesto de trabajo, una prueba de solvencia económica (en mi caso, copia de la Renta), y un certificado de empadronamiento.... 
Como soy un GP y nunca pienso mal de nadie, pregunté que cómo era posible que si en el colegio de mi niño sólo era necesario que yo firmara una autorización para que puedan consultar mi renta, allí, con tanta modernura, tanta cita previa por email y tanta gaita, no lo tuvieran. El amable funcionario, se limitó a decirme que ellos no lo podían hacer. Y cuando le hice saber mi intranquilidad ante tanta precaución a unos ciudadanos de un país socio de la UE, hasta e punto de complicar un alta en la seguridad social (una persona más contribuyendo al sostenimiento del sistema), me dijo con un tono condescendiente: “como ciudadanos de la UE pueden vivir en España, pero hasta el 31 de diciembre no pueden trabajar libremente”. O sea, puedes estar, pero no puedes buscarte el sustento... Hasta dentro de 4 meses...
Así que aquí me tienen, perdiendo el tiempo en la obtención de una copia de mi renta hoy, mañana teniendo que ir al Ayuntamiento (mi DNI, mi carnet de conducir y mi declaración de la Renta coinciden en decir cual es mi domicilio) en busca del certificado de empadronamiento...
Espero que sea lo último. Pero me queda claro que una de las cosas que esta crisis está dejando en el camino es la solidaridad con el vecino. Imagino que algún chupatintas pensó que de esta forma se creaban más oportunidades de empleo para los trabajadores españoles: es el viejo truco de las pegas administrativas (o las barreras no arancelarias del comercio internacional). Pues espero que los alemanes no nos traten a nosotros de la misma forma que ahora hacemos con los rumanos, porque nos va en ello la vida (al menos, la vida económica). Pero, si lo hacen, tengo claro que nos lo tendremos bien merecido.

Lo dicho, vergüenza ajena al comprender la verdad y, vergüenza propia al comprobar lo GP que soy...

Comentarios

  1. Uno quiere hacer las cosas bien y ni por esas! ¿que pasa con la administración? ¿No se dan cuenta de lo que se pierde por el camino? La voluntad de corresponder al sistema e implicarse por parte de los ciudadanos y usuarios es fundamental para que éste funcione;

    Una persona que se deja el tiempo y que investiga para descubrir el sinsentido al final de un trayecto cambia para siempre porque algo se ha consumido.

    Si encima hay tintes discriminatorios peor aún. La desesperación obliga.

    En fin David que voy a decirte me mosquea ver estas cosas porque pienso que son indicadores que no fallan.

    Eso que se pierde es dificil de recuperar, pensemos en la bella idea de que los bosques se regeneran tras los incendios.. con mucho tiempo.

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