Paro, envejecimiento y migraciones

Pequeño entretenimiento a sugerencia de un amigo de La Voz de Almería.

Hoy nuestra prioridad como sociedad es encontrarle una salida a la crisis. No es sólo porque se vive con mayor optimismo en las etapas de expansión económica, sino porque proceso de empobrecimiento y de pérdida de riqueza ha sido muy intenso y comienza a tensionar de forma grave los pilares de la propia sociedad.

A pesar de que la situación financiera es aún cuasi angustiosa, tanto para el sector público como para el privado, parece comenzarse a ver algo de luz al final del túnel (aún es tan sutil que puede terminar siendo tan sólo el faro de un nuevo tren que viene a embestirnos). Me agarraré a esa luz y comenzaremos a pensar en las prioridades de un país en el que el crecimiento, aunque débil, sea la norma.

De inmigrantes a emigrantes

De todos es conocido la explosión inmigratoria sufrida por España durante la anterior etapa de expansión económica. Una sociedad que era bastante homogénea, de pronto se vio inundada de ciudadanos de los más diversos orígenes, sobre todo en las zonas de costa. Esta inmigración era de carácter dual. Por un lado teníamos inmigrantes residenciales, cuyo destino eran las urbanizaciones de la costa o de las sierras prelitorales y, por otro, inmigrantes económicos que acudían atraídos por el rápido crecimiento del empleo que se estaba produciendo en España. Unos y otros contribuyeron a aumentar la demanda de vivienda y a seguir inflando nuestra particular burbuja inmobiliaria. Y unos y otros hicieron más variado nuestro sustrato antropológico y, me gusta pensarlo, nos enriquecieron desde el punto de vista cultural y social.

Gráfico 1. Peso de los nacidos extranjeros en cada estrato de edad a 1/1/2013 en España (%)


Fuente: INE

Otro de los grandes aportes fue la transformación estructural que introdujeron en nuestra pirámide de población, ya que la mayor parte de los inmigrantes lo eran por motivos económicos y, casi por definición, engrosaron las filas de nuestra población activa en los estratos más jóvenes. Asimismo aportaron un impulso importante a nuestra desvaída tasa de natalidad, que había llegado a ser la más baja del mundo en los años 80.

La prolongada crisis ha provocado que, finalmente, que una parte de ese stock de población vuelva a salir del país, y que lo haga acompañado de una parte de la población juvenil de origen español. Con los datos del INE podemos comprobar cómo hasta 2009 crecía el conjunto de la población pero, a partir de ese año, comienza a caer la población potencialmente activa (entre 15 y 64 años), mientras que la más anciana mantiene su ritmo de crecimiento y la menor de 15 comienza ver cómo se suaviza el ritmo de entrada de nuevos sujetos. Dicho de otro modo, en los años de la crisis España ha comenzado a perder población en la franja de edad productiva que es, precisamente la que se ve castigada por las elevadas tasas de paro.

Gráfico 2. Evolución de la población española por edades. Índice enero 2002=100

 

Fuente: INE

Esto tiene dos efectos evidentes. De una parte, disminuye la población activa lo que, a su vez, hace caer la tasa de paro (parados / población activa), pero, de otra parte, implica que un menor número real y potencial de personas tiene que mantener con sus ingresos a una parte aún creciente de la sociedad. Y es aquí dónde vuelve a surgir el viejo problema del envejecimiento de la población y la necesidad de poner en marcha el motor demográfico para sostener un sistema basado en la solidaridad intergeneracional (o sea, los activos actuales pagan las pensiones de los jubilados actuales).

Ahora bien, los fenómenos demográficos suelen acontecer a una escala menor que la de país. Por eso vamos a centrar el foco un poco más. Reconozco que tampoco es la altura adecuada (esta suele ser la municipal o la intramunicipal), pero para lo que me gustaría contar es más que suficiente). En el Gráfico siguiente tenemos en un mismo lugar información sobre la tasa de paro, la tasa de senilidad (medida como porcentaje de población de 65 y más años) y el tamaño relativo de los extranjeros sobre la población potencialmente activa (PPA, entre 15 y 64 años) en cada comunidad autónoma. La tasa de paro se representa en el eje vertical, la edad en el horizontal y los extranjeros sobre la PPA en la superficie del círculo.

Gráfico 3. Tasa de paro, tasa de senilidad y % de extranjeros en la PPA

Fuente: INE

Si una comunidad aparece muy arriba, significa que tiene una tasa de paro muy elevada (en realidad, todas son ya muy elevadas), y cuanto más a la derecha esté, implica que tiene una mayor tasa de senilidad. Finalmente, cuanto mayor es el círculo, también lo es el peso de los extranjeros sobre la PPA.
Teniendo en cuenta que parece que las reducciones más importantes de la tasa de paro van a llegar inicialmente por el lado de la disminución de la población activa (desestimiento y emigración), es plausible pensar que allí donde la población es más joven, hay más inmigrantes y mayor es la tasa de paro es precisamente dónde el efecto emigración debería ser más intenso sobre la tasa de paro.
Aunque aún es pronto para comprobarlo, y hay otros factores en juego, como la existencia de redes migrantes, el nivel de formación, la renta disponible para realizar el viaje o la propia cultura, el gráfico sugiere que en Canarias y Murcia este fenómeno será más intenso que en Andalucía o Extremadura, a pesar de tener relativamente similares tasas de desempleo.
Asimismo, Baleares, Madrid, Cataluña o Valencia, que tienen elevadas poblaciones extranjeras tendrían mayor propensión que el resto a la reducción de la población activa (y la consiguiente reducción de la tasa de paro).
Caso aparte suponen Asturias, Galicia y Castilla y León, lugares en los que, por encima del paro, parece más serio el envejecimiento, que implica un menor pulso económico a largo plazo (lo cual se ha visto agravado por haber sufrido en menor medida que la media el fenómeno inmigratorio) y, por tanto, un decreciente interés para la economía y los propios ciudadanos.
Andalucía, por su parte, no sólo presenta la mayor tasa de paro, sino que tiene una población más joven y una menor incidencia que la media de la inmigración económica (aunque en algunas provincias como Almería y Huelva esto es más bien al contrario). Por lo tanto, aquí el paro seguirá siendo un enorme problema a largo plazo, a no ser que aparezcan sectores de elevado crecimiento y altamente intensivos en mano de obra (como la construcción y el turismo). 
En cualquier caso, es bueno no olvidarse de que las economía son sistemas extremadamente complejos y cada vez más  interconectados, en los que un ligero cambio en una variable puede resultar en importantes transformaciones del resultado final, por lo que todo lo que he escrito más arriba podría no ser más sólido que un castillo de naipes.


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