miércoles, febrero 25, 2009

La muerte de Arturo de Sir Thomas Malory

Me ha costado. Mucho. Pero al final me lo he terminado. He leído la bella edición de Círculo de Lectores, que respeta la edición origina de Caxton e incluye numerosas ilustraciones.
La historia en sí es la traducción muy libre desde el francés del corpus de la leyenda artúrica, desde el propio nacimiento del rey hasta su muerte. En medio nos encontramos numerosas aventuras de los caballeros de la tabla redonda, entre los que destaca sobremanera Lanzarote del Lago, aunque no le van a la zaga ni Sir Lamorak de Gales (traidoramente asesinado por Sir Gawane y sus hermanos), ni Sir Tristán (el de Tristán e Isolda).
Por las páginas del libro se suceden multiples aventuras, infinidad de justas y torneos y una religiosidad un tanto extraña. Uno de los relatos que se engarzan en el libro es el de la Demanda del Santo Grial, en la que se embarcan los 150 caballeros de la Tabla Redonda. A diferencia del resto de las aventuras, ésta es más filosófica que terrenal, por eso quienes la acaban son tres caballeros puros (aunque uno no tanto), de los cuales sólo uno volverá a la Corte para contar las aventuras de todos. En esta parte del relato, la cronología salta por los aires y San José de Arimatea se convierte en parte central de la historia (más que él, sus sucesores).
Para leerlo se hace un poco aburrido en algunas fases, y en otraas reiterativo, ya que el esquema de la mayor arte de los enfrentamientos entre caballeros es el mismo, siendo los libros que hacen referencia a la historia de Sir Tristán lo que más me han gustado, posiblemente por el cariz del personaje, entregado al amor de la Bella Isolda y a la lealtad del traicionero Rey Marco (a la sazón, marido de Isolda y tío de Tristán).
Le doy un 5,5 sobre 10.

martes, febrero 24, 2009

El tomate global

Pego a continuación el contenido de una charla que di durante la pasada FruitLogística berlinesa. La idea era mostrar que la globalización ha llegado a todos los mercados.
Lo que sucede en el mercado del tomate, o de las frutas y hortalizas no es ajeno a lo que está ocurriendo en el conjunto de la economía mundial. También este mercado está sujeto a las fuerzas que explican el pasado inmediato y el futuro de nuestra economía:
  • El proceso de globalización, que supone mercados agrarios a medio y largo plazo, más competidores y más competencia en todos los mercados (incluso en el de los productos agrarios). Asimismo implica compañías más grandes para aprovechar las ventajas de la especialización internacional.
  • El nuevo poder del comercio minorista. Las empresas de la distribución minorista han sabido acceder a las mencionadas ventajas de la globalización, ganando cuota de mercado e imponiendo su ley en el canal de distribución. Las estrategias actuales de estas empresas se centran en la expansión horizontal a través de su presencia en diversos formatos comerciales y, en segundo lugar, en la potenciación de sus marcas blancas.
  • El nuevo consumidor. Asistimos al nacimiento de una nueva categoría de consumidores, más y mejor informados, más autónomos. Este nuevo cliente, al tiempo que se muestra preocupado por cuestiones sobre seguridad, salubridad y asuntos sociales, es más escéptico que nunca con los mensajes que le llegan desde el lado de los distribuidores y fabricantes.
Hasta aquí el entorno en el que nos debemos desenvolver. Almería debe ser consciente de su “lugar en el mundo”. A las cifras que solemos decir como autómatas de superficie, número de agricultores y producción (casi 3 millones de toneladas), hay que añadir una segunda capa de información relacionada con el tomate:
  • El tomate es desde hace unos años el principal producto hortícola cultivado en la provincia.
  • Almería representa el 6% de la producción europea de tomate, tanto como Portugal, y más que Francia u Holanda.
  • Las exportaciones de tomate de Almería son ellas solas el 47% de las españolas y, en términos de compras internacionales de los países de la UE, suponen el 17%.
Por otro lado, la agricultura protegida en Almería dispone de las ventajas que supone ser el eje vertebrador de un importante distrito agroindustrial, en el que las empresas no sólo compiten, sino que también colaboran y se produce una difusión muy acelerada del conocimiento, contando con el apoyo de una red social receptiva a las necesidades del sector.
Almería cuenta con experiencia acumulada en las relaciones comerciales internacionales, posee dimensión suficiente para ser un elemento indispensable en el mercado de frutas y hortalizas europeo y actúa o puede actuar como cruce de caminos entre África y Europa o América y Europa.
Existe el riesgo, bien es cierto, de unos precios que tienden a la baja –merced al proceso de comoditización al que se están sometiendo la mayor parte de las mercancías–, y de un tejido empresarial que debe afrontar el reto de la escala. Ese reto tiene muchas vías de superación, algunas excluyentes pero, en cualquier caso, más baratas en términos económicos y sociales que dejar que el mercado vaya eliminando a los menos eficientes.
Al margen de estos riesgos y oportunidades, en Almería y en el sector del tomate aún hay muchas cosas por hacer, desde la búsqueda de cooperación con otras áreas productoras o con otros elementos de la cadena de distribución, hasta la innovación en producto y en marketing, pasando por la introducción de nuevas variedades y nuevos desarrollos en el campo de los alimentos funcionales.


The Global Tomato

lunes, febrero 16, 2009

Los paradigmas han muerto. ¡Viva el nuevo paradigma!

Cualquiera que leyera con un mínimo de atención las noticias de la prensa económica y algunos de los artículos que se están publicando en las revistas académicas tendría la tentación de pensar que se nos están derrumbando todos los paradigmas. Y tendría razón.
El libre mercado absoluto se ha mostrado ineficiente en la medición de los riesgos y, en algunos extremos, se ha mostrado hasta bandolero a la hora de premiar en exceso los excesos especulativos de los dirigentes de unas empresas financieras, que han buscado el beneficio a corto por encima de cualquier expectativa racional. Otro paradigma que caía era el de que las commodities se distinguen por tener unos precios con tendencia a la baja (al menos hasta la mitad de 2008 los precios de las materias primas y de los productos agrícolas habían multiplicado sus cotizaciones, casi sin excepción). Incluso, recuerdo haber escuchado a un sabio keynesiano decir que si Keynes estuviera vivo plantearía algo distinto a lo que planteó en su época: Keynes corregiría a Keynes.
Lo dicho, los paradigmas se van derrumbando como en una gran construcción de naipes, o como en el juego de las piezas del dominó. La situación en la que se encuentra la economía mundial es tan novedosa que no somos capaces de encontrar formas de atajarla. Suspender el libre mercado, como dijo el patrón de los patronos en España, o crear un Bad Bank que elimine toda la porquería que aún queda en los mercados financieros. Que los trabajos británicos sean para los trabajadores británicos, o que los males de un país provengan de sus inmigrantes. El comercio mundial contrayéndose, el PIB de medio mundo entrando en recesión y en España las cifras de paro desbocadas.
Los gobiernos plantean un plan de incentivación tras otro, mientras que las malas noticias no cesan y alimentan de nuevo la espiral recesiva. En resumen: la peor crisis desde el 29. Y algunos nos dicen que incluso peor.
¿Qué nos está sucediendo? Nadie lo sabe. Por eso los paradigmas que nos servían para explicar nuestra realidad se van desmoronando uno tras otro. Sin darnos cuenta, el mundo se ha transmutado. Lo hacía movido por unas fuerzas que antes no habían actuado a tan gran escala, por eso no las supimos medir, por eso Fukuyama propugnaba el fin de la historia. Pero la verdad es que la historia no acababa, sólo cambiaba su forma de contarse. Los poderes nacionales, principales protagonistas de la historia desde el siglo XVIII, dejaban paso al mercado, y las empresas poco a poco comenzaban a ser los verdaderos agentes protagonistas. La globalización, las nuevas tecnologías de la comunicación y las empresas estaban descosiendo las costuras de nuestras sociedades. Sin darnos cuenta, los trajes que habíamos fabricado durante la segunda mitad del siglo XX comenzaban a romperse, y los Estados Nacionales dejaban de ser el centro de atención, como en su momento dejaron de serlo las monarquías.
Las legislaciones nacionales quedaban desfasadas y aparecían huecos usados por los modernos arbitristas que jugaban con esos resquicios y las posibilidades tecnológicas. Los desajustes entre esos vestidos de mediados del pasado siglo y la realidad fueron creciendo hasta que reventaron. Y lo hicieron como es tradición en el capitalismo (eso sí que se ha mantenido): una burbuja de libro, con consecuencias más allá de los libros, la primera gran crisis global de la historia.
¿Qué sabemos? Sabemos que nos adentramos en tierra ignota y que casi nada de lo que hicimos antes tiene por que servir. Sabemos que no lo sabemos todo y que nuestros paradigmas ya no funcionan. El nuevo paradigma, en suma, es que los paradigmas pasados ya no valen.

lunes, febrero 09, 2009

Con el hielo, estamos jugando con fuego

Sendos estudios (la verdad es que tienen la pinta de ser uno solo) hablan en estos días de la supuesta subida del nivel del mar si el hielo antártico occidental se derritiera. En ambos casos se hace referencia a que el aumento seguramente sería superior a lo actualmente calculado, al no tenerse en cuenta en el cálculo actual el efecto de la gravedad y el cambio que se produciría en el eje gravitacional de la Tierra. La lectura de las informaciones (1 y 2) produce miedo, aunque ya se guardan muy mucho de afirmar que eso es lo que va a pasar, ya que su planteamiento de inicio es calcular el aumento real del nivel del mar si (SI) se produjera el deshielo.
Otra cuestión a la que se hace referencia es a los efectos secundarios de este hipotético aumento del nivel marino: salinización de acuiferos, aumento de la erosión marina, incremento de los efectos begativos de las tormentas, etc.
Lo dicho en el título: estamos jugando con fuego. Y lo que he mantenido en otras entradas de esta bitácora: debemos ser prudentes (y poner en marcha el tan criticado Principio de Prudencia –que, lo mismo, después de los excesos financieros puede llegar a tener un poco de mejor prensa–).

Las otras dimensiones del Sistema Alimentario Mundial

Normalmente estamos acostumbrados a valorar las cosas en términos dinerarios: es éste posiblemente uno de los efectos más evidentes de la creciente economización de las sociedades. Nos vemos impelidos a medir en euros o dólares cualquier cosa, ya que si no somos capaces, entonces nadie valorará aquello que nos interesa: léase un paisaje, un animal, una planta o un ecosistema entero.
Sin embargo hay muchas más dimensiones que la económica. Eso es lo que he querido resaltar en los párrafos que siguen y que formarán parte de un estudio sobre el sistema alimentario adaluz. Así que, como en otras ocasiones, espero un interesante feedback por parte de mis tres o cuatro lectores de cabecera.
(...), el sistema agroalimentario mundial (SAM), presenta multitud de dimensiones, aparte de la meramente económica, que hacen del mismo un sujeto de estudio y de atención prioritario:
  • Dimensión social. El SAM es responsable de la alimentación de la población. En cierto sentido, es el lubricante que ha permitido el crecimiento demográfico del planeta; pero también es el motor, ya que del acceso a la alimentación y de la calidad de la misma (la seguridad alimentaria) depende el futuro de la humanidad. En el mismo sentido, aunque de manera quizá más indirecta, la distribución de la tierra o las reglamentaciones laborales (sobre todo en los países subdesarrollados) tienen influencia manifiesta en la distribución de la riqueza y, por ende, en el bienestar social de los ciudadanos. En cierta forma, los países son reacios a perder su independencia alimentaria y de la misma manera que la dependencia energética se ha convertido en un problema geoestratégico, la alimentación puede llegar a transformarse en otro .
  • Dimensión cultural de muy amplio espectro, ya que abarca desde los usos culturales y la diversidad de especies cultivadas, hasta las fórmulas de consumo o los modos de preparar y de presentar los alimentos. La homogeneización se convierte en este sentido en un riesgo que posiblemente muchos países no estén dispuestos a correr. No debemos olvidar, por ejemplo, la política del gobierno francés con respecto a su cine, alertados ante la preeminencia de la filmografía estadounidense. Posiblemente, estas medidas no tengan ningún sentido económico, pero sí que lo tienen desde la perspectiva de la singularidad y la identidad cultural. Cuanto más tradicional sea una sociedad más fuertes será la oposición a los cambios. En este sentido, un reciente estudio que pretendía evaluar las repercusiones que el calentamiento global tendría sobre el estilo de vida de los esquimales ha terminado concluyendo que el principal riesgo es la ruptura intergeneracional: unos jóvenes cada vez más influidos por las costumbres euroamericanas comienzan a romper drásticamente con las formas de hacer del pasado, despreocupándose del aprendizaje de las técnicas de supervivencia tradicionales de sus antepasados.
  • Dimensión ambiental. La agricultura es posiblemente uno de los principales agentes de transformación de la naturaleza gestionados por la humanidad. No se trata sólo del uso del suelo, sino también de la adaptación a las necesidades humanas de diversas especies agrícolas y ganaderas, la introducción de especies en nuevos ecosistemas o la eliminación de las consideradas dañinas para la producción. Un reciente estudio, incluso (Vavrus, Kutzbach y Philippon, 2008), responsabiliza al desarrollo de la agricultura en los últimos 8.000 años como el principal responsable de emisiones de gases de efecto invernadero, adelantando así en varios milenios el inicio de la influencia humana sobre el cambio climático.
  • Dimensión política. La disponibilidad de alimentos, como hemos señalado, tiene una clara repercusión social, pero no es menor la importancia que ésta puede llegar a alcanzar en el ámbito político, posiblemente en relación inversa a la fortaleza y dimensión del entramado institucional de los países. No se debe menospreciar la capacidad de los alimentos para poner o quitar gobernantes, ni la utilización de los mismos para torcer voluntades. En este sentido, también es importante la distribución de la tierra como elemento definitorio de la distribución de la riqueza, tanto más importante, cuanto más dependiente de la agricultura sea el país.
Todas estas dimensiones tienen una clara repercusión en los movimientos que se están produciendo y que, sin duda se seguirán produciendo en el SAM. Desde la perspectiva europea son válidas claramente la mayor parte de las consideraciones más arriba expresadas, no en vano la Europa Occidental es uno de los protagonistas de la Globalización desde su doble perspectiva de segundo bloque económico mundial y de la creación de un Mercado Único en el seno de la U.E. Posiblemente, la existencia de un sector institucional fuerte y de una sociedad civil relativamente movilizada e informada implique un menor desequilibrio entre los beneficios y los costes de la globalización y de los derivados de las distintas dimensiones del sistema alimentario.

Linux contra el calentamiento global


Vaya sorpresa me he llevado cuando he leído que el Banco de Nueva Zelanda ha reducido su huella ecológica usando la distribución RedHat en sus servidores. Y, obviamente, no sólo han reducido su consumo de recursos naturales y han mejorado su balance ecológico, sino que también han logrado ahorrar costes de forma importante.
Esto demuestra que se puede vivir más allá de Windows Server y que IBM ha optado por la estrategia acertada cuando optó por el software libre y los servicios de valor añadido.

domingo, febrero 01, 2009

Noticias sobre los inuit



Desde que leí Colapso, le presto atención a todo lo que encuentro sobre los inuit, una cultura que fu capaz de sobrevivir allí dónde los noruegos fracasaron. Según especulaba Diamond, una de las posibles causas de su fracaso estribó en una barrera cultural que impidió que los colonos europeos adaptaran estrategias de supervivencia de los recién llegados inuit.
Pues bien, en los últimos tiempos, los inuit han vuelto a la palestra de la mano del cambio climático y de los posibles riesgos que para su forma d evida supone este fenómeno ambiental. Sin embargo, las presiones de la globalización y de la uniformidad social que imponen los nuevos tiempos de interconexión siempre me han parecido un mal mucho más potente y de efectos más rápidos. Algo así certifica el equipo de Gita Laidler (conocido a través de ClimateFeedback), que ha constatado de hecho cambios en las estrategias de caza de los inuit a causa del deshielo ártico. Sin embargo, la fuente de cambio más potente es la ruptura entre las nuevas generaciones (mucho más "euroamericanas") y las viejas. Ruptura que supone la desaparición del sistema de comunicación de los medios de vida tradicionales, la verdadera clave del éxtito de estos hombres del frío. O sea, no todo es el clima...