viernes, junio 25, 2010

Ahorrar o consumir

¿Ahorrar o consumir?
Ésta es la disyuntiva en la que parecen haberse enrocado las principales economías mundiales. Por un lado, las economías europeas, acosadas por las suspicacias y con el euro en cuestión, abogan por los ajustes fiscales y por el ahorro; poniendo fin a la era de las políticas fiscales expansivas. Por el otro, Estados Unidos, que sigue abogando por la expansión de la demanda como principal herramienta de fomento del crecimiento.
Ambas posiciones se enfrentarán en la próxima reunión del G20, aunque podemos estar seguros de que no se llegará a ningún acuerdo al respecto. Del lado europeo, la posición germana, enrocada en la necesidad de los ajustes y más interesada en la salvación de sus propios muebles que en la buena marcha de la UEM, exige de sus socios un esfuerzo que a muchos de ellos los dejará al borde de la inanición. Con sus exportaciones creciendo, los descensos del euro con respecto al resto de divisas no hacen más que lubricar la maquinaria industrial alemana. Por tanto, no es esperable un cambio a corto plazo en sus planteamientos.
EEUU sigue planteando interrogantes en torno a su recuperación, de ahí el mantenimiento de los tipos de interés tras la última reunión de la Fed, e insiste en la necesidad de mantener los incentivos a la actividad económica. Desde su perspectiva, la única forma de hacer frente a su deuda externa es el aumento del PIB, por lo que es partidario de mantener incentivos hasta que la recuperación tome fuerza (tal vez aleccionados por su propio pasado). Al mismo tiempo, presionan a China para que liberalice el comportamiento del yuan y ganar competitividad internacional por esa vía.
Sin embargo, dado que China tiene sus propios problemas, en forma de protestas de los trabajadores industriales por la escasez de sus salarios, no es muy probable que se sensibilicen con las necesidades de los americanos.
En suma, durante estos últimos meses hemos asistido a la ruptura de la unidad de acción entre EEUU y Europa, ambos enfrascados en políticas distintas. Es muy posible que las medidas tomadas por la mayor parte de los países europeos tengan repercusiones negativas sobre su crecimiento (veremos con toda probabilidad la materialización de la famosa hace unos meses W), aunque también es cierto que la crisis de liquidez vivida en los mercados internacionales tras el caso Grecia no dejaba demasiadas salidas. Sin este puntal de demanda, la economía estadounidense no va a contar con la demanda externa para su expansión, pues de los mercados asiáticos no es fácil que le lleguen buenas noticias a corto plazo, y va a tener que buscar el crecimiento en los horizontes internos.

miércoles, junio 23, 2010

El animal piadoso, de Luis Mateo Díez

Samuel Moll es un comisario de policía jubilado pero, sobre todo, es un animal solitario, encerrado en un mundo sombrío y opresivo, en el que sólo tienen cabida los recuerdos (y sus remordimientos) y los fantasmas.
Moll se cruza una mañana con uno de los sospechosos de un viejo caso de asesinato sucedido 14 años atrás y, a partir de ese momento, una cadena de casualidades, razonamientos y nuevos testimonios le ponen en marcha para cerrar aquella investigación.
Por las calles de la imaginaria Armenta, en algún lugar del norte de España, se va desarrollando la historia, rodeada de melancolía, sombras y humedades que van calando (todas) las propias páginas del libro.
El relato, dotado de una poética literaria ejemplar, se me ha hecho un poco largo, ya que la prosa interfiere en demasía con la propia historia. Cierto es que contribuye de manera brillante a remarcar el ambiente melancólico y decadente de la ciudad y de sus personajes, todos derrotados por el tiempo y la vida; hasta el punto que el río Margo de la novela en realidad debiera llamarse Amargo. Me da la impresión (todo lo subjetiva que pueda ser una impresión) que este tipo de narrativa se aviene mejor a la distancia corta, o a otro tipo de historia. No obstante hay en el libro momentos sublimes, como cuando se narra el encuentro entre Moll y su hija: "Del tren bajo no bajo la hija, sino la madre"; o cuando al entrevistarse con una de las testigos el narrador dice que tenía una lágrima enquistada en los ojos.
Con respecto al desarrollo de la historia principal, la investigación, las pistas se van desgranando poco a poco, a la vez que los personajes van dejándose conocer muy lentamente. El final, que no resulta sorprendente (al menos no en lo que al culpable se refiere), es también el último trazo de la descripción de Moll.
En suma, buena literatura que, posiblemente, por pretender aspirar a la perfección se hace lenta por momentos pero que convierte a El animal piadoso en una bella novela.

jueves, junio 17, 2010

Que me pasa doctor, ¿estoy enfermo?

No lo entiendo, de verdad. No se si tendrá algo que ver el dolor que me atraviesa la parte baja de la espalda desde hace dos días, o que los años me vuelven  cada vez más cascarrabias. Lo cierto es que desde hace unas semanas tengo un creciente cabreo con los mercados internacionales de capitales y no logro que se me quite. (Y, encima va España y pierde contra Suiza en el Mundial).
Me explico. Ya se que tenemos un gobierno que no ha sabido leer la jugada a tiempo, que ha procurado marear la perdiz por no enfrentarse a sus votantes y que se ha ganado a pulso su falta de credibilidad interior y exterior. Pero España no es sólo su gobierno. Hace muchos años, durante la crisis anterior, un amigo me decía que el país saldría adelante porque la mayoría de sus vecinos (como él) seguían levantándose temprano para ir a trabajar. Puede ser un poco simplista el argumento y se le puede aducir que cada vez son menos los que tienen razones para madrugar. Pero, todavía somos muchos. Incluso, más que hace 15 años.
Durante el primer trimestre del año, la economía española salió de la recesión, creciendo un 0,1% con respecto al periodo precedente. La mayor parte de los indicadores señalan que en el segundo trimestre el crecimiento podría acelerarse un poco (0,2%) –mantengo un pequeño indicador adelantado de andar por casa llamado Churro 3, que parece encajar bien con el comportamiento del PIB y que marca aceleración todavía en junio–. Los indicadores de los últimos días apuntan a una industria y unos servicios que crecen (la construcción sigue cayendo) y la afiliación repunta. En el terreno institucional, el Gobierno ha aprobado un plan de ajuste fiscal muy intenso que va a ser acompañado y aumentado (al menos a priori) por las Comunidades Autónomas. Nuestra deuda pública es de las más bajas de la UE, concretamente al cierre de 2009 (el año más grave de la crisis) el endeudamiento público español estaba por debajo de la media de la UE y de la Eurozona, así como de las economías centrales de la Unión (Alemania, Francia, Reino Unido e Italia). Y, con respecto a Grecia, con la que se han empeñado en compararnos, resulta que nuestra deuda es menos de la mitad de la helena. (Véase gráfico).
(Deuda Pública en % del PIB en 2009. Fuente Eurostat)

Por otro lado, el sistema bancario ha iniciado un fuerte proceso de concentración a través de fusiones y SIP (sistema integral de protección), proceso en el que las Cajas (las mayores afectadas por el pinchazo inmobiliario) son las principales protagonistas. Además, en este proceso no escasean las uniones de cajas con territorios de operación coincidentes, lo que tendrá efectos negativos en el empleo, pero muy positivos sobre la eficiencia del conjunto del sistema. Un sistema en el que, recordémoslo, sólo han sido intervenidas dos cajas menores –nada que ver con las intervenciones masivas de EEUU, Reino Unido o Alemania en sus principales bancos, pagadas todas con el dinero de los contribuyentes–. Así, los principales bancos nacionales han salido de compras por el mundo y, noticia de hoy, Santander y BBVA son los bancos europeos en mejores condiciones de solvencia.
Finalmente, el Gobierno ha publicado hoy una reforma laboral que pretende racionalizar el mercado, flexibilizando las condiciones de despido, por un lado, e incentivando la contratación indefinida, por el otro. Posiblemente no sea la mejor reforma posible pero, desde luego, es un paso adelante. (A beneficio de inventario tengo que recalcar que un mercado laboral que se cepilla a millón y medio de trabajadores en un año no es precisamente inflexible: el problema es la dualidad, no la inflexibilidad).
Es decir, estamos mal, pero no somos ni de lejos los peores de la clase. ¿Por qué entonces esa inquina desde Londres y Berlín con la economía española? ¿Por qué esa especial susceptibilidad en los mercados de deuda pública que dificultan el acceso normal al crédito de los agentes españoles en los mercados internacionales?
Se me ocurren tres tipos de razones para ello, que paso a explicar:

  1. Somos latinos, lo que supone en términos económicos que no somos de fiar. El estereotipo funciona, los humanos necesitamos categorías para entender el mundo, por lo que estamos en el mismo bando que Grecia, Portugal e Italia y no somos capaces de hacer las cosas con seriedad (¿que se puede esperar de unas gentes que se pasan el día de fiesta?).
  2. Alguien o muchos alguienes ganarían mucho dinero si España se desplomase, lo que me lleva a pensar que tal vez en esta encrucijada se encuentren algunos especuladores tradicionales (¿recuerdan que pasó con la libra y el Sistema Monetario Europeo?) y algunos gobiernos europeos que se beneficiarían de desviar la atención hacia el Sur para seguir emitiendo deuda barata.
  3. El efecto borrego o la estupidez del marcado. La incertidumbre es la peor enemiga de la estabilidad en los mercados y, en el caso de los mercados financieros, la hipersensibilidad está a flor de piel, por lo que los rumores y las noticias son tratados con igual rigor por parte de los analistas. Ayer tuve la fortuna de leer un par de artículos sobre el mercado financiero que aparecerán en el Mediterráneo Económico número 18 (diciembre de 2010). Ambos coinciden en las modificaciones que se han producido en estos mercados en los últimos años, en los que los fondos de inversión gestionados por profesionales manejan ingentes cantidades de dinero. Estos fondos se han convertido en los protagonistas principales del mercado y son gestionados con un importante sesgo cortoplacista (lo mismo que se ha mencionado para las sociedades mercantiles por parte de sus gestores). Se juntarían en el caso de España, por tanto, el hambre con las ganas de comer, dando lugar al cierre de posiciones en deuda española o de empresas españolas, movimientos que generan de inmediato la respuesta en la misma dirección de otros agentes que aceleran y profundizan el proceso (igual que en los estallidos de las burbujas bursátiles).
En cualquier caso, podemos concluir que estos tres mandamientos se cierran en uno: los mercados financieros son tan perfectos como los propios humanos: nada. La asignación eficiente de recursos y el precio como indicador del riesgo son basicamente mentira. Aunque, por desgracia, siguen siendo los que permiten que un país o una entidad financiera acudan a obterner liquidez (el mercado es un hijoputa, pero es nuestro hijoputa). No podemos prescindir de ellos hoy por hoy. Imagino que en el Gobierno a estas alturas ya no saben si cortarse las venas o dejárselas largas, ya que hagan lo que hagan el diferencial con el bono alemán aumenta.
No se me ocurre ninguna solución más que responder al fuego con fuego, lanzando dudas sobre la solvencia de otros países, o especulando con la deuda de algún otro. Comportamiento que no es ético y que seguramente pondría en riesgo la continuidad del euro. Por tanto, mi propuesta es que sigamos cada día levantándonos y yendo a trabajar. España así no ganará un mundial, pero seguirá viva al menos otro día más.

miércoles, junio 09, 2010

La economía almeriense

Texto preparado para las Jornadas de especialización de la Universidad de Almería. Al final se añade la presentación.


Conformación y diagnosis de la economía almeriense para las jornadas de especialización de la UAL


La historia de la economía almeriense de las últimas 4 décadas puede interpretarse como la de una creciente complejidad, en la que unos sectores productivos se desarrollan en momentos sucesivos del tiempo. Casi de manera matemática, uno cada década. Estos sectores han sido los que yo denomino la Trinidad de Almería: Agricultura, Turismo y Mármol, a los que finalmente se sumó el advenedizo: la cnstrucción residencial.
Evidentemente, estos cuatro sectores no agotan la complejidad de la economía provincial, pero juntos pudieron llegar a explicar en algún momento no demasiado lejano más del 50% del PIB y el empleo de la provincia (sin sumar los efectos de arrastre ese porcentaje podría haber llegado al 38%).

Un motor raro: la agricultura

En momento en el que este sector arranca en la provincia venía definido por las características propias del subdesarrollo: pobreza (en 1955 Almería era la última provincia en PIB per cápita de España), fuerte proceso emigratorio y escasez de capital humano.
En ese momento, en el que la propia economía española se encontraba al borde del precipicio, y en el que las necesidades de divisas y de ideas debían contribuir al plan de estabilización de 1959, el Instituto Nacional de Colonización comienza a parcelar los Campos de Dalías y Níjar y a alumbrar con modernas bombas los pozos que atesoraban un verdadero tesoro milenario: el agua de nuestros acuíferos. El clima favorable, un precio de la tierra muy bajo y la abundancia de mano de obra sin demasiadas alternativas (más que la emigración hacia zonas industriales), terminaron de configurar las condiciones de partida de esta nueva agricultura de primor.
Desde luego, las condiciones de disponibilidad y precios relativos de los factores productivos han ido cambiando a lo largo del tiempo –sólo el clima ha permanecido estabe–, por lo que las claves del éxito del agro almeriense hay que buscarlas en otros lugares, tales como: la sobreexplotación del trabajo familiar (al menos en una primera fase), la apuesta decidida por la innovación y la tecnología en las tecnicas y estructiras de cultivos, tener el mercado como referencia y no la subvención o el subsidio, y la capacidad de con este esquema producir diversidad productiva a su alrededor.
Los resultados de este largo proceso se pueden condensar en algunas cifras significativas:
  •       27.000 has. de invernaderos.
  •       2,95 millones de toneladas de producción.
  •       1,66 millones de toneladas exportadas.
  •       2.463 millones de euros de valor de la producción.

No obstante, en el momento actual, como ya antes a lo largo de su historia, este sector se enfrenta a un momento de transición, justo en un cruce de caminos en el que las opciones son seguir siendo competitivos o languidecer hasta desaparecer. Como siempre, es fácil equivocarse, pero también es posible acertar y seguir siendo capaces de generar riqueza desde nuestros invernaderos, comercializadoras y empresas auxiliares. Las claves de ese futuro parece que pasan por ganar peso en conjunto y en cada empresa, aumentando la presencia en la cadena de distribución agroalimentaria; seguir produciendo productos demostrablemente saludables; y ser conscientes de la importancia creciente de la responsanilidad social y medioambiental que el mercado exige hoy a cualquier empresa.

Un fósil que se reinventa: el mármol

El sector del mármol en Almería forma parte de la vieja tradición minera de esta provincia. Explotado incluso por los fenicios, la piedra de los Filabres ha sido extraída siempre aunque bajo un esquema de baja intensidad y con medios tecnológicos escasos hasta los años 80. A lo largo de esa década se produjo una verdadera transformación del sector, impulsado por el fuerte impulso de la construcción y el apoyo decidido de la Administración (Plan de Acción Global de la Junta de Andalucía, 1983-1992). Obviamente, no se trataba sólo de poner dinero y tecnología al alcance de los agentes, para lograr el desarrollo de cualquier sector también hace falta un tejido humano y social que sea capaz de aprovechar los incentivos y multiplicar sus efectos en el tiempo y en el espacio. En el caso concreto de la Comarca del Mármol, debemos registrar entre sus activos una relativamente baja aversión al riesgo por parte de sus empresarios y un espíritu de cooperación muy desarrollado y que se personifica en el protagonismo social de las instituciones creadas por los propios  empresarios.
Como ya se ha comentado, el primer impulso vino dado por el boom inmobiliario de los 80 (que fue sepultado en 1992-93) y se caracterizó por una especialización en el mercado nacional y en productos de bajo valor añadido y alto volúmenes de venta. Al cerrarse el grifo de la construcción en los primeros 90, las empresas afrontaron una larga travesía del desierto, en la que debieron reorientar su estrategia. Las directrices seleccionadas fueron la internacionalización y la diversificación de productos (buscando una gama de mayor valor añadido). Sin embargo, la revalorización del euro tras su puesta en marcha, y un nuevo y más intenso boom inmobiliario en la primera década de 2000 hizo que nuevamente, el sector se alineara en el viejo esquema inicial.
Hoy, tal y como sucedía con la agricultura, el mármol está en el borde del precipicio. Aunque también tiene claras cúales son las vías de escape: la diferenciación y la ganancia de dimensión de las empresas, muchas y muy pequeñas para un mercado global como el actual.

El desarrollo que llegó en avión: turismo

Como todo el mundo sabe, Almería quedó al margen de las primeras oleadas del desarrollo turístico nacional de los 60. La situación geográfica periférica y aislada junto con unas infraestructuras de comunicaciones muy poco desarrolladas mantuvieron a Almería al margen de la historia turística y permitió mantener la mayor parte de sus atractivos naturales poco agredidos.
Esto cambió en 1968, con la inauguración del aeropuerto y la consiguiente apertura de la provincia a los flujos internacionales de turistas. Inicialmente, Almería era un destino de sol y playa barato.
El desarrollo se aceleró durante las décadas de los 80 y 90 del siglo XX, durante las cuales creció la oferta hotelera (especializada en sol y playa y en las tres estrellas), permitiendo la consolidación de los grupos hoteleros almerienses y explotando como ventaja competitiva el litoral poco agredido.
Pero esta historia también presenta algunos problemas. En la primera década de este siglo el sector se vio afectado por una profunda crisis de cambio estructuras, cuyo primer síntoma fue la irrupción de las líneas aéreas de bajo coste. La consiguiente reestructuración de la cadena de distribución produjo un lento ajuste de la propia oferta hotelera hacia una mayor calidad (4 estrellas). Los efectos quedaron en parte ocultos por la explosión del mal llamado turismo residencial, con efectos de retroalimentación en la construcción residencial.
La desaparición de algunos touroperadores y el reagrupamiento de sus actividades en unos pocos aeoropuertos han reposicionado la oferta provincial hacia un puesto poco relevante. Esto requiere, por desgracia para nosotros, un replanteamiento del sector, con la reorientación de la oferta, buscando segmentos de mayor valor añadido y entrando en nuevos segmentos de mercado (cultural, de aventura, histórico, de negocios).

El advenedizo: la construcción

La historia es de la construcción residencial en cierta manera ya se ha explicado en parte más arriba. Hasta este último ciclo, la construcción funcionaba como un sector procíclico o de acompañamiento. Sin embargo, en la última década había abandonado ese papel para convertirse en el principal protagonista de su historia. Las facilidades financieras, la llegada de la generación baby boom al mercado inmobiliario, los cambios sociológicos que propiciaron el aumento del número de hogares, la inmigración y la flexibilidad de la oferta, fueron algunas de las palancas que propiciaron su desarrollo y el surgimiento de la burbuja que terminó explotando en 2007.
La situación actual es la de un círculo vicioso, en el que las facilidades financieras se han transformado en barreras, los activos se devalúan, empeorando la solvencia de las empresas y las familias han huído del mercado de primera y segunda mano. Hoy la construcción sigue destruyendo empleo y los precios no han terminado de caer. Su problema es el más grave, ya que debe someterse al mayor ajuste de todos los sectores.

Consecuencias estructurales

Esta  corta larga historia no sólo tiene una vertiente económica. El tipo de desarrollo surgido en este territorio ha tenido consecuencias sociales de calado.
El desarrollo se ha concentrado en el litoral, dando lugar a un cambio en el modelo de poblamiento de la provincia, con una fuerte tendencia a la concentración de renta y población en el litoral. Por otro lado, se ha producido un desarrollo menos desigual que en otras provincias, originado por la pequeña dimensión de la explotación agraria (13.000 agricultores). Asimismo, el rápido crecimiento ha provocado una alta velocidad de convergencia de renta con la media nacional, todo ello en un clima de rápido crecimiento de la población.
Sin embargo, esto supone unos ciertos condicionantes para el futuro:
  •       Bajo nivel de formación en la economía del conocimiento.
  •       Especialización en sectores de baja o media intensidad tecnológica.
  •       Globalización y creciente ubicuidad de los procesos productivos.

Hoy, la crisis económica campa a lo largo y ancho de nuestro tejido productivo, en el que la tasa de paro se ha disparado hasta cifras desconocidas en mucho tiempo. El futuro nos parece ahora complicado y lejano. Sin embargo, hay algunas pistas que podemos seguir:
  •       ¿Qué sabemos hacer? Nuestra especialización en el sector agroalimentario es una ventaja de largo plazo, ya que la demanda es estable y tenemos ventajas comparativas defendibles a largo plazo.
  •       Hay que ser capaz de vislumbrar las tendencias que se vislumbran a nivel mundial, vigilando las oportunidades que puedan surgir.
  •       Aprovechar todos los recursos sociales y económicos: dinero y conocimiento generados durante la fase creciente.
  •       El mundo es de los valientes. La innovación es la base de la nueva economía y sólo innovan los que son capaces de creer en su propio futuro.