jueves, abril 25, 2013

Lo digital no es negocio (y menos la música) #ironía

Que se lo digan a Apple. Se está a punto de cumplir 10 años de la puesta en funcionamiento de la tienda de música que acompañaba al iPod de segunda generación (28 de abril de 2003). Inicialmente sólo estaba disponible para ordenadores Mac (por entonces una pequeña minoría) y en el ámbito de Estados Unidos. La gran virtud del invento es que permitía comprar cada canción de forma individual, a un precio ajustado (0,99 $) y con un procedimiento rápido y sencillo. El éxito fue brutal.
En la primera semana ya se vendieron más de 1 millón de canciones. Y antes de acabar el año 2013 la cifra superaba los 15 millones. Para celebrarlo, la tienda online ha preparado una pequeña presentación en la que se marcan los principales hitos de la misma. Y como uno es de natural curioso, al leerla se le ha ocurrido la siguiente pregunta: teniendo en cuenta la aparición de ofertas alternativas y potentes desde entonces y habiendo surgido también la opción del streaming (Spotify y similares), ¿habrá perdido fuerza la tienda?

La sorpresa ha sido mayúscula. Tabulando las fechas y cantidades de ventas alcanzadas, el gráfico resultante es el de abajo (nada diferente de lo que cabía esperar), dado que con el tiempo se ha ido ampliando el número de mercados en los que estaba la tienda y, por definición, cada hito es superior al anterior.


Pero, lo que no esperaba es que, incluso en los últimos años, el ritmo de ventas se hubiera seguido acelerando tan intensamente por el aumento de la competencia y la existencia de alternativas sin precio. Para calcularlo de manera sencilla he dividido los incrementos de ventas entre cada hito por el número de días transcurridos. Y ésta es el sorprendente resultado: ¡diez años después, sigue siendo una exponencial!


ACTUALIZACIÓN: LAS UNIDADES DEL SEGUNDO GRÁFICO SON MILLONES DE CANCIONES POR DÍA

miércoles, abril 24, 2013

La saga de Erik el rojo

La saga de Eirik el Rojo
Anónimo
Ed. Nórdicalibros, 2012
Enlace Google Books

Saga islandesa en la que se narra la historia del descubridor de Groenlandia, Erik el Rojo, y el primer intento de colonización de América por parte de unos europeos (Vinland) y los primeros enfrentamientos con los indígenas.
Al margen del valor histórico, del que hablaré a continuación, la versión a la que he tenido acceso es una traducción sencilla, sin apenas notas aclaratorias lo que ha terminado siendo una ventaja. Se trata de un relato corto, en el que aparecen numerosos personajes, casi todos acompañados de complejos árboles genealógicos y en el que el énfasis se pone en los viajes. Mantiene el estilo de un cuento oral, en el que no importan demasiado que los acontecimientos tengan un enlace elegante. La narración avanza rápida, deteniéndose apenas en las presentaciones de las genealogías (en la nota final se explica que esta técnica servía para que los oyentes o lectores se sintieran cercanos a los protagonistas a través de los lazos familiares o el conocimiento de alguna de las personas mencionadas). El estilo, para mi gusto es demasiado atropellado y poco elegante.
Sin embargo, desde el punto de vista histórico, el libro es un verdadero disfrute. Como saben mis lectores, soy un fan absoluto de Jared Diamond. Hace unos años me leí su Colapso, en el que se contaba la historia de los noruegos en Groenlandia para explicar su tesis sobre los motivos de colapso de las civilizaciones. Así que ha sido muy divertido ir señalando algunos detalles. Por ejemplo, entre líneas se puede observar cómo llegó el cristianismo a Groenlandia –incluso se produce algún pequeño milagro–, y cómo desde el primer momento, la vida en Groenlandia era extremadamente dura y complicada, cuestión que debió agravarse sobremanera durante la Pequeña Edad de Hielo de la Edad Media. Es también alucinante comprobar hasta dónde llegaron los noruegos con sus navegaciones hacia el Oeste. A la espera de leerme la Saga de los groenlandeses, he buscado un poco por la red y me he encontrado este mapa suficientemente explicativo al respecto:

http://prehistoria.foroactivos.net/t776-lanse-aux-meadows-primer-asentamiento-europeo-en-america-en-el-s-xi-i-de-iii



martes, abril 23, 2013

El poder del miedo

¿Qué pasaría si alguien pusiera una bomba en la Casa Blanca y matase al presidente estadounidense? Afortunadamente, no ha sido necesario que suceda para saberlo. Al más puro estilo de Hollywood, alguien ha hackeado la cuenta de twitter de Associated Press y ha anunciado el falso atentado.
Durante 3 minutos en Wall Street ha cundido el pánico y, sin esperar mayor confirmación, el índice se ha pegado un batacazo histórico:


¿Cómo es posible que suceda esto? Como diría el Economista Observador, el miedo es libre... Pero, pensemos: ¿el asesinato de un presidente puede provocar una crisis económica? Aún siendo un suceso terrible, no sería lógico que hubiese un gran cambio en las tendencias fundamentales de la economía. A no ser que... A no ser que las expectativas de los agentes se deterioraran intensamente y durante el suficiente tiempo como para desencadenar una crisis. Pero los que han vendido durante esos tres minutos de pánico pueden haber perdido unas muy reales cantidades de dinero.
Otra pregunta ¿Qué pasó el 22 de noviembre de 1963 tras el asesinato de Kennedy, éste sí que muy real? No he encontrado datos de la sesión correspondiente, sólo datos de cierre diarios. Puede verse que el día del asesinato, el índice cayó (cosa que ya hizo el día anterior) y que luego se recuperó en cuanto el mercado volvió a abrir:


O sea, que los asesinatos de presidentes no parece que tengan efectos en la Bolsa, más allá de los primeros momentos de desasosiego.

Europesadilla, de Aleix Saló

Europesadilla: alguien se ha comido a la clase media.
Aleix Saló
Ed. DeBolsillo, 2013
Enlace Amazon

Saló repite aquí la fórmula del ensayo gráfico que inaugurara en Simiocracia. En esta ocasión, se pregunta por la laminación que está sufriendo la clase media europea. A su manera, va presentando algunos de los causantes comenzando, como no, por la omnipresente globalización.
Pero antes de meterse en materia, nos presenta una pequeña historia de Europa, para mi gusto la mejor parte del libro (no perderse la comparativa de monumentos entre los diferentes continentes).
Para Saló, la clave de los cambios en los que estamos actualmente inmersos tienen un momento fundacional en el año 2001: el año de los tres impactos. El ataque a las Torres Gemelas en Nueva York, el enfrentamiento entre jóvenes antisistema y la policía de Génova durante la reunión del G8 en junio y, la entrada en circulación del euro.
A lo largo de las páginas, Saló nos va describiendo una historia en la que el punto central es la dimensión del Estado y la participación del mismo en la economía, acompañado del dilema entre libertad y seguridad.
La verdad es que el ensayo tiene la capacidad de arrancarte una sonrisa, al mismo tiempo que te explica muchas de las razones que explican la actual crisis. Sin embargo, y desde mi punto de vista, en esta ocasión lo he notado menos brillante que en la ocasión anterior. A lo mejor el tema daba menos juego o, tal vez, ya superada la sorpresa inicial de Simiocracia, el estilo resulta menos fresco.
Además, en algunos puntos, el discurso pierde fortaleza, posiblemente porque no comparto algunos de sus argumentos. En cualquier caso, bienvenido esa este nuevo libro en el que se presenta de una forma novedosa y entretenida un tema que no suele encontrar formas de expresión tan sencillas.
Por supuesto, en esta ocasión también hay un video de presentación: a ver si os suenan los personajes ;-) (y la explicación de nuestra cleptocracia):



PD: Comparto con mis lectores una pequeña maldad: me he imaginado una presentación de tesis usando viñetas al estilo de Saló y me he divertido mucho visualizando las caras del tribunal.

El péndulo de la muerte

¿Cuáles son las causas del miedo?

Si lo pensamos profundamente, las fuentes de nuestros miedos son relativamente pocas:
En primer lugar está el miedo a lo desconocido, que engloba el miedo a la incertidumbre, al futuro, a lo que nos es ajeno. En este campo incluso incorporaría las fobias, dado que son cosas o animales a los que no queremos conocer. También están los monstruos y seres de las tinieblas que son, en última instancia, explicaciones (poco convincentes a los ojos de un urbanita del siglo XXI) mágicas y más o menos siniestras sobre aquello a lo que no encontramos explicación.
Luego está el miedo absoluto. El miedo ancestral a la muerte y a todo lo que la rodea. Aunque, si lo pensamos mejor, en el fondo se trata también de un miedo a lo desconocido. Es nuestra falta de conocimiento sobre la misma lo que nos asusta, lo que nos hace temerla. Por eso la fértil imaginación humana se ha encargado de plagarla de imágenes que nos permiten un cierto grado de certidumbre.
Por último, está el miedo a la pseudomuerte, a medio camino de los dos tipos anteriores y que nos sitúa en los albores de nuestra humanidad, cuando aún no conocíamos el fuego y las noches sin luna eran misteriosas y amenazadoras. La oscuridad.
Poe dominaba todos esos palos. De hecho, no en vano, se le considera el precursor de los géneros del terror y del misterio. Aunque sus mayores esfuerzos los dedicó a la poesía, el género literario más perfecto, es en el cuento en el campo en la que la genialidad de este autor llega a su máxima expresión. La mayor parte de sus relatos breves transportan al lector a una época gótica y asfixiante, en la que se suceden extraños sucesos, en los que el mal toma cuerpo, en los que la ciencia va más allá de los límites o en los que, simplemente, el miedo exuda entre sus párrafos.
En esta película de 1961, Corman juega con los giros constantemente. La historia se reescribe cada pocos minutos y el flashback se convierte en el eje vertebrador de la trama. La película se ve antigua, incluso más antigua de lo que es, posiblemente por la enorme teatralidad de las interpretaciones. En esta versión de El pozo y el péndulo, aparecen algunas de las constantes de Poe como el miedo a ser enterrado vivo o un amor que va más allá de la muerte. Y está el romanticismo: España, los celos, la naturaleza presente en el viento y en el mar embravecido, y la pasión amorosa desbordada.
Aunque la interpretación, el guión, el montaje y los evidentes decorados pintados le dan un toque demodé a la película, hay que reconocer que, precisamente, a Poe y a este relato les vienen que ni pintados.

Que ustedes se asusten bien…

martes, abril 16, 2013

Los precios agrarios en 2012

Aunque la zona más afectada por la segunda oleada de la crisis ha sido la europea, la mayor parte de las economías han visto ralentizarse su marcha a lo largo de 2012. Y, dado que el europeo es uno de los mercados de referencia mundiales en cuestiones agrarias, este menor pulso económico ha tenido su reflejo en la marcha de los precios de las materias primas, en general, y de los alimentos en particular. Así, la evolución del índice de las materias primas que elabora el FMI ha mostrado un comportamiento más plano que el registrado en 2011. No obstante, el comportamiento del precio de los alimentos es tradicionalmente más estable que el del conjunto de las materias primas.

Índice de precios de las Materias Primas.
Fuente: FMI.

La FAO presenta también una serie de precios internacionales, aunque en este caso expresamente referidos a productos primarios. El resultado del análisis de las variaciones sufridas por este índice en los dos últimos años pone de manifiesto que, aunque el enfriamiento de las cotizaciones comenzó en 2011, en el conjunto de dicho ejercicio se produjeron crecimientos importantes de los precios internacionales de los principales productos agrarios. En contraste, 2012 trajo caídas generalizadas de cotizaciones, siendo las más acusadas las sufridas por el azúcar, la leche y los aceites.

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domingo, abril 07, 2013

Los señores de las finanzas, de Liaquat Ahamed

Los señores de las finanzas: los cuatro hombres que arruinaron el mundo.
Liaquat Ahamed
Ed. Deusto, 2012
Enlace Google Books

Benjamin Strong, del banco de la Reserva Federal; Montagu Norman del Bank of England, Émile Moureau de la Banque de France y Hjalmar Schacht del Reichsbank, son los cuatro hombres a los que hace referencia el título y fueron las personas que manejaron la política monetaria de Occidente en el período de entreguerras. Estos hombres, especialmente el británico, que estuvo más tiempo al frente de su banco central, lograron devolver las economías al sagrado patrón oro tras el interregno que supuso la I Guerra Mundial, después de estabilizar sus monedas y vencer la guerra de la inflación (cuestión particularmente grave en la Alemania republicana y cuyos ecos aún hoy condicionan la política germana).
Para su desgracia, el mundo había cambado y el patrón oro ya no era una buena idea, o no era una idea apropiada para aquellos tiempos. El autor nos presenta la historia de ese turbulento período, desde la perspectiva de los banqueros centrales sobre cuyas espaldas cayeron las decisiones cruciales que desembocaron en la Gran Depresión. De paso, profundiza en las ideas que los economistas tenían entonces sobre la política monetaria y nos presenta a un atrevido Keynes que siempre fue particularmente crítico con Morgan.
A pesar del subtítulo, el autor logra que nos encariñemos con los protagonistas, a los los que se les añaden notas biográficas que nos permiten entender mejor muchas de sus decisiones. Y sí, con sus decisiones, contribuyeron a que se desencadenara la peor crisis del capitalismo, pero no hay que olvidar que una de las primeras piedras que se pusieron en el camino de aquella crisis fueron los acuerdos de Versalles y las enormes indemnizaciones de guerra que se aprobaron en aquel momento.
Vivieron un momento realmente complicado, un punto de cambio tecnológico (en el que los tiempos comenzaron a ser mucho más veloces de lo que habían sido hasta ese momento), un punto en el que las tensiones políticas condicionaban el campo de juego de las políticas posibles y un momento en el que los paradigmas económicos que habían servido durante más de un siglo estaban a punto de caer estrepitosamente como las murallas de Jericó.
Por otro lado, a pesar de ser un libro de historia, su lectura resulta tremendamente actual. De hecho, es posible que cuando uno lea los párrafos dedicados a las tensiones intrínsecas del patrón oro, se sienta inducido a visualizar eso mismo en el presente y en las tensiones a las que el euro se está enfrentando en nuestros días.
En resumen, este es un excelente libro de historia económica, un magnífico tratado sobre política monetaria y un muestrario de cómo las ideas preconcebidas y los diques mentales pueden desencadenar una tragedia descomunal. Y todo ello sin provocar en ningún momento el aburrimiento del lector. Una lectura entretenida, clara, interesante y, paradójicamente, la mar de actual...