martes, diciembre 24, 2013

FELICITACIÓN

Normalmente, a estas alturas de mes mi felicitación de Navidad ya estaría más que escrita, dibujada, fotografiada y enviada. Sin embargo, este año se me ha echado el tiempo encima. Llevo varios días dándole vueltas a diversas ideas. Primero pensé en seguir con una broma sobre la felicitación del año anterior algo del tipo: bienvenidos al año después del fin del mundo o vaya mierda de profecías que hacían los mayas.
Luego quise convencer a Javi para que me hiciera un dibujo navideño, pero fue imposible y tampoco es que fuera muy original la idea. Ni quiso hacerlo. Otra opción era hacer algún tipo de chiste fácil sobre el fin de la crisis y las capacidades adivinatorias de Montoro Rey... La última idea fue hacer un fotomontaje sobre el paso del tiempo.
Pero, finalmente, me he decidido por algo mucho más tradicional. Puro y duro texto.
Como muchos sabéis yo no soy creyente, ni lo quiero ser. Pero entiendo que nuestra cultura lleva celebrando estas fechas desde hace muchos siglos, muchos más de 21. Así que toca felicitar y dar buenos deseos. Lo que yo os deseo este año es que sigáis soñando, porque los sueños suelen ser el primer paso de las realidades más increíbles.

SEGUID SOÑANDO Y LUCHANDO POR VUESTROS SUEÑOS.

Y también en 2015, 2016, ... Hasta el final de vuestros días.

domingo, diciembre 15, 2013

50 años de invernaderos en Almería: el vídeo

jueves, diciembre 12, 2013

El Atlas de las nubes, de David Mitchell


Mi historia con esta novela es curiosa. Recuerdo que me llamó la atención la sipnosis cuando la leí en la revista del Círculo de Lectores. Pero no me fijé en el número de páginas que tenía y cuando llegó y me di cuenta que tenía 600, decidí dejarla para lectura de verano. Craso error: se perdió entre el montón mutante y creciente de libros pendientes.
Unos meses después, revisando películas que alquilar, vi el título entre los estrenos y me sonó enormemente. Cuando leí el argumento (que no me sonaba) y vi el reparto, decidí que sería la elección del día. Así que vi la película (muy recomendable, por cierto) antes de leer el libro, cosa que nunca me ha gustado.
Aún así, no me arrepiento. Porque el juego que realiza el autor con la estructura de los diferentes relatos no es tan evidente en la película y, afortunadamente, los guionistas se tomaron con algunos de de ellos tantas libertades que son bastante diferentes.
Vaya por delante que me ha encantado (el libro también) y que en numerosas ocasiones me he dedicado a leerla usando como fondo la excelente banda sonora de la película.
Respecto a la estructura de la novela, en realidad ésta está compuesta por 6 relatos aparentemente independientes, pero sólo aparentemente. Cada uno de ellos contiene a otro en su seno, de manera que la forma final es como la de una serie de 6 muñecas rusas, o una sucesión de expresiones entre paréntesis. Llegado un momento, cada uno de los relatos se interrumpe, y sólo son retomados cuando han termina el que contiene. Al principio despista un poco, sobre todo porque la interrupción del primer relato es muy abrupta.
Sin embargo, creo que esas interrupciones ayudan a mantener el internés, de forma que el lector se concentra en encontrar el hilo conductor que hay entra cada uno de los diferentes relatos –porque se nos hace imposible creer que el único hilo argumental sea el caos o el puro azar. Cada uno, además, sucede en un momento diferente del tiempo, tanto del pasado como del futuro (dos de ellos, pudiendo considerarse ambos verdaderas distopías).

El primero y último (ya que abre y cierra el libro) es el diario de un notario estadounidense por los mares del sur antes de la existencia de la navegación a vapor, en el que la avaricia, la maldad, la esclavitud. El segundo avanza hasta el período de entreguerras y cambia de paisaje, Europa, para narrar la aventura creativa de un músico bisexual, desheredado y endeudado que huye, aprende y crea mientras escribe una serie de cartas a su amigo y ex-amante.
Este examante es la excusa para el tercer relato, en el que se convierte en el detonante de un thriller político empresarial protagonizado por una periodista que vive bajo la sombra de la fama de su padre en una ciudad de la costa Oeste de Estados Unidos y durante los 70. En esta caso la narración es más tradicional, en tercera persona.
El siguiente salto es hacia Gran Bretaña en el momento actual para contarnos un moderno cuento de pícaros, en el que un editor cuenta sus desdichas desde el precio momento en el que comienzan a irle bien las cosas, lo cual le sucede ya bastante mayor.
El quito acto nos lleva a Corea, en un futuro no demasiado lejano, en el que el ser humano ha encontrado la forma de “fabricar” seres humanos destinados a ejecutar los trabajos más ingratos, A mi éste es el que más me ha gustado. El tipo narrativo es el de la entrevista y a lo largo de sus páginas Sonmi 451 nos cuenta su ascensión, es decir, su proceso de toma de conciencia de su propia humanidad. La sociedad que se describe, absolutamente mercantilizada y controlada por grandes corporaciones monopolísticas da verdaderos escalofríos.
Y el último, y el único que se puede leer de corrido, transcurre en Hawai, en un futuro lejano. En esta ocasión tenemos a un contador de historias, que mezcla la realidad con sus propios demonios. Nos pinta un futuro bastante oscuro, en el que los pocos rescoldos de civilización que perduran se encuentran en retroceso acosados por las enfermedades y por los pueblos “salvajes”.


Dejo a la curiosidad de cada uno descubrir el verdadero hilo que cose estos relatos (yo al menos he encontrado dos muy evidentes y algún otro más sutil); es divertido desentrañar el atlas en el que las nubes pasan a tener sentido.

Extras:
Trailer de la película:

Campaña Hortofrutícola de Almería 2012/2013

Esta es una entrada con poco texto y mucho trasfondo.
Os enlazo, en primer lugar, la presentación que utilicé anoche para la puesta de largo de nuestro Análisis de la Campaña Hortofrutícola de Almería, 2012/2013.


En segundo lugar, os enlazo el Análisis propiamente dicho (AQUÍ). En su primer capítulo tenéis los resultados más destacados de la campaña y también unas reflexiones de futuro al respecto de la misma. Espero que os resulten interesantes.

martes, diciembre 03, 2013

Pero nadie cortó la cinta (Andrés Sánchez Picón)

Traigo por primera vez en la historia de este blog un escrito que no me pertenece, aunque me hubiera gustado. Se trata de la contribución de mi amigo, el historiador económico, Andrés Sánchez Picón al Anuario Agrícola de La Voz de Almería. Espero que lo disfrutéis tanto como yo, y que ésta no sea su última aportación.

                   (1) Esa inmensa llanura estéril

Sobre una cabalgadura exhausta, Charles Didier se arrastraba en aquel inclemente estío de 1836, acompañado por un guía y dos carabineros, a través de ese "campo de fuego" que aparecía en los mapas bautizado como Campo de Dalías. El periodista, literato y diplomático suizo recorría este inhóspito rincón de la Península atraído, como otros muchos, por el fulgor del plomo arrancado a gran escala desde hacia más de una década de las entrañas de la Sierra de Gádor. En dirección a la capital de la nueva provincia de Almería,  algunas chatas chimeneas de las rústicas fundiciones aparecían de lejos en lejos "y el humo negro que se escapa de ellas ensucia el azul brillante del cielo" -anotaría el viajero en su libreta-.

La impresión que le producía esa inmensa llanura estéril,quemada por un verdadero sol de los trópicos,  era tan deprimente que la frescura de las vegas de Dalías y Berjase había evaporado con rapidez. Pocas horas antes,  el joven suizo, de apenas 28 años, había quedado deslumbrado por el desenfado de unas mujeres campesinas que, ataviadas con refajo a media pierna, le habían ofrecido higos y uvas.  Pero ahora, la bajada hasta el Campo le estaba pareciendo un descenso a los infiernos.Tras recuperar las fuerzas en la única venta del Campo, los cuatro hombres y sus monturas reanudarían  la marcha. Cerca de Roquetas la proximidad del mar supuso una breve tregua en el ardosoro recorrido; pero pronto enfilarían el salvaje sendero del Cañarete ("un sitio horroroso, terrible; unos peñones desnudos, descarnados...") para ganar, por fin, la ciudad de Almería cuando ya caía la noche. Poco antes habían podidodisfrutar de una espléndida vista de la bahía.

Eran muy pocos los viajeros de aquel tiempo que se salían de las rutas más trilladas para volverse hacia el rincón suroriental de la península. Los que se atrevieron nos han dejado parecidas sensaciones a las del viajero suizo.. Así fue el caso del británico Samuel Edward Coock, quien en 1830 cruzó, camino de Adra, esa meseta baldía que era el campo de Dalías. O sobre todo debo mencionar el testimonio  de Richard Ford  en 1833; el vástago de una familia acomodada de la gentry inglesa que, alzado sobre un brioso corcel entre las recuas de mulas que travesaban el campo, en el constante trasiego del mineral a los boliches, pudo adivinar que estas "tristes llanuras arenosas del Campo de Dalías, podrían irrigarse fácilmente". Estos prototuristas románticos, responsables de la literatura de viajes que configuraría poderosamente la imagen pintoresca de Españaextraerían de su recorrido almeriense argumentos con los que apuntalar esa visión de un país prisionero del oscurantismo y la tradición.

 

(2) Si viniera un marciano 

 Pedro Duque ultima sus preparativos para el regreso desdela ISS (Estación Espacial Internacional) el 27 de octubre de 2003.  Han pasado 170 años desde que Didier, Ford yCoock recorrieran un inclemente Campo de DalíasAntesde iniciar el regreso el astronauta español se aísla durante unos minutos en el módulo para mirar de nuevo por la ventana la Tierra, en una sucesión vertiginosa de auroras y crepúsculos. Acaba de ver los incendios que están devastando California; pero espera un rato hasta que uno de los giros de la Estación Espacial le permite ver los invernaderos de Almería.

Tras su aterrizaje en Kazajistán el viajero del espaciorespondería lo mismo en cuantas ocasiones le preguntaron por las obras humanas visibles desde allí arriba"la Muralla China no se ve, se ven las pirámides si te fijas mucho porque están en el desierto. Pero lo que más llama la atención es la zona de invernaderos de Almería; esa zona blanca, con una superficie de 100.000 campos de fútbol, es lo más llamativo. Si viniera un marciano, le llamaría la atención".

                      (3) Nadie cortó la cinta
Una transformación territorial tan rotunda ha sido el escenario de una revolución económica espectacular. Se trata de uno de los grandes éxitos en la historia económica española del siglo XX.  Mi amigo David Uclés aporta en esta misma publicación un fino análisis de los datos fundamentales de lo que con frecuencia ha sido calificado como un verdadero milagro económico. Les recomiendo su lectura.

Por mi parte solo quiero llamar la atención solamente sobre los motivos de la efemérides que conmemoramos: los 50 años del primer invernadero.

La memoria colectiva suele necesitar de hitos singulares en los que apoyarse. Cifras redondas en torno a las que congregarnos para la rememoración y hacer balance. La construcción de un relato coherente de lo que ha pasado en la provincia de Almería en el último medio siglo busca sostenerse en las muletas de la conmemoración; pero, sin embargo, y sin ánimo de adoptar el papel de aguafiestas, me parece que en este caso no es tan sencillo.

Las concentraciones industriales surgidas en torno a las factorías de automóviles levantadas por General Motors en Zaragoza y por Ford Motors en Valencia, sí tienen una indiscutible partida de bautismo: 1982 y 1976, respectivamente. En sendas jornadas de esos años los directivos de las dos multinacionales recibieron en las flamantes instalaciones al rey de España para el acto de inauguración oficial.

Sin embargo, en el caso del modelo de desarrollo agrícola almeriense ¿cuál es el año cero? Hoy celebramos el medio siglo del primer invernadero; pero ¿se tuvo conciencia en aquellos primeros ensayos de estar inaugurando una nueva etapa en el desarrollo de la provincia? ¿Por qué no situamos nuestro minuto uno en las primeras actuaciones del Instituto Nacional de Colonización hacia 1943? ¿Y por qué no en aquellas inversiones privadas para electrificar y abrir los primeros pozos en los años 1920? ¿Y por qué no en los balbuceos de la primera colonización agraria del campo de Dalías, allá a finales del XIX, cuando las plantaciones de parras, ligadas a nuestra primera agricultura comercial, comienzan a extenderse?  Se me ocurren hasta una docena de sucesos que podrían disputarse el galardón de ser identificados como el momento fundacional del modelo de desarrollo almeriense. La historia económica y social nos dice que, por lo general, las grandes transformaciones vienen de la mano de pequeños cambios acumulativos: la inercia histórica es más poderosa que los grandes eventos, aunque la evolución (la histórica y la biológica) pueda encontrase interrumpida (pautada) por cataclismos o convulsiones.Así, nuestro modelo de desarrollo tiene hondas raíces. Desde la tradición de un campesinado de la montaña mediterránea (aquel que estudiara en su magnífico libro Christian Mignon) que en los años 60 bajó  de la montaña a colonizar el Campo y en el que la explotación familiar ha sido la unidad productiva dominante. Desde los precedentes de las diferentes agriculturas comerciales que han jalonado su territorio en el último medio milenio. Desde la acumulación de destrezas asociadas al uso del regadío y a la pronta explotación de los recursos acuíferos del subsuelo. Desde la fundación de las primeras empresas comercializadoras ya fueran lonjas, alhóndigas o cooperativas. Etcétera, etcétera. Un éxito económico, en términos de producción y empleo, sostenido en una multitud de iniciativas que, interconectadas, han generado un proceso de desarrollo singular

Y es que a diferencia del desarrollo inducido por las factorías automovilísticas de Zaragoza y Valencia, en el que las decisiones se centralizan en el staff directivo de dos compañías multinacionales, el modelo de desarrollo de Almería es un modelo endógeno, no importado, en el que un conjunto de factores complejos han permitido la aclimatación de un racimo de innovaciones en un medio social e institucional fértil. Por eso es más resistente a la crisis que otros sectores (actúa con un elevado grado deresiliencia, diríamos en términos ecológicos). Por eso, también, no resulta tan evidente localizar sus hitos conmemorativos, y por eso, además, no resulta un modelo de desarrollo fácil de exportar.