lunes, diciembre 19, 2011

Cuando Internet se convierte en Walking Dead

Hace unos días tuve la desagradable experiencia de sufrir en mis propias carnes la tarascada del odio de un muerto viviente de Internet, eso que en la jerga geek se denomina troll. Ante un artículo corto, en el que hago un sucinto diagnóstico de la situación económica (desgraciadamente, la mala situación) de Almería, un (o una) sujeto se dedicaba a llamarme arribista y medrador. Y, lo que más me dolió, me acusó de plagiar y de usar el trabajo de mis alumnos en beneficio propio. Circunstancias por cierto que, de ser ciertas, serían constitutivas de delito y motivo de expulsión de la carrera académica. Todo esto lo hacía desde el anonimato, por supuesto, y sin aportar un sólo argumento a su favor.
Nunca he sido partidario de poner límites a la red. Tampoco he estado, ni estoy, de acuerdo con la identificación digital absoluta, pues los argumentos críticos a veces se ven favorecidos por cierto anonimato, sobre todo en situaciones de falta de libertad política. Gracias a ella, mucha gente se atreve a expresar ideas que de otra forma se quedarían acumulando frustraciones personales y hasta sociales. Pero una cosa es criticar una idea con argumentos (como han logrado en el blog de FEDEA), y otra muy distinta abrigarse con la impunidad que da el no ser nadie, para soltar en forma de insulto o desprecio gratuito la bilis atascada en la boca del estómago.
Este zombi (troll) de las redes está devaluando el debate allí donde sienta sus reales y no se le pone coto. Porque, como bien señalaba la defensora del lector de El País en su artículo de esta semana, muchos se sienten incómodos con esta violencia verbal y se van; pero otros entran al trapo, generando una escalada becerril de complicada resolución.
No debemos eliminar el anonimato, creo que es una victoria irrenunciable de la red, pero entiendo que hemos de poner freno a los que no opinan, sino que convierten el diálogo en algo imposible con sus actitud. Es evidente que el propio zombi no va a ser capaz de sujetar sus bajos instintos cuando se ponga delante del teclado, por lo que debería ser responsabilidad de los editores y del resto de usuarios que estas manifestaciones no continúen produciéndose. En este sentido, los procesos de registro previo y acumulación de karma me parecen sumamente interesantes. Otra vía es la moderación previa de comentarios (aunque me gusta menos).
Por otro lado, muchas de esas expresiones bílicas que se producen en la red son constitutivas de delito, o al menos pueden considerarse como faltas, por lo que los jueces deberían sensibilizarse con estos asuntos y comenzar a dedicares un poco de atención. En realidad, el anonimato es casi siempre relativo, porque por la vía de la IP se puede identificar el origen, y no digamos cuando éste resulta ser un teléfono móvil o similar. En mi caso, esta mañana he dejado en manos de mi abogado el asunto para que me aconseje qué camino tomar.
Sería una desgracia que tuviéramos que salir a la red armados con escopetas por si nos encontramos con un zombi, o que este magnífico espacio de libertad terminara convirtiéndose en un sucio lodazal lleno de bazofia intelectual.

viernes, diciembre 16, 2011

Almería: Barrido cero en 2011

Este artículo ha sido elaborado a petición del Diario de Almería, en cuyo suplemento de innovación del fin de semana debe aparecer. Es un resumen apresurado del año. A diferencia de otras ocasiones, en este ejercicio mi grado de seguimiento de la economía almeriense ha sido menor, ya que las exigencias profesionales me han llevado más hacia el ámbito de la agroalimentación, por lo que es posible que mi diagnóstico no sea tan rico como en otras ocasiones. Incluye también un mea culpa: supe ver venir la crisis, pero no fui capaz de calcular la crudeza de la misma...

Admitámoslo, esta crisis nos está dando una lección de humildad que no esperábamos, pero que tal vez necesitábamos. Entono en primera persona el mea culpa. Este economista no supo medir la profundidad de la crisis, ni fue capaz de prever las últimas consecuencias del pinchazo inmobiliario y su fusión con la crisis financiera internacional. Pensé, con más inocencia de la debida, que una vez tocado fondo en el ajuste del inmobiliario las cosas comenzarían a mejorar. No supe valorar los efectos que la sequía de crédito iba a traer ni tampoco la entrada en barrena del euro, cuya desaparición hace un año era un escenario de ciencia ficción.
La construcción de vivienda entró durante más de una década en una espiral expansionista, favorecida por una demanda ávida de comprar y un acceso al crédito históricamente sencillo. Como en una película de catástrofes milenaristas, todo lo que podía salir mal, salió mal: rematadamente mal. Y tras el colapso de la construcción, vino el hundimiento de la industria de la piedra.
La diversificación, la internacionalización, resultaron ser parte de un relato que no se ajustaba a la realidad. Otra vez la exuberancia de la construcción atrapó a las empresas de la comarca de Macael en una trampa mortal; dulce, por los enormes beneficios, pero actuando como una sirena, encantando a los marineros con sus bellas canciones hasta hacerles chocar con los arrecifes. Al mismo tiempo, el turismo no lograba encontrar el camino de la recuperación, a pesar de la mejora de la demanda de nuestros principales clientes internacionales y el récord que 2011 va a suponer para este estratégico sector a nivel nacional. La clave de esta incapacidad habrá que buscarla en una especialización muy concentrada en el mercado internacional, a falta de grandes tour operadores que ofrezcan Almería a sus clientes. Y el mercado nacional lleva ya dos años aquejado de una gran depresión.
Para terminar de cerrar el círculo de las desgracias, los precios de nuestras producciones agrarias, lo único que estaba capeando el temporal, se han venido al suelo durante gran parte de la campaña anterior y en el arranque de la actual, por lo que el aporte del sector agrario se ha visto muy disminuido.
El panorama después de la batalla es desolador. Somos la primera provincia española en tasa de paro, y las expectativas para el año próximo no son nada favorables, desde el punto y hora que los gabinetes de análisis están apostando por una vuelta a la recesión entre finales de este ejercicio y comienzos de 2012. Nuestra economía ha sufrido un verdadero barrido cero, lo cual es terrible, es cierto, pero también aporta algunas oportunidades.
Un vendaval tan poderoso como éste se ha llevado consigo muchas ideas falsas, muchos prejuicios y muchas formas de actuar que nos estaban alejando de los principios fundacionales del ciclo de crecimiento almeriense iniciado en la segunda mitad del siglo XX, como eran el esfuerzo y el compromiso personal. Ese principio rector nos debe servir para lanzar un nuevo ciclo, el del siglo XXI, al que habrá que añadir ideas novedosas e inesperadas. Ideas que sean capaces de remontar una tendencia y una confianza decrecientes.

Dedicado a Francisco David, que supo predecir lo que ocurriría con su lacónico: “esto peta”.


martes, diciembre 13, 2011

La campaña de Almería 2010/2011

Pego directamente el texto de la presentación que acabamos de realizar del informe de la campaña hortofrutícola de Almería. Al final también aparecen las diapositivas. Ya saben que pueden usarlas sin problemas, tan sólo están obligados a citar la fuente que, en este caso, es Fundación Cajamar.

0. Pantalla de inicio

1.
Ante todo, quiero agradecerles su presencia con nosotros en ésta, nuestra nueva y centenaria sede. Quiero también agradecer públicamente la labor de todo el equipo del Área de Estudios Económicos de la Fundación, particularmente la de Ana Cabrera, auténtica detective de intrahistorias y comportamientos en los productos. Sin su ayuda, y sin el compromiso del resto de mis compañeros, así como del Área de Negocio Agroalimentario, esta publicación sería inasumible.
Fieles a nuestro compromiso, nos encontramos un año más presentando el Análisis de la Campaña, el décimoprimero. A lo largo de la pasada década hemos asistido a numerosos cambios en la estructura de los mercados y de las explotaciones agrarias, siendo nuestra intención continuar monitorizando los que están por llegar, mientras que el campo y sus protagonistas lo consideren útil y relevante.

2.
Este año, la presentación va a estar dividida en tres partes. Una primera dedicada a los hechos más destacados de la campaña, aunque posiblemente tendríamos que decir el “hecho”. La segunda encarará el repaso de las principales variables y resultados y, finalmente, la tercera será una reflexión en torno al futuro.

3.
Como les acabo de señalar, este ha sido el año de la escherichia coli. La alarma disparada por las autoridades alemanas significó el cierre abrupto de la exportación almeriense en el mes de junio, pero también puso de manifiesto dos cuestiones primordiales. La primera es que algo hemos hecho mal en el pasado para resultar tan rápidamente presuntos culpables. Las hortalizas españolas (concretamente las almerienses) fueron los primeros sospechosos, y el mercado y los consumidores lo asumieron sin más. Es cierto que había muertes de por medio y que el miedo es libre, pero también lo es que con demasiada frecuencia nuestro nombre aparece en casos relacionados con la seguridad alimentaria: somos, asumámoslo, SOSPECHOSOS HABITUALES. Y, como tales, debemos esforzarnos más que nadie en demostrar nuestra inocencia, no sólo a posteriori, sino con medidas activas desde el origen y hasta el consumidor final.
La segunda cuestión que nos volvió a recordar el suceso, es la fragilidad de la confianza de los consumidores europeos en lo que ha alimentos se refiere. El primer impacto lo sufrieron los productos de Almería, pero no se quedó ahí. Toda la agricultura europea se terminó viendo afectada, ya que terceros países, como Rusia, cerraron sus fronteras a todas las producciones de la UE.
La conclusión es, sin embargo, única, debemos mantener una vigilancia continua sobre nuestras cadenas alimentarias; los principales interesados no son solamente los consumidores, sino también los propios agricultores y comercializadores.
Un segundo tema, que ha venido a animar el final de esta campaña, que se comenta actualmente y que aún seguirá con nosotros unos meses es la reforma de la PAC. Con un 3% de nuestra renta agraria dependiente de subvenciones, se imaginarán ustedes que los repartos dinerarios no son nuestra principal preocupación. Sí que lo son, sin embargo, los principios y filosofías que subyacen y que marcarán cuestiones más relevantes para la producción hortícola almeriense, como son los niveles generales de protección y los acuerdos con terceros países. En este terreno no les descubro nada (ya llevamos años comentándolo): la tendencia es a la creciente liberalización de los intercambios agrarios, lo que implicará una competencia creciente desde la orilla sur del Mediterráneo y Latinoamérica. Por tanto, las situaciones de acumulación de producciones en los mercados de consumo van a a ser cada vez más usuales y debemos prepararnos para competir en unos términos que no sólo contemplen el precio.

4.
En el ámbito internacional, la coyuntura económica ha venido marcada por una situación dual. Si el principio de la misma estaba apoyado por un clima de relativo optimismo; el final de la misma coincidió con el estallido de la crisis de la deuda soberana, que aún hoy nos tiene atenazados y con el euro en la UVI. La traslación de esta realidad a los consumidores supuso un rápido descenso en los niveles de consumo generales...

5.
Que sólo ahora están comenzando a repuntar ligeramente, aunque en medio de una coyuntura de precios especialmente bajos como ustedes, por desgracia, bien conocen.

6.
Toca el turno ahora de reflejar las principales variables de la campaña pasada. Lo más llamativo ha sido el cierre precipitado de la exportación, habiendo dejado fuera de juego algunas producciones de calidad que aún hubieran podido apurar el mes de junio para su venta. Afortunadamente, la alarma se declaró en un momento en el que las ventas almerienses ya estaban declinando, por lo que el efecto no ha sido lo devastador que hubiera resultado apenas un par de meses antes.

7.
La presencia de plagas ha sido poco relevante en esta campaña, habiéndose logrado controlar en gran medida la incidencia de la tuta absoluta. Eso, y las mejores condiciones, climáticas impulsaron ligeramente la producción de frutas y hortalizas en la provincia, hasta alcanzar los 2,8 millones de toneladas, un 1% más que en el ejercicio anterior.

8.
Sin embargo, el valor de esa producción sufrió un recorte del 6,8% en términos globales, lo que implica que el precio medio de las producciones almerienses se redujo de media un 7,7%. La explicación teórica es sencilla. Una demanda débil, causada por la crisis, y un aumento de la oferta implicarían una reducción de los precios. Pero permítanme que postergue un comentario al respecto para la última parte de la presentación.

9.
De entre los productos más importantes en los cultivos almerienses, vieron aumentar sus precios en la campaña, por este orden, la sandía, judía verde, pimiento y lechuga. El resto cayeron, siendo los casos más preocupantes y llamativos lo sucedido con el calabacín (-42,4%) y el tomate (-24,2%).

10.
Si hacemos ahora nuestra tradicional comparativa con respecto a la media de las 10 campañas anteriores, creo que podremos estar de acuerdo al considerar que ésta ha sido claramente una mala campaña, si bien ha habido productos que han logrado mejoras de ingresos y beneficios. Pero, como ustedes pueden ver en la diapositiva, el precio y el valor de los productos fueron un 7,5% y un 4,9%, respectivamente, menores que el promedio.

11.
En el lado positivo de la balanza hay que consignar un nuevo récord en las exportaciones, a pesar de la tristemente famosa bacteria. El 63,2% de nuestra producción se destinó a los mercados exteriores, más de 1,7 millones de toneladas (+8,4%) y 1,6 millones de euros (+4,4%), aumentando ambas magnitudes con respecto al ejercicio precedente. Es decir, en conjunto, la demanda externa ha servido en esta campaña para compensar el fuerte retroceso sufrido en el mercado interior.
Nuestros mercados extranjeros tradicionales han sido protagonistas de este crecimiento, ya que en todos ellos se han ganado posiciones, aunque las exportaciones a los países de la Europa ampliada vieron incrementarse el valor de los envíos en un 10,2%, lo que es una señal muy positiva de cara al futuro.

12.
A pesar de lo sucedido con la e. coli y de nuestra mala imagen congénita, la posición de las producciones españolas en los mercados de la UE no es mala. En la pasada campaña reforzamos nuestra posición competitiva en pimiento, berenjena, pepino, lechuga y sandía. En calabacín aún somos líderes destacados, aunque crecen rápido Holanda y Marruecos. Algo similar sucede con el melón, en el que hemos vuelto a recuperar el liderato en pugna con Brasil y dónde los países de Centro América ganan posiciones muy deprisa. La judía verde es un producto en el que se siguen perdiendo posiciones a favor de países con menores costes de mano de obra.
Finalmente, en Tomate, España y Holanda vamos a la par, aunque Francia y Marruecos siguen avanzando cada año, en este último, además, el reino Alauita ha logrado mejorar sus cotizaciones medias de forma importante ya que el valor de sus ventas creció un 15,1% por sólo un 5,8% de las toneladas.

13.
El presente, como ven ha sido y podemos añadir que, a falta de frío, sigue siendo complicado, por lo que la mirada hacia delante exige mucha más precaución y atención que en otras ocasiones.

14.
La visión a largo plazo con nuestra ya tradicional serie histórica desde 1975, nos muestra que la producción en toneladas parece encontrarse con un nuevo techo. La estabilidad de la superficie y el lento avance de los rendimientos podrían ser la causa.

15.
Aunque eso no sería un problema si los ingresos de los agricultores aumentaran o, al menos, se mantuvieran a medio plazo. Sin embargo, lo que sucede es que el progresivo deterioro de las cotizaciones en términos reales (esto es, eliminado el efecto de la inflación) está ya siendo más importante que el aumento de los rendimientos, haciendo que los ingresos medios por hectárea (también medidos sin inflación) comiencen a declinar.
Las soluciones matemáticas a este problema por el lado de la oferta sólo contemplan el aumento de la dimensión de las explotaciones, para mantener el ingreso total, o aumentar rendimientos, para reducir el coste unitario. O las dos.
El estrechamiento de márgenes en las empresas de comercialización es difícil de superar sólo con mejoras de la productividad, aunque éstas son obtenibles en la parte de selección y empaquetado de los productos. Pero, una vez se tiene la mejor maquinaria o el personal más eficiente, sólo un salto tecnológico puede romper el seguro estancamiento de los rendimientos. Se hace necesario encontrar la vía para aumentar el precio obtenido por los productos.
Cuando nos movemos en un mercado que no discrimina más que por el precio (una vez cumplidas las condiciones mínimas de entrada al mismo: calidad y salubridad), una de las pocas opciones es generar valor añadido percibido por el cliente. La Gran Distribución goza de las ventajas que aporta el tamaño a la hora de negociar precios y la Comisión Nacional de la Competencia ha dejado constancia de ello. Pero esa fortaleza es también un problema, ya que las labores de aprovisionamiento y logística se complican. La opción de ganar dimensión para poder gestionar pedidos más grandes, más variados y durante más tiempo, posiblemente ofrezca a estos clientes una reducción de sus costes de transacción y se sientan algo más proclives a seguir aprovisionándose aquí.
El reto más amplio tal vez sea lograr el desacoplamiento entre los precios y las cantidades producidas, la huida de esa trampa que convierte a nuestras producciones en meras commodities. La innovación a todos los niveles y la imaginación a la hora de vender nuestros productos son, por tanto, alguno de los componentes necesarios para edificar el futuro. Invirtamos en ellos, creamos en ellos y enfrentemos cada año como un reto a superar, poniendo en duda todo lo que pensamos que es fijo y rompiendo las barreras mentales de todos los agentes, a veces las mayores barreras.

Muchas gracias...




jueves, diciembre 08, 2011

A vueltas con el homo economicus, otra vez

Foto: www.redes.tve.es
Sólo sé que no sé nada. Es lo primero que se ne ha venido a la mente al ver uno de los últimos programas de Redes. En él, Punset habla con Aldo Rustichini, un economista que también es neurocientífico y que, por tanto, posee algunas claves sobre el comportamiento humano. Como saben los pocos lectores fieles de esta bitácora (mis padres y algún que otro ex-alumno impresionable) mi primera y más firme vocación fue la de biólogo, y siempre me ha llamado la atención lo próximas que están economía y biología (como también señalaba Marshall). Al principio, yo imaginaba el mundo económico como un subproducto del mundo natural, en el que los seres humanos habíamos sustituido la energía por el dinero, sustituto imperfecto pero enormemente motivador para nosotros, los supuestamente homo sapiens.
Posiblemente, también por eso, siempre me chocaron los conceptos de competencia perfecta y el comportamiento del homo economicus. Suponía que nuestras pasiones y emociones se mezclaban con la racionalidad y, a veces, la ocultaban por completo. De ahí que la publicidad exista y los que se dedican a ella ganen importantes sumas de dinero. De ahí que hablemos de diferenciación del producto y que para vender chocolate se haga referencia al pecado o al sexo. Los expertos en marketing han comprendido desde mucho antes el funcionamiento de la economía (o al menos de los seres humanos en el entorno económico actual) mucho mejor que los economistas generalistas.
Ahora se que nuestra biología puede estar en la base de muchas de nuestras decisiones supuestamente inteligentes. Muchas investigaciones recientes están poniendo de manifiesto que en muchas ocasiones las decisiones económicas más acertadas no se sustentaban en análisis complejos de costes y beneficios. Muchas de ellas fueron tomadas "con las tripas". Hay ejemplos muy claros, no sólo el que se plantea en el video de los operadores bursátiles. Por ejemplo, Jobs, el desaparecido jefe de Apple, se jactaba de no precisar estudios de mercado, su empresa no lanzaba lo que los consumidores querían, si no lo que iban a desear en el futuro.
En los libros de texto de economía se planteaba a veces que la economía es la ciencia de las decisiones. También se solía criticar la idea del homo economicus para inmediatamente considerarlo una herramienta útil y desarrollar más de 20 capítulos con esa idea errónea como punto de partida. Sin despeinarse y sin que se nos cayeran los anillos. Tal vez, en los libros de economía del futuro, tengamos que dedicar más de un par de frases a describir cómo tomamos las decisiones los humanos y qué parte de las mismas es realmente consciente y racional. Claro que, entonces, a lo mejor los siguientes capítulos dejarían de tener parte de su sentido...